“Tenemos
algunos kilitos de más pero ¡miren que bien distribuidos!”
Sus medidas hoy exceden los perfectos 90-60-90. El margen no es
demasiado amplio pero sí evidente, y se manifiesta en curvas más pronunciadas.
Frente a cámaras, Silvina y Natalia se exhiben sin pudores. Generosas y
exquisitas. Y saludables, como diría cualquier abuela.
-¿Están
lejos de su peso ideal?
Silvina: -No, nuestras medidas de antes están ahí nomás, al alcance
de una dieta. Pero para eso hay tiempo...
Natalia: -Yo salí de la casa de Gran Hermano con seis kilos de más. De
a poco los fui bajando y ahora peleo contra los últimos dos kilitos que me
sobran.
-¿Cuáles
son sus medidas hoy?
Silvina: -Hace como mil años que no me las tomo (ríe). Te juro que no
sé. Serán algunos centímetros de más, un poquito...
Natalia: -Si querés, ponenos: gordita-rechoncha-sobrepeso (ríen).
Silvina: -Tenemos algo de más, ¡pero mira lo bien que se distribuyeron!
Es evidente. Y la producción fotográfica no deja espacio para dudas. Las chicas posan en bikini. Como en sus tiempos de modelos, cuando aún medían aquellos 90-60-90. Pero pulposas.
-¿Tienen
complejos con sus cuerpos hoy?
Natalia: -No, ninguno. Ni siquiera cuando tuve seis kilos más... El
tema es así: o los bajas, o te aceptas como sos y salís lista para matar.
Mientras tanto no me voy a poner a llorar porque los jeans no me entran. ¡No!
Creo que lo festejo comiendo una tortita.
Silvina: -Todas las mujeres engordamos, es parte de nuestra naturaleza.
Pero yo creo que podemos ser sexy sin ser flacas esqueléticas. ¿0 no?
Luego de tres cambios de ropa, ¡a conclusión de ¡os caballeros presentes durante la producción fotográfica es contundente. Memoria y balance, entonces: la delantera -la de ambas, claro- hoy se presenta fértil, exuberante. Y, por la cadera, los biquinis contienen algo que pese a la abundancia todavía se presenta 'armado" e indiferente a la impiadosa ley de gravedad. "Son dos diosas", repiten los señores.
-Chicas,
¿los muchachos las prefieren con curvas?
Silvina: -Obvio, ¿tenés dudas?
Natalia: -Los chicos nos prefieren con curvas y nosotras apostamos a ese
estilo. Y quizás un día formemos el club de las gordis (risas).
-¿Estas "imperfecciones" -por llamarlas de alguna manera atraen aa los hombres?
Natalia: -Claro. Además, ¿quién es perfecto? Nadie.
Silvina: -La gente se ve reflejada en nosotras porque tenemos los mismos
defectos que cualquier hijo de vecino. Quizá hoy los hombres nos ven más
accesibles o reales que a las modelos, somos como esa chica que vive a la vuelta
de la esquina. Yo creo que Gran Hermano terminó con la pantalla fría, que
divide a los que están frente a cámaras de¡ público. La gente hoy conoce
nuestras vidas: sabe cómo somos cuando nos levantamos, cuáles son nuestros
gustos, por qué lloramos... El público nos ve como gente normal, con los
mismos sentimientos.
Natalia: -Las modelos también son vecinas de alguien, con la díferencia
de que la gente conoce sus vidas a través de la pantalla o las revistas, y
siempre las vio producidas. Entonces creen que sus vidas son de fantasía, un
mundo mágico.
Silvina: -Antes de entrar a la casa yo era modelo, siempre tuve mis
cosas (se señala las lolas) y trabajé bien, Hay que seguir con ese estilo:
basta de ¡a modelo flaca, porque las chicas toman esa imagen y llegan a
enfermarse.
Natalia: -En los tiempos que corren, otra chica que hubiese pasa do por
lo mismo que Silvina se podría haber desesperado o mata do. A la gente le
encanta que seamos de carne y hueso, como ellos
-Fava, miles de cibernautas de GENTE Online la eligieron como la segunda chica más sexy del país, por encima de muchísimas modelos.
Natalia: -Para mí es un halago, una caricia inmensa. Será que tengo
algo más que esos dos kilitos de más, ¿no?
Luego de una temporada en la casa de Gran Hermano y algunas horas en la playa de Sentí el verano, Silvina y Natalia ya tienen una definición acabada de los medios de comunicación. Muchos viven del escándalo. Y si no lo tienen, lo inventan", concuerdan a dúo. Dirán luego que aprendieron lo que ellas llaman las reglas del juego". Y, por último, Silvina Luna negará su ya comentado romance con un muchacho mexicano -casualmente hermano de Tamir, participaante de El Bar 2-: "Sólo somos amigos". E, inmediatamente después, Natalia se presentará como garante de su amiga con otra frase televisiva: “yo fui testigo", dirá.
¿Qué es lo más feo que se ha dicho o escrito acerca de ustedes?
Natalia: -Lo peor que se ha dicho de mí salió de la casa y no de los
medios, y fue cuando Martín dijo, durante los meses de convivencia, que yo era
un gato del Hotel Sheraton...
Silvina: -A mí me dieron muchísimo con lo de la gordura, pero yo me
mataba de risa cuando lo leía. Me lo tomé re-bien.
-Imagino que no se hizo ningún "rollo"...
Silvina: -Rollos, tenía unos cuantos... Digamos que no me hacía drama.
Natalia: -Otra cosa bastante brava que dijeron de mí fue que era la
novia de Badía. A mí me pareció divertido, pero hay que ver que también
involucraban a otra persona.
-¿La televisión las hizo más deseables? ¿La atención de los caballeros hoy en la calle es mayor que la del anonimato?
Silvina: -Sin dudas, pero la diferencia tampoco es tan grande, porque
ahora hay muchos chicos que no se nos acercan por vergüenza o porque no se
animan.
Natalia: -Yo creo que tenía más éxito antes. Mi caso es distinto
porque entré a la casa con una persona, salí con la misma persona, y hoy
continúo con la misma relación. Y la gente vio nacer y consolidarse mi relación
con Santiago "en vivo", Algunos intentan seducir un poco, te dicen que
sos "mona", pero no van más allá.
- últimamente, las chicas suelen repetir que los hombres son tanto o más histéricos que las mujeres. ¿Están de acuerdo?
Silvina: -Los chicos histeriquean. Mucho-mucho.
Natalia: -Me parece que ahora les gusta hacer el papel de ser los que
deciden. Antes, ellos iban al frente a buscar a la que les diera bola. Pero
ahora ellos juegan al quiero o no quiero. Las relaciones ya no duran tanto, el
histeriqueo masculino está a fui.
-¿Qué les dicen los señores en la calle?
Natalia: -La gente nos llena de afecto, muchísimo cariño, Por supuesto
que siempre recibimos algunos piropos, divinos.
Silvina: -La verdad es que los chicos son muy respetuosos. Ninguno se
desubicó hasta ahora. Nunca me gritaron "iGorda!". Pero sí "iGordita
divina!", que no es lo mismo.