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* Este artículo salió publicado en el
número XVIII (año 2005) de la Revista
Mensaje del Distrito VIII del Colegio de
Odontólogos de la Provincia de Bs. As.*
CRISIS DE LA PROFESIÓN
¿Es atractiva la odontología que
realizamos?
En el año
1989 empecé a estudiar los Costos en la
Odontología.
El motivo
principal fue una necesidad personal para
mantener mi fuente de trabajo. Estábamos
en el comienzo de la más grave
hiperinflación que soportó el país y
entendí rápidamente que no iba a poder
mantener el nivel de odontología que
siempre ofrecí a mi público en las
condiciones laborales vigentes. Era
imposible cobrar los servicios que
prestaba por obras sociales a los 4 ó 6
meses con las tasas de inflación que
superaron el 100 % mensual. Para entonces,
y sin haber estudiado Costos, sabía que
entre el 40 y 50 % de lo que me ingresaba
se me agotaba en Gastos Generales,
Laboratorios y Casas Dentales
En este
sentido debo aclarar que la consulta fue
siempre mi única fuente de ingresos, sólo
aumentado por el sueldo docente de mi
esposa.
En esas condiciones ¿cómo compensar la
inversión que cada odontólogo hace mes a
mes para poner en funcionamiento su
consultorio?
Fue
entonces que decidí estudiar
minuciosamente los Costos Odontológicos
para saber cuál era lo mínimo
(y no lo máximo)(1)
que le podía cobrar a mis pocos pacientes
privados y a los que quedaran de mi
arriesgada decisión de suspender la
atención de las obras sociales, que en ese
momento significaban el 80 % de mis
pacientes.
A partir
de ese momento, y debido al atraso
arancelario que ya se había producido,
empecé a entender que el desfasaje entre
los Costos que había obtenido en mis
primeros estudios
(realizados manualmente en esa época),
con los Aranceles que habían quedado luego
de la hiper, iban a distorsionar
cualquier plan de tratamiento que
realizara para mis pacientes.
Era
obvio, los Aranceles para operatoria
dental y periodoncia apenas cubrían los
Costos, y los pocos tratamientos
preventivos que existían, habían
desaparecido. Hoy la gran mayoría de los
Aranceles de OOSS no cubren ni siquiera
los Costos (VER
PLANILLAS EXCEL: “COSTOS TOTALES vs:
ARANCELES OBRAS SOCIALES”
DE MI SITIO WEB).
Sumado a
ello, se presentaban cada vez más
restricciones reglamentarias para hacer
una adecuada odontología preventiva y
conservadora, se hacía imposible dedicarle
tiempo a la docencia con cada paciente
(para una educación para la salud aunque
sea mínima, que tenemos la obligación
de brindar),
y lo único que me compensaba eran las
prótesis que podía realizar.
Hoy este
esquema está absolutamente agravado, ya ni
la endodoncia se puede hacer en
condiciones humanas (para el odontólogo),
y para que la cirugía compense al cirujano
hay que hacer 4 terceros molares retenidos
por hora.
En estas
condiciones, el único recurso que puede
permitirle al odontólogo cumplir con sus
obligaciones mensuales, es hacer prótesis,
implantes u ortodoncia, siempre – desde ya
– fuera del sistema de obras sociales.
Con este
escenario me surgen varias preguntas:
o
¿Le puede
atraer al público, concurrir al odontólogo
si éste necesita que se haga prótesis?
o
¿Se puede
hacer una odontología ortodoxa dentro del
sistema de Obras Sociales?
o
¿El
odontólogo puede hacer un correcto plan de
tratamiento cuando sólo le “rinden” las
prótesis que puede hacer?
o
¿Estamos
seguros que es sólo la crisis económica lo
que impide que el paciente pague de sus
bolsillos el verdadero costo de la
odontología?
o
¿No está
haciendo el odontólogo lo que él necesita
en lugar de realizar lo que el paciente
necesita?
o
¿Creemos
que el paciente no percibe esta realidad?
Hay un
principio elemental en economía y que
surge de la naturaleza humana, que es la
oferta y la demanda (distorsionada o no,
es una realidad)
En este
sentido es interesante analizar cómo el
público valoriza un producto o un
servicio. Principalmente el valor que
cualquier persona le da a un producto o
servicio, depende en gran medida qué
prioridad le da a ese artículo, o
sea en qué orden de prioridades personales
lo ubica.
Cada
individuo tiene un orden de prioridades en
su vida. Ese orden es distinto para todo
el mundo. No es igual para una persona de
una gran ciudad que para una persona que
vive en el campo. ¿Qué valor le puede dar
el campesino a un saco y corbata? Ninguno.
¿Qué valor le puede dar el hombre de la
ciudad a una pala? Ninguno.
La
pregunta que cabe hacerse es: ¿En qué
orden de prioridades está la odontología
para el público en general? ¿Qué valor le
da entonces a nuestro servicio?
Por lo
tanto, hay que abandonar la respuesta
simplista que el público no paga por la
odontología que recibe, porque no tiene
plata.
De lo
que estoy convencido es que no tiene plata
para pagar la odontología ofrecida
actualmente, totalmente desjerarquizada,
pero sí tiene dinero para gastar de
acuerdo a su orden de prioridades
(vacaciones, deportes, vestimenta, etc.)
Si el
odontólogo se desvaloriza al aceptar los
convenios que existen, ¿por qué el público
le va a dar valor?
La
respuesta lógicamente tiene que ver con la
oferta odontológica desmedida en las
actuales condiciones, que no le permiten
tener libertad de decisión para rechazar
esos convenios.
Por lo
tanto, según mi concepto, el único camino
válido para revertir el problema laboral
de la odontología, es cambiar la imagen
que tenemos frente al público,
jerarquizar la odontología,
revalorizarla.
De esta
manera, el público podrá entender que
también tiene que hacer su propio esfuerzo(2)
para recibir una buena atención, y
aceptará que su obra social se convierta
en una “colaboración” para su atención, y
no la solución total que le cubra
una odontología completa sin oblar un solo
peso de su bolsillo.
Si
coincidimos en líneas generales con esta
realidad, se hace imprescindible que las
instituciones odontológicas, encabezadas
por los Colegios de Odontólogos y / o
Ministerios de Salud que correspondan,
encabecen una fuerte tarea docente a todo
nivel, desde el nivel de grado hasta el
pos grado, para advertir las consecuencias
de la actual realidad y cómo solucionar
los problemas de fondo. En definitiva, es
responsabilidad de todos lograr la
jerarquización de la profesión.
Dr.
Nicolás Ortiz
MP 11004
Brandsen
Provincia de Buenos Aires
(1) El grave error que
cometen muchos colegas es cobrar en
demasía o en forma incoherente a los
pacientes privados, para compensar lo que
pierden con las Obras Sociales. De esa
manera –por no aplicar una
política de Aranceles privados coherentes–
corren el riesgo de perderlos.
(2) Los Costos Totales de
una odontología integral responsable no
pueden ser abonados correctamente por
ningún Sistema de Salud, ni en la
Argentina, ni en ninguna parte del mundo,
excepto a través de un plan integral de
prevención.
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