Parques Marinos: Prisiones de cloro

Cada año, las orcas saltan a través del aire por un manojo de pescado, y los delfines son montados por humanos como si fueran motos de agua. Los empleados de los parques marinos suelen decir a la audiencia que éstos animales no actuarían si no fueran felices. Podemos hasta ver cuán felices están los delfines –basta con mirar sus eternas sonrisas, ¿no?— Sin embargo, lo que la mayoría de los visitantes de parques marinos desconoce es que detrás de la sonrisa del delfín, se esconde una industria construida a partir del sufrimiento.  

Familias separadas

Las orcas, pertenecen a la familia de los delfines. Son además, los animales más grandes mantenidos en cautiverio. En estado salvaje, las orcas permanecen junto a sus madres de por vida. Los grupos familiares o “pods” están formados por una madre, sus hijos e hijas adultos y las crías de éstas.

Cada miembro del pod se comunica mediante un dialecto específico del pod.(1) Los delfines nadan juntos en pods de tres a 10 individuos o camadas de cientos de individuos. Imagine entonces, el trauma infligido en éstos animales sociales cuando son arrancados de sus familias e instalados en el mundo extraño y artificial del parque marino.

Capturar una orca salvaje o delfín afecta a todo el pod. Para obtener una hembra en edad reproductiva, los botes empujan a los delfines a aguas poco profundas. Los delfines son entonces enredados y subidos a bordo de los botes. Los delfines que no sirven son arrojados al agua. Algunos delfines mueren por el shock de la experiencia. Otros mueren de neumonía causada por el agua que entra en sus pulmones a través de sus orificios respiratorios. Las hembras preñadas pueden sufrir abortos espontáneos.(2)

Las orcas y los delfines que sobreviven pueden tratar de salvar a sus compañeros. Cuando Namu, una orca salvaje capturada en la costa de Canadá, fue remolcada al Seattle Public Aquarium en una jaula, un grupo de orcas salvajes la siguió durante varias millas. (3)

Adaptándose a un mundo extraño

En estado salvaje, las orcas y los delfines pueden nadar hasta 100 millas por día. Sin embargo, los delfines capturados son confinados a pequeños estanques de 24 x 24 pies de ancho y 6 pies de profundidad.(4) Las orcas y los delfines pueden permanecer bajo el agua hasta 30 minutos, y suelen pasar en superficie sólo un 10 a 20 % del tiempo. En cambio, como los estanques de los parques marinos son tan poco profundos, las orcas y los delfines cautivos pasan más de la mitad de su tiempo en la superficie. Los especialistas creen que esto provoca el colapso de la aleta dorsal que se ve en la mayoría de las orcas cautivas.(5)

Los delfines navegan mediante ecolocalización. Envían ondas sonoras a los objetos para determinar su forma, densidad, distancia y ubicación. En los estanques, el rebote constante de las ondas sonoras contra las paredes enloquece a muchos delfines. (6) Jean-Michel Cousteau cree que para los delfines cautivos, “su mundo se convierte en un  conjunto de señales sin sentido.”(7)

Los estanques se mantienen limpios con cloro, sulfato cuproso y otros químicos que irritan los ojos de los delfines, siendo la causa de que muchos naden con sus ojos cerrados. El antiguo entrenador de delfines, Ric O'Barry, quien entrenó a los delfines de la serie televisiva “Flipper”, cree que el exceso de cloro ha causado la ceguera de algunos delfines. (8) El Departamento de agricultura de los estados Unidos clausuró el Ocean World de Florida luego de determinar que el exceso de cloro en el agua estaba provocando la caída de piel en los delfines. (9)

Por otra parte, las orcas y delfines cautivos son forzados a aprender trucos. Antiguos entrenadores aseguran que los métodos de privación de comida y el aislamiento son comunes en animales que se niegan a actuar. Según Ric O'Barry, el entrenamiento por “recompensas positivas” es un eufemismo para privación del alimento. (10) Los parques marinos pueden retener el 60 por ciento del alimento para que los animales estén “afilados” a la hora del show.(11)

