PROTOCOLO PARA LA REHABILITACIÓN Y LIBERACIÓN DE DELFINES MULARES ATLÁNTICOS (Tursiops truncatus) CAUTIVOS
Existe un criterio general para la rehabilitación y liberación de delfines cautivos de vuelta al estado salvaje. Pero no una guía completa o receta. Eso es imposible porque cada delfín cautivo es único y requiere su propia receta.
Los delfines reaccionan de distintas formas ante el cautiverio. Algunos han experimentado más abusos que otros. He trabajado con delfines, una vez devueltos al mar, han recordado rápidamente quienes eran antes de su captura. Otros en cambio, necesitaron más ayuda, más tiempo. Entonces, una de las cosas más importantes de mi trabajo es tener paciencia. Debo simplemente sentarme y observar a los delfines con una mente amplia, permitiendo que me muestren la mejor forma de ayudarlos a recuperar su identidad de cazadores oportunistas, libres y salvajes.
Dado que cada delfín cautivo varía de otros en miles de formas, devolver un delfín al estado salvaje, su hábitat natural, es más arte que ciencia.
PANORAMA
Durante los últimos 28 años, he estado involucrado en la rehabilitación y suelta de más de una docena de delfines. Esto no quiere decir que todos los delfines pueden o deben ser devueltos a sus hábitats naturales. Pero todos los delfines deben ser re-adaptados a un ambiente más natural, por ejemplo, una laguna marina. Esto proveerá al delfín de los ritmos naturales del mar, las corrientes, las mareas y la exposición a peces vivos. Todo esto es terapéutico y aumenta la calidad de vida del delfín. Reunir al delfín con su ambiente marino es una parte esencial del proceso de rehabilitación, y en este punto el delfín puede ser candidato a la liberación. Depende de ciertos factores:
1. Salud y condición física
2. Uso del sonar
3. Habilidad para cazar peces vivos
4. Habilidades de defensa contra predadores
Muchos delfines cautivos nacidos en lo que llamamos "estado salvaje" son candidatos para ser liberados. Pero no todos ellos. Algunos delfines han recibido demasiadas impresiones humanas y han olvidado o perdido las habilidades necesarias para sobrevivir en donde una vez fue su hogar. El hábitat determina el comportamiento. El cautiverio ha destruido algo vital de sus vidas. Algo que si fueran humanos, llamaríamos "espíritu". Para ellos, es demasiado tarde.
Algunos años atrás, tuve la oportunidad de estudiar un delfín en Nassau, Bahamas, que había permanecido en cautiverio demasiado tiempo y se encontraba ahora bastante enloquecido. Lo llamaban "Big Boy" y pasaba gran parte del tiempo golpeando su cabeza contra la entrada de madera de su sea pen. En uno de los lados de la puerta de madera, se encontraba el sitio donde era protegido, admirado y observado con fascinación, algunas veces por cientos de personas. Era alimentado cuanto él quería comer y era claramente el amo de su mundo. Del otro lado estaba el mar, su ambiente natural. Un día, mientras lo observaba golpear su cabeza contra el recinto, me pregunté si sería posible readaptarlo para vivir otra vez en estado salvaje. ¿Qué pasaría si simplemente lo soltáramos? En los días del Miami Seaquarium, cuando ya no necesitábamos a un delfín en particular, simplemente lo soltábamos en la Bahía Biscayne. En la industria del cautiverio esto se conoce como ""Dump and Run" (verter y huir). Esto pasó con Pedro, por ejemplo. Era un delfín macho muy grande que se había vuelto difícil de manejar. Qué pasó después con el en las aguas de Miami, nadie lo sabe. Pero Big Boy era un delfín problemático de otro tipo. El cautiverio lo había enfermado mentalmente. Si podíamos readaptarlo, pensaba, podríamos readaptar a cualquier delfín. Pero mientras más tiempo lo observaba, más cuenta me iba dando que habíamos llegado tarde. Había pasado por demasiado. No me refiere a maltrato. Nunca ví a alguien maltratar deliberadamente a Big Boy. De hecho, presencié lo contrario. Lo que ví fue un exceso de "amor" Todo el mundo quería estar con él, tocarlo, hablarle y ayudar a este viejo delfín. Pero nadie sabía cómo. Y así, día tras día, el delfín siempre sonriente pero lleno de rabia, golpeaba su cabeza contra la cerca, como si quisiera quedar libre. Era un delfín tan poco cooperativo, impredecible, suspicaz y peligroso, un delfín lleno de tanto odio, que supe que nunca podría llegar a él.
