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Nacio un amor a primera vista con el Corinthians |13-07-05|
El ex mediocampista de River cumplió una gran actuación en el debut y el Corinthians, su nuevo club, derrotó 3-1 a Palmeiras en el clásico paulista. Con su despliegue, su ubicación y su personalidad, Mascherano se puso a la gente en el bolsillo: fue ovacionado en cada intervención.
Se
revolcó por el suelo. Se raspó todo. Se levantó como si nada, con la pelota
en sus pies. La tiró para adelante y comenzó a correr con un rival a cuestas.
Levantó la cabeza y asistió a Jo. Centro y gol de Rosineri. Corinthians, así,
definía la edición 327 del tradicional clásico paulista. Fue el tercer gol...
Todos, absolutamente todos, fueron a buscarlo a él. El saltó por los
aires, con los puños apretados y su boca más grande de lo habitual. Lo
apretujaron, mientras el ¡"Mas-ché, Mas-ché!" retumbaba en
el Morumbí. Estaba claro: en ese instante, nació el amor a primera vista
entre Javier Mascherano y Corinthians...
Lo recibieron con los
brazos abiertos los torcedores del Corinthians. Desde el vamos.
No había dado nada aún y los hinchas le tributaron la segunda mayor ovación
de la tarde, detrás de Carlos Tevez. Y él, a cambio, entregó el alma
en el estreno, como hizo siempre, en River y en las selecciones.
Entró tenso. Pero enfrentó al —existente— miedo escénico
y decidió combatirlo pidiéndolas todas, mostrándose, paradito como doble
cinco más a la derecha (se repartieron los trabajos sucios con
Mattos). A los 17 segundos se la dieron, tocó de primera y fue a buscar. Y a
los 2 minutos lo dejó de cara al gol a Jo, pero el desgarbado delantero remató
desviado. Las secuencias siguientes lo encontraron ordenando a todo el mundo. Parecía
que estaba jugando en River. "Carlitos, encará por la
izquierda"; "tranquilo Edson"; "salgamos" gritaba
permanentemente en castellano, en portugués o en lo que le saliera.
Es evidente: este santafesino de 21 años lleva un fuego muy sagrado en su
interior, de ésos que solamente llevan los verdaderos líderes. Porque sus
compañeros, que lo conocieron apenas hace cuatro días, acataron sus órdenes.
Al pie de la letra.
La presentación no era un partido más. Se trataba del clásico con
Palmeiras. Había que ganarlo como fuese para no dejar escapar a los que
lideran el Brasileirao (se disputaron 11 fechas). Por eso, quizá, en
el primer tiempo ninguno de los dos arriesgó nada. Todo era muy previsible. No
se animaron a lastimarse para, precisamente, no ser lastimado.
Así y todo, cada uno contó con un par de situaciones como para abrir el
marcador.
Al minuto de la segunda etapa hubo sociedad argentina: Masche y Tevez
tiraron una pared cerca del área que terminó con un inédito remate
de Mascherano (no recuerda cuándo fue la última vez que había pateado al
arco...) poco efectivo.
Ayer se comprobó que el ex River no es violento: le pegaron más de lo que pegó:
3 contra 2. La tarjeta amarilla la vio por protestar. De esa infracción llegó
el gol de Leonardo Silva, de Palmeiras. El llevó la pelota hasta la mitad.
Arengó a sus compañeros y al minuto se igualaron las cosas (Gustavo Nery). Un
rato más tarde llegó el 2 a 1: Rosineri de volea. Y festejo netamente
argentino entre el ex Boca y el ex River...
Las ovaciones se encadenaban. Cada quite, cada anticipo, cada asistencia, cada
cosa que hacía Javier era recompensada con aplausos y gritos de aliento. Todo
se le dio como lo había imaginado desde que se despertó a las 11 de la mañana
(compartió con Carlitos la habitación de la concentración en el Crown Hotel,
en el barrio Jardín). "Estoy chocho", le dice a Clarín
vía telefónica desde su búnker, en el hotel George V, pasadas las 21. Después
de ver las imágenes, de hablar con sus afectos, de compartir un rato con el
otro argentino, Sebastián Domínguez (se está recuperando de una lesión), de
recibir la visita exultante del mandamás Kía Joorabchian, de guardar
la casaca número 3 que rápidamente viajará hacia San Lorenzo, su lugar en el
mundo y de festejar el 3-1.
Iban 21 minutos de la segunda parte cuando se jugó la vida. Ahí mismo
comenzó el amor entre Javier Mascherano y el Corinthians. Un amor que perdurará.
Y, seguramente, se hará cada vez más apasionado...
