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Costos
en Economías Inflacionarias
Por vivir y ejercer en la República Argentina,
país cuya economía estuvo siempre ligada a la
inflación – con una hiperinflación en 1989
– , he podido experimentar el comportamiento
de las variables económicas que influyen en la
Estructura de Costos Odontológicos.
Justamente fue en ese año 1989 cuando empecé a
desarrollar el Estudio de Costos,
alarmado por el abrumador aumento de precios de
los insumos (el costo de vida aumento sólo en julio de
1989 el 196.6%).
Entender qué sucede con los Costos
Indirectos (1) (principalmente los Gastos Mensuales),
los Costos Directos (1) y los Honorarios
Profesionales (1) (incluyendo los que se cobran a
través de los sistemas de salud), ante una situación de alta inflación,
permite prepararse para esos eventos y salir
airoso de una situación agobiante que ha
producido en mi país numerosos quebrantos en el
sistema de salud.
Describamos pues, cuál fue el
comportamiento de esas variables en el último
episodio inflacionario que nos tocó vivir, esto
es: La salida de la convertibilidad.
A diferencia de los sucedido en el año 1989 (en donde de algún modo nos fuimos preparando para el estallido de ese
julio fatídico, ya que la espiral inflacionaria
se había iniciado gradualmente),
en diciembre de 2001 perdimos abrupta y
sorpresivamente una estabilidad económica y
monetaria que había durado algo más de 10 años
(no es el propósito de esta nota analizar la conveniencia o no de la
convertibilidad)
A principio de diciembre de 2001 se derrumbó
la paridad cambiaria que se había mantenido
desde febrero de 1991 en donde 1 dólar equivalía
a 1 peso. Fue en esa oportunidad que se produce
el pánico en la economía y en el público en
general.
o
¿Qué ocurrió con los Costos Directos?:
En odontología el desconcierto produjo que inmediatamente los
materiales dentales importados se vendieran, no
sólo al valor en que cotizaba el dólar en el
mercado, sino que muchos comercios dentales (los que no tenían urgencias económicas y estaban en condiciones de
retener materiales) calculaban el dólar a futuro (esto es a cuánto iba a cotizar a la semana o
el mes siguiente), por desconocer totalmente a qué precio iban a reponer luego la
mercadería vendida.
Es así como en esos primeros 2 a 4 meses
no funcionaban correctamente los mecanismos de
la competencia y había una enorme disparidad en
los costos de los productos, ya que había
comercios que multiplicaban el precio de los
materiales dentales por un dólar a 3 $, otros a
3,80 $ y algunos llegaron a calcular el dólar a
$ 5 y más.
Había algunos productos importados que
no estaban “dolarizados” y sus precios
respondían más racionalmente al valor que
orientaban las empresas importadoras. Simultáneamente
los productos de origen nacional no habían
tenido un aumento importante en sus precios (ya que el aumento de los costos de producción
fue de reacción mucho más lenta), por lo que comenzaban a ganar mercado.
En la medida que en los meses siguientes
disminuyeron las presiones inflacionarias y se
inició una precaria estabilidad cambiaria,
empezaron a recomponerse los mecanismos del
mercado. Por lo tanto, los insumos importados
comenzaron a bajar de precio –debido a la
competencia –, ya que disminuían la cantidad
de materiales “dolarizados”, los
importadores volvían a fijar en pesos
argentinos una mayor cantidad de productos, y
los comercios minoristas empezaban a cuidar a
los clientes, calculando el valor del dólar con
más realismo. Simultáneamente los productos de
origen nacional iban aumentando lenta pero
sostenidamente sus precios, acompañando a los
reales aumentos de costos de producción.
Luego, a partir del mes de agosto de 2002, por causas políticas y de
macroeconomía que no vamos a analizar en este
artículo, el valor del dólar comienza a
descender, al mismo tiempo que los importadores
consiguen reducir en dólares el valor de los
materiales (lo
mismo sucedió con equipamiento e instrumental) sea
por negociaciones con las fábricas
multinacionales o por resignar márgenes de
ganancias debido a la necesidad de mantenerse en
el mercado en un momento de profunda recesión.
Esto trajo aparejado una real reducción
del valor de los insumos importados, al tiempo
que el precio de los insumos nacionales se
acercaba a aquéllos.
Desde principios de abril de este año
comenzamos a observar “aumentos en dólares”
de algunos materiales dentales, intentando
seguramente recuperar los valores históricos.
