QUE LA PEDERASTIA SEA DECLARADA CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD

Ciudad del Vaticano, OCT 5 (AICA): La Santa Sede ha propuesto que la comunidad internacional declare los abusos contra los menores, en especial la pederastia,  como "crímenes contra la humanidad". Así lo reveló el cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para las
Familias, quien recordó que "ya en 1992 tuvimos un congreso internacional en Bangkok sobre 'El abuso de los niños en la prostitución y en la pornografía'.  En aquella ocasión pedimos en las conclusiones que la pederastia sea declarada 'crimen contra la humanidad' y que así fuera
perseguida legalmente".

Al hablar de la pederastia, consideró que "esta patología del mundo es uno de los efectos de una patología más profunda: el vaciamiento de los valores, el ocultamiento de la verdad. Primero llenan el mundo de falsos ídolos, de verdades a medias y de mentiras; después se rasgan las vestiduras por los efectos causados por estas perturbaciones, y de los que los niños son las víctimas. Nosotros estamos denunciando desde hace tiempo y con fuerza esta realidad: estamos pidiendo que se cree una nueva humanidad en torno a los niños".

 Para responder a la emergencia que plantea la pederastia, el cardenal López Trujillo reveló que en el Jubileo de las Familias se ofrecerán dos testimonios: uno de Sri Lanka y otro de Santo Domingo, donde la Iglesia dirige centros de recuperación para niños víctimas de abusos. "Eran niños que eran reducidos a objetos, pues los adultos los han tratado como cosas; ahora han sido liberados gracias al amor y a la protección que han encontrado", explicó.

En respuesta a un periodista que le pidió su opinión sobre los intentos de las agencias de las Naciones Unidas de alterar el sentido originario de la familia, el cardenal López Trujillo reconoció que "se está tratando de debilitar a la familia", y añadió que se "han olvidado las bases antropológicas de la humanidad y se está creando un mundo vaciado de ternura, pues la prueba decisiva de cómo va el mundo es la manera en que son tratados los niños, la manera en que son educados, y los valores que se les transmiten. Un mundo sin niños es un mundo sin futuro, un mundo sofocado por el egoísmo y sin verdad sobre el hombre. Sin embargo, estamos convencidos de que el mundo está cambiando. Así como se han caído los muros del totalitarismo, así caerán los muros del relativismo moral".

Clarin, Jueves 18 de Mayo de 2000

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DURO INFORME DEL UNICEF SOBRE LA EXPLOTACION SEXUAL DE CHICOS EN LA ARGENTINA
Denuncian que la prostitución infantil es un sistema organizado

Hicieron 320 entrevistas, 83 de ellas a menores prostituidos, en distintas ciudades del país. Comprobaron que el problema está generalizado. Y también la ineficacia de las intervenciones policiales y judiciales.

En nuestro país, la prostitución infantil es un problema generalizado que se inserta en un sistema organizado. Así lo establece una investigación realizada por UNICEF Argentina, que subraya "la ineficacia de las intervenciones policial y judicial, sus limitaciones y sus complicidades".

El trabajo fue presentado ayer en el seminario "La explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes", que terminará hoy en la Procuración General de la Nación. El titular de UNICEF Argentina, Edward Madinger, expresó su deseo de que la difusión del informe "sea el comienzo de una indignación que contagie a la sociedad y al Estado".

La investigación dirigida por Silvia Chejter no incluye estadísticas, imposibles de realizar debido al carácter clandestino y delictivo de la actividad, y a que se trata de "una realidad negada o invisibilizada por la sociedad". "Pero salimos a buscarlos y los encontramos, tanto en la calle como en boliches caros de la Recoleta", contó a Clarín Alejandra Oberti, coordinadora de la investigación.

Un grupo de 40 personas realizó 326 entrevistas -- 83 de ellas a menores prostituidos -- en la Capital, Puerto Madryn, Resistencia, Posadas, las ciudades de Córdoba y Neuquén, y localidades del interior de esas provincias. Los encuestadores llegaron a la conclusión de que los chicos explotados sexualmente conviven en los mismos espacios con los adultos en prostitución, y sus prácticas son semejantes.

De los 83 chicos consultados, 44 tenían entre 13 y 15 años, y otros 25, menos de 13 años. Las entrevistas, realizadas también a adultos en prostitución, demostraron que más del 80 por ciento se iniciaron antes de los 15 años, y en muchos casos fue también su primera experiencia sexual.

El trabajo de UNICEF pone el acento en la demanda, exclusivamente masculina: la prostitución infantil existe en la Argentina, porque hay hombres que pagan por ella, desde obreros y estudiantes hasta ministros (ver Quiénes son...). También son los hombres adultos quienes mayoritariamente explotan a los chicos y chicas con fines económicos.

