Salto al tope de la estadística nacional sobre mortalidad infantil
El título a cinco columnas de la crónica publicada el 12/11/00 en el diario El Observador tiene una carga impactante: «Salto encabeza la mortalidad infantil», precedido de un «colgado»: «En el Pereira Rossell afirmaron que muchas de las muertes son evitables» y seguido del subtítulo: «El Programa Materno Infantil trabaja para determinar cuáles son las causas de las tasas altas, e insistió en que la calidad de atención y la enseñanza a los padres son claves».
La nota periodística consigna: «Salto es el departamento con mayor índice de mortalidad infantil, según cifras divulgadas por el Ministerio de Salud Pública (MSP). En el otro extremo se encuentra Florida , con la tasa más baja del país. En el Programa Materno Infantil del Hospital Pereira Rossell estimaron que la diferencia la hace la calidad de atención, y agregaron que trabajan para determinar las causas de una mortalidad tan alta en una zona (Salto) que cuenta con todos los servicios asistenciales».
Uno de los técnicos del Programa Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública ensayó una explicación: «La mortalidad infantil es multifactorial. En que haya una baja en el número de decesos influye desde el acceso al agua potable hasta la vacunación. Todas las cosas que mejoran la calidad de vida son determinantes, no basta solo con mejoras específicas en el área de salud».
Un director del Programa Materno Infantil indicó que «investigar las muertes en el domicilio es una de las prioridades. Se ha comprobado que en muchos casos el bebé que muere en su domicilio se fue enfermo del hospital porque se desestimó su dolencia y luego se le diagnostica muerte súbita. Evitar que esto suceda pasa en gran parte por la enseñanza a los padres. Un ejemplo es el discreto aumento de las muertes por infección respiratoria en el último invierno, que sucedieron porque esos bebés requerían internación en CTI y no la tuvieron». Otras muertes evitables suceden porque la criatura nació con bajo peso o prematura, así como también las muertes fetales.
El 27 de noviembre el equipo que trabaja en el «Programa 1000: muerte inesperada del lactante» presentará la información y las líneas de acción ante las autoridades del MSP y los directores departamentales.
Los índices de mortalidad infantil, en orden decreciente, por departamento son los siguientes: Salto: 18,9% por mil; Rivera: 17,5; Artigas: 16,7; Durazno: 16,1%; Treinta y Tres: 16; Maldonado: 15,9%; Paysandú: 15,6%; Rocha: 15,5; Montevideo; 15,3; Flores: 15,2; Canelones: 14,1; Cerro Largo: 13,6; San José: 12,3; Colonia: 11,3; Soriano: 11,2; Lavalleja: 10,3; Tacuarembó: 9,5; Río Negro: 8,2; Florida 7,7.
El promedio nacional, que asciende al 14,5 por mil-14,5 fallecimientos por cada millar de niños nacidos vivos-se integra con todos los guarismos, desde el más alto que registra Salto, hasta el más bajo que ostenta Florida y la variada gama de valores intermedios.
Algo está fallando gravemente en nuestro departamento para que exhiba un indicador tan doloroso y deplorable, y no es imputable a la carencia de infraestructura tecnológica, desde que se cuenta con dos CTI de niños, ni de recursos humanos calificados.
Es flagrantemente contradictorio que el departamento que, según constancia oficial, tiene el menor índice de desocupación del país, presente el mayor en mortalidad infantil, cuatro puntos por encima del promedio nacional.
El ministro de Salud Pública, tan preocupado por evitar que los jerarcas locales informen a la prensa, debería brindar una explicación y encarar con urgencia las acciones tendientes a corregir una situación que, sin exagerar, constituye una emergencia social.