¿Qué provocó esto? La intervención humana y el estrés. Eso siempre juega un papel importante en la muerte de los delfines cautivos. El estrés es resultado del poco espacio, demasiada gente y tener que hacer de tonto por mucho tiempo. ES también el resultado de tener que vivir en un mundo artificial, sin corrientes, sin los gustos ni los sonidos del mar, y sin nada por la que valga la pena seguir viviendo. Cuando tratamos de convertir a los delfines en mascotas o "animales de compañía", nunca funciona. Esto es difícil de comprender cuando sucede. Parece que el delfín quisiera ser una mascota. Está siempre sonriendo -parece estar riendo. Nos busca para ser domesticado y juguemos con él. Todo esto como si fuera una verdadera mascota. Pero no es más que una ilusión. Los delfines nunca dejan de ser salvajes, creados por la naturaleza para desempeñar un rol en la naturaleza, no para que jueguen tontos juegos en una pequeña pileta para nuestro propio entretenimiento.
Las excepciones aparentes son los delfines nacidos y criados en cautiverio. Para ellos no hay un "regreso" al hábitat natural. No tienen ninguno. Unos pocos de estos "delfines en serie" han sido "entrenados" para actuar como delfines salvajes y fueron liberados al mar. Pero hasta que estos procedimientos sean monitoreados más cuidadosamente a través del tiempo, debemos considerar cada caso según sus propios méritos.
CONOCIENDO A LOS DELFINES EN LA NATURALEZA
La clave para rehabilitar y regresar al estado salvaje a delfines cautivos es conocer cómo es un delfín en su hábitat natural. Si sabe eso, entonces podrá reconocer los comportamientos aprendidos por el delfín en cautiverio.
¿Cuáles son estos comportamientos? Presencie un show de delfines por cinco minutos y los verá todos juntos. Cuando el entrenador aparece con un balde de pescado muerto, el delfín se excita y comienza a nadar en círculos. Salta fuera del agua excitado, cae sobre su espalda, "aplaude" con sus aletas pectorales. Cuando el entrenador se agacha para tomar un pescado, el delfín se acerca y mendiga la comida, chillando y batiendo su cabeza de arriba abajo, sin mostrar miedo de que lo estén observando cientos de personas.
Todo esto es aprendido. El delfín salvaje jamás haría
estas cosas porque serían irrelevantes y sin propósito. Ahora, cuando estamos
readaptando un delfín cautivo, estos comportamientos adquiridos son bastante
importantes. De hecho, debemos tenerlos en cuenta para saber cuando el delfín
los ha extinguido.
EXTINGUIENDO COMPORTAMIENTOS ADQUIRIDOS EN CAUTIVERIO
Cuando hablamos de "extinguir" comportamientos aprendidos en cautiverio, suena a arrojar agua sobre el fuego. Lo que estamos haciendo es no pagarle más al delfín para que los realice. El delfín aprendió a realizarlos porque en primer lugar, nosotros le pagamos para que lo haga. Cuando nosotros le damos al delfín un pescado luego de que se acercó, chilló y batió frenéticamente su cabeza, le estamos pagando estos comportamientos. De esta forma se refuerza un comportamiento en un delfín. Entonces, si deseamos detener este comportamiento, dejamos de pagarle al delfín. Como no le pagamos más, el comportamiento se vuelve irrelevante, irrelevante, tanto aquí como en su hábitat natural. De nuevo, el hábitat dicta el comportamiento. Al mismo tiempo, el comportamiento que tiene valor para la supervivencia en estado salvaje, es reforzado.