El que
pudo disfrutar un Boca-River sabe que no hay nada igual. Nada. Pero había
tanta promoción alrededor de Corinthians-Palmeiras que uno no se animaba a
formalizar la sentencia. Pero... Dos horas antes, el Morumbí se mostraba
semivacío y con poco ruido alrededor... No había clima de clásico.
Afuera, los vendedores de camisetas truchas se impacientaban. Los
puestitos que expendían cervezas y gaseosas estaban desolados. A las 16 en
punto arrancó el jogo. El estadio estaba mitad lleno o mitad vacío,
según como uno quiera mirarlo. Unos 18 mil torcedores alentaron,
pero de modo medido. Hubo alegría mesurada en los ganadores y algo de
resignación en los perdedores. Nada más. Todo quedó ahí. Es cierto: nada
se compara con un River-Boca...
"La idea de todos es pelear el título"
Aunque
recién había finalizado un partido caliente, varios jugadores del Palmeiras le
pedían la camiseta. Y él, juntando sus palmas en el clásico gesto de perdón,
les rogaba que lo disculparan. Javier Mascherano reservaba la camiseta de su
primera vez en Corinthians para sus padres: la número 3 blanca viajará a
San Lorenzo, en Santa Fe. Ya estaba decidido.
"Tenía mucha ansiedad, muchas ganas de debutar. Por ahí todo se
potenciaba porque era el clásico con Palmeiras y se venía hablando del partido
desde hace mucho tiempo. La verdad es que nunca imaginé que se daría un
triunfo. Además, en el primer tiempo no se vislumbraba algo así", dijo El
Jefecito. Y aclaró: "Paradójicamente, el gol en contra nos vino bien
porque ahí reaccionamos".
—¿Creés que la hinchada de Corinthians se parece a la de Boca?, le
preguntaron en un portugués más que entendible.
—En Boca nunca jugué. Pero sí lo hice en River, que tiene una gran hinchada,
como Corinthians.
Después de salir de esa encrucijada con elegancia, Mascherano abordó un tema táctico:
"No sé si de afuera se advirtieron los desajustes. Pero sabía que algunos
íbamos a tener. Con Mattos llevamos solamente una práctica juntos, y encima
fue un entrenamiento informal".
Continuó: "Con el correr de los partidos, nos vamos a ir acoplando bien.
Hay que tener en cuenta que éste es un equipo muy joven, con mucha técnica del
medio hacia delante. Lo bueno es que achicamos la distancia con el puntero. La
idea de todos es pelear el campeonato".
También Mascherano elogió y les agradeció a cada momento a Carlos Tevez y a
Sebastián Domínguez. Y también a Betao, un brasileño que parece un argentino
más.
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Mascherano encanta a todo San Pablo |11-07-05|
Los
analistas deportivos brasileños no midieron palabras de elogio para expresar su
entusiasmo ante el desempeño de Javier Mascherano en el Corinthians, al cual
comandó ayer en la victoria por 3-1 en el clásico ante Palmeiras.
En
su columna de hoy en el diario deportivo Lance, el comentarista Paulo Vinícius
Coelho comparó el desenlace del "duelo de debutantes" -Mascherano y
el paraguayo Carlos Gamarra, quien jugó su primer partido por el Palmeiras- al
de la Guerra de Paraguay, en el que el argentino salió victorioso sobre un
Gamarra "destrozado, pese a su valentía". Para justificar su afirmación,
Coelho recordó el momento en que Mascherano le robó una pelota a Gamarra y
puso en marcha el contragolpe que resultó en el tercer gol del Corinthians.
También el diario Folha de Sao Paulo destacó que Mascherano fue decisivo para
la victoria que interrumpió una racha negativa del Corinthians y alejó la
amenaza de despido que pesaba sobre la cabeza del técnico Marcio Bittencourt.
El entrenador dejó en claro su alegría por la transformación del equipo tras
el ingreso del argentino, y aseguró que eso no le sorprendió: "Desde que
empezó a entrenar, Mascherano demostró que tenía mucho que darnos. Es un líder,
tiene mucha clase y fue fundamental para ayudar al equipo ante el Palmeiras".
El argentino, a su vez, se manifestó complacido, tanto por su desempeño como
por los aplausos de bienvenida que recibió del público.
"Fue una victoria excelente. Sentí que el Corinthians tiene una hinchada
maravillosa, muy fuerte, y me gustó el equipo en la cancha", afirmó.
