Destino Ejemplar

                                                                                                                                                                                                                

Con sus ramas ya vacías

en un lánguido final

el viejo árbol hablaba

en su suspiro otoñal:

He cobijado en mis ramas

mil pájaros que al pasar

me dejaron con su trino

un ansia loca de andar.

Pero mis fuertes raíces

ancladas en tierra están

y mis hojas han caído:

¡Es imposible volar!

Otro árbol que escuchaba

solo atinó a contestar.

No reniegues de tu senda

que es camino de hermandad.

Será sombra, serás fruto,

serás madera ejemplar.

Serás un banco de escuela

un papel que escribirán.

La puerta de alguna casa

una ventana de hogar

y cuando sobre deshechos

serás lumbre de algún lar.

¿Te parece árbol ingrato

que es tan poco lo que das?

¿O prefieres ser humano

solo orgullo y vanidad?

Si el destino de los hombres

fuera el de dar y de amar

crecerías como el bosque

todo sombra, amor y paz.

 

Sergio López Osornio

 

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