Gervasio Guillot canta las 40
"Cada vez que voltean una clínica ‘abortera’, es porque falló un acomodo con los encargados de reprimirla"
1) ¿Es muy diferente la labor del juez en Artigas o en otra ciudad pequeña del interior, que en Montevideo?
Síííí, en Artigas el juez de Paz es el personaje más importante del cosmos, en Montevideo no lo conoce nadie.
2) ¿Podría relatar un caso que en este momento le viniera a la memoria y que se destacara por lo pintoresco o fuera de lo común?
En la primera feria de enero del 64, sustituí al doctor Torello en el Juzgado Letrado. Y en las primeras de cambio aparece un cadáver en un jardín. Había un homicidio pero no se sabía el autor; la policía investiga, y el principal sospechoso resulta ser el dueño de la casa donde había aparecido el cadáver. Su esposa era una señora muy agraciada, y enseguida se tejió toda una historia de adulterio, porque el hombre se había ausentado de la casa y cuando volvió apareció muerto ese otro hombre en su jardín. Pero había otros sospechosos, seis u ocho en total, que quedaron detenidos en la comisaría. Yo me fui a dormir y al otro día tenía que decretar el procesamiento o ponerlos en libertad. Cuando estaba en un profundo sueño, aparece la policía en casa. "Doctor, ya se aclaró todo". (Se ríe) "¿Cómo que se aclaró todo? ¿Qué hicieron?", pregunté con cierta desconfianza. Lo había interrogado el jefe de Policía, un avezado y astuto comisario, lo había interrogado yo, que aunque era muy joven, en fin... era el juez letrado en ese momento; y teníamos un panorama absolutamente confuso. Pues fíjese lo que sucedió: los detenidos quedaron durmiendo bajo la custodia de un miliquito, de unos veinte años y una cultura precarísima –le aclaro que no había habido ningún tipo de apremios ilegales-, y resulta que a este muchacho le dio por observarlos mientras dormían, y notó que uno de ellos tenía un sueño muy agitado, transpiraba y se retorcía. Así fue que en un momento se le acercó y le dijo: "Fulano, aliviate la conciencia y contame qué hiciste". El tipo se puso a llorar y largó todo. El y el hermano lo habían matado como a diez cuadras de aquella casa y lo tiraron ahí para deshacerse del cadáver. El dueño de la casa no tenía nada que ver.
3) En un reciente reportaje usted señaló, palabras más o menos, que "el hombre es capaz de cometer actos que ni el más imaginativo de los novelistas podría concebir". ¿Eso es algo que le ha enseñado su experiencia?
Ah, sí. De maldad y de bondad. Cómo, de repente, el ladrón que no tuvo piedad con una viejita a la hora de robarla y golpearla... ese lumpen, tiene la ternura suficiente para no delatar a un amigo y aguantarse una "biaba" por ello. Como si hubiera fuerzas sobrenaturales que arrojan rayos de solidaridad en un alma oscura. Actos solidarios que de repente no los tiene un correcto ciudadano, pagador de sus impuestos.
4) ¿Alguien nace, por el factor que sea, con predisposición hacia una conducta delictiva?
Como decía el paisano: "ni tan claro que encandile, ni tan oscuro que no se vea". Ni la absurda posición lombrosiana, del delincuente nato (N. de R.: se refiere a la teoría del médico y criminalista italiano Cesare Lombroso) que consideraba que un individuo, aunque sea educado en el mejor de los medios, va a ser homicida o ladrón si nació genéticamente predispuesto a eso -una de las grandes aberraciones del positivismo-, ni el determinismo socioecónomico absoluto, que considera que el hombre es exclusivamente producto del medio, exageración igualmente falsa. Claro que el hombre, en enorme medida, es producto del medio. Pero él trae su aporte; es un resultado, es la síntesis de su aporte genético y lo que recibe del mundo exterior. Claro que hay delincuentes patológicos, y otros que lo son sólo porque el medio los llevó, pero hay una gran franja de término medio donde se conjugan los dos órdenes causales.
5) ¿Un juez penal debe, a la hora de dictar sentencia, situarse en el lugar del criminal?
Debe penetrar su mente y ver qué fue lo que sintió, qué lo afectó para reaccionar como reaccionó. Hay sentencias brillantes que han explicado muy bien, por ejemplo, la diferencia en el concepto de honor en un medio civilizado de la capital y un medio rural que es mucho más primitivo. En este último, por un "quítame de allí esas pajas", hay motivo para ensartarse en un duelo criollo.
6) ¿Los jueces deben contemplar esa realidad, ese entorno, aunque la letra fría de la ley no lo disponga?
Naturalmente.