En cuanto al otro componente de los Costos Directos:
Laboratorios Dentales, se han visto obligados (por la acentuada recesión existente hasta el presente),
a mantener los valores de sus servicios,
absorbiendo el aumento de los insumos.
o
¿Qué ocurrió con los Costos Indirectos?
Recordemos que los Costos Indirectos
están conformados por: Las Amortizaciones
de la inversión realizada en equipamiento e
instrumental; y por los Gastos Mensuales
de funcionamiento que se deben cubrir.
El aumento de costos del equipamiento y del
instrumental respondió a lo visto en la evolución
de los materiales dentales. Pero hay que tener
en cuenta que las amortizaciones son una pequeña
fracción de los Costos Indirectos.
En cambio, los Gastos Mensuales se
mantuvieron sin modificaciones los primeros 8
meses desde la salida de la convertibilidad, lo
que permitió morigerar enormemente el
aumento de los Costos Directos, ya
que los Gastos Mensuales constituyen uno de los
rubros más determinantes en la estructura de
Costos Odontológicos.
A partir del mes de setiembre estos Gastos Mensuales comenzaron
a incrementarse como consecuencia de aumentos de
sueldos del personal a cargo, otorgados por el
gobierno, y a aumentos (aún leves) de los servicios públicos. Estos aumentos de los Gastos
Mensuales, lamentablemente neutralizó la
disminución real de los materiales dentales,
equipamiento e instrumental que se produjo desde
los últimos meses hasta la fecha.
o
¿Qué ocurrió con los Honorarios?
Este fue el rubro dentro de la estructura
de Costos Odontológicos que más se vio
afectado. En la década del ’80 los Honorarios
se iban incrementando a la par de la inflación
pretendiendo alcanzarla (¿?) hasta que esa
“indexación” generalizada desembocó en
hiperinflación.
Durante la salida de la convertibilidad fue absolutamente imposible
pretender aumentar los Honorarios, por lo
menos a la gran mayoría de los colegas, debido
a la profunda recesión en que nos encontramos.
Es más, como no hubo prácticamente aumento de Aranceles
(recordar que Aranceles es igual a Costos + Honorarios) tanto
en la atención por Obras Sociales, como en la
práctica privada, es fácil entender que el
odontólogo absorbió el aumento de Costos
en detrimento de los Honorarios.
Sólo
después que haya un real aumento del poder
adquisitivo en la población, se podrán
recuperar lentamente los honorarios. En cuanto a
los honorarios percibidos a través de la atención
en la seguridad social, difícilmente podrán
recuperarse a corto o mediano plazo atendiendo
la situación financiera de esos sistemas.
Esta
tremenda disminución de la rentabilidad de la
profesión ha llevado en pocos meses a la
descapitalización de los consultorios y clínicas,
y en muchos casos a no poder cumplir con las
obligaciones tributarias y de aportes a la
seguridad social
Como conclusión final –
y recomendaciones
– podemos decir:
·
Ante la aparición de un proceso inflacionario abrupto, no comprar más
de lo imprescindible en cuanto a los insumos
importados.
· Intentar, dentro de lo posible, de asegurarse un buen stock de
productos de origen nacional (si se
observa una estampida cambiaria).
·
Recorrer varios depósitos dentales para comparar precios y realizar
una correcta compra.
·
Dedicarse con esmero a la reorganización del consultorio o clínica
para reducir al máximo los Gastos Mensuales
de funcionamiento. Esto va a permitir disminuir
enormemente el impacto que tienen los aumentos
de insumos.
·
Verificar con detenimiento las fechas de vencimiento de los materiales
dentales, ya que generalmente la inflación va
acompañada de una importante recesión, por lo
tanto la rotación de los productos es menor y
corren el riesgo de vencerse.
·
Por último, deberán replantearse los convenios realizados con los
sistemas de atención, ya que el sólo hecho de
cobrar una práctica a 30 días se va a perder
el poder adquisitivo de la inflación de ese
mes. Si se cobran las prestaciones a 2, 3....6
meses como suele ocurrir con las Obras Sociales
en mi país, es fácil entender que, con una
alta inflación no se va a poder reponer ni
siquiera el material utilizado
Es
en situaciones de crisis y especialmente, en épocas
inflacionarias, que se hace absolutamente
imprescindible ser eficiente en la propia gestión,
realizando una reingeniería administrativa
permanente, para poder brindar un servicio de
alta calidad y al alcance del público.
Dr. Nicolás Ortiz,
10/Mayo/2003
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