
Según la tradición , Lucía nacida a fines del siglo III en Siracusa, Sicilia, era una hermosa joven de noble y rica familia.
Su madre Eutiquia la educó en las virtudes cristianas. Lucía había prometido conservar su virginidad para Cristo, pero su madre la había prometido a un joven noble pagano. Como ésta enfermó Lucía peregrinó a su lado hasta la tumba de Santa Agueda, estando allí se quedó dormida y se le apareció la Santa diciendo: "Oh, Lucía ¿por qué me pides lo que tú misma puedes proporcionar a tu madre? Pues he aqui que tu fe la ha socorrido, ya está curada". Aprovechando la curación de su madre, Lucía le pide que rompa el compromiso de la boda y le dé el dinero de la dote, que destinó a los pobres. A partir de ese momento se consagró a la oración y a los enfermos. Su novio, despechado, la denunció a un juez como "enemiga de los dioses del Imperio". El juez exigió entonces que Lucia se retracte pero es en vano, ella le decía : "no te canses, ni pienses que con tus razones podrás apartarme del amor de mi Señor", a lo que el juez respondió: "los golpes harán cesar tus palabras".
Su martirio es un hecho, en plena plaza de Siracusa su garganta es atravesada por la espada del verdugo el 13 de diciembre del año 304 y durante su ejecución su cabeza cortada siguió predicando a Cristo y sus ojos se le salieron de las órbitas.
PROTECTORA: de los electricistas pero particularmente de los que sufren problemas en la vista, de los ciegos, de los oftalmólogos, de los que tienen hemorragias.
IDENTIFICATIVO PRINCIPAL: sus ojos puestos en un plato que sostiene con una mano representan los suyos que se le salieron durante su martirio, también hacen alusión a su nombre derivado de la luz. Además tiene en su otra mano la hoja de palma que es la que identifica a todos los santos mártires de la Iglesia.