María, madre de Jesús


... en éste capítulo, dedicado a María, madre de Jesús, únicamente se podrán encontrar las referencias que hace la Biblia al personaje indicado por lo que cualquier otra cosa que no esté descrita aquí es señal de que es extrabíblica, con toda seguridad producto de la Tradición católica, la llamada "marianalogía". Se señala que ninguna de las referencias del NT (es decir, las que se van a dar aquí) y de la Tradición es aceptada como verdadera en cuanto a su relación con Jesús como el supuesto Mesías por las personas de religión judía las cuales lo consideran, igual que todo el NT, un producto de la fantasía de los autores del NT y los exegetas cristianos, aunque no así las personas de religión musulmana los cuales tienen a María como la madre del que consideran el profeta anterior a Mahoma, Jesús.

Su nombre: María: forma greco-latina del término hebreo Miryan, que más tarde se escribió Maryam en arameo y cuya significación es insegura.
Genealogía: El NT no menciona la tribu de nacimiento de María aunque señala que tiene parientes de la tribu de Leví (Lc 1, 5,36) por lo que podríamos deducir que pertenecía a esa tribu. La pretendida procedencia judía de María es sólo eso, una pretensión: cuando se indica que José, su esposo, es judío y de Belén, en ningún momento se puede deducir que María también lo sea, al contrario: "Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta" (Lc 2, 4-5; 1, 27; Mt 1, 20). Es decir, se van a Belén "por ser él" (José) de la casa y familia de David. La genealogía de Jesús (judía, es decir, de la tribu de Judá) que da Lucas (Lc 3), por ser contradictoria a la que da Mateo (Mt 1), es tomada por algunos exegetas cristianos, en un intento de arreglar esa contradicción, como una genealogía de María y no de José (Mateo daría la de José y Lucas la de María). Eso no puede ser aceptado: de ninguna manera Lucas daría una genealogía por parte de madre, aparte de que no la nombra en absoluto sino todo lo contrario: nombra a José y no a María, al igual que Mateo (Lc 3, 23). La excusa de que Lucas nombra a José y no a María porque una genealogía por parte de mujer no sería aceptada por los judíos tampoco puede ser tomada en serio: la propia excusa se autocontradice a sí misma. Obviamente, no hace falta ser una eminencia en tratados bíblicos para darse cuenta que tanto la genealogía de Mateo como la de Lucas no pueden ser aceptadas: la primera da a José como padre de Jesús con el fin de que se compruebe que era descendiente directo de David, hecho imprescindible (hijo de hijos BIOLOGICOS, no putativos) para poder ser Jesús el Mesías, cuando José no tiene que ver nada con la concepción de Jesús (Mt 1, 18; Lc 1, 35); la segunda, en la que encontramos también el mismo disparate pues empieza y termina intentando hacer ver lo mismo, es todavía más disparatada por indicar nombres de personas que no fueron personajes reales del reino de Judá, hecho también imprescindible, y tener que verla como una mentira de Lucas al decir que está dando la genealogía de José cuando se sospecha que estaba dando la de María.
Anunciación: Yahvéh la selecciona de entre todas las mujeres para ser la madre de Jesús, es decir, de sí mismo. Sólo Lucas da constancia de una anunciación a María: Lc 1, 26ss, mientras Mateo alude a una anunciación a José y no a María: Mt 1, 20. Señalar: a) que la de Lucas es anterior al embarazo y la de Mateo posterior: b) que en la de Mateo el ángel dice que el nacido será llamado Jesús "porque salvará a su pueblo de sus pecados y que todo eso sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa `Dios con nosotros´" (Mt 1, 21-23; "Jesúsnacimiento-punto 4). Jesús no fue llamado Emmanuel. En la de Lucas se asegura que "Jesús será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el reino de David, su padre, reinará sobre toda la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin" (Lc 1, 31-33); todo incumplido; c) en efecto, el Mesías anunciado en el AT no tiene que venir a salvar ni a perdonar pecados; d) Gabriel llama "llena de gracia" a María, por lo que se considera que no tenía pecado, ni ella ni Jesús, aunque eso no quiere decir que naciese sin el llamado "pecado original" pues entonces no hubiese necesitado recibir gracia.
Virginidad de María: ambos evangelistas hacen hincapié en que María es virgen (Mt 1, 25; Lc 1, 27,34) antes (naturalmente) de quedar encinta de Jesús, haciendo Mateo también hincapié en que después de concebir a Jesús, José "conoció" (es decir, tuvo relaciones carnales) a María: Mt 1, 25, y Lucas asegura que Jesús era el "primogénito" de los hijos de María: Lc 2, 7, con lo que no hay ningún problema para aceptar que antes del embarazo de Jesús era virgen, pero sólo antes: en efecto, María tuvo más hijos (Mt 12, 46-47; 13, 55; Mc 3, 31; Jn 2, 12; 7, 3,5; Act 1, 14; I Cor 9, 5; Ga 1, 19). De otra manera veríamos a un singular matrimonio judío, alejado tanto del arquetipo de lo que son esos matrimonios como del cumplimiento de la orden divina del "creced y multiplicaos", así como alejado también de lo que pretende ser el ejemplar matrimonio cristiano, a pesar de I Cor 7, 1: "... bien le está al hombre abstenerse de mujer"; I Cor 7, 29ss: "El tiempo apremia. Por tanto, los que tienen mujer, vivan como si no la tuviesen...". El modelo, pues, de matrimonio entre José y María que reclama la Iglesia católica (defensora de la perpetua virginidad de María) es la del matrimonio no consumado con lo que defienden que Jesús nació, creció y vivió en lo que ni tan siquiera era una familia: no hay relación carnal entre el matrimonio (a pesar de Gn 2, 24) y el padre es sólo putativo. La llamada "Sagrada familia" tenía, pues, muy poco de familia: ver más abajo otros puntos de desequilibrio familiar.
