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CRISIS
DE LA PROFESIÓN
La odontología no es ajena a sufrir
las consecuencias de la crisis general que
atraviesa el país; pero en nuestro caso,
el ejercicio profesional está influido
por distintos factores.
En base a este principio, en el año
2000 el Colegio de Odontólogos Distrito 1º
de la provincia de Buenos Aires, creó una
subcomisión de Análisis de la Crisis, la
cual integré junto a las doctoras Liliana
Sierra, Mirta Scavone y Marisa Pion.
Es de destacar que la formación de
esa subcomisión surgió luego de discutir
con algunos dirigentes de entidades
gremiales, que no reconocían la
existencia de una crisis en la profesión,
defendiendo denodadamente los convenios
firmados con las Obras Sociales, pese a
que se mostraba la siguiente realidad
(siempre mencionando la realidad del
Distrito 1º que es donde ejerzo):
·
1/3 de odontólogos no podían cumplir con las
obligaciones previsionales, muchos de los
cuales con riesgos de afrontar juicios por
falta de pago a la Caja de Odontólogos.
·
Aproximadamente 300 odontólogos excluidos
forzosamente del sistema de atención por
Obras Sociales.
·
Limitaciones para facturar por dichas Obras Sociales.
·
80 % en promedio de aranceles de Obras Sociales por
debajo de Aranceles Éticos Mínimos,
agravado seriamente luego de la salida de
la Convertibilidad.
·
90% de la población sin atención odontológica.
_________________________________________________
En
mi opinión, de las conclusiones a que
arribamos en esa oportunidad se puede
entender que las causas de la Crisis son
multifactoriales, y las podemos agrupar
en:
1.
De la política universitaria
2.
De
los sistemas de salud (obras
sociales, prepagas, sistemas capitados...)
3.
De
los profesionales
4. De
la situación socio económica
5.
Del público
6.
De
las entidades odontológicas
1.
De
la política universitaria:
La abrumadora cantidad de estudiantes de
odontología que ingresa año tras año,
sumado a las restricciones presupuestarias
con que se desenvuelven, condiciona la
excelencia en la enseñanza en la mayoría
de las facultades de odontología,
egresando también una gran cantidad de
odontólogos con un desconocimiento, en
general, de las condiciones laborales a
que se van a enfrentar.
No obstante, no estoy tan seguro
que sea la cantidad de odontólogos la
principal causa de la crisis laboral en la
profesión, ya que hay un enorme sector de
la población (93 % aprox.) con
necesidades odontológicas sin satisfacer.
2.
De las obras sociales:
Los bajos presupuestos asignados a la atención de la
salud buco-dental por parte de los
sistemas de salud se traducen en:
o
Limitaciones en el padrón de prestadores
o
El desconocimiento de una verdadera odontología
preventiva
o
Desactualización en el nomenclador
o
Normas de atención y auditoría muchas veces
obsoletas
o
Falta de coherencia y actualización entre costos y
aranceles en la mayoría de las prácticas
o
Incumplimiento de los convenios al atrasarse en los
pagos o al realizar devoluciones
injustificadas.
3.
De los profesionales:
Estoy convencido que la principal causa de
la falta de trabajo en muchos consultorios
se debe a que la odontología
ofrecida es poco convocante para el público.
Este punto está directamente ligado a las
condiciones económicas en que se
desenvuelve la atención, principalmente
la que se realiza a través de obras
sociales o prepagas.
Para
entender este concepto debo aclarar que
estoy absolutamente convencido que el público
tiene avidez por recibir una odontología
moderna, esencialmente preventiva,
odontología que necesita tiempo y educación
para la salud, para ser efectiva a través
del tiempo. Ese “tiempo” hoy está
negado en la atención, toda vez que nos
vemos exigidos a citar pacientes cada 20
ó 30 minutos por una cuestión económica,
ya que los aranceles suelen ser tan
exiguos que es imposible dedicarle una
hora completa a cada paciente, con el
consiguiente stress tanto para el paciente
como para el odontólogo, además del
potencial descuido por las normas de
bioseguridad o a los aspectos sicológicos
de la atención odontológica.
Como
consecuencia de esta situación vemos que
a muchos colegas les falta trabajo, aún
atendiendo por muchas obras sociales con
coberturas de hasta el 100 % a sus
afiliados.
Los
problemas económicos en muchos
profesionales, sumado a la falta de
incentivo que tiene la capacitación de
pos grado, ya que no es reconocida la
Categorización Profesional, tiene como
riesgo principal el desaliento a la
inversión, tanto profesional (a través
de cursos) como de infraestructura (falta
de renovación de equipos e instrumental).
También la falta de capacitación en gerenciamiento y el
desconocimiento de los costos, afecta la
eficiencia y el rendimiento en la labor
diaria.
4.