7) ¿Por qué entonces, cuando muchas veces se reclama mayor severidad de los jueces, éstos argumentan que deben ceñirse estrictamente a lo que marca la ley?
El juez puede ser más benévolo que lo que dicta la ley; más severo nunca.
8) Durante la dictadura, ¿los jueces podían actuar con independencia?
Yo, por lo menos, así lo hice.
9) ¿Existían muchas presiones?
Si yo dijera que a mí vino un militar y me dijo "doctor, usted tiene que hacer esto, porque si no le va a pasar esto otro", mentiría. A mí jamás vino nadie a decirme algo semejante. Naturalmente que yo sabía que muchas decisiones no iban a gustar; sabía que había una presión, que provocó una psicosis entre varios jueces... mi destitución (producida en 1978) la estaba esperando como quien espera un tren que va a llegar. No sabía cuándo. Había una famosa lista, que se decía se manejaba a nivel militar, de todos los jueces que iban a ser destituidos.
10) ¿Una especie de "lista negra?"
Exactamente eso, una lista negra de jueces, a "degollar" cuando se aplicara el acto (institucional) ocho. Yo esa lista, obviamente, no la vi nunca, pero existía.
11) ¿Cuál fue la causal que se esgrimió para su destitución?
La barbarie. Lo dispuesto en el artículo 48 del Acto Institucional número 8: nada.
12) ¿Qué disponía ese artículo?
Declaraba "amovibles" a los jueces, sin expresión de causa. O sea, "afuera y bailando" (se ríe).
13) Su destitución se produjo poco después que, como juez de Hacienda, usted condenó al ministerio de Defensa a indemnizar a un camionero que había sido herido por un soldado en un procedimiento militar. ¿Fue ese el detonante?
No creo. Ya venía de mucho antes. Como juez de Hacienda fallé a favor de profesores mal destituidos que habían ganado el pleito en el TCA, y eso seguramente también influyó. Quizás también me pasaron la factura de mi actuación como juez de Instrucción.
14) ¿Había tenido algún tipo de actuación política?
No. De estudiante era gremialista, en la FEUU.
15) Usted se ha manifestado partidario de despenalizar el aborto. ¿Cree que eso podría resolverse, por ejemplo, por un plebiscito?
No sería mala idea, puesto que es un tema tan polémico. La otra vez me hacían una pregunta totalmente absurda: "¿entonces, usted es partidario del aborto?". Pero no, cómo van a decir que soy partidario del aborto, soy partidario de despenalizarlo, y eso es resorte de resolución exclusivo de la pareja y, muy especialmente, de la mujer. Esta no es una posición frívola, de "manga ancha", de decir que las mujeres cuando tienen un yerro en el sistema anticonceptivo puedan abortar tranquilamente. No es tan frívolo como eso. El fundamento esencial de mi posición radica en los resultados del actual sistema de penalización del aborto. ¿A qué nos ha conducido esto? A que se siga practicando "a bochas" el aborto clandestino en condiciones mortíferas, que son muchas más que las que salen a la luz.
16) ¿Por qué dice eso?
Porque cuando hay una muerte por aborto, el médico va a certificar que murió por un infarto, por un paro cardíaco, porque a nadie le interesa que eso se ventile, porque van todos presos.
17) En nuestro país todo el mundo sabe que se practican abortos, y hasta se sabe dónde están algunas clínicas. ¿A quién le corresponde hacer algo sobre eso?
Usted me está planteando casi un conflicto sociológico y criminológico. Porque las veces que ha salido un embate antiabortero, cada vez que voltean una clínica abortera, es porque falló un acomodo con las fuerzas encargadas de reprimirla. Porque si a mí viene la policía y me dice: "mire, tengo datos de que en tal lugar se practica el aborto criminal", yo me pongo a reír. ¿No me diga? ¿Datos confidenciales? Pero si eso lo sabe todo el mundo. Y usted, como policía,¿ recién se entera de que en tal lado se practican abortos? Entonces, esto es un poco como la "ley seca": trae la corrupción, la delación interesada.
18) ¿Es sólo la policía la que debe intervenir? ¿La justicia no puede hacerlo de oficio?
Puede, puede perfectamente.
19) ¿Por qué no lo hace?
Vaya pregunta... Falté ese día a la lección.
20) ¿Cree que la sociedad está preparada para despenalizar la comercialización de "drogas blandas?"
Tal vez yo no tenga los sondeos de opinión imprescindibles para emitir un juicio fundado al respecto. Pero en países como España, donde la cosa está muy estudiada, hay una fortísima corriente de opinión a favor de despenalizar la comercialización de drogas blandas. La legislación represiva no ha logrado absolutamente ningún efecto disuasivo. Las drogas se siguen consumiendo exactamente igual, con la agravante de que por su ilegalidad, traen la secuela consecuente de corrupción. Entonces una chiquilina de repente se prostituye para comprar marihuana porque no puede prescindir de ella. Se trata de una política de combate a la criminalidad: "puesto que no podemos combatir esto, vamos a tratar de controlarlo".
