Extracto del documento " ALGUNOS APUNTES GENERALES Y SOBRE ECONOMIA PARA LA EVALUACION DEL ACTUAL SISTEMA DE SEGURIDAD SOCIAL

3.- COBERTURA, SEGURIDAD Y SOLIDARIDAD

A.- La cobertura

Uno de los aspectos que ha venido tratando de seguir nuestro Equipo ha sido la relación entre los afiliados al sistema privado de las AFAPs y la cantidad de ellos que reciben cotización en tiempo y forma en sus cuentas, aspecto determinante para el resultado jubilatorio. Este indicador se presenta en el Cuadro 1 para Uruguay:

 

En este cuadro se puede apreciar que se mantiene estable la cantidad de trabajadores que no reciben dinero en sus cuentas en tiempo y forma, en el entorno del 46%. Recordamos que esto afecta la rentabilidad que obtendrán los fondos de estos trabajadores y por tanto el resultado de su jubilación.

Vale aquí hacer un pequeño paréntesis para señalar que, lamentablemente no contamos con información oficial del Banco de Previsión Social desde Diciembre de 1998.

Ilustra lo que señala al respecto el Director Ernesto Murro: "En Argentina o en Chile, por ejemplo, esta información está disponible mes a mes y se puede ver todos los días (sí, todos los días) si uno entra en la página de Internet del organismo oficial correspondiente (Superintendencia de cada país). Acá, ni los Directores del BPS sabemos lo que está pasando exactamente, hace más de un año…" Concretamente desde diciembre de 1998 el BPS no produce información oficial sobre cotizantes en tiempo y forma (como corresponde) por sexo, edad, sector de actividad, etc. Y continúa señalando Murro: "Es cierto que hay otras informaciones, por ejemplo las que publica el Banco Central (BCU), pero ella es más bien financiera, y a nosotros nos debe preocupar además, y principalmente, como evolucionan los eventuales derechos de seguridad social de los trabajadores. Y para ello, es importante saber por ejemplo, cuántos trabajadores afiliados están efectivamente cotizando mes a mes en tiempo y forma. Por ejemplo: el BCU informa cuantas transferencias de dinero a las cuentas de los trabajadores se hicieron en un mes. Pero no informa cuántos son los trabajadores que recibieron esas transferencias: algunos trabajadores pueden haber recibido varias transferencias porque ese mes tuvieron más de un cobro de sueldo o porque la empresa (o empresas) donde trabajan pagó aportes atrasados."

La cotización en la región

En los casos de Argentina y Chile se puede obtener información a diario, vía Internet, entrando a la página de la Superintendencia de AFJP (las Afaps de allá), la cual señala que en Argentina de más de 10 millones y medio de afiliados a las AFAPs, sólo cotizó en forma regular 4.8 millones. Es decir que no aportaron en tiempo y forma a sus cuentas más del 55% de los afiliados

Con igual fuente de información, se puede conocer la situación en Chile donde de los casi 6 millones de afiliados cotiza 2.6 millones. Es decir que no cotiza casi el 56% de los afiliados.

A nivel mundial existe preocupación por el tema de la cobertura, señalándose al respecto por parte de la OIT, por ejemplo, a través de Collin Gillion en la Revista de la AISS de marzo de este año que " (...) la ausencia de cobertura tiende a constituir un problema para los trabajadores de características especiales - sector informal, agricultura, zonas rurales, salarios bajos, trabajadores domésticos y trabajadores independientes (...)" Y más o menos en los mismos términos se expresa el documento de CEPAL de abril de 2000, que ya difundimos en estas Jornadas de Evaluación: "También preocupa la creciente participación del sector informal como fuente de empleo, ya que dificulta la captación de cotizaciones, así como la cada vez más intensa movilidad laboral entre empresas y actividades que genera "lagunas" de cotización que impedirán generar pensiones suficientes cuando el sistema madure." En términos similares lo ha señalado este Equipo, entre otras pocas voces a nivel nacional, desde antes de la aprobación de la ley 16.713.