El antiguo entrenador de delfines, Doug Cartlidge, sostiene que estos animales sociales son castigados mediante el aislamiento: “Los colocas en una pileta y los ignoras. Es tortura psicológica.” (12) No sorprende que entonces, orcas y delfines cautivos, estén, como dice Ric O´Barry, “tan estresados que no se puede creer.”(13) El estrés es tan grande que algunos han animales se han suicidado. Jacques Cousteau y su hijo, Jean-Michel, prometieron jamás volver a capturar mamíferos marinos, luego de presenciar cómo un delfín capturado se suicidaba estrellando repetidamente su cabeza contra las paredes del estanque.(14)

Las trágicas consecuencias del cautiverio

Si la vida de las orcas y delfines cautivos fuera tan tranquila como aseguran los parques marinos, éstos animales deberían vivir más tiempo que sus parientes salvajes. Después de todo, los mamíferos marinos en cautiverio no están expuestos a predadores o contaminación marina. Sin embargo, el cautiverio es una sentencia de muerte para orcas y delfines.

En estado salvaje, los delfines pueden vivir entre 25 y 50 años de edad. (15,16) Las orcas machos viven entre 50 y 60 años, y las hembras entre 80 y 90 años de edad. (17) pero las orcas de Sea World y otros parques marinos pocas veces superan los 10 años en cautiverio. (18) Más de la mitad de los delfines mueren durante los primeros dos años de cautiverio, el resto de los delfines vive un promedio de sólo seis años. (19) Una equipo de investigación canadiense descubrió que el cautiverio acorta 43 años la vida de una orca, y 15 años la vida de un delfín.(20)

Sea World, dueño de la mayoría de las orcas y delfines cautivos de los Estados Unidos, cuenta con uno de los peores historiales en cuidado de animales. Luego de comprar y cerrar el Marineland de Carolina del Sur, Sea World embarcó los animales del Marineland a varios de sus establecimientos. En menos de un año, 12 de éstos animales –5 delfines, 5 lobos marinos, y 2 focas—habían muerto. Al año siguiente, murió Orky, conocida en Marineland como “la orca más famosa del mundo”. Debido a su alta tasa de mortandad y porque sus programas de cría en cautiverio han tenido muy poco éxito, los parques marinos continúan capturando orcas y delfines de la naturaleza. 

Los animales cautivos no son las únicas víctimas de éstos “circos del mar”. Los directivos de Sea World quedaron estupefactos cuando dos orcas repetidamente arrastraban al entrenador Jonathan Smith hacia el fondo del estanque, en un aparente intento de ahogarlo. (21) La entrenadora Keltie Lee Byrne fue muerta por tres orcas de Sea Land luego de caer a su estanque. (22)

Mala educación

Los parques marinos no han mostrado interés en preservar los hábitats naturales de los mamíferos marinos ni en educar a la audiencia. De hecho, la industria ha realizado un lobby muy activo para mantener a los pequeños cetáceos, como las orcas y los delfines, fuera de la jurisdicción de la Comisión Ballenera Internacional (a pesar de que eso podría ayudar a proteger a los animales salvajes) porque no quieren correr el riesgo de no poder capturar animales en el futuro.(23)

Los tiempos cambian

Cada vez más personas alrededor del mundo están reconociendo que las orcas, los delfines y otros cetáceos no pertenecen al cautiverio. Canadá ha prohibido la captura y exportación de belugas. En Brasil, es ilegal utilizar mamíferos marinos para entretenimiento. En Inglaterra, el boicot de los consumidores ha forzado el cierre de todos los parques marinos. Israel ha prohibido la importación de delfines para exhibir en parques marinos, Carolina del Sur ha prohibido todas las exhibiciones con orcas y delfines, y otros estados se encuentran actualmente trabajando en legislaciones que prohíban las capturas o restrinjan la exhibición de mamíferos marinos.

Richard Donner, coproductor de la película “Liberen a Willy”, se ha unido a un gran número de personas que llaman a poner un fin al comercio de mamíferos marinos. Donner dice, “la remoción de éstos majestuosos mamíferos por propósitos comerciales es obscena....Estas horrendas capturas deben volverse parte del pasado.”(24)

Referencias

Fuente: People for the Ethical Tratment of Animlas (PETA) 

Traducido por Facundo Moyano


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