En Amoroso Ritual

 

Quizá cuando el arroyo encienda

de campanas sus orillas

y repiquen como ecos de incienso

rastros de fe olvidada,

sea la señal para no seguir

engalanando lo vano

con inútil prédica.

Tal vez será preciso

requerir su osadía

y neutralizar costumbres.

Modificar anhelos

en la nueva sed,

intuyendo de la bruma los hechizos.

Desmitificar miedos,

silenciar actitudes

y de experiencias desnudos

apelar al coraje

purificando la visión

que templará las emociones.

Cuando seguemos las malezas

superfluas y vacías

que nos lesionaron el alma,

recién entonces

acunará el vino en lecho suave

la gesta grandiosa de este milenio

y a horcajadas de amoroso ritual

surgirá el hombre nuevo.

 

 

                  Marta Elena González

 

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