10:12:03 AM10/7/2000 El Obserbador
Los desalojados
Las casas de inquilinatos absorben a una parte
de quienes no pueden acceder al mercado formal
de los arrendamientos
Ana Inés Cibils y Silvia Soler
En 1999 los juicios de desalojo por "mal
pagador" en Montevideo aumentaron casi 500% con
respecto al año anterior. La cantidad de
lanzamientos también subió, siendo la más alta
de los últimos 15 años. La situación parece aún
más preocupante: según un repartido de la Cámara
del Bien Raíz, "sólo la generosidad de los
propietarios o la contemplación por parte de los
mismos de la real situación financiera por la
cual atraviesa el país y por ende sus
arrendatarios, han hecho posible que los índices
de desalojos y de lanzamientos no hayan trepado
escandalosamente". Pero aunque hay consenso
sobre el aumento de los desalojos, las
interpretaciones sobre los motivos y las
consecuencias que puede traer sobre la ciudad
difieren según el punto de vista.
Julio Villamide, director de la revista
Propiedades, atribuyó el explosivo aumento de
los desalojos por malos pagadores a la recesión.
"Coincide con el incremento de la tasa de
desocupación y la caída del salario", dijo a Fin
de Semana.
De acuerdo a la información estadística de la
Suprema Corte de Justicia —que lleva un registro
de los juicios desde 1986— en 1999 los trámites
de desalojos —por todas las causales— iniciados
en Montevideo superaron en un 37,2% los del año
anterior. Eso incluye los juicios por
vencimiento de plazo, por ser inquilino precario
o por mal pagador. Este último rubro fue el que
aumentó con visos de espectacularidad: la cifra
pasó de 1.081 en 1998, a 2.904 en 1999, lo que
implica un aumento del 168% en todo el país. El
mayor incremento se produjo en la capital, donde
los desalojos por mal pagador pasaron de 343 a
2.051 (498% de aumento).
Si se observan los datos del primer semestre de
este año, la tendencia parece comenzar a bajar:
en los primeros seis meses de 2000 se iniciaron
862 juicios por desalojo por "mal pagador" en
Montevideo, unos 150 menos que en el mismo
período del año anterior. Pero ahora es el
interior el que comienza a profundizar la
tendencia ascendente: en el primer semestre se
empezaron 492 juicios por desalojo por mal
pagador, 65 más que en el mismo período del año
anterior.
"En el interior las cosas siempre pasan un año
después", observó Villamide. Según el director
de Propiedades, los datos de este año muestran
que el proceso "se desaceleró" en Montevideo.
"Lo peor ya pasó", opinó. "Los desalojos por mal
pagador siempre fueron entre 600 y 800 por año,
por lo que eran un porcentaje pequeño del total.
El año pasado subieron, pero una vez superado el
período de recesión va a volver a los niveles
anteriores, que son razonables", añadió.
Villamide pronosticó que seguramente en
Montevideo la situación no empeore, aunque
aclaró que "si sube el desempleo, un mayor
porcentaje de familias no va a pagar el
alquiler".
La recesión en los comercios
No todos opinan igual. José Argul, presidente de
la Cámara del Bien Raíz, está de acuerdo en que
los desalojos aumentaron, pero recalcó que las
cifras no discriminan si los desalojos son de
comercios, industrias o viviendas. "Hay mucha
más oferta de comercios que de viviendas
-razonó-, por lo tanto, ellos son los que fueron
desalojados. Además, por la tremenda crisis
recesiva, evidentemente el primer impacto se
produce en el comercio y en segundo lugar viene
la vivienda".
"Sabemos, por los avisos clasificados, por las
quiebras y los concordatos, del cierre de
comercios. Son muchos más los locales
comerciales vacíos que las casas habitación. Por
lo tanto donde se produjo un mayor flujo de
desalojos fue en la parte de comercio", añadió.
