LAS DOS ETIQUETAS
DEL VINO
Un
hombre en el camino de la vida puede conocer muchas mujeres, pero solo una puede
ser dueña de su corazón. Con la vid se repite la historia, cada hombre tiene
un gran amor y el gran amor de su vida en este caso depende de su paladar, pero
no lo debe tomar como una verdad absoluta ya que no todas las personas tienden a
coincidir con los mismos gustos.
A la hora de elegir un vino debemos tener en cuenta tres cosas: 1º Quién lo elabora y los backgrounds del bodeguero. 2º Con qué o con cuales uvas se elaboró. Muchas veces no están hechos con varietales totalmente puros y es preferible un vino genérico excelente a un mal varietal. Las botellas traen dos etiquetas: una generalmente con una fábula histórica (para llamar la atención del consumidor) y la otra, que es la que nos interesa, que consta con la marca, denominación o tipo, bodega, domicilio, etc. Y por último hay que tener en cuenta el año de cosecha y elaboración del vino. Vale aclarar igualmente que el tinto debe nacer en cualidades excelentes ya que no solo con reposo llega a su plenitud; un vino malo empeora con el tiempo. Con estos pocos datos podemos asegurarnos una relación placentera que no dependerá de lo seductor que pueda mostrarse el envase.