Los cetáceos
y el petróleo
Los derrames de petróleo, grandes y pequeños,
son siempre malas noticias para toda la fauna marina. El más reciente, en la
costa del Norte de España debido al hundimiento del petrolero Prestige, ocurrió
en un área donde los delfines y las ballenas son comunes. De hecho, se conocen
alrededor de veinte especies de cetáceos para la Bahía de Viscacha , que van
desde el delfín común hasta la ballena fin.
Existen dos diferencias significativas entre lo que sucede
con las aves marinas cuando se encuentran con una mancha de petróleo, y lo que
sucede con los cetáceos:
En primer lugar, porque los cetáceos no cuentan con plumas
o pelaje como aislante térmico (la retención del calor es una de las tareas
del blubber), no son vulnerables a “ensuciarse” con petróleo. Las plumas y
el pelaje manchadas con petróleo pierden su cualidad de resistencia al agua y
muchos animales mueren entonces de frío. Esta es una de las principales causas
de muerte cuando los animales resultan empetrolados.
En segundo lugar, mientras
que los cuerpos empetrolados de las aves marinas son el símbolo de un gran
derrame de petróleo, el impacto sobre los cetáceos, incluyendo cuerpos
muertos, no es tan fácil de ver. Sin embargo, esto no significa que no resulten
lastimados. El petróleo no sólo tiene un impacto físico (por ejemplo el
manchado) sino que también, al estar formado por varios compuestos, un impacto
químico (incluyendo el envenenamiento) es otra de las consecuencias de su
exposición. Los animales que ingieran petróleo también saldrán lastimados.
La mayoría de los compuestos más tóxicos en un derrame de
petróleo son típicamente los más volátiles, y por lo tanto, se evaporan
velozmente. Entonces, los animales
que se encuentren con petróleo recién derramado corren el riesgo de inhalar
los gases tóxicos.
Mientras podría suponerse que algunos cetáceos
con su inteligencia y habilidades de ecolocalización deberían ser capaces de
evita las manchas de petróleo, parece que su historia evolutiva los ha dejado
sin preparación para este problema y puede que no reconozcan un derrame de petróleo
como una amenaza. De hecho, han habido observaciones de cetáceos nadando entre
manchas de petróleo y puede ser que en algunas ocasiones, la distribución y la
extensión de las manchas los deje sin lugar a dónde ir (recordando que los cetáceos
deben subir a superficie regularmente para respirar).
Una contaminación de largo plazo será posiblemente el resultado de éste
derrame –a medida que parte del petróleo se hunda y se incorpore a los
sedimentos del fondo marino. Este sedimento contaminado será removido de vez en
cuando provocando que el petróleo regrese al ecosistema marino y afecte de
forma adversa a la cadena alimenticia. Los superpredadores como los zífios y
los delfines son particularmente vulnerables a los cambios en las cadenas
alimenticias. La cantidad y la cualidad de su comida será afectada.
La conclusión para ballenas y delfines es que probablemente no se registre un
impacto directo. Cualquier cadáver será difícil de encontrar y las
poblaciones no están suficientemente estudiadas como para reconocer la ausencia
de un individuo –lo que sí sucedió con las orcas durante el accidente Exxon
Valdez en Alaska. Sin embargo, debido al tamaño del derrame y su localización,
es extremadamente posible que un poblaciones de cetáceos sean perjudicadas y
algunos animales mueran.
Fuente: Whale & Dolphin Conservation Society (WDCS)
Traducido por Facundo Moyano