21) En algunos países, como Holanda, donde se aplica ese criterio, al parecer existe una tendencia a volver a la represión. ¿Qué reflexión le merece?
Eso mismo me dijo el doctor (Alberto) Scavarelli: que están de vuelta de esa liberalidad. No tengo elementos de juicio para saber cómo funcionó. Cuando yo estuve en Holanda, ofrecían la marihuana como quien ofrece "garotos" en un ómnibus. De la buena, de la que quiera. Yo iba con un grupo de argentinos y me decían "¿no vas a probar?". "No, yo estoy muy viejo para hacer experimentos, de repente de joven hubiera sido otra cosa" (se ríe). Pero fumó todo el mundo.
22) El doctor Amadeo Ottati dijo en esta sección que "cada vez más, los jueces miran a quién procesan y los riesgos que pueden correr". ¿Está de acuerdo?
Bueno... yo no sé cómo sería el doctor Ottati siendo juez, pero le contesto con lo que decía el doctor Héctor Odriozzola, maestro de jueces: "cada juez no será más ni menos independiente que el mandato de su conciencia, y de nada vale si no tiene conciencia, por más que se escude en los cómodos algodones de la inamovilidad". No sé si lo dije textualmente, pero la idea es esa. En lo que me es personal, jamás tuve ese tipo de conflicto; puedo tener una duda técnica, si esto es o no alevosía... pero nunca me inspiraron dudas las consecuencias de una decisión. Y pobre del juez al que le pase eso. Ese no es un juez.
23) ¿Pero no sucede eso?
No, no creo. No... no. Sin perjuicio, como en todos los órdenes, de que pueda haber un juez cobarde. Como también hay militares cobardes. Pero si un militar cuando está en el campo de batalla huye porque tiene miedo, bueno... esa excepción no justifica que se diga que el ejército es cobarde.
24) ¿La justicia es igual para todos?
Es absolutamente igual para todos, dentro de las tremendas desigualdades sociales que hay.
25) La doctora Adela Reta dijo en esta sección que "la justicia no es igual para todos porque los hombres no son todos iguales", en el sentido de que una misma pena puede mortificar más a una persona que a otra. ¿Qué piensa usted?
Para el "piel de vaca", para decirle un alias frecuente en el hampa, estar dos o tres meses preso no es nada. En cambio, si eso le ocurre a un conspicuo defraudador de impuestos, un señor atildado, padre de familia, practicante de las religiones o de lo que sea, es una cosa horrenda. La familia se pone a llorar a gritos. Bueno, pero mala suerte. Claro que el castigo va a ser peor para él que para el "piel de vaca", que ha estado tanto en cana, que tres meses más, tanto le da.
26) ¿Eso debe tomarse en cuenta a la hora de dictarse sentencia?
Ah, yo creo que no. Mejor dicho, estoy seguro que no. Sin perjuicio de reconocer que es mucho más castigo para uno que para otro. Pero fíjese que sería un aditamento de una injusticia ominosa, de una justicia clasista al escándalo, decir que un señor que vació un banco dejando un tendal de ahorristas en la vía, por ser un señor bien, tiene derecho de gastar su fortuna cenando en "Maxim’s" en París. "¿Cómo se lo va a meter en cana como si fuera un atorrante?" Fíjese que sería una cosa horrorosa.
27) ¿Las cárceles cumplen con su función de rehabilitación?
Para nada.
28) ¿Quién debe hacer algo para que la situación cambie?
Ese es un problema de política de gobierno. La Constitución es muy clara en que las cárceles deben servir para reeducar al delincuente. ¿A usted le parece que todos los uruguayos tienen el mismo acceso a la salud? Obviamente que no. ¿Y quién se ocupa de eso? Yo no soy economista y no sé si es posible decir "vamos a invertir en mejorar el sistema carcelario". Es un tema muy complejo.
29) En el corto período en que se desempeñó como abogado, ¿aceptaba cualquier caso?
Bueno, salvo que fuera un caso que afectara mis convicciones profundas.
30) ¿Defendía a cualquier individuo, autor de cualquier delito?
Bueno, supongamos un individuo que mató a la madre para robarle, un delito execrable. Ningún abogado puede decir: "usted hizo eso asqueroso, yo no lo defiendo". No. Yo no lo voy a defender pergeñando una prueba falsa para sacarlo absuelto, pero lo voy a asistir, el asesoramiento legal se lo voy a dar siempre.