Cuando reúno un equipo para que me ayude a rehabilitar un delfín, les comento que nuestra tarea principal es "recargar" al delfín. Cuando el delfín es capturado, les cuento, pierde su poder. Es como un prisionero. Entonces, depende de nosotros devolverle su poder. Le comento al equipo que para volver al delfín a su lugar correcto, deben tener en cuenta tres cosas:
1. Asumir que no saben nada
2. Mantener una observación permanente
3. Considerar lo obvio
Estas son instrucciones sutiles y muy difíciles de seguir, especialmente lo es la primera para los entrenadores de delfines. Antes de que los entrenadores puedan participar, deben dejar atrás sus propios comportamientos adquiridos. Es difícil para ellos porque toda su experiencia con delfines fue puesta en el show, y ahora deben ponerla en el "show de re-adaptación". Quieren ser parte del acto, ya veces parece que esperaran ser aplaudidos. Esto justamente la inversa de lo que hacemos para preparar a los delfines a la vida salvaje. No los ponemos en un show. Los ponemos en no-show, y mientras menos hagamos mejor.
No existe un atajo para la fase de observación permanente. Esto no es investigación, es técnica. Uno debe comer con los delfines, dormir con los delfines y estar con ellos constantemente. Lo llamamos "dolphin time" (tiempo del delfín). ¿Cómo se aprende? No alcanza con leer acerca de todo esto. Tiene que experimentarlo.
Como en todo lo demás, sea ciencia o arte, uno aprende la forma de hacerlo de otro que ya lo sabe. Entonces sabe que se encuentra en sintonía con ellos. Puede sentirlo. Si recuperan un poco de peso o lo pierden, usted lo sabe. Necesitamos ver exactamente qué está pasando con los delfines, no que decimos nosotros que está pasando. Esto es difícil para la mayoría de las personas.
Como en un ejercicio Zen, esto no es verbal. Nos dejamos ir y nos volvemos uno con el delfín. Cuando lo estoy haciendo, vivo en una carpa próxima a los delfines y puedo sentirme parte del escenario, como uno de los árboles, una hoja flotando en el agua o una garza que va y viene.
Cuando no respondo a los comportamientos adquiridos de los delfines, ellos se terminan rindiendo. Y todo lo que hago es sin palabras. Debo realizar informes, por supuesto, esto y las pocas directivas que doy son las únicas excepciones. Vivir con los delfines en un nivel silencioso otorga una introspección que me parece muy necesaria para comprenderlos y ayudarlos a convertirse en lo que son. Creemos que ya conocemos quienes son estos delfines, por ejemplo, porque sabemos sus nombres, sabemos de donde vienen, qué comen y cuánto pesan. Pero nada de esto nos dice cómo son realmente ellos. Para conocerlos en ese nivel, debemos ir más allá de las palabras. Más allá de las descripciones.
Todo esto es para eliminar falsas palabras y falsas teorías sobre lo que estamos haciendo. Cuando dejamos atrás nuestra anterior forma de pensar, desechamos nuestras teorías y las reemplazamos por lo que podemos asegurar gracias a nuestra observación permanente, comenzamos a ver a los delfines como realmente son y podemos encarar mejor su supervivencia en la naturaleza.
Antes de poder hacer algo, todo el Sistema de Liberación
debe estar en su lugar. El Sistema de Liberación consta de tres partes:1) Las
personas indicadas. 2) El Proceso de Re-adaptación y Liberación 3) El
seguimiento post-liberación.
LAS PERSONAS INDICADAS
El Director de Rehabilitación y Suelta, conoce a los delfines tanto en cautiverio como en su hábitat natural. El o ella necesita tener autoridad porque una gran parte del trabajo consiste en lidiar con autoridades locales y federales, y el público a través de los medios de comunicación. El o ella debe tener experiencia en el manejo de mamíferos marinos, el cuidado, la alimentación y el transporte de delfines cautivos.