De la situación socio-económica
general del país: No es necesario analizar cómo influye en la atención
odontológica, pero no se le puede cargar
toda la culpa a este ítem, ya que de
acuerdo al porcentaje de pacientes que se
atiende, deberíamos pensar que el 93 % de
la población no tiene ninguna capacidad
de consumo. Sin embargo aún hoy un sector
muy importante de ese total, dispone de
medios para gastar su dinero en otras
cosas, como por ejemplo en vacaciones,
automóviles, indumentaria, electrodomésticos,
etc.
En
resumen el público va a gastar sus
recursos (pocos o muchos) en aquellas
cosas a que les dá valor. Obviamente a la
odontología, la cual está
desprestigiada, no le reconoce el
verdadero valor que tiene.
5.
Del público:
La falta de una odontología atractiva hace pensar
que el mantenimiento de la salud
buco-dental, no se encuentre entre las
prioridades de la mayoría de las personas.
De esta manera muy poca gente estará de
acuerdo con hacer un esfuerzo económico
para invertir en su salud bucal, y se
limita a aprovechar lo poco que su sistema
de salud le ofrece. Inclusive, como dije
anteriormente, aún con una cobertura
completa por algún sistema, mucha gente
escatima la consulta al odontólogo.
En este sentido, muchas personas siguen manifestando aprehensión
a la atención odontológica (lo cual es
incomprensible en el siglo XXI), tanto sea
por malas experiencias, por temor a
contraer enfermedades infecto contagiosas,
por temor al dolor, por falta de información
o por darle prioridad a otros problemas
personales antes que al mantenimiento de
la salud buco-dental.
6.
De las Entidades Odontológicas:
Se hace imprescindible que cada entidad que tiene
injerencia en la profesión, se esfuerce
cada vez más en el cumplimiento de sus
leyes y reglamentos para corregir los desvíos
del sistema.
En
este tema debemos recordar que las
Instituciones Odontológicas en la República
Argentina son en general, de 4 órdenes:
o
CIENTÍFICAS
o
COLEGIATURAS
o
PREVISIONALES
o
GREMIALES
Sin
pretender en este trabajo desarrollar cada
una de las funciones de estas
instituciones, sólo pretendo señalar lo
que para mí constituye un error en el
cumplimiento de la ley; y es el hecho que
en muchos casos se mezclan los roles y se
superponen las funciones de una y otras.
Este
hecho no sería importante (ya que
legalmente los límites no son tan
precisos) si se cumplieran con los
principales objetivos que las leyes fijan
para cada tipo de institución.
Por
ejemplo: La Caja de Odontólogos, Distrito
I en la provincia de Bs. As. (Institución
Previsional) presenta buenas
oportunidades de Turismo, pero el alto
costo que tiene el mantenimiento del
sistema previsional y de obra social ha
llevado a que prácticamente la tercera
parte de los odontólogos no puedan pagar
los aportes respectivos (que son
obligatorios por ley) pudiendo perder
inclusive, su patrimonio por ese
incumplimiento. No podemos ignorar que el
sector Turismo dio enormes pérdidas en el
pasado, como las mismas autoridades lo han
reconocido en su oportunidad.
Otro
ejemplo: El Colegio de Odontólogos
Distrito I, muestra los beneficios de su
Escuela de Posgrado (beneficios que son
absolutamente reales) pero no logra
dar respuestas concretas a la profunda
crisis que vive la profesión.
Otro
ejemplo: Las entidades gremiales (responsables
de las firmas de los convenios con las
Obras Sociales o empresas de Medicina
Prepaga) no logran resolver el
problema del ejercicio profesional, de la
gran cantidad de odontólogos que están
arbitrariamente excluidos de esos
convenios (por el Corralito que han
cerrado para que no ingresen más odontólogos
al sistema), como tampoco han
encontrado soluciones para los magros
aranceles que presentan dichos convenios,
pero ofrecen seguros por incapacidad
temporaria (tema que debería ser
exclusivo de las Entidades Previsionales)
o copas de leche.
Insisto
en que no veo ningún problema que todas
las instituciones opinen o actúen sobre
todos los aspectos del ejercicio
profesional, pero
sólo después que demuestren que cumplen
con los objetivos principales que
justifiquen su existencia. Un ejemplo
de ello sería que el Colegio de Odontólogos
avance en el cumplimiento de la ley 12754,
especialmente en su artículo 5º.
Sería
un gran aporte para la profesión que cada
Entidad reconozca el área que le compete
principalmente a cada una de las otras
Instituciones, sin egoísmos y sin luchas
efímeras por espacios de poder, avanzando
de esta manera con la unidad de la profesión
que tanto declaman sus dirigentes.
Tengo
la firme convicción que sólo a través
de la realización de un correcto
diagnóstico de la crisis (luego de
reconocerla), con un alto sentido autocrítico,
se podrá revertir esta situación, ya que
las condiciones de atención actuales han
llevado en líneas generales a la DESJERARQUIZACION
de la profesión.
Sólo logrando la JERARQUIZACIÓN
de la profesión encontraremos el camino
para salir de la crisis.
Dr.
Nicolás Ortiz
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