"La situación general de la plaza es horrible",
sostuvo Argul. "Tenemos edificios totalmente
ocupados todos por intrusos, que no hay interés
en tocarlos. Porque entran otros intrusos, y por
lo menos a éstos los conocen, entonces los
dueños prefieren dejarlos en esa situación. Hay
locales comerciales enteros, plantas, que no se
desalojan. Solamente cuando hay algún
interesado, recién ahí el propietario toma las
riendas. Aunque si pasa demasiado tiempo también
es un riesgo muy grande. En Punta del Este son
miles las viviendas ocupadas, y no sabemos qué
va a pasar. En Montevideo está pasando un poco
lo mismo".
Argul sostuvo que si los precios han bajado es
porque no hay interés en desalojar. "Si yo tengo
un edificio con ocho apartamentos y se vacía
uno, lo pinto, lo arreglo, lo tengo tres meses a
$ 3 mil, pero no lo arriendo. Al mismo tiempo,
hay otro que alquila desde hace dos años y está
pagando $ 3.700. Entonces viene y me dice que de
acuerdo al estado del apartamento y a que el
otro es al frente, me paga $ 2.500. Y el
propietario agarra, porque nadie quiere tener
vacía una vivienda", dijo.
Alquileres más baratos
Aunque tampoco se ponen de acuerdo en cuánto
cayeron los precios de los alquileres, hay
consenso en que bajaron. Para Villamide, los
alquileres han bajado entre un 5% y un 10% anual
desde hace cuatro o cinco años, y mantienen una
tendencia a la baja. Coincidió en que entonces
hay cada vez más flexibilidad. "Los propietarios
intentan mantener a los inquilinos", explicó.
En un repartido de la Cámara del Bien Raíz se
sostiene que "nadie puede dudar en el país que
el precio de los arrendamientos, sean de casa
habitación y sobre todo de industria y comercio,
han bajado en porcentajes no inferiores al 20% y
30% por lo menos".
Lo cierto es que las exigencias de los
propietarios disminuyeron. "En algunos casos el
precio baja el 60%, en otros casos no hay
precios de arrendamientos", señaló Argul. "Por
ejemplo, en 18 de Julio el propietario arrienda
sólo los primeros locales, el resto de los
corredores está vacío. Pero muchas veces no está
vacío porque el propietario prefiere que le
paguen los gastos comunes y que los ocupen.
Esquinas tradicionales de Montevideo están
ocupadas por una heladería muy conocida y nunca
pagan arrendamiento: van y ofrecen al
propietario cuidarle el local, pagando los
gastos municipales, y tienen el local gratis.
Hay comercios de compraventa de autos que hacen
lo mismo en grandes esquinas de la rambla de
Pocitos. Se hace para que el local no se
deteriore, para que ayude al propietario a
mantener los gastos y no dé la sensación de que
la mercadería está quemada, de que hay tanta
pobreza en el mercado. Porque eso de ver
carteles de 'se vende', 'se alquila', es
contraproducente, sobre todo cuando son varios
juntos".
Para Argul, en general es difícil hablar de
precios en materia de arrendamientos porque
muchas veces éstos varían en una misma cuadra, o
de vereda a vereda. "Por ejemplo, en la plaza de
Villa Biarritz, la calle Vázquez Ledesma, que
recibe los puestos de frutas, tiene un precio.
Pero se cruza la vereda y se va a Leyenda
Patria, donde se vende ropa, y el precio sube,
porque además recibe el sol, no tiene el Club
Biguá ni la aglomeración de autos". Añadió que
actualmente una de las zonas que más se ha
valorizado es la calle Justicia, adonde se
trasladaron los comerciantes de las calles Colón
y Soriano escapando del cepo.
Cada barrio, un mundo
En tanto, Mauricio Kriger, vocero del Frente y
Casa del Inquilino, calculó que en los últimos
10 años los alquileres aumentaron
considerablemente en relación a los salarios.
"Hace 10 años, el promedio de afectación del
ingreso familiar de los alquileres era del 18%;
actualmente es del 43%. Si las familias pobres
alquilaran, y dentro de ellas el sector más
bajo, tendrían que destinar el 87% del ingreso
familiar al arrendamiento, y a eso hay que
agregarle los servicios de agua, luz, etcétera.
Por eso estos sectores quedan al margen del
mercado formal de la vivienda", opinó.