Se trata por tanto de un serio problema mundial. Por otra parte véase que aún en un país como el nuestro, y aún entre quienes "figuran" dentro del sistema (afiliados a una AFAP), la mitad de ellos no cotiza, lo cual está mostrando los problemas a enfrentar en el futuro. Si no se aporta no se tendrá acceso a una jubilación por el sistema privado al final de la vida laboral, o la misma será de muy escasa significación.

Volcando a la realidad de nuestro país lo que el vicepresidente del Banco Mundial (nada menos), el economista Joseph Stiglitz, define como uno de los mitos de las reformas que se vienen imponiendo en América latina, es el que "los incentivos en el mercado laboral son mejores en un sistema de cuentas individuales" (identificado como Mito # 5). Al igual que la conclusión de Stiglitz, vemos que en Uruguay la cantidad de trabajadores registrados en el BPS en el período 1988-1995, anterior al actual sistema, creció a un promedio anual del 2.6%; en tanto en el período de vigencia del actual sistema, 1996-1999, ese crecimiento promedio anual ha sido de 1,2%. Es decir que el crecimiento del registro se frenó a menos de la mitad que antes de la vigencia de la Ley 16.713, lo que demuestra que quienes sostienen que la introducción del sistema AFAP en Uruguay ha permitido un incremento de los cotizantes cometen, al menos, una ligereza.

Reciente información oficial del BPS, posterior a esta Jornada de evaluación, proveniente de su prestigiosa Asesoría Económica y Actuarial, indica que en Uruguay existen 343.000 trabajadores no registrados en el BPS o "en negro". Y eso que en esa cifra, se supone que en los organismos del estado no hay evasión, lo cual no es real: pensemos por ejemplo en los miles no registrados del MSP e intendencias del interior, entre otros organismos.

Al respecto la CEPAL en el documento citado señala que "(...) la cobertura efectiva de los sistemas de pensiones no ha aumentado. La definición de una estructura de beneficios más estrechamente asociada a las contribuciones no ha sido garantía suficiente (...) así, tanto los independientes como la gran mayoría de los del sector informal, que tienen la opción de participar, han preferido no hacerlo, ya sea por la incertidumbre sobre el acceso a los beneficios o porque, ante ingresos muy limitados, la congelación de sus ahorros a lo largo de su vida activa compite en desigualdad de condiciones con otras opciones de ahorro (como la vivienda), que pueden ser utilizadas para enfrentar riesgos económicos o personales.

El problema de la cobertura sigue siendo importante en todos los sistemas reformados. Si bien los registros de afiliación (quienes alguna vez han estado acogidos al componente de capitalización individual) han llegado a representar el 100% de la PEA en Chile, aquéllos que efectivamente contribuyen a él en forma regular apenas superan la mitad de los primeros (NR: esto es con datos anteriores, como ya dijimos en Chile hoy no cotiza más de la mitad de los afiliados). Esta baja relación entre contribuyentes y afiliados, y su efecto sobre la cobertura efectiva del sistema, se presentan también en el resto de los países que han implementado reformas."

El problema de la baja cobertura tiene además otra dimensión. En efecto, tal como lo señala CEPAL , la falta de cotización afecta principalmente a los sectores de trabajadores de menores ingresos. Sin embargo estos normalmente contribuyen, a través de los impuestos generales, a los crecientes déficits que estas reformas generan y muy probablemente no van a configurar causal jubilatoria. Lo que los defensores de las reformas valoran como un sistema más equitativo (reduciendo el término a su connotación actuarial), es en realidad un sistema de solidaridad invertida, desde los sectores de menores ingresos hacia los sectores de mayores ingresos

B.- El riesgo

Se ha utilizado como una de las argumentaciones para la privatización de la Seguridad Social el denominado riesgo político, esto es, que gobiernos corruptos y/o ineficientes lleven a la quiebra los sistemas públicos. Si bien dicho riesgo existe, el mismo no es inherente a los sistemas públicos, sino a una mala administración de los mismos.

La historia demuestra que los antídotos ya están inventados: la participación de la sociedad en la gestión acompañada de una administración profesional.

