Mitología y religión en el cine de cienciaficciónA la izquierda, "La creación de Adán" por Miguel Ángel, pintada en la Capilla Sixtina entre 1508 y 1512. A la derecha, uno de los logotipos de la película E.T. (Steven Spielberg, 1982). El escritor Juan Bergua ha señalado que "...hasta el nacimiento de la novela no hubo campo más apropiado para que la fantasía adquiriese en él rienda suelta que las religiones...", lo cual es absolutamente cierto. ¿Hay alguna diferencia entre los carros voladores que se describen en los cantos épicoreligiosos asiáticos y las naves espaciales descriptas en las novelas modernas, que son llevadas con frecuencia al cine? Ninguna. Lo que antes era religión, hoy ocupa el terreno de la cienciaficción. Muchos guionistas y directores que se dedican a esta prolífica rama del cine y quieren echárselas de originales se molestan (y mucho) cuando alguien les dice: "Ey, la trama de tu último filme me recuerda a cierta leyenda mesopotámica o egipcia...". Y no deberían molestarse ya que, en todo caso, no tiene nada de malo tomar ideas de las antiguas mitologías... Lo malo es querer ocultar las fuentes para que todos digan: "¡Guau, el director o guionista Fulano de Tal es un verdadero genio: tiene una imaginación...!". En este artículo vamos a dedicarnos a recordar una serie de "similitudes" entre leyendas antiquísimas y películas de cienciaficción... En Día de la Independencia (Roland Emmerich, 1996), aquella película en que los extraterrestres deciden exterminar a la especie humana para apoderarse del planeta Tierra, hay un personaje de nombre David y de familia judía, que descifra el lenguaje de programación de las computadoras que controlan las naves alienígenas e introduce en ellas un virus que anula los escudos protectores de las naves, lo que permite que los cazas piloteados por humanos puedan destruirlas con sus rudimentarios misiles, salvando así a la humanidad. Esto precisamente está relacionado con lo que repiten los profetas en el Antiguo Testamento cuando dicen: "Y habitarán la tierra que yo di a mi siervo Jacob, en que habitaron vuestros padres. Ellos la habitarán y los hijos de sus hijos por los siglos de los siglos, y por los siglos será príncipe David, mi siervo". (Ezequiel 37, 25) En la Biblia, David, un joven pastorcillo judío, mata al gigantesco guerrero Goliat arrojando con una honda una piedra que se clava en la frente del matón. Más tarde, David se convierte en el rey de Israel y bajo su cetro el reino alcanza su máxima extensión y prosperidad, aniquilando a todos sus enemigos. La idea del filme es la misma: con una tecnología mínima (un simple virus informático), David destroza a la aparentemente indestructible tecnología extraterrestre. También, por si acaso, en la película se presenta una cierta rivalidad entre el tal David y el Señor Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Lo mismo sucede en la Biblia: David, antes de acceder al gobierno, no se lleva muy bien que digamos con Saúl mientras este último aún es el rey de Israel. En el judaísmo se espera que el Mesías (el rey salvador) sea un descendiente del rey David y, en cierta forma, también se espera que el Mesías se llame David. En El Quinto Elemento (Luc Besson, 1997), un sacerdote se refiere a "un lenguaje hablado por todos los seres del universo en la antigüedad", lo que recuerda inmediatamente al episodio de la Torre de Babel: "Era toda la tierra de una sola lengua y de unas mismas palabras. [...] Bajó Yavé a ver la ciudad y la torre que estaban haciendo los hijos de los hombres, y se dijo: 'He aquí un pueblo unido, pues tienen todos una sola lengua [...]. Confundamos su lengua, de modo que no se entiendan unos a otros'". (Génesis 11, 19) Comentario aparte, esta cita bíblica da mucho para reflexionar, porque implica que los malvados en este mundo son aquéllos que pretenden uniformar la lengua que se habla en todo el planeta... ¿Quiénes serán ésos? También, la película de Besson se manifiesta claramente en contra del cristianismo: el villano (representado por Gary Oldman) se llama "Jean Baptiste Emanuel Zorg". Para los cristianos, Juan el Bautista era el primo de Jesucristo, el encargado de "preparar el terreno" para su predicación; mientras que Emanuel es el nombre que los cristianos asignaron a Jesús por cumplir, según ellos, la siguiente profecía de Isaías: "He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y se le pondrá por nombre Emanuel..." (Mateo 1, 23) En esta misma película, tenemos el caso de una salvadora de la humanidad mujer (no un varón, como sería Jesucristo) cumpliendo, al particular modo de ver de Besson, aquello de: "Dijo luego Dios a la serpiente: [...] Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza..." (Génesis 3, 1415) Recordemos que, en el Génesis, la serpiente representa al mal, que en esta película es un enorme astro que va a chocar contra nuestro planeta. Siguiendo en la línea de los impactos meteóricos, nos encontramos con Impacto Profundo (Mimi Leder, 1998) y Armagedón (Michael Bay, 1998), filmes mellizos cuya única finalidad probablemente fue cobrarle la entrada al cine dos veces al mismo espectador. En esta ocasión debemos recurrir al último libro de la Biblia: "Tocó la trompeta el tercer ángel, y cayó del cielo un astro grande, ardiendo como una tea, y cayó en la tercera parte de los ríos y en las fuentes de las aguas". (Apocalipsis 8, 10) En las películas el meteorito cae en el océano y la palabra "Armagedón" deriva de la expresión hebrea "Har Meggidon", que significa "monte Meggido" (este monte queda al norte de Jerusalén). En el valle de Meggido tuvieron lugar muchas batallas decisivas en la antigüedad y se espera que la batalla final comience también en ese lugar. Además, en una de las películas la nave espacial que se utiliza para destruir al meteorito se llama "Mesías", es decir, el título con el que se conoce al que tradicionalmente ganará esa batalla ("Mesías" es una palabra hebrea que en latín se convierte en "Ungido", que es como decir "rey santificado"). Otro detalle, más sutil, es el del presidente negro tanto en Impacto Profundo como en El Quinto Elemento: según una profecía de Nostradamus (otro creador de cuentos religiosos, como diría Bergua) el fin del mundo tendría lugar cuando éste sea gobernado por un hombre negro. Como los norteamericanos piensan que ellos son "todo el mundo" (o por lo menos eso piensan los productores de estos filmes), es lógico que nos encontremos con Señores Presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica negros en ambas películas. En Matrix (hermanos Wachowsky, 1999), hacia el final de la película, Neo (Keanu Reeves) es literalmente "cosido a balazos", quedando como un verdadero colador... Lo que no impide que, siendo él el Elegido (¿por quién?), venza a la muerte y resucite... ¿Hace falta decir de dónde salió la idea? Desde ya que no... La María Magdalena de la película es la refinada Carrie Anne Moss, cuyo nombre en la ficción es "Trinity", haciendo alusión a todas las trinidades de todas las religiones de todos los tiempos:
Por último, debemos decir que en esta película se dice que Sion es la última ciudad real. Sion, en la Biblia, no es otra que Jerusalén, la ciudad que será cercada por poderosos enemigos que intentarán adueñarse de ella: "Prepárate, apréstate tú y toda la innumerable muchedumbre reunida alrededor tuyo: sé su jefe. De aquí a muchos días te será dada la orden. Al cabo de muchos años vendrás a la tierra salvada de la espada, recogida de entre muchos pueblos, sobre los montes de Israel, que habían sido reducidos a eternas ruinas. Ha sido sacada de entre las gentes y habita confiadamente. Tú la invadirás, llegando allí como un torbellino; como tormenta que envolverá la tierra serás tú, con todos tus ejércitos y los innumerables pueblos que están contigo". (Ezequiel 38, 79) En la saga de Star Wars, obra de George Lucas, nos encontramos con nada menos que Anakim Skywalker, un jedi rebelde... Los anakim (palabra que denota plural según las lenguas semíticas, como explico en el artículo Esfinges y serpientes) eran, en la mitología sumeria (y también en algunos pasajes de la Biblia) una raza de gigantes malvados y amigos de la violencia. Si Márquez leyera esto enseguida me corregiría, diciéndome: "Defendamos al idioma español, que es el mejor del mundo. Digamos 'enoquitas' en lugar de 'anakim'". Bien, como cada uno prefiera, los anakim, enoquitas o también anunakis eran aquéllos contra los que luchaba la diosa sumeria Inanna cuando había descendido a los infiernos para rescatar a su amado. Y la figura del jedi rebelde, ¿no es la misma imagen de la caída del demonio? "Eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado en belleza. Habitabas en el Edén, en el jardín de Dios, vestido de todas las preciosidades [...]. El día en que fuiste creado, te pusieron junto al querube [...]. Fuiste perfecto en tus caminos desde que fuiste creado hasta el día en que fue hallada en ti la iniquidad. Por la muchedumbre de tus contrataciones se llenaron tus estancias de rapiñas, y pecaste, y te arrojé del monte santo y te eché de en medio de las piedras de fuego, ¡oh, querube protector! Se ensoberbeció tu corazón de tu hermosura y se corrompió tu sabiduría por tu esplendor...". (Ezequiel 28, 1117) Los querubes eran, en Mesopotamia, una orden de ángeles guardianes, al igual que nuestro Anakim Skywalker. Hay otro detalle interesante en esta saga y es el hecho de que "los buenos" son los Caballeros "Jedi", los cuales, sin embargo, se corrompen con bastante facilidad... Pero yo prefiero no explayarme más sobre este asunto...
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