LA DESPEDIDA

Como
una flor de pétalos gigantescos
miro
el alba
y
despliego una sonrisa....
henchida
en la poderosa sustancia
de horas vivas.
Se
mece mi cuerpo
y
lo transporto, suspendido...
evitando
desplomarme
como
un trueno de pájaros heridos.
Todo
repentinamente
se transformó color sepia.
De
pronto la noche abrió su camino
Acogió
su perfume
abriendo mis pechos
para
la cálida despedida...
Marta C. Salvador
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