El abogado destacó que los precios tampoco
variaron de la misma manera en todos los barrios
ni en todos los casos. "Es cierto que bajaron
los alquileres, pero sólo en el sector de
vivienda desocupada que se ofrece en el mercado
libre de arriendo. Este fenómeno se consolida en
1999 y 2000, cuando el precio de los alquileres
baja un 30%. Pero al mismo tiempo hoy se alquila
menos. Estamos en 40% menos de movimientos
inmobiliarios que hace cuatro años", observó.
Para Kriger la gran baja de los alquileres fue
en los barrios costeros, especialmente en
Pocitos. "Hay una sobreoferta tanto para
alquilar como para vender. De las 40 mil o 50
mil viviendas desocupadas, hay unas 7 mil en la
costa que no se pueden colocar porque se
construyó por encima de la demanda real, y donde
por diversas circunstancias, pero
fundamentalmente por la actual recesión y la
baja de ingresos, se ha restringido la demanda.
Entonces ahí sí se verifica una importante caída
en los precios de los arrendamientos".
El vocero de los inquilinos calculó que la
rentabilidad en Pocitos era de un 12% y bajó a
7% u 8%, en tanto que en otros barrios
periféricos, "que no sufren de la misma manera",
la rentabilidad ronda el 14%. "La pregunta es
por qué la gente no se va a vivir a Pocitos. El
problema es que esa zona tiene un plafón que
nunca está por debajo de los $ 3.500 por un
dormitorio, y eso no va con las posibilidades de
la gente más modesta. Además, los gastos comunes
son un 50% superiores a los de otros barrios; en
algunos casos rondan el 25% del alquiler. Para
los sectores populares sigue siendo inaccesible.
Y para los que estamos en esto hay una ley, que
consiste en que cuanto más alejadas las
viviendas, más chicas y más antiguas, se
alquilan proporcionalmente más caras", remarcó.
Engrosando asentamientos
Es difícil determinar cuántos arrendamientos hay
en el país. El Frente y Casa del Inquilino
sostiene que hay unos 200 mil contratos, lo que
implica una transferencia de dinero de
inquilinos a propietarios de unos US$ 500
millones al año; la Cámara del Bien Raíz calcula
que son 250 mil contratos y que no es posible
determinar cuánto dinero hay en juego. Argul
sostiene que es imposible tener datos confiables
y pone en duda los datos oficiales: el Censo de
1996 arroja que el 18% de los hogares
corresponde a arrendatarios y el 15% a
usufructuarios, lo que según Argul es una cifra
"disparatada". "El contrato de usufructo es
rarísimo. Por lo tanto, que haya 183.012
arrendatarios y 152.256 usufructuarios es un
disparate. Está todo mal, el país no tiene
cifras de nada".
Para Villamide, la tendencia es que el
porcentaje de arrendatarios es cada vez menor,
tanto en Montevideo como en el interior.
Consultado sobre adónde van a parar quienes
dejan de ser arrendatarios, opinó que un sector
pasa a ser propietario por el Banco Hipotecario,
en tanto que los sectores de menores ingresos
tienden hacia los asentamientos. "Cuando a
alguien se le inicia un juicio por mal pagador,
se le dificultan mucho las alternativas
formales, por lo que la 'alternativa' que le
ofrece el mercado son los asentamientos. Y en la
ciudad se percibe que los asentamientos han
crecido", opinó.
Según Mauricio Kriger, el 50% de la población de
los cerca de 400 asentamientos que hay en el
país se fue allí porque fue desalojado o porque
no podía alquilar, ya fuera porque no accedía a
los precios o porque no tenía garantía.
Para Argul, en cambio, los asentamientos han
crecido debido a la migración del campo hacia la
ciudad. "Es el campo el que viene expulsando,
cada vez con mayor fuerza. Y la gente se asienta
en Colonia, Maldonado y Montevideo, donde puede
eventualmente conseguir trabajo". Para el
presidente de la Cámara del Bien Raíz, uno de
los principales motivos en la disminución de los
arrendamientos es que no hay garantías.
"Nosotros intentamos promover el seguro de
garantía de alquiler, que en Chile y Argentina
funciona perfectamente, pero acá no se quiso
enfrentar el riesgo", afirmó.