Uno de los aspectos más controvertidos de la reforma de los sistemas de seguridad social en América ha sido el factor riesgo. Esto es la determinación de quién asume los riesgos dentro del sistema. Con la introducción del sistema de las AFAPs se vuelca un parte principal del factor de riesgo al propio trabajador que debe hacer opciones. Al respecto señala Gillión que "una característica de los regímenes de pensiones de cotizaciones definidas (NR: régimen de AFAPs) y capitalización completa es el riesgo que corre el interesado de que los ahorros acumulados durante su vida sean insuficientes para financiar una pensión adecuada".

También dice al respecto CEPAL , que "en el sistema tradicional el Estado asumía enteramente los riesgos financieros (....) en el régimen de capitalización los riesgos respecto de la rentabilidad son asumidos por los asegurados (...)".

Y lo ratifica McGillivray: "la cuestión del riesgo y de quien corre con él ha sido uno de los principales elementos del debate. En el modelo chileno (NR: también en el modelo uruguayo en lo que refiere al régimen de ahorro individual), cada cotizante corre con el riesgo de la inversión durante el período de acumulación y tal vez incluso durante el período de pago. No ha sido demostrado que los individuos puedan correr con este riesgo o controlarlo eficazmente, particularmente durante situaciones de mercado adversas".

La introducción de estos modelos traspasa la cuestión del riesgo, que en el sistema anterior asumía el colectivo a través del Estado, a cada uno de los individuos, siendo reconocido que no existe prueba cierta de que cada trabajador individualmente pueda controlar o cuente con los elementos de información necesarios para tan importantes decisiones y de tan largo plazo.

Hemos denunciado con insistencia el problema que se le presenta a los trabajadores ante la insistencia y las falsedades a que son sometidos por los promotores de las AFAPs para que se afilien a ellas, incluso fueron públicos varios casos donde tomó intervención la Justicia Penal. Al respecto ilustra Warren McGillivray de la Asociación Internacional de la Seguridad Social (AISS): "Se ha dado a los trabajadores la capacidad de tomar sus propias decisiones pero en general no disponen de la información necesaria a tal efecto. Para resolver el dilema abundan asesores profesionales y vendedores que aconsejan, a menudo en interés propio." Y refiriéndose a las administradoras y aseguradoras se pregunta "¿cuán minuciosamente se han reglamentado estas instituciones? ¿Existe un sistema de seguro de solvencia?"

Y citando a Cristopher Daykin, actuario del Reino Unido, nos dice McGillivray: "algunas personas le confieren gran importancia a la capacidad de elección de los consumidores. Es difícil oponerse a la posibilidad de elegir, pero el factor esencial en el ámbito de las pensiones es garantizar que el consumidor disponga de una protección adecuada puesto que, para la mayoría de la gente, las cuestiones son demasiado complejas para comprender totalmente la naturaleza de las decisiones que deben tomar (...) los problemas de vender pensiones personales inadecuadas son algo común en el Reino Unido. En algunos países, donde el proceso de comercialización está menos reglamentado, los problemas son tal vez más serios..."

C.- La prestación de jubilación

Estrechamente vinculada con el riesgo se encuentra el tema de la prestación. Todo seguro se propone hacer frente a una contingencia y el par seguridad-riesgo se encuentra incito en ellos. Dado los salarios recibidos por el trabajador, el sistema público solidario puede asegurar una prestación definida, mientras que el régimen de cuenta individual no, ya que depende del riesgo de la inversión. Por eso el primer sistema es de prestaciones definidas mientras que el segundo es de prestaciones indefinidas dependiendo del riesgo de la inversión.

Por eso llama la atención que en Uruguay se afirme que gracias al nuevo sistema las jubilaciones mejoraran. En primer lugar si hacemos el pequeño esfuerzo de consultar las estadísticas oficiales del BPS, mas bien encontramos que es lo contrario: el monto de las prestaciones está disminuyendo.