El Manager del Proyecto se encarga del equipo y las tareas diarias como la documentación del proyecto y los permisos requeridos. Además, se encarga de encontrar un buen sitio de liberación y organizar el estudio poblacional de los delfines residentes.
Los ayudantes y voluntarios se encargarán del estudio poblacional y el seguimiento post-liberación de los delfines. Son también responsables de conseguir peces vivos para los delfines.
El Veterinario, un veterinario de mamíferos marinos
calificado, debe ocuparse de la salud y buen estado físico de los delfines,
estar presente durante el transporte, y disponible en caso de emergencia.
REHABILITACIÓN Y SUELTA
¿Es necesario regresar a los delfines al lugar exacto donde fueron capturados? Muchas veces es lo más deseable, pero no siempre necesario. Por ejemplo: si un delfín macho es capturado a una edad muy temprana y removido de su pod familiar, no se puede esperar que vuelva a unirse a este pod varios años después. Aunque no hubiera sido capturado, probablemente no permanezca con su pod natal, ya que en la madurez los machos se unen a otros pods o forman uno. Algunas veces encontramos delfines que han elegido permanecer solitarios o fueron excluidos de su pod.
Entonces, es un error pensar que debemos regresar a los delfines al mismísimo lugar donde fueron capturados. De hecho, si el agua donde fueron capturados ha sido contaminada o envenenada durante su ausencia, o si los peces que solían comer ahora escasean, no quisiéramos regresarlos allí. Una búsqueda en la bibliografía indica que no existe documentación científica empírica que apoye la teoría de que los delfines deben ser devueltos al mismo sitio de la captura.
Los delfines son bastante adaptables y pueden acomodarse rápidamente a un nuevo hogar, si es similar al sitio donde fueron capturados. Similar en términos de mareas, corrientes, temperatura del agua, fuente de alimentación y potenciales predadores.
El equipo debe arreglárselas para capturar suficientes peces vivos con el objetivo de que los delfines puedan practicar cazarlos y comerlos. También se requieren estudios del agua de la región.
ALIMENTACIÓN
Una de las funciones más importantes en la rehabilitación de delfines cautivos en mantener un régimen apropiado de alimentación. El objetivo principal es que mantengan un peso corporal apropiado, forrajeando y alimentándose sólo de peces vivos. Este es un proceso gradual que puede verse en cuatro fases:
1. Lograr que los delfines se alimenten con sus cabezas sumergidas bajo el agua.
2. Eliminar las interacciones con el encargado de la alimentación, variando los horarios y las ubicaciones.
3. Lograr que los delfines coman sólo peces vivos.
4. Lograr que los delfines vuelvan a ser cazadores oportunistas.
En la Fase 1, todas las actividades son realizadas desde una plataforma de alimentación, tanto los peces vivos como los muertos son ofrecidos sólo cuando las cabezas de los delfines están bajo el agua. Continuamos alimentándolos con peces muertos pero incluimos algunos vivos para aclimatarlos, soltándolos a corta distancia de ellos y desanimándolos a que se alimenten con la cabeza fuera del agua..
En la Fase 2, apartamos de a poco a los delfines de su régimen de alimentación habitual, proveyéndolos tanto de peces vivos como muertos de diferentes direcciones y horarios. A partir de ahora nos mantenemos fuera del alcance visual de los delfines. No queremos que asocien el alimento con el alimentador. Siempre soltamos los peces vivos en el centro de la sea pen para que los delfines tengan más posibilidades de capturarlos antes de que escapen por la cerca.