Existe una verdadera industria para vivir sin
pagar el arrendamiento, afirmó Argul. "Hay
cientos de inquilinos fichados, y que eligen
ubicaciones. Incluso hay gente que ha vivido 15
años en la rambla de Pocitos sin pagar nunca el
alquiler, mediante chicanas, recursos de
inconstitucionalidad por supuesto fraguados,
pero que ha logrado perdurar en el tiempo. Otros
se dedican a apartamentos nuevos; hay quienes
utilizan garantías truchas, o hechas por
escribanos inexistentes, o garantías hechas
sobre padrones que no existen", relató.
Un fondo de garantía
En algo están de acuerdo Kriger y Argul: la
ausencia de un sistema de garantías atenta
contra el sistema de arrendamientos. La Comisión
de Vivienda de la Cámara de Diputados analiza
actualmente dos proyectos de ley que apuntan a
crear un Fondo de Garantías de Alquileres, uno
presentado por el Encuentro Progresista y otro
por el Partido Nacional, que tenía por objetivo
crear un fondo de garantías para los jóvenes.
"Estamos tratando de unificarlos, porque tienen
un espíritu común", dijo a Fin de Semana la
diputada del Frente Amplio Raquel Barreiro. "El
proyecto que presentamos apunta a aquellas
personas que puedan pagar un alquiler —que debe
ser inferior a 30 UR ($ 5.985)— y que tengan
ingresos que no superen las 75 UR ($ 14.950).
Porque es muy común que a mucha gente le falte
la garantía, porque no se tienen amigos o
conocidos que puedan darla. Cuando la persona es
del interior, es peor, porque de hecho las
inmobiliarias no aceptan garantías de otros
departamentos", añadió. "Entonces terminan en
pensiones, donde les cobran un disparate y si se
atrasan un día los sacan, o terminan en un
asentamiento". Barreiro explicó que el principal
objetivo del proyecto es prevenir el aumento de
los asentamientos y de los inquilinatos. "Es una
forma de solucionar en parte el problema de la
vivienda, aprovechando el stock existente",
añadió.
El Fondo sería administrado por el Ministerio de
Vivienda (MVOTMA). Para financiarlo, el proyecto
propone implementar un impuesto del 10% anual a
los alquileres de fincas suntuarias —que superen
las 200 UR ($ 39.900)— y pedir un aporte a
quienes hagan uso del sistema del 5% mensual,
que abonarían las dos partes del contrato.
También se plantea la posibilidad de subir el
impuesto a las transacciones inmobiliarias
superiores a 9 mil UR (US$ 146 mil).
Barreiro destacó que en el plan quinquenal
presentado por el MVOTMA se plantea como
objetivo la creación de un Fondo de Garantías de
Alquileres. De acuerdo al plan, el Ministerio
destinaría US$ 2.948.599 para el fondo. "Capaz
que entonces se puede implementar ya para todos,
y no sólo para los sectores jóvenes", señaló
Barreiro.
Para que efectivamente se cree un fondo de estas
características, el plan debe ser aprobado en el
Presupuesto quinquenal, y la ley seguir su curso
en el Parlamento.
Los pronósticos varían. Villamide cree que la
situación irá mejorando, pero la Cámara del Bien
Raíz muestra un pronóstico más oscuro. "Pensamos
que la situación cada vez viene peor, y que la
cifra de desalojos va a crecer", señaló Argul.
Kriger, por su parte, destacó que "se sabe que
el fenómeno va a continuar" y la población de
los asentamientos crecerá. "El Ministerio de
Vivienda por primera vez ha entendido que el
problema tiene relación con el mercado del
arrendamiento, pero la comprensión es tardía",
señaló.
Según Argul, hay otro problema cultural de fondo
en la expansión de los asentamientos. "Hay gente
que prefiere vivir en asentamientos marginales.
Actualmente hay una cultura de la vivienda que
no es compatible con los métodos tradicionales
de vida que tuvo Uruguay, debido a la
degradación que produjeron las excesivas caídas
en materia de empleo". Y eso tal vez sea más
difícil de revertir.