¿PARA
QUÉ SIRVEN LOS ACUARIOS?

“...la
calidad de vida de un animal encerrado y exhibido nunca puede ser la misma que
la de uno en libertad. Claro que ellos no pueden expresarse, sólo pueden sufrir
y aún en esas condiciones podrían parecer divertidos y alegres, en especial si
se trata de un delfín con su clásica sonrisa dibujada en la comisura de su
boca. La gente se olvida o simplemente no sabe que aún muerto el delfín
mantiene esa sonrisa.”
Quien
no recuerda aquella escena de la película “Liberen a Willy” donde el pequeño
protagonista, ante las terribles lamentaciones de Keiko o “Willy” (actor
principal que aún hoy sigue esperando que lo liberen), trepaba a un poste, y se
encontraba con que fuera del oceanario, la familia de Willy, sufría como él.
Los
cetáceos no nacen por generación espontánea, la mayoría de los que se
encuentran en cautiverio, fueron arrancados de una familia bien constituida,
para, mediante un traumático transporte, ser instalados en un ambiente
desconocido, donde se verán forzados a trabajar a cambio de alimento. Peor aún
es el caso de los animales nacidos en cautiverio, ya que nunca conocieron el
mar, y por ser los más difíciles de rehabilitar, tal vez nunca lo hagan.
La
vida en libertad
Los
cetáceos pueden vivir en una gran variedad de hábitats acuáticos, desde los
profundos océanos polares a ríos y estuarios ecuatoriales. El tamaño de los
grupos varía de individuos casi aislados, a grandes bandos de miles de
animales.
Las
orcas permanecen con sus madres de por vida. Cada orca es el miembro de una
manada, grupo con dialecto propio formado por una madre, sus hijas y las crías
de éstas. Por su parte, la mayoría de los delfines también nadan en grupos
familiares, formados generalmente por 3 a 10 animales. Las hembras navegan con
sus crías, mientras que los machos forman grupos de 2 0 3 individuos, para
permanecer juntos durante años. Las manadas pueden interactuar, formando
bandos.
En
la vida de todos los días, tienen 3 prioridades importantes: la alimentación
(individual o grupal), la reproducción, y la defensa contra los predadores.
Otras actividades son las comunicaciones (físicas y sonoras), la alimentación
y educación de las crías, los juegos, las migraciones, los cortejos, la
gestación, y la interacción con otros grupos.
La
vida en cautiverio
Los
parques marinos son como prisiones para estos mamíferos marinos. Mientras que
en libertad pueden viajar varios kilómetros diarios en el mar abierto, en
cautiverio son instalados en piletas de hormigón, muy pequeñas en proporción
con su tamaño y velocidad de desplazamiento. Conclusión: para no chocar contra
las paredes, se ven obligadas a nadar constantemente en círculos.
Además,
no encuentran los estímulos constantes de su entorno, no pueden desarrollar su
comportamiento natural, ni interactuar con otros miembros de su grupo. Como
consecuencia de todo esto, muchos desarrollan comportamientos estereotipados,
volviéndose agresivos contra otros cetáceos y entrenadores (golpes, mordeduras
e intentos de mantenerlos en el fondo, a veces provocando la muerte del otro),
aburridos o deprimidos.
En
libertad, los cetáceos utilizan un sistema de ecolocación, el cual consiste en
la emisión de un haz intenso de sonido, de alta frecuencia, que rebota en un
objeto y regresa en forma de eco, ayudando al animal a determinar su distancia,
posición y tamaño. En los estanques, estas ondas sonoras rebotan contra las
paredes todo el tiempo, enloqueciéndolos.
Entrenamiento
Los
cetáceos son animales muy inteligentes, que llevan a cabo relaciones sociales
complejas, y tiene que sortear problemas constantemente. Por lo tanto, es lógico
que se rehusen a realizar piruetas y trucos sin una buena razón (en libertad,
los saltos y zambullidas son empleados como formas de comunicarse y coordinar
tareas conjuntas como la pesca). Algunos entrenadores para obligarlos a aprender
y realizar los espectáculos, pueden llegar a negarles el alimento, aislarlos
(lo que es muy cruel en el caso de estas tan sociables criaturas), y hasta
golpearlos.
Estos
métodos de aprendizaje, sumados a el hecho de haber sido separados de su
familia, instalados con individuos ajenos a su grupo social, constantes ruidos
del entorno (léase música, altoparlantes, pirotécnia, etc.), y la total falta
de privacidad debida a grandes ventanales; aumentan en ellos los niveles de
stress y ansiedad.
Heridas
frecuentes
-Torsión
de la aleta dorsal, conocida como síndrome de la aleta caída, debido a la poca
profundidad de las piletas.
-Enfermedades
de la piel, debidas a aguas con mucho cloro.
-Irritaciones
oculares, debidas al cloro y otros químicos de las piletas.
-Heridas
y muertes relacionadas con el nivel de stress.
Educación
Mientras
los parques marinos aseguran que están educando al público acerca de la vida
de los mamíferos marinos, están de hecho, exponiendo información errónea.
Los delfines y orcas no pueden comportarse naturalmente en una pileta de hormigón,
tan distante a su extensa casa azul. Privados de la estructura social que
naturalmente guía sus vidas, su comportamiento es tan influenciado por el estrés,
que no son una representación acertado de la vida marina (son “ilusiones”,
en palabras de Jacques Cousteau). De esta manera, el público que se quería
educar, no llega a preciar los fuertes lazos que existen entre los miembros del
grupo, o sus actividades diarias. Sólo quedan retenidas imágenes de
entrenadores cabalgando orcas, y delfines realizando pequeños trucos. En el
caso de las orcas, ni siquiera son iguales físicamente a sus parientes en
libertad, ya que tienen sus aletas dorsales dobladas, mientras que los otros
exhiben imponentes aletas que pueden llegar a los 2 metros.