La Visitación: La que hace María a su prima Isabel, sólo narrada por Lucas: Lc 1, 39-45. Las tendencias cristianas que llaman a María "madre de Dios" se amparan en este punto para hacerlo y sobre las palabras de Isabel, que estaba "llena del Espíritu Santo", por lo que sería éste el que hablaría: "... ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor?": Lc 1, 41,43. Dado que el Hijo es también el ES y el Padre, llegamos a la conclusión de que María es la madre del Padre y del ES, es decir, es la madre de la Trinidad. Sin embargo, hay quien opina que sólo fue madre de Jesús-hombre, es decir, de la parte humana de Jesús y no de la divina pues como humana no pudo trasmitirle la más mínima característica divina, aparte de que Jesús ya existía con anterioridad a la concepción y fue sólo encarnado.
María no sabe de las "cosas de Jesús" ni comprende las respuestas que a veces le da: Lc 2, 50, a pesar de que el ángel le había anunciado a su hijo como a alguien sobrenatural y aceptando sus palabras como una esclava, y que meditaba todo lo que sucedía: Lc 2, 19,51. Es más, ella y sus otros familiares le tenían por loco: Mc 3, 20-21; Jn 7, 5.
La profecía que lanza Simeón sobre María en Lc 2, 35 ("... y a ti misma una espada te atravesará el alma") es difícil de interpretar, máxime teniendo en cuenta que no se sabe nada del final de la vida de María. El PB de la BJ dice por su cuenta y riesgo: "Verdadera Hija de Sión, María llevará en su propia vida el destino doloroso de su pueblo... el símbolo de la espada puede inspirarse en Ez 14, 17, o según otros en Zc 12, 10". (pág. 1499). Leer los versículos de Ezequiel y Zacarías para comprobar hasta dónde llega la imaginación de los exegetas cristianos.
Jesús hace su primer milagro gracias a la petición de María: Jn 2, 3ss
María es tratada por Jesús, a veces, de "mujer": Jn 2, 4; 19, 26...
... y de forma algo despectiva en: Mt 12, 47-50; Mc 3, 31-35; Lc 8, 19-21; Jn 2, 4 ("¿Qué tengo yo contigo, mujer?"), comparando a su madre con la muchedumbre y no dándole más valor que a la misma, y diciendo que no tenía nada con María. Ésta, en cuanto a madre y junto con todas las madres, es despreciada por Jesús en otros pasajes en los siguientes términos: "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; todo aquel que haya dejado casas... madre... por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna; si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre... no puede ser discípulo mío": Mt 10, 37; 19, 29; Lc 14, 26-27. Como se puede comprobar, Jesús dice que tiene asegurada la vida eterna todo el que por su nombre abandone a su madre. Pero Jesús va todavía más lejos en Lc 11, 27-28: Una mujer grita a Jesús: "¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!". A lo que Jesús responde: "Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la guardan". Ver punto siguiente.
María está sólo presente en contadísimos pasajes de la vida de Jesús y de sus grandes hechos (quedando relegada a un segundo plano), y todos ellos intrascendentes (si exceptuamos el pasaje narrado a continuación), y poco más se puede decir de ella. El penúltimo pasaje en que aparece es en la crucifixión de Jesús, al pie de la cruz, aunque sólo Juan lo asegura: Jn 19, 25, y los otros tres evangelistas no la mencionan cuando enumeran a otras mujeres que están presentes. Es más, ni siquiera recibe la visita de Jesús una vez resucitado por lo que cabe concluir, en vista de todo ello, que Jesús nunca la tuvo en aprecio, ni a ella ni a su padre putativo, José: Lc 2, 49, mientras María, a pesar de la revelación angélica, no entiende a su hijo.
María, una vez desparecido su hijo, fue acogida en su casa por "el discípulo amado de Jesús": Jn 19, 27...
... y aparece por última vez en Act 1, 14 en donde se la nombra de pasada: "Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, y de María la madre de Jesús, y de sus hermanos".
En el pasaje de Ap 12, 1ss ("Un gran signo apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre la cabeza; está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz..."), los exegetas cristianos (o católicos) no saben exactamente quién es la mujer. Por lo general arguyen que Juan hablaba de la Iglesia, aunque algunos sospechan que lo hacía de María: "La mujer representa al pueblo santo de los tiempos mesiánicos, y por lo tanto a la Iglesia que lucha. Es posible que Juan piense también en María, nueva Eva, la hija de Sión, que trajo al mundo al Mesías": BJ, pág. 1832. Efectivamente, el "por lo tanto" deja mucho que desear.

crítica bíblica
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María Profetizada