Gracias a la victoria sobre el Palmeiras, el Corinthians suma ahora 19 puntos en
seis partidos y ocupa el quinto puesto de la tabla de clasificaciones del
Campeonato Brasileño, con cuatro unidades menos que Ponte Preta y Fluminense,
que comparten el liderazgo, seguidos por Internacional, con 22 puntos, y por
Santos, con 21. La próxima prueba de Mascherano tendrá lugar el sábado,
cuando el Corinthians enfrentará de visita al Paraná para intentar mejorar su
posición en la tabla de clasificaciones.
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Fotos de la Nota

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Gamárrame si puedes...|11-07-05|

Mascherano trabó con el paraguayo, se la llevó y generó la contra del tercero. ¡Qué debut, Javi!
Su
mano derecha se posa en el hombro de Carlos Tevez, lo tranquiliza luego del
pelotazo de Baiano. Mientras, los otros se enroscan con los del Palmeiras. El,
con la tres estampada en la espalda, no se inmiscuye, no insulta, no se
enloquece. Pero extiende un brazo, y ahora el otro, y los blande para arriba,
para abajo, y desde las tribunas del Morumbí desciende un "Carlitos,
Carlitos, Carlitos". El de los brazos que aletean e invitan a los hinchas a
corear por el ex Boca es Javier Mascherano, un ex River, vaya paradoja. Todos lo
ven, todos lo siguen: sus compañeros revolean los brazos y el grito de la
torcida no se acalla sino que, por el contrario, crece, se agiganta. En resumen,
el Jefecito (o Chefinho, tal es la traducción al portugués), no sólo desde su
juego —muy bueno, pero ya se analizará—, se ganó a los hinchas, a los de
la barra oficial, Gavioes, y a los otros: a todos...
Esos mismos hinchas ya se habían olvidado de que enfrente estaba Carlos
Gamarra, que también debutaba en este encuentro por la fecha 11 del Brasileirao.
Es decir que se habían olvidado de uno de sus ídolos: el paraguayo fue campeón
con el Corinthians, en 1998 y 1999. Por eso se esperaba un encontronazo
futbolero entre los dos, Mascherano y Gamarra. Algo que sucedió a los 21
minutos del segundo tiempo. Para darle contexto: el Corinthians ganaba 2-1 y
Baiano aún no había embocado a Tevez. Ahora bien, Gamarra, con la pelota
imantada a su empeine derecho, se encontró con el ex River en la mitad de la
cancha. Trabaron, y se impuso Mascherano, quien, no conforme con esa recuperación
y ya al tanto de que Marcelo Mattos (su coequiper en la contención) lo relevaba
y le miraba la nuca, se catapultó, firme, convencido, con la cabeza levantada.
Las opciones se dibujaban y él se percató: a su derecha picaba Jo —uno de
los delanteros—, a su izquierda, Rosinei. Optó por el primero, que luego
asistió al segundo para el 3-1. "Si Rosinei no lo hacía, no habría
servido mi robo", diría en la conferencia de prensa. "Sólo estaba
interesado en ganar, no en lucirme", redondearía poco después.
Sin embargo, lo de Mascherano no se limitó a ese quite más que importante:
también equilibró a un Corinthians atormentado, a la deriva, que acumulaba dos
caídas consecutivas; asistió a Jo, a los dos del primer tiempo, pero el
delantero no resolvió ante Marcos; a los 19 se la dio a Tevez, otro que fracasó,
y hasta se animó con un tiro desde fuera del área, tan aplaudido como
desviado. Por momentos más adelantado que en River, a veces como un líbero por
delante de los defensores (Marinho y Betao), a lo Frank Rijkaard en el Ajax de
la década pasada por trazar un paralelismo. Cierto, lo amonestaron por
reclamar, su única
mancha.
Palabra de Jefecito
Javier
Mascherano
En la conferencia
Ganamos un partido importante y me sentí muy bien, pero recién llevo dos prácticas...".
Esto fue parecido a un River-Boca. Aunque no sé si el Corinthians se parece a
Boca".
El Chefinho, un maestro
Lo de Mascherano fue muy bueno. Acá en Brasil hubo consenso: todos en el Morumbí, tanto los hinchas del Corinthians, como los que no lo eran, aprobaron su presentación. Y además de lo que hizo, con el robo a Gamarra por ejemplo, a los periodistas nos dio la sensación, durante la conferencia de prensa, de que es simpático e inteligente. También borró eso que se dijo cuando llegó: no se vio a un jugador violento, algo que sí me había parecido en la Libertadores con el San Pablo, en el Monumental. Pero pienso que fue porque era un partido caliente. Pero con el Palmeiras, jugó muy limpio. Un maestro en todo sentido.
El desafío
Para
Folha, el Timao es de Mascherano...
