Estaba la muela batata
sentada en la encía inflamada
el odontólogo la vió
y la muela se necrosó.
La muela vió que a cada rato
él espatulaba el fosfato
y tanto y tanto se asustó
que la anestesia la durmió.
Entonces llegó la turbina
que dejó a la muela en la ruina
pero la pulpa se ofendió
al ver que no había protección.
La muela pidió de rodillas
que no llegue a las fibrillas
pero al final de esta canción
hubo que hacer la extracción.
La muela intentó una revancha
frente a este dentista sin cancha
y tanto y tanto se empeñó
que su corona se rompió.
Sudaba con todo el dentista
no daba con ninguna pista
la muela tanto sonrió, (ja, ja...)
que rodó al suelo y se escondió.
En esta canción se destaca
que antes de actuar lo pensemos
porque el error hay que evitar
si no el proceso ha de avanzar.
Letra: Débora Keler
Música: María Elena Walsh ("La reina batata")