Soñada

Fui un espejo de la
antigua casa
soñada por una
estrella de jazmines
entre chicharras y
lluvia de luciérnagas.
Soñaba ser naranjo
durazno y que me
bebieran girasoles.
Fui parra de jugosos
colores
jugué en la tierra
y me brotaron raíces
y de las raíces
lágrimas
y de las lágrimas
sueños
y me consolaron
palabras en los ojos.
De los ojos soñaron
violetas
y nacieron amores de
mis hojas blancas
y mi boca bebió
estrellas
y soñé el naranjo de
mi tierra.
El durazno caminaba mis
venas
me endulzó los huesos
y soñé la alegría en
mi espejo
y llevé el frío sobre
mi sombra.
Soñé la luna y el
rosal de mi casa
la canción de un
antiguo jilguero
y padecí el destierro
y lloré entre el
silencio y el sol.
Mi sangre templó ramas
de olivos
parí una niña y un
niño
y espié la noche en el
mar de luna
y soñé un amanecer
la cosecha
y me llené los
ojos de barcos.
No fui durazno de miel.
No fui naranjo amargo
y me soñaron los dedos
palabras de mujer
y en las pestañas
peces
y en los peces mares
y fui solo vuelo y
paloma.
Soñaron mis caminos
sus pies
se alejaron de la
higuera y del patio
y sobrevivieron
cantando los frutos.
Graciela Ovejero
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