En efecto otro informe oficial del BPS, de su Asesoría económica y Actuarial, señala que "la jubilación promedio de las altas, en 1999, se situó en casi un 16% por debajo de la jubilación media del stock. Este descenso podría deberse a las nuevas tasas de remplazo y ampliación del período para el cálculo del sueldo básico de jubilación establecidos en la reforma previsional.". Por otra parte, comparando el número de jubilaciones, en el mismo estudio de la Asesoría del BPS se señala: "si por su parte consideramos las variaciones a fines de cada uno de los períodos considerados (emisiones de noviembre de cada año 98-99), la reducción es más acentuada ya que se ubica en el orden de las 3.700 jubilaciones, equivalente a un – 1,0 %" .

Al respecto destaca CEPAL : "En los sistemas de pensiones, la reforma fundamental se ha plasmado en la introducción de sistemas de capitalización individual, aunada al cambio de los parámetros básicos - tasas de cotización, tasas de reemplazo y edad de retiro, con la finalidad de mejorar el balance financiero del sistema."

Es de destacar que en el caso uruguayo todo ésto se cumplió rigurosamente: se aumentó la tasa de cotización de los trabajadores del 13 al 15 %, se rebajaron entre 15 y 20 % los porcentajes de jubilación en relación al salario y se aumentó de 30 a 35 años los exigidos para jubilarse, además del aumento de 55 a 60 de edad de la mujer.

Es innegable que las generaciones que al momento de la reforma estuvieran cerca de los 40 años o más fueron claramente perjudicas en sus futuros haberes jubilatorios. Al respecto ni siquiera el moderado crecimiento de los máximos o mínimos jubilatorios es de recibo pues ello se podría haber realizado sin necesidad de la introducción del régimen de ahorro individual.

Lo más que se podría decir es que bajo determinados supuestos las generaciones más cercanas a los 20 años podrían beneficiarse. Pero como la prestación del componente individual es incierta habría que suponer determinado nivel de la tasa de rentabilidad de largo plazo, la magnitud de las comisiones que cobran las AFAPs que pueden ser fijadas libremente por ellas, y la cantidad de cotizaciones que realice el trabajador en su vida activa, así como el precio que cobre la compañía de seguros por pagar la renta vitalicia.

Sabido es que los jóvenes sufren con mas fuerza el problema del desempleo (27% los menores de 25 años contra 12% del promedio de los últimos años) y por lo tanto su proyección real de capitalización es sumamente inferior a lo que da un cálculo estilizado que supone un 100% de densidad de cotización. 

Por otra parte en este apartado se debe considerar también el costo del sistema. En nuestro país las AFAPs retienen el 17.5% por concepto de comisiones. De los más de 650 millones de dólares que fueron a estas empresa las mismas han retenido más de 120 millones.

Al respecto ilustra lo que dicen Stiglits y Orszag en lo que identifican como Mito # 7.

Reciente información de prensa muestra que las AFAPs, a excepción de República AFAP, ha presentado balance negativo nuevamente, lo que hace presagiar que no se producirá una rebaja de las comisiones.

En síntesis, resulta claro que para la mayoría de las generaciones activas la expectativa de haber jubilatorio futura se ha disminuido con el régimen mixto, y tampoco resulta difícil concluir que las generaciones más jóvenes tampoco se verán favorecidas, además de las incertidumbres que genera el nuevo sistema.

4.- LOS ASPECTOS MACROECONOMICOS

A.- El financiamiento

"Desde el punto de vista microeconómico los individuos pueden ahorrar para su propia jubilación; pero, puesto que un régimen nacional de pensiones supone una transferencia agregada de recursos de los trabajadores activos a los jubilados, la sociedad, es decir la colectividad de individuos no puede hacerlo.", dice McGillivray en el trabajo ya citado, y continúa: "(...) Poco importa como se financien, las pensiones son solamente transferencia de recursos de trabajadores activos a personas jubiladas e inactivas en el momento del pago de las mismas. Los montos pagados bajo forma de pensiones, que los jubilados pueden convertir en bienes y servicios que consumen, son equivalentes al consumo e inversión a que renuncian los trabajadores activos. (...). En ambos casos (NR: se refiere a los sistemas de prestación definida y de cotizazión definida) el ingreso disponible de los trabajadores se ve reducido en un monto equivalente a la cuantía de los recursos transferidos a las personas jubiladas. Por lo tanto, el problema no se resuelve reemplazando un régimen de prestaciones definidas por un régimen de cotizaciones definidas. La cuestión fundamental no es qué sistema financiero se utiliza para determinar como se divide lo producido entre trabajadores y pensionados. De hecho (...) solamente es posible mantener a un número relativamente creciente de personas jubiladas si la producción aumenta; en otras palabras: si el crecimiento económico es lo suficientemente sólido como para generar recursos suficientes que podrían transferirse a los jubilados."

