Déjame imaginarte como te sueño, 
escuchar el sonido cristalino de tu voz, 
acariciando mis sentidos. 
Déjame presentirte junto a mis sueños... 
Amándote. 
 
Déjame fundirme a ti en ese eterno abrazo, 
mirarte, contemplarte inacabadamente
y perderme en el tiempo sin retorno. 
Déjame desaparecer bajo tus alas tibias... 
Amándote. 
 
Déjame hundirme en el mar de tu cuerpo, 
sentir tu cálida ternura 
y penetrar en el núcleo de tu sueño. 
Déjame hundirme en tu profunda mirada... 
Amándote. 
 
Déjame aferrarme a tu esperanza, 
y recorrer el territorio de tu cuerpo 
puerto de llegada de mis manos. 
Déjame tejer mis fantasías 
y descubrir mi asombro... 
Amándote. 
 
Y cuando la tarde se olvide del ocaso 
y la noche sólo sea un sueño no soñado, 
cuando mi alma se anide con tu alma 
y solo escuches la voz de mi silencio, 
me encontrarás; 
¡Amándote!.