after such pleasures

 Esta noche, buscando tu boca

en otra boca,

casi creyéndolo, porque así de

ciego es este río

que me tira en mujer y me

sumerge entre sus párpados,

qué tristeza nadar al fin hacia la

orilla del sopor

sabiendo que el placer es ese

esclavo innoble

que acepta  las monedas falsas,

las circula sonriendo.

Olvidada pureza, cómo quisiera

rescatar

ese dolor de Buenos Aires, esa

espera sin pausas ni esperanza.

Solo en mi casa abierta sobre el

puerto

otra vez  empezar a quererte,

otra vez encontrarte en el café de

la mañana

sin que tanta cosa irrenunciable

hubiera sucedido

Y no tener que acordarme de este

olvido que sube

para nada, para borrar del

pizarrón tus muñequitos

y no dejarme más que una

ventana sin estrellas.

Julio Cortázar