Cuando a veces florezco         

 

A medida de ti        

soy para amarte. 

En la luz del insomnio

me provoca ternura

la sutil geografía de tus venas,

la risa sin razón en clave sostenida,

mi seno que se acopla al hueco de tu mano.

 

Soy pupila en tu mástil

mirador del silencio,

selva virgen de sed

que en tu labio hace nube.

 

Como fiera cautiva

me impaciento y germino

donde la arteria pulsa

la avidez del deseo.

 

Soy el imán del Norte,

el bajel de tu carne,

un ancla enredadera

cuando copias mi vientre

piel a piel en la noche.

 

A medida de mí

sos para amarme.  

  Cimitarra de luna

que a mi cuerpo penetra y lo florece.

 

 

Vilma Brugueras

 

 

 

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