La princesa del tango triste

 A la Princesa Máxima de Holanda,

con admiración y alto respeto.       

G.R  

Sonriente y bella, estabas más que alegre

al entrar a la iglesia...

Ibas bajo un arco triunfal de tulipanes

y las voces del coro, tan bellas...

Se cumplían tus sueños, quizá el inesperado, 

como si fuera un cuento de princesas...

Partiste de muy lejos, desde aquellos confines

trayéndote el Amor por su huella

desde aquel país remoto... tierra de tangos,

de taitas y minas milongueras.

El DESTINO- color naranja- te llevó

a la tierra europea...

pues desde allá, un apuesto Príncipe de Holanda

se rindió a tu belleza,

te regaló un camino real de oro y de perlas...

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¡Pasaron por tu mente tantas cosas del ayer:

tu infancia patagónica, tu madre y la merienda,

tu primera muñeca, tu primer baile -ya señorita-

y tu "cumple" en una cálida fiesta!...

Y ahora allí, frente al altar, todos vieron que de tus ojos

caían -sin quererlo. "agüitas" de estrellas!

 

 

 

 

Gualberto Reynal

 

 

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