Así
mismo, tampoco los profesionales pueden obtener información confiable, ya que
estos animales están constantemente angustiados, comportándose de manera
antinatural.
El
mensaje que deja esto es que es válido explotar a otros seres vivos,
disminuirlos y atormentarlos en pos del entretenimiento humano.
Muchas
veces la información es vaga, muchos salen del acuario sin todavía poder
contestar si la orca es un delfín o una ballena, o porqué tienen la aleta
dorsal caída. A la vez, sus mismas
propagandas son confusas, llaman “ballena” al delfín beluga, y
“convivir en libertad” al cautiverio. Por otro parte, muchos acuarios
justifican el encierro de estos colosos del mar, con la
liberación anual de algunos pinguinos o lobos marinos. Es loable el acto
de rehabilitar animales enfermos o lastimados (muchas veces por la misma mano
del hombre), pero no se puede ser bueno con unos y cruel con otros, se debería
dar un mensaje de igual respeto hacia todos los habitantes del mar. La mejor
forma de empezar ese cambio es suspender los espectáculos y programas de nado,
y comenzar a desarrollar programas de rehabilitación y suelta para los animales
ya cautivos.
Expectativa
de vida
Mientras
uno podría esperar que en ausencia de polución y predadores los cetáceos
tengan una mayor calidad de vida (uno de los argumentos que justifican el
cautiverio), los resultados no muestran lo mismo.
En
libertad, los delfines viven entre 25 y 50 años, y entre las orcas los machos
viven de 30 a 60 años, y las hembras de 50 a 90 años. Las orcas cautivas
mueren dentro de los 10 primeros años de cautiverio, por lo general,
antes de llegar a los 21 años, mientras que la mayoría de los delfines muere
antes de los 2 años de cautiverio.
A
pesar de estos altos índices de mortandad, y de que los nacimientos exitosos en
cautiverio son muy inusuales, los parques marinos continúan capturando animales
salvajes. Salvo que usted haya prestado especial atención a las características
de cada individuo en particular, es muy difícil que pueda apreciar cuándo han
reemplazado algún animal por otro desde su última visita.
Las
muertes relacionadas con el nivel de estrés son muy comunes. Algunos animales
pueden cometer suicidio, estrellándose contra las paredes del estanque
repetidas veces, hasta destrozar sus cráneos. Cabe agregar además, las
horrorosas muertes de algunos animales, que en recintos cerrados, no pueden
evitar las embestidas de otro animal agresivo.
¿Qué
se puede hacer?
-Ayude
a difundir los objetivos y fundamentos de la posición anti cautiverio de mamíferos
marinos.
-Inscríbase
en algún grupo que luche por la libertad y conservación de los cetáceos.
-Escriba
cartas de protestas a los personajes clave de este negocio, organice peticiones
y respalde las campañas en este sentido.
-Si
usted tiene algún conocimiento o profesión que pueda ser útil para los cetáceos
(tal vez usted es periodista, director de cine, experto en informática, por
ejemplo) ofrezca una parte de su tiempo y pericia.
-Ayudar
a mantener sus hábitats sin modificaciones, libres de contaminación, pesca
excesiva y otras actividades humanas; es primordial para evitar que los animales
tengan que ser luego “cuidados” en parques marinos.
Por
último, no visite parques marinos, acuarios, ni cualquier otro tipo de
establecimiento que mantenga mamíferos marinos en cautiverio (zoológicos,
hoteles, shows ambulantes, etc). Si a usted no le alcanza con la gran variedad
de documentales que se puede preciar en la televisión hoy día, sino que
prefiere el contacto un poco más directo, en todos los mares y océanos se
puede encontrar mamíferos marinos. Para el caso de Argentina, en las playas de
Puerto Madryn usted puede estar cerca de las colosales ballenas francas, los
elefantes marinos, y con un poco de
suerte, observar orcas en libertad. También puede visitar las loberías
de Mar Del Plata, Puerto Pirámides y
Cabo Polonio (Uruguay), aventurarse a Puerto Deseado o Puerto San Julián,
en la provincia de Santa Cruz, en busca de las simpáticas toninas overas, tal
vez, una escapada
a Brasil, o sino, tan sólo visitar la costa bonaerense, esperando tener
la suerte de muchos otros de poder visualizar orcas, toninas, o ballenas
francas, desde una escollera.
Por
supuesto que es más cómodo asistir a un zoológico o en nuestras vacaciones en
la costa, pasar un día en familia en el acuario, disfrutando de orcas, delfines
y pinípedos.
Pero,
¿puede nuestro entretenimiento pasajero justificar tan prolongada angustia y
dolor en
estos maravillosos animales? ¿Para qué sirven los acuarios?
Escrito
por Facundo
Moyano
Bibliografía:
-Orcas,
entre el mito y la realidad. Juan Carlos López. Editorial Sudamericana.
-Ballenas,
delfines y marsopas. Carwardine-Hoyt-Fordyce-Gill. Editorial Planeta.
-Marine
Parks. Boletín informativo de la asociación Last Chance For Animals
-Dolphins
in captivity: an overview. Boletín informativo de la agrupación Fund For
Animals .
-Orcas
in captivity: an overview. Boletín informativo de la agrupación Fund For
Animals