Reprodujimos extensamente porque entendemos que las palabras de McGilivray desarticulan uno de los argumentos centrales de quienes defienden esta reforma de la Seguridad Social. A partir de una premisa cierta: el envejecimiento de la población; se llega a una conclusión no necesariamente verdadera: privatizar la Seguridad Social. Para que la conclusión sea verdadera hace falta que otra premisa sea cierta: si privatizamos la Seguridad Social detendremos el envejecimiento de la población (premisa ostentosamente falsa a no ser que con la privatización de la Seguridad Social la gente viviera menos...).

El asunto es qué régimen es mejor para afrontar las nuevas realidades demográficas. Por las razones que expusimos en los apartados anteriores, un régimen financiero basado en la solidaridad intergeneracional resulta mucho más eficiente a la hora de cumplir los objetivos de la Seguridad Social.

Desde nuestro Equipo hemos sostenido que no se puede abordar el aspecto del financiamiento, aislado del resto de los problemas de la sociedad actual, sino como parte de ellos. "La financiación del sistema de Seguridad Social no puede estar desligado con las medidas que se tomen respecto del sistema financiero general del país. No podremos encarar un sistema financiero para la Seguridad Social redistributivo de la riqueza nacional con justicia social, si se mantiene un sistema tributario general regresivo en sus fuente de tributación como el vigente actualmente en nuestro país" tal cual lo señalamos en la presentación de la Propuesta Alternativa de reforma realizada en setiembre del 99. Allí dijimos que " En particular debe considerar los objetivos en materia de políticas productivas sectoriales y las aspiraciones en materia de distribución del ingreso. La política tributaria debe tener en cuenta en el marco de un razonable equilibrio los tres objetivos planteados en el inicio de este trabajo, es decir recaudación, equidad y estímulo al crecimiento de la productividad."

B.- Efectos fiscales

El sistema de aporte individual desvía recursos financieros que antes hubiera captado el BPS, hacia el mercado de valores, a través de las AFAPs, significando una presión negativa en las finanzas públicas. Este desvío viene creciendo y significó 166 millones de dólares en 1997, 200 millones en 1998 y 220 millones en 1999.

Teniendo en cuenta estos problemas la ley determinó la obligación de las AFAPS a invertir en el primer año un mínimo del 80% del Fondo en títulos del Estado, porcentaje que va decreciendo con los años hasta alcanzar un mínimo del 30%. La pretensión es que, sobre todo en los primeros años, gran parte de los recursos captados por las AFAPs retornaran al BPS vía deuda pública. Las AFAPs, han comprado Bonos del Estado en el mercado secundario, esto es, títulos de deuda pública que muchas veces poseían los bancos que, por otra parte, son los que integran el capital accionario de las AFAPs, por lo cual el circuito financiero planificado se cortó, más bien se creó otro dentro del propio sector financiero privado.

Esta situación se pretendió salvar con la búsqueda de nuevos préstamos internacionales en los Organismos financieros internacionales. Los 150 millones de dólares que ya comprometió el BID para financiar la reforma han resultado totalmente insuficientes, teniendo en cuenta que a enero de 1998 el gobierno Uruguayo realizó negociaciones para obtener otro préstamo por 100 millones con el Banco Mundial., aprobado en ese año, lo cual, traerá nuevos condicionamientos, que acortarán aún mas los márgenes de maniobra de la política económica y social del gobierno, y aumentarán la deuda externa de todos los uruguayos. A su vez hubo necesidad de crear un bono previsional en dólares ya que las AFAPs despreciaron el bono previsional en UR, aumentando de esa manera el endeudamiento del Estado en dólares.