Masche 1-Gamarra 0
En el clásico de las estrellas el Corinthians de Javier Mascherano venció 3-1
al Palmeiras de Carlos Gamarra".
En Gazeta Esportiva, también lo superó...
Masche 2-Gamarra 0
El Jefecito le ganó a Gamarra, lideró a su equipo y fue decisivo en el tercero
al trabar al defensa paraguayo".
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Mascherano Debuta en el Corinthians
El
argentino Javier Mascherano debutará hoy en el Corinthians en el partido ante
Palmeiras, por la la undécima fecha del campeonato brasileño de fútbol.
"No quiero sobresalir, quiero ganar el clásico", dijo Mascherano,
quien fue presentado el jueves pasado como nuevo refuerzo del club Corinthians,
que además cuenta con los argentinos Carlos Tevez y Sebastián Domínguez.
El volante fue adquirido en 15 millones de dólares a River por parte del grupo
inversor inglés MSI, que gerencia el fútbol de Corinthians, que tiene 16
unidades, mientras que Palmeiras acumula 13. El líder es Ponte Preta, con 23
puntos.
El partido se jugará en el estadio Morumbí de San Pablo, donde Corinthians hará
de local. También se enfrentan: Botafogo -Fluminense; Goias -Santos;
Corinthians -Palmeiras; Vasco da Gama -Internacional; Atlético Paranaense
-Curitiba y Cruzeiro -Atlético Mineiro.

Los hinchas del Corinthians lo recibieron con afecto. Pero él dice que
quiere ir despacio y que no es ídolo como Carlos Tevez.
"Dos
garotinhos eléctricos, uno flaco y el otro mota, no paran de moverse.
Saltan, corren, se empujan, sonríen y muestran una convención de dientes
blancos. Cae la noche en San Pablo, más precisamente en el campo San Jorge,
lugar de entrenamiento de Corinthians, y la temperatura no para de descender.
Los dos garotinhos se mueven y así intentan escaparle al intenso frío.
Parecen distraídos. Pero no lo están. Entre decenas de torcedores, ellos dos
son los primeros en advertir la silueta de la nueva estrella del Timao.
Rápidos de reflejos, despliegan una bandera caserita y recién pintada: "Bem-vindo
Jefesinho".
Esa fue una de las tantas muestras de cariño que recibió Javier Mascherano
desde que pisó suelo brasileño (el miércoles). "Es más de lo que
esperaba. Me hacen sentir como en River, o como en mi casa", lanza el
mediocampista de los 15 millones de dólares ante la presencia de Clarín,
único medio argentino que compartió con él las horas previas a su estreno...
Después de posar una y mil veces con sonrisas genuinas y de firmar hasta el último
autógrafo, propone partir hacia su temporal búnker, el coqueto hotel George V,
en el barrio Itaim Bibi. "El martes me mudo cerca de Carlitos. Es imposible
movilizarse en esta ciudad. Es un loquero", afirma. Y Clarín lo
comprueba y lo sufre en carne propia: la vuelta demandó más de una hora y
media...
Ya instalados en la habitación 203, Federico (amigo y uno de sus
representantes) y Juan Pagano (de Nike y también amigo), arranca con la ronda
de mates. Y aparecen galletitas de chocolate. Y tostados mixtos. Javi está en
otra. Antes de tomarse un cafecito con leche quiere conectarse en Internet para
chequear los mails, pero no puede. Pide ayuda a uno de los botones. Se hace
entender con su precario portuñol y llega la solución.
Llama Sebastián Domínguez para ver si necesita algo. "Seba es una fiera.
Me está ayudando un montón, especialmente con el idioma. El otro, se hace el
gil, pero entiende y habla muy bien en portugués", delata. El otro, claro,
es Carlos Tevez, o Carlitos, quien bromas al margen ayuda y mucho para que el
período de adaptación pase de manera fugaz: "Pensé que me moría sin el
mate. Por suerte me traje el que le sobraba a Carlitos". Pero capturó más
cosas de la casa de su antiguo "rival": "La computadora es la de
él..."
—¿No te trajiste tus pertenencias?
—No, nada. Si salí volando de Buenos Aires. Pensé que volvía el jueves
después de la revisión médica y acá estoy...
—¿Y qué te gustaría tener?
—Algunos compacts, mi computadora y el dvd para ver películas. Y a mis
afectos, aunque debí haberlo nombrado en primer lugar ¿no?...
Dice que el idioma no será un obstáculo: "Si me hablan despacio entiendo
todo. A veces cuando el técnico nos da instrucciones Carlitos y Seba me dicen
al oído lo que no entiendo. Pero hasta yo me sorprendo de lo rápido que estoy
aprendiendo a falar..."
