ROMANCE Y
ADIÓS PARA UNA MUJER
I
Adiós, amada, adiós
Que triste fue tu partida,
agoniza mi alma herida
en insoportable
dolor
II
¿Quién nos separó?
¡Oh Dios!
envidiaron nuestra dicha,
y con coronas de espinos
adornaron nuestro amor.
III
Hoy sos recuerdo, mi amada
tengo tu imagen presente,
vives eterna en mi mente
luminosa, constelada.
IV
Quizás, les duele tal vez
que yo, no pueda olvidarte,
y su envidia lacerante
los torturas por doquier.
V
En cada flor que renace
en sus pétalos y corola,
tu ser mujer atesora
en un eterno romance.
VI
Ignoro donde ahora estas
que distancia has recorrido,
que tiempo sin mi has vivido
como yo, en soledad.
VII
Se que mucho me has amado
como yo intensamente,
no hay amor tan refulgente
como al nuestro olvidado.
VIII
El diástole en mís
oídos
emite sus vibraciones,
y se agolpan en emociones
los ecos de sus latidos.
IX
Tus lágrimas perlas se harán
si se mezclan con las mías,
magia de un llanto que vibra
cual finísimo cristal.
X
Tristes poemas leerán
los que ausencias han padecido,
guijarro que desprendido
cae al abismo fatal.
XI
Gotas de lluvia adherida
cual perla sobre una flor,
destila un llanto de amor
sobre el dolor de la vida.
XII
Vagan las almas perdidas
etéreas en la inmensidad,
surcan raudas, colosal
en la nada suspendidas.
XIII
Como olvidarte mujer
si tu me enseñaste a amar,
ruge entre espumas el mar
en un convulso va y ven.
XIV
Soy como un niño asombrado
en la mas cruel soledad,
soy astro que en la inmensidad
orbita errante, ignorado.
XV
Viví soñando un mañana
contigo ardientemente,
y hoy como un penitente
perdí la gloria de
tu alma.
XVI
Solo conservo, ¡Oh
amor!
una flor marchita,
mustia,
y con lágrimas y
angustias
palpo en ella tu
calor.
XVII
Le ruego a Dios,
amada mía
por lo mucho que te
amé,
volver a verte otra
vez
un solo instante en
mi vida.
Santiago Simón Saavedra
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