Algunas veces es necesario, al principio, sumergir a los peces en agua congelada para retardarlos y así, los delfines tengan más chances de realizar una captura exitosa. En la Fase 2, la alimentación se vuelve más espaciada e imprevisible. Soltamos peces a toda, sin que nos vean los delfines, inclusive muy temprano en la mañana y en plena noche. En el agua tenemos un hidrófono que nos permite monitorear cuando los delfines utilizan el sonar para encontrar los peces, en especial los vivos. Podemos escuchar grabaciones de audio de capturas exitosas durante el día, y compararlas con alimentaciones nocturnas.
Aumentamos el número de sesiones de alimentación, disminuyendo la cantidad de peces por sesión. En corto plazo, las sesiones de alimentación rápidas, a toda hora y proveniente de diferentes direcciones, desanima a los delfines a buscar al alimentador.
En la Fase 3 (comer sólo peces vivos), debemos primero estar seguros de que seremos capaces de proveer a los delfines de suficientes peces vivos. Necesitamos una buena fuente de peces endógenos del sitio de liberación. Analizamos esto para el valor nutricional y la energía invertida por los delfines en capturarlos.
Mientras continuamos alimentando a los delfines en diferentes momentos y direcciones, incrementamos ahora el número de peces vivos. Cuando los delfines se encuentran alimentándose, introducimos grupos de 10 a 15 peces, creando un "cardumen" de peces, lo que agrega realismo y obliga a los delfines a seleccionar la presa.
Finalmente, en la fase 4, eliminamos el elemento humano
en la alimentación y animamos a los delfines a que forrajeen por su cuenta.
Constantemente introducimos peces vivos en la sea pen y seguimos el grado de
consumo de cada delfín, hasta reemplazar totalmente los peces muertos con peces
vivos endógenos. Cuando los delfines están listos para aventurarse fuera de la
sea pen, lo expresan de forma muy clara para aquellos que pueden leer su
lenguaje corporal.
SEGUIMIENTO POST-LIBERACIÓN
Los delfines fueron marcados durante la etapa de readaptación para facilitar la identificación visual. Se ha determinado que los dispositivos de seguimiento por radio son invasivos y proveen sitios para futuras infecciones. Además, los dispositivos de radio-telemetría no han probado ser confiables.
Cuando se libera un delfín, se quiere que todo sea lo más natural posible. Establecemos entonces un equipo de seguimiento conformado por personas que viven en el agua, pescadores y personas con botes. Hablamos con ellos personalmente. Les contamos lo que estamos haciendo en cada etapa, especialmente sobre la identificación en frío de los animales. Estas personas no son parte del mundo en cautiverio del delfín, son parte del mar. Si se le cuenta a los pescadores lo que está sucediendo, inmediatamente participan. Ellos no se están uniendo a algo, ya son parte de esto. Conocen a los delfines porque los ven todos los días como si fueran sus propios hijos. Cuando finalmente se libera al delfín cautivo, ellos lo ven y nos avisan y nosotros lo registramos, registramos quien avistó al delfín, donde y cuando, en que dirección iba y si se encontraba acompañado. Nos interesa particularmente cualquier comportamiento extraño.
Si el delfín se encuentra pidiendo comida, por ejemplo, eso significa una falla. Eso significa que debemos mantener alejada a la gente. Cuando el delfín es inicialmente liberado, es un momento crucial. Atraviesa un período de ajustes. Puede hasta perder una comida. Hasta el momento había sido alimentado regularmente y cuánto quería. Ahora debe alimentarse por sí mismo. Este es el principal ajuste para el delfín. Y nosotros debemos apartarnos de su camino y dejar que suceda.
Este es el punto de la rehabilitación y la suelta, permitir que este momento crucial suceda. Al principio recibido informes diarios de sus actividades. Nosotros los catalogamos y trazamos sus movimientos. Observamos patrones. Esto significa que el delfín está desarrollando una vida por su cuenta. Y después de un tiempo --si lo dejamos solo-- se establecerá en un nuevo hogar, y volverá a vivir naturalmente en estado salvaje.
Escrito por Richard O'Barry -Dolphin
Project
Traducido bajo autorización por Facundo Moyano