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Es necesario que los padres supervisen a los niños en sus incursiones por el ciberespacio. La pornografía y la corrupción de menores son dos riesgos de internet. Consejos. El ciberespacio es una comunidad virtual en la que conviven cerca de 80 millones de personas. Y, al igual que cualquier sociedad, Internet tiene un lado oscuro que es necesario aprender a manejar. A sólo un clic de los sitios web de empresas, universidades, colegios y museos, hay sitios donde se promueve la pornografía, el satanismo, el terrorismo y el racismo. Como en cualquiera de nuestras ciudades, entre los habitantes de la Red hay delincuentes, que se mueven con libertad gracias al anonimato que ofrece el ciberespacio, De todos los peligros de Internet, sin embargo, hay uno que genera más inquietud y atención que los demás: la pornografía y la corrupción infantil. Ante la proliferación de material pornográfico y los casos de niños contactados por depravados a través de Internet, el gobierno de los Estados Unidos intento incluso censurar el contenido de la Red, mediante una ley firmada por el presidente Bill Clinton en 1996.
La noticia sacudió a los usuarios de Internet, ya que esa red no pertenece a país o institución alguna, y en teoría, nadie tendría derecho a limitarla o regularla. La Ley, conocida como Communications Decency Act, fue 'tumbada' en junio de 1997; la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos determinó que era inconstitucional. Pero la medida da una idea de la preocupación que produce el tema, especialmente en ese país, en donde el 14% de los niños usa Internet. No obstante, más que cualquier ley o medida de censura, la mejor forma de proteger a los niños es enseñarles cuáles son los riesgos de Internet; el tema central de este artículo le cuenta cuáles son esos peligros y ofrece consejos para prevenirlos. De esta forma podrá aprovechar una herramienta que, bien manejada, no tiene por qué traer más que beneficios. Caballo de Troya El material pornográfico abunda en Internet. Por no tener reglas, dueños ni límites geográficos, esa red se convirtió en el medio ideal para publicar y distribuir desde fotos comunes hasta videos de pornografía infantil. Eso no tendría ninguna diferencia con el mundo real, si no fuera porque en Internet hasta un niño tiene acceso a todo el contenido de la Red y porque en el ciberespacio todos son seres anónimos. Su hijo de siete años puede llegar con la misma facilidad a las
páginas de Disney o a las de Decadencia, uno de los lugares
'duros' de la Red. Y ni siquiera de forma intencional. Hace unos
meses hubo un escándalo porque varios niños llegaron por error a
un sitio pornográfico que usaba una dirección casi idéntica a la
de la NASA. En vez de ir a www.nasa.gov y aprender sobre
astronomía, muchas personas, entre ellas niños, terminaron en el
sitio www.nasa.com y aprendieron sobre 'anatomía' (no se preocupe,
esa dirección ya no existe).
Aunque cada vez más sitios de pornografía exigen un número de tarjeta de crédito para permitir el acceso -lo que aleja a los niños- todavía son una minoría. Pero incluso ese acceso sin límites al contenido para adultos es un problema pequeño si se compara con un peligro aún mayor: cualquier degenerado puede entrar al cuarto de su hijo a través de la ventana que abre el PC. En su casa, junto a usted, su hijo podría estar conversando animadamente con una niña de su misma edad en uno de los chat rooms de Internet (sitios en donde se tienen conversaciones escritas). Pero esa supuesta niña, que él no puede ver, bien podría ser un cincuentón que se esfuerza por establecer una cita, cara a cara con su hijo. O podría ser un delincuente que trata de averiguar la dirección de su casa y las horas en que deja sólo a su hijo. Después de estudiar los casos de varios pedófilos (personas que sienten atracción sexual por los niños) que secuestraron o intentaron secuestrar a niños a los cuales habían seducido por Internet, Parry Aftab, autora del libro A parents'guide to the Internet, identificó un patrón de comportamiento. Primero, dice Aftab, establecen una conversación con el niño y tratan de crear una sensación de confianza y amistad. Con frecuencia, hacen creer al niño que ellos también son niños o niñas. Cuando rompen las prevenciones del niño, comienzan a introducir gradualmente temas sexuales en las conversaciones. Durante el proceso a veces le envían material pornográfico infantil para darle la impresión que es común que otros niños estén involucrados en actos sexuales. Luego se centran en la sexualidad y curiosidad del niño, mediante preguntas personales y la signación de pequeñas tareas, como utilizar cierto tipo de prendas. Después tratan de establecer contacto telefónico y, finalmente, fijar una cita cara a cara. "Hay muchas etapas en las que el pedófilo puede ser descubierto por un padre observador -explica Aftab-. Además, niños con amistades adecuadas y relaciones fuertes y confiadas con sus padres son menos propensos a ser víctimas de estas personas. Ellos se apoyan en la soledad del pequeño y animan las quejas del niño sobre su hogar, lo que crea una atmósfera 'nosotros' contra 'ellos'. Eso produce distancia entre el niño y sus padres y crea una alianza secreta con el pedófilo". La solución: educarlos Cualquiera podría pensar que, si la cosa es tan seria, la solución efectiva es no tener acceso a Internet en la casa o no permitir que los niños la usen. Aftab dice que "lo único garantizará manteniendo a sus hijos fuera de la Red es que se demoren en el conocimiento de la herramienta de comunicación más poderosa de la historia". Eso sería como no permitir que su hijo saliera a la calle porque la ciudad es peligrosa. Con Internet sucede algo parecido. Tiene muchas más ventajas que defectos. Y por ello no puede privar a sus hijos de esa herramienta. Pero es necesario que usted supervise y acompañe a sus hijos en sus incursiones por ese mundo virtual. Un padre puede trabajar en varios frentes: aprender a navegar por Internet para compartir parte del tiempo que sus hijos pasan en el ciberespacio, regular el uso del tiempo en Internet, establecer reglas para su utilización, comprar un programa para filtrar el contenido de la Red, etc. Pero el consejo más importante de todos es que les enseñe a sus hijos qúe peligros hay en Internet y cómo evitarlos. Es exactamente lo que hizo cuando su hijo empezó a salir a la calle: decirle qué puede pasarle y enseñarle a prevenir. Es fácil que un niño se sienta seguro y confiado mientras navega plácidamente con sus padres viendo televisión al lado. Pero es clave que él entienda que así como las personas que ve en la calle son extraños y por ello no debe hablarles ni recibirles nada, las personas que conoce por Internet también son extraños en los que no deben confiar. |