Analizado desde otro ángulo, este proceso expresa la tendencia mundial de la expansión del sistema financiero, en particular la banca transnacional, a nuevas áreas de actividad. La dimensión que tendrán los fondos de ahorro previsional constituirán un peso formidable sobre la economía que, sumado a las otras actividades, aumentarán un poder muy difícil de contrabalancear. Esto tiene implicancias negativas en las relaciones de poder y en la necesaria democratización de las mismas.

Hasta ahora se admitía que la reforma de la Seguridad Social iba a generar en el corto plazo un mayor déficit fiscal, pero este se iba más que a compensar en el mediano y largo plazo. Sin embargo no esta claro que la reforma producirá un alivio fiscal ni siquiera en el largo plazo. Lo único cierto es que por unas cuantas décadas toda la población deberá costear la reforma a través de los impuestos o del endeudamiento público

C.- Efectos sobre el ahorro

En la literatura económica existe una ardua discusión sobre los efectos de los distintos programas de Seguridad Social sobre el ahorro. En realidad, aquí los supuestos que se realicen sobre el comportamiento de las familias, ante cambios en las políticas, determina distintas posibilidades.

De las cuentas nacionales sabemos que el ahorro bruto medido como porcentaje del PBI fue del 14,4% en promedio en el período 1988-1995, en tanto para el período con la reforma ya vigente , 1996-1999, el mismo fue inferior y se situó en el orden del 13,7%

En referencia a las posibilidades de incrementar el ahorro nacional a tráves de la privatización de la Seguridad Social, así se opina en el documento de los mitos de Stigliz-Orzag: "Nótese que este mito destaca el punto Tabula Rasa mencionado precedentemente. Existe una vasta publicación académica sobre si la introducción de un sistema de seguridad social de reparto reduce el ahorro nacional. Pero ese es un punto diferente de si el cambio del sistema de reparto existente por uno de cuentas individuales aumentaría el ahorro nacional. Es totalmente posible que la introducción de un sistema de reparto reduzca el ahorro nacional (como sugieren varios estudios), pero un cambio a la cuentas individuales no aumentaría el ahorro nacional."

En el estudio realizado por el Ec. Alvaro Forteza del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Univerisdad de la República a solicitud de la OPP, en el supuesto de su escenario base, se estimó la variación del ahorro nacional ocasionado por la reforma medida en unidades del PBI. Allí se visualiza un efecto negativo sobre el ahorro nacional en el mediano y largo plazo, lo cual se explica fundamentalmente porque se produce un desahorro del gobierno al incrementarse el déficit del mismo que no llega a compensar el ahorro canalizado a través de las AFAPs y dado un comportamiento supuesto de las familias respecto al ahorro voluntario fuera de las AFAPs. En otros escenarios, con reducción de evasión y/o postergación de la edad de retiro, el ahorro nacional podría mejorar, pero sólo levemente, reafirmando que no se detectan en ninguno de los escenarios variaciones importantes, además de ser una variable difícil de predecir.

Por lo tanto la reforma previsional esta lejos de asegurar que produzca un efecto positivo sobre el ahorro nacional, a diferencia de lo que se había preconizado.

D.- Efectos sobre el mercado de capitales

El Banco Mundial en su informe "Envejecimiento sin crisis" argumenta la necesidad de realizar las reformas de la Seguridad Social, entre otras razones, en base a este razonamiento:

Privatización de jubilaciones => crecimiento del ahorro => Crecimiento del mercado de capitales => crecimiento de la inversión productiva => crecimiento del país.

Cada una de las cadenas de esta relación puede ser cuestionada. Brevemente:

El mayor ahorro canalizado hacia el sector privado, tiene su contrapartida en un mayor desahorro del gobierno. El resultado final del ahorro nacional es incierto.