En todas las regiones se encontraron menores en prostíbulos, saunas, cabaréts, whiskerías, pubs, boliches con trastienda, discotecas y en la calle. En todas se detectaron prácticas sexuales en contextos pobres, burgueses y lujosos. "En el interior hay discotecas bien ambientadas, que buscan a chicas de clase media y alta para desfiles en ropa interior. Entran por el atractivo de la noche y la vida no rutinaria, y quedan enganchadas en la prostitución", contó Chejter.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que la explotación sexual de menores es un sistema organizado. Lo prueban los métodos y estructuras de reclutamiento (ver Modalidades), la intermediación, la coacción para retener a los chicos, el vinculo con el negocio de la noche y en algunos casos con la droga, el tráfico de zonas rurales a urbanas y viceversa, e incluso la "importación" de chicas desde países latinoamericanos. Mientras hacían su trabajo, varios entrevistadores fueron amenazados.

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Críticas al Estado

"El precio depende del circuito. Un taxista puede cobrar 200 pesos a un turista por llevarle a un chico o una chica, a quien no le da más de 40 --señaló Chejter--. Pero hay lugares en la Capital donde la copa cuesta 500 pesos y sólo se admite tarjeta de crédito, y el cliente paga hasta 1.500 pesos por una adolescente."

La pobreza y la situación familiar son condicionantes, pero no determinantes para facilitar la prostitución infantil. "Familias violentas, desintegradas, abandónicas, represoras o explotadoras pueden darse en cualquier clase social", destacó la directora del estudio.

El trabajo de UNICEF cuestiona duramente la participación institucional para resolver el problema: "Se ha comprobado la ineficacia de las intervenciones policial y judicial, sus limitaciones y complicidades, como también la falta de una voluntad coherente y decidida de producir cambios por parte del poder político. Se ha comprobado la ausencia absoluta de programas sobre el tema".

Según el informe, a pesar de que las leyes prohíben la explotación sexual, sobre todo de menores, la "ínfima eficacia" de "la casi inexistente intervención judicial" determina "que poca gente espera que la Justicia proteja a los niños".

Con la difusión de este informe, UNICEF pretende, precisamente, "generar un espacio interinstitucional de debate", según indicó a Clarín la coordinadora del área de Derechos del Niño, Irene Konterllnik. Con esa intención, en el seminario participan legisladores, funcionarios de la Justicia y autoridades del área de minoridad. La gran mayoría son mujeres.

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Modalidades

Los niños, niñas y adolescentes son explotados sexualmente a través de varias modalidades:

· Sin intermediación, llamados por el mismo cliente.
· Por amigos o amigas que ya están en la prostitución, y facilitan o presentan clientes, sin perseguir un beneficio económico.
· Amigos o amigas, por dinero.
· Personas que están en prostitución y cobran por presentar a chicas o chicos para ser prostituidos.
· Familiares, en muchos casos responsables de la guarda del menor.
· Proxenetas.
· Remiseros y taxistas, que cobran a los chicos y chicas por proveerlos de clientes.
· Profesionales que trabajan para sí mismos o son empleados de otros, o de organizaciones de distinto nivel de complejidad. Además hay reclutadores que viajan de una provincia a otra, y a nivel internacional.

Jueves 18 de Mayo de 2000

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Quiénes son los clientes


Silvia Chejter, quien dirigió la investigación de UNICEF Argentina sobre explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, afirma que los clientes son "abogados, arquitectos, médicos, obreros, estudiantes, artistas, jueces, diputados, ministros y policías. Puede ser cualquiera, tanto en solitario como en grupo".

"Son los menos visibles. Son ellos los que prostituyen, y no meros receptores pasivos —precisa Alejandra Oberti, coordinadora de la encuesta—. Cuando algún episodio se hace público, se lo presenta como un caso de perversión o de paidofilia, y no como una violación de los derechos elementales del niño. Y de este modo se quita responsabilidad a la práctica sexual con menores."

Los relatos recogidos por los entrevistadores provocan escalofríos. "Varios chicos de 16 años nos contaron que, ante el reproche del cliente de que era ''viejo'', le contestaron: ''Si querés uno más pibito, te llevo a mi hermanito'', cuenta Chejter.

"En el interior encontramos varias historias como la de María Soledad Morales —agrega—. Conocimos a chicas que por mil pesos fueron a una quinta por un fin de semana, las obligaron a drogarse, las reventaron y salieron con conmoción cerebral. O el de una chica que se suicidó porque cuando abrió la puerta a un cliente, se encontró con su tío."

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Documento del Papa sobre delitos de los sacerdotes
Afronta las ofensas a los sacramentos y la pederastia

CIUDAD DEL VATICANO, 8 enero 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha publicado un documento en el que establece que algunas ofensas de los sacerdotes a los sacramentos y las costumbres (la pederastia) serán juzgadas exclusivamente por el Tribunal de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Se trata del «Motu Proprio» «Sacramentorum Sanctitati Tutela» («La tutela de la santidad de los sacramentos»), firmado por el pontífice el 30 de abril de 2001, que desde hace tiempo ha sido enviado a los obispos de todo el mundo.
Aparece en la edición de enero de las «Actas de la Sede Apostólica» («Acta Apostolicae Sedis»).

