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LA   LLUVIA
Vamos a escribirle a la lluvia, que se asemeja a una cortina a veces, y que casi siempre, la acompaña un rayo o varios y el viento la anuncia, por ser prudente.
Salpica... moja... y hasta si usamos anteojos nos empaña los vidrios.
Los sembrados la aclaman siempre. El trigo la ama como nadie. Y la soja siempre la necesita.
Los niños añoran su llegada pues corren a buscar las botas que evitan mojar sus dedos o arruinar sus zapatos. Pues su visita, le permiten chapotear tantas veces mientras vienen y van.
Todos los autos se limpian juntos. Y las veredas, las calles y los vidrios ni hablar.
Y hay sin duda, quien junta agua que deja ella en un recipiente cualquiera.
Destila la llaman.
Y nos rocía si es tenue... Nos detiene bajo un lugar cubierto.
Parece un concurso de paraguas la calle, hasta de tanto apuro uno se choca con ellos.
Casi nunca además, están en condiciones, pues no llueve permanentemente... y casi uno no los tienen en cuenta.
Ese apuro nuestro... siempre por vivir.
Llueve y me nació esto de escribirle a la lluvia.
Guardo recuerdos muchos de momentos compartidos con ella.
Generalmente nos despeina. Nos desprolija el cabello. Lo desordena. Y en esos momentos, nos vemos distintos. De vez en cuando... hace bien, cambiar de aspecto. A veces nos da un toque diferente.
Y mientras todos se apuran, el tránsito se amontona, como que cada uno quiere llegar primero. Pocos la disfrutan. No hay tiempo.
Eso creen todos. Ni la tienen en cuenta.
Y en cambio, guarda secretos. Y ¡cuán bellos!.
Nos salpica, nos inunda según el desagüe de la zona donde se vive.
Si estamos de a pie, y llueve mucho no se consigue un carro vacío. Contentos los que viven de ellos, pues su jornal será con incrementos.
Al mojarse las calles... el tráfico es peligroso. Aturden los bocinazos y es allí cuando nadie respeta a nadie menos que de costumbre.
¿Por qué lloverá a veces? Porque el cielo llora. Porque las nubes estallan o quizás porque hay fiesta allá lejos.
Porque se necesita por sobre manera.
Si llueve poco, todos rezongan. Si mucho, todos se mojan. Nunca nadie está de acuerdo. Como casi siempre todo.
Es parte de  la naturaleza.
Habrá que aprender a recibirla.
Y disfrutar todo lo bueno que nos deja.
Como a cada cosa.
Hoy llueve como tantas veces y nacieron letras para escribir de ella.
Tiene su encanto, sólo hay que descubrirlo.

NERINA THOMAS



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