Oda a las
gorditas

Concupiscentes
moros ardorosos
reyes que fueron
sabios y admirados
antiguos
personajes apreciados
amaban los
tejidos adiposos.
Matronas desde
cuadros primorosos
deslumbran con
sus rollos bien marcados
hacièndome pensar
que sus pasados
fueron mesa y
cama lujuriosos.
Las pingües
odaliscas bailoteantes
duquesas y
condensas abundantes
las Sabinas,
raptadas por romanos.
Eran gruesas
bellezas rutilantes
desnudas ante
Dios y sus amantes
pudendas,
desde el pie hasta las manos.
En cambio, este
presente tan malvado
que exige ser
bien flaca y escurrida
no hace màs que
estropear la corta vida
de niñas que a
su cuerpo han fatigado.
Con fatal
anorexia lo han hambreado
con bulimia le
dieron despedida
al adiposo ayer
donde comida
le hacìan lucir
redondo y tan deseado.
Me apena
grandemente la indecencia
de padecer
obscena dependencia
con moda tan estùpida
y nefasta.
Quiero que una
mujer luzca tan recia
que aquellas
madonas de Venecia
que Leonardo
pintò con gracia casta.
Virginia de
Zaquiur
atrás
siguiente