Es un texto breve, de una página y media, publicado en latín, que hace referencia a otro documento más amplio (cuatro páginas) de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Este texto, firmado por el prefecto de la Congregación vaticana, el cardenal Joseph Ratzinger, hace la lista de cuatro «ofensas graves» de los sacerdotes a la Eucaristía, tres al sacramento de la Penitencia y una a las costumbres.

La Congregación para la Doctrina de la Fe, en el documento que acompaña el «Motu Proprio» del Papa, indica como ofensas graves («delicta») de los sacerdotes a la Eucaristía el «-tomar, guardar o tirar la Santa Especie con fines sacrílegos;  -atentar contra la liturgia del sacrificio eucarístico o parodiarla; -concelebrar con sacerdotes de comunidades eclesiales que no siguen la sucesión apostólica o no reconocen la dignidad sacramental de la ordenación sacerdotal; -consagrar por razones sacrílegas una de las materias [el pan y el vino] sin la otra o consagrar las dos fuera de la celebración eucarística».

Ofensas graves al sacramento de la penitencia, sigue explicando el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, son: «-Dar la absolución a quien se ha hecho cómplice [del sacerdote] de un pecado contra el sexto mandamiento; -invitar con motivo, en el momento, o con el pretexto de la confesión a pecar contra el sexto mandamiento; -violar directamente el secreto de la confesión».

El sexto mandamiento es «No cometerás actos impuros».
El delito contra las costumbres reservado a la jurisdicción exclusiva del Tribunal de la Congregación para la Doctrina de la Fe es la pederastia, «-pecado contra el sexto mandamiento cometido entre un menor de dieciocho años y un sacerdote».

En virtud de estas normas emanadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe por encargo del Papa, cualquier obispo o superior de orden o congregación religiosa que tenga conocimiento de tales ofensas o delitos cometidos por sacerdotes está obligado a «realizar investigaciones» y a enviar las actas a la Congregación vaticana.

Al cierre de esta edición, el documento papal no había sido publicado todavía por la página web del Vaticano.

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Los motivos del documento papal sobre ofensas de sacerdotes
Responde el secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe

CIUDAD DEL VATICANO, 11 enero 2002 (ZENIT.org).- ¿Por qué ha publicado Juan Pablo II un documento en el que predispone rigurosos procesos eclesiásticos para los sacerdotes que cometen graves ofensas contra los sacramentos y la moral (pederastia)?

A esta pregunta con la que la opinión pública ha acogido el «Motu Proprio» del Papa «Sacramentorum Sanctitati Tutela» («La tutela de la santidad de los sacramentos»), publicado en enero por las «Actas de la Sede Apostólica» («Acta Apostolicae Sedis»), ha respondido el secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe (Cf. Zenit, 8 de enero de 2002).

En una entrevista concedida a Radio Vaticano, el arzobispo Tarsicio Bertone explica que hay dos motivos fundamentales: la necesidad de adaptar estas normas al nuevo Código de Derecho Canónico y a los Cánones de las Iglesias Orientales; así como el escándalo que provocan estos delitos.

El brazo derecho del cardenal Joseph Ratzinger deja claro que la cuestión de los casos de sacerdotes que abusan de menores no es un fenómeno en expansión. Ahora bien, «han emergido algunos casos de comportamientos gravemente ilícitos por parte de ministros sagrados».

«Sabemos también que estos casos son enfatizados por los medios de comunicación social y por la prensa y, por tanto, provocan en cierto sentido más escándalo que en el pasado», explica el prelado italiano. «Y el problema del escándalo es un problema que preocupa a la Iglesia».

El documento tiene dos novedades, según explica Bertone. «En primer lugar, hace más precisa la caracterización «de determinados delitos, pues en el derecho penal --también en el ámbito del Derecho de la Iglesia-- es necesario ser absolutamente precisos».

En segundo lugar, hace dos veces más largo el tiempo de la prescripción de estos delitos y por tanto del período de tiempo en el que se pueden emprender los juicios. Ahora es de diez años.

«Por ejemplo --explica--, en el caso de abuso de un ministro sagrado de un menor de 18 años, el tiempo de prescripción se ha ampliado y empieza a contar a partir de que el menor cumpla 18 años».

El prelado concluye la entrevista denunciando que con demasiada frecuencia se ha dado en los últimos años una auténtica «difamación» del «ministerio sacerdotal que es ofendido por el comportamiento de pocos ministros, mientras que casi la totalidad de los sacerdotes se comporta de manera ejemplar».

El arzobispo considera que es necesario «confirmar a los fieles en la confianza en sus sacerdotes, especialmente en los párrocos, en los educadores».

«Deseo reconfirmar la plena confianza en las grandes congregaciones que han desarrollado, a través de los siglos, y que desempeñan con gran mérito una obra educativa para millones de jóvenes --termina diciendo monseñor Bertone--. Esto hace más triste aún el comportamiento de unos pocos
ministros, unos pocos educadores, que traicionan su vocación y misión».