31) ¿Cuál es el objetivo de un buen abogado cuando sabe que su defendido es culpable?
Que la sanción sea justa. Que no haya excesos ni del fiscal, ni del juez, y que se tomen en cuenta las pruebas aportadas y las circunstancias atenuantes o eximentes.
32) ¿Alguna vez lo quisieron sobornar?
No. Directamente no. No sé si alguna vez alguien puede haber venido con esa intención, y ya en la conversación haya desistido. No lo sé.
33) ¿Conoce colegas a los que sí les haya sucedido?
... Pero son pocos. Claro que ha habido jueces corruptos para oprobio del cuerpo. Como hay sacerdotes degenerados, militares cobardes, en fin...
34) ¿Cuál es su argumento para no bajar la edad de imputabilidad, frente a quienes dicen que un chico de 16 años de hoy no es igual a uno de hace 50 o 60 años cuando se sancionó el Código Penal?
Es polémico. Si hiciéramos un análisis profundo en un gabinete científico, criminológico, y existiera la propuesta, yo la estudiaría. Lo que rechazo es cuando se apela a ese tipo de soluciones bajo la conmoción de un hecho puntual que sobrecoge a la sociedad. Bajo el impulso del impacto emocional es muy difícil que se hagan leyes sabias.
35) ¿Su corazón deportivo está más feliz ahora que en los últimos cinco años?
Infinitamente (se ríe). Espero que sea por mucho tiempo. Sería una buena ocasión que tiene el Señor para demostrar su existencia (vuelve a reírse).
36) ¿Alguna vez se peleó por un partido de fútbol?
Noooo... de niño sí, por supuesto.
37) La violencia en las canchas de fútbol ¿es un problema propio del fútbol o es un fenómeno social?
Un poco las dos cosas. Es un problema social que se canaliza porque el fútbol es un deporte que genera mucha pasión. Es muy difícil ver a alguien pelearse por un partido de tenis. Ahora... es un fenómeno mundial. También hay algunos "cagatintas" que salen escribiendo que un jugador tiene personalidad porque le pegó una patada en la cabeza a otro. Eso no es personalidad, eso es barbarie.
38) ¿Los dirigentes de fútbol apoyan a las "barras bravas?"
Yo, cuando estuve en Nacional, propuse eliminar todo apoyo logístico a esas barras. Eso trajo problemas, pero Nacional, estando yo, eliminó las entradas de favor. Y eso trajo unos líos con una hinchada que es muy lumpen, y claro, no tiene plata para pagar la Amsterdam.
39) ¿Volvería a ser dirigente?
... Tal vez cuando me jubile (se ríe).
40) ¿Hay alguna forma de justicia superior a la del hombre?
Yo soy agnóstico, y en tanto eso, no puedo responderle más que: no lo sé. Ese día también falté a clase.
Pueblo chico, escuela grande
Hace 35 años que el joven Gervasio Enrique Guillot Martínez, un abogado con menos de un año en el ejercicio de la profesión, aceptó con cierto resquemor el ofrecimiento para hacerse cargo del Juzgado de Paz de la primera sección de Artigas. Pronto las dudas se despejaron: aquella modorra de pueblo chico, las calmas aguas del Cuareim donde se zambullía casi a diario, la extraña mixtura de autos lujosos, cerdos, gallinas y pavos por las calles de la vecina Quaraí, la sencilla calidez de la gente, le brindaban un entorno de mágica seducción.
Pronto supo también del poder de la miseria, la marginación y la ignorancia, poderosas armas de las que se nutre el delito. Un día debió enviar a prisión a un hombre que abusaba sexualmente de su hija de doce años, y comprobar la sorpresa de aquel individuo ante tamaña reacción frente a un hecho tan natural como ese. "Esas vivencias aportan mucho más que los libros; los juristas, sin ese contacto con la realidad que a veces no queremos percibir, son como un médico que jamás pisó un hospital", dice hoy Gervasio Guillot –65 años, casado, dos hijos y dos nietos- ministro de la Suprema Corte de Justicia.
Proveniente de una familia patricia de Montevideo, vivió el exilio dos veces: primero siendo niño por la militancia antidictatorial de su padre durante el régimen de Gabriel Terra, y luego por la suya propia en la década del 70. En el medio quedó su experiencia de juez de Paz –en Artigas primero, en Durazno después-, Letrado en Canelones y de Instrucción, Civil y de Hacienda en Montevideo. En 1978 fue destituido y viajó a Francia. En 1985 se reintegró al Poder Judicial, y hace pocos meses asumió como ministro de la Suprema Corte como miembro más antiguo de los tribunales de Apelaciones. Tuvo un breve pasaje como dirigente del Club Nacional de Fútbol, a principios de esta década.