Una Pausa para besar la Rosa

 

 

 

Que no se transforme en piedra

el lago donde pasea airoso

su majestad el cisne.

Basta ya

de apetitos sin nombre

porque el nombrarlo ofende

y sensible a la ofensa, morirá el mañana.

De describir el lobo

en la espera infernal agazapado.

De retorcer palabras

en el filo agresivo de la lengua.

Basta ya

de arrastrar

en la corriente vertical del viento,

la roja sandalia del escarnio.

Más imágenes blancas, Señor...

que en el pequeño hueco de la mano

una mujer acune sin temores

al hijo presentido.

Que en su hoguera la justicia

reduzca a cenisas los agravios y entonces

llegará la imágen en plenitud de goces.

Más imágenes blancas,

para que el hombre

se aferre a la tierra,

en estrechez de amante

y surja

en espontáneo impulso,

florecida en la piel

una esperanza.

Más imágenes blancas, Señor

que todo el universo esta sediento

de esa imágen blanca, simple y pura

que se llama Amor

 

Irma Trotta de Basciano

 

                     atrás              ísiguiente