El crecimiento del ahorro administrado por el sector privado no implica necesariamente el desarrollo del mercado de capitales.

El crecimiento del mercado capitales no implica necesariamente mayor inversión productiva. En los mercados de capitales la mayoría de las veces prima la especulación.

En fin, se implanta un incierto sistema de Seguridad Social en aras de objetivos económicos cuyo cumplimiento son de, al menos, dudosa eficacia.

Citaremos las conclusiones a las que arriba un estudio realizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Cambridge del Reino Unido, evaluando la propuesta de privatización de la Seguridad Social realizada por el Banco Mundial :

"El análisis hecho en secciones anteriores ha mostrado no sólo que el plan de pensiones propuesto por el Banco Mundial adolece de fallas en cuanto a política social se refiere sino también que dista indudablemente de intensificar el crecimiento económico. Cada uno de los eslabones de la cadena de causalidad que ligan a los fondos de pensiones con la expansión del mercado de capitales, y a este último con el crecimiento económico, puede cuestionarse seriamente, tanto en términos teóricos como empíricos. El Banco ha adoptado un punto de vista unilateral, sin mayor justificación, acerca de las relaciones entre estas decisivas variables. Por consiguiente, es posible que la reforma que propone no proteja a los ancianos ni acelere el crecimiento económico. Al contrario; tal vez contribuya a minar el crecimiento y también a exponer a los jubilados a riesgos mucho mayores en lo que respecta a la cuantía y al valor real de sus pensiones."

La mayor parte de lo invertido por las AFAPs lo está en títulos del Estado, otra porción importante en depósitos bancarios. En obligaciones de empresas sólo el 5,7%.

Si el objetivo de quienes impusieron estos sistemas era construir un canal para la inversión productiva, debería preocuparles este porcentaje marginal que se aplica a tal fin. El escenario actual es que los dineros de los trabajadores salen a circular y en lugar de entrar directamente al Estado por medio del BPS, van hacia las AFAPs y de allí en gran proporción vuelven al Estado por vía del endeudamiento.

Pero dicha circulación no es gratuita, en el medio están las comisiones que cobran las AFAPs y los intereses que se pagan por la deuda contraída por el Estado. Ya vimos en el apartado de las repercusiones fiscales las consecuencias que ello acarrea. Adicionalmente, como las AFAPs despreciaron los Bonos en Unidades Reajustables, el Estado incrementa su deuda en dólares, con las consecuencias negativas que ello trae a la hora de determinar su política cambiaría.

5.- LAS PROPUESTAS SUSTITUTIVAS Y LAS INMEDIATAS CORRECTIVAS.

El Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS reafirma nuevamente la viabilidad de la Propuesta Alternativa de Reforma del Sistema de Seguridad Social presentada el 15 de setiembre de 1999, y más aún a la luz de la evaluación y los documentos aportados en esta instancia.

En ese sentido, ratifica su posición de sustituir sustancialmente el sistema vigente por uno sin AFAPs, con un régimen público universal principal y un subsistema complementario administrado por entidades no lucrativas para el tramo superior de trabajadores de altos ingresos y con el criterio de reforma integral que incluya además de lo relativo a jubilaciones y pensiones, lo referido a prestaciones de actividad y familiares, política tributaria y de gestión, y sistema nacional de salud.

En todos los casos con criterios de progresividad, focalización en las situaciones de pobreza, planificación estratégica, rigurosidad técnica y participación.

En ello, no cederemos en nuestra acción, seguimiento, investigación y propuestas.

Se ratifican asimismo las propuestas y documentos referidos al tema entregados por el PIT-CNT al Sr. Presidente de la República, Dr. Jorge Batlle en ocasión de su visita a la sede de la central sindical, así como los presentados al nuevo Parlamento instalado el 15 de febrero de este año.

Sin perjuicio de ello, entretanto perdure la situación actual, y sin que en lo que sigue se agote la enumeración de planteos parciales, necesarios, se proponen correctivos con el fin de que se atenúen los efectos perjudiciales para la mayoría de la población que impone el actual sistema: