virtualidad&pluralismo

por>guillermo noviski

Existen ciertos sujetos enamorados de manera pegajosa y fanática de una noción que desborda de moda en los medios de comunicación por estos tiempos: el pluralismo. Muchos de estos hombres bregan desde sus programas radiales o televisivos por este amor al pluralismo lanzando a la audiencia frases del tipo de: “¡Bienvenido el disenso!”, “Lo importante es que estamos discutiendo.”, “¡Viva el pluralismo!”, “¡Viva la diferencia!”, “Al pan pan y al vino vino”.

Sin descuidar los altruistas y reconfortantes beneficios de una discusión y la inyección de ser que nos inserta una buena dosis de intercambios de cosmovisiones, pretendo deslizar algunas implicancias que estas posiciones suponen y que suelen pasar disimuladamente desapercibidas.

Para empezar debemos decir que el pluralismo no es “todas las posiciones”, sino tan sólo una de ellas. No es el Aleph mágico que congrega y condensa todas las posibilidades del mundo natural y biosocial, sino una y sólo una posición política en sí misma.

Avanzando mas podemos decir que un sutil detalle que suele escurrirse es que discutir sobre un tema haciendo hincapié en que lo importante, mas allá de lo que se discute es que estemos discutiendo, es poner en segundo término el contenido de la discusión, es priorizar el acto de discutir haciéndose primar la discusión sobre su contenido. Y así, deja de ser la vedette de la mesa los temas que se traen a debate y la acción misma de estar reunidos para debatir pasa a ser la estrella. Esta inversión de prioridades trae aparejado un imperceptible pero decisivo distanciamiento respecto del tema en cuestión y el elemento en conflicto se mediatiza. Deja de ser lo relevante la verosimilitud o realidad de una u otra posición. De este modo, ya no me importará que se resuelva determinado conflicto con los sueldos en tal provincia, o que se haga justicia en tal caso, o que se resuelva el gatillo fácil en tal localidad, sino que el acento estará puesto en la satisfacción de saber que se está debatiendo sobre algo, que la operación que ha tenido lugar es imponer la voz del sujeto sobre la materialidad del objeto a tratar. El problema concreto en Venezuela, Bagdad o La Matanza queda destituido como prioridad, queda al margen. De un modo sutil y extraño los temas concretos y plausibles que se desarrollan en distintas partes del mundo quedan deportados de la mesa televisiva. Se le sustrae al problema concreto y práctico la intensidad de su aparición en sí misma. Paradójicamente, la acentuación y explicitación del pluralismo trae aparejado un acallamiento tiránico de los sucesos que hablan en el mundo.

Esta especie de sujetos amantes del goce en la palabra se deleitan en un acto que no consiste en actuar en el mundo, sino simplemente en deslizar fervientes pero inofensivas opiniones encontradas sobre el tamiz televisivo o radial. Proclaman ser abiertos, cuando en concreto son livianos, dicen tener amplitud mental para aceptar todas las posiciones en su mesa de debates, cuando en realidad encubren que lo más conveniente para su comodidad profesional es no sostener ninguna de ellas, portan el inapelable beneficio secundario de proclamarse con la más amplia de las objetividades al hablar “desde afuera”, cuando lo que hacen es contribuir al mantenimiento del status quo.

La propuesta es observar que allí, justamente donde se pretende tomar distancia, donde se pretende ser el arlequín que hace intervenir todas las posiciones, donde alguien quiere tomar la batuta del observador que dirige todos los colores y tonalidades que tiene la realidad, no dejemos de observar que ese director y su batuta forman parte de uno de esos tonos de la realidad misma que pretende expresar, y que haciendo hincapié en sí mismos, en su acción de mostrar e invocar a todos los tonos de la naturaleza, no hacen más que ensombrecerla, desterrarla del centra de la escena, virtualizarla.

Y siguiendo con la línea de tonalidades, y de colores, sería bonito para el paisaje televisivo y radial que en alguno de estos programas se blanqueara, aunque sea con un poco de cal al agua, esta situación, y que se transparentara que muchos de ellos no está allí ante el micrófono porque quieran “representar la opinión de la gente”, o ser “guardianes del mal actuar del gobierno”, o “ayudar a resolver algunas problemáticas sociales”, sino que están allí para solazarse hedónicamente en ese cómodo y maravilloso pasatiempo que es discutir por discutir.

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el perseguidor la descendencia > comas en tensión aule > (P)2004 > No nos reservamos derechos. Los usamos todos. Actividad pura en el compact disc contenido en esta caja. Prohibida la ejecución pública de cualquier usuario o procedimiento. INDUSTRIA ARGENTINA.

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