Alguien golpea la puerta. La charla se interrumpe. Federico se da vuelta y
exclama: "Vino a visitarnos un amigo". ¿Carlitos? No. ¿Seba?
Tampoco. ¿Quién es el que entra a los gritos y agitando sus brazos? No es otro
que Kia Joorabchian, el mandamás del grupo inglés MSI que gobierna en el
Corinthians. Impecablemente vestido saluda atentamente a todos y más
efusivamente a Mascherano, con besos y abrazos. Se le confunden los idiomas.
Mezcla iraní, inglés, portugués y español. Se despide. Vuelve. Y pide que lo
felicite porque le consiguió la casaca con el número 3, que acaba de dejar
Anderson. "Quería que agarre la 11. Una locura. ¿Sabés cómo te piden
goles con ese número? Dejame"
—Los periodistas brasileños nos decían que hay tanta expectativa como
cuando llegó Carlitos...
—No... Carlitos llegó como ídolo. Lo aman. Yo quiero ir despacio, sin
comparaciones.
La charla siguió ayer bien temprano: "Antes de irnos, ¿podemos hacer unas
fotos a la calle?", pregunta tímidamente el fotógrafo. "Dale",
contesta espontáneamente. Pero pone condiciones: "Trucalas para que no me
salga la cara hinchada".
Luego del entrenamiento y camino a la concentración es él el que toma el rol
de periodista y consulta: ¿Quién llegó a River? ¿Quién se fue? ¿Se quedan
para hacer la final de la Copa Libertadores entre San Pablo y Atlético
Paranaense? Cuando le cuentan que la única razón del viaje es él, mira
desorientado. "Me están jodiendo ustedes... Que ganas de gastar dinero,
eh...", rubrica humildemente.
—Hablando de dinero, ¿te imaginaste alguna vez que podías valer 15
millones de dólares?
—Ni en pe... Perdón: ni loco pensé que podía valer tantos millones de dólares.
Igual no me la creo. Tengo los pies bien plantados en la tierra.
Punto de vista
El técnico de la Selección, José Pekerman, está atento a los pasos que dan cada uno de sus jugadores. A un año del Mundial importa dónde juega cada uno y cuánto juega cada uno. Cuando a Javier Mascherano se le abrió la puerta del Corinthians crecieron los interrogantes por la elección. Sin embargo, el pibe no se alejó de la Selección. Jugará en el país de los campeones del mundo. En un equipo grande, está a un paso de la Argentina y puede seguir creciendo. No hipotecó su futuro, simplemente duplicó el desafío. El desafío es demostrar que la categoría que exhibió puede lucir en cualquier parte del mundo.
Hoy
será el debut de Javier Mascherano con la camiseta de Corinthians. Y lo hará
nada más y nada menos que contra Palmeiras, el Boca-River de San Pablo (va a
las 16 en el Morumbí). También jugará Carlos Tevez.
Quiere volver a River para saldar una deuda

La
nostalgia que le generó la despedida menos soñada de "su" River
perdura. Se extiende. Y exterioriza decepciones Javier Mascherano: "Dejando
de lado el cariño desmedido de la gente, no me fui como quería. Moría por
levantar la Copa antes de venir a Brasil. Arrancamos el año con dos objetivos
importantes y cuando cruzamos la mitad de camino nos caímos y nos quedamos sin
nada. Fue una lástima. Personalmente me golpeó la eliminación de la
Libertadores. Pero debo reconocer que nos encontramos con un gran rival (San
Pablo) que seguramente se coronará campeón de América".
—¿Qué les faltó para conseguir un título?
—Si lo supiera... Cuando no lográs lo que te proponés es por algo. Pero mi
bronca es doble porque teníamos un gran equipo.
No quiere ni pensar que su equipo, Corinthians, puede vérselas en la Copa
Sudamericana con su ex equipo, River. Suspira profundamente y desliza: "Hay
muchas chances de enfrentarnos desgraciadamente... Qué querés que te diga...
Preferiría jugar contra otro equipo. Por lo que siento por River y porque además
sé que va a formar un equipo muy competitivo".
A pesar de sus 21 años piensa y habla como un hombre de vasta experiencia.
Analiza cada pregunta. Medita cada respuesta. Lo que dice, lo dice porque lo
siente. Y lo hace desde el respeto, con altura, con sinceridad, algo que no
abunda ni en el fútbol argentino ni el fútbol brasileño ni en el fútbol
mundial...
—¿Nunca te pusiste a pensar lo feliz que hacés a muchos tipos, aunque sea
por un ratito?
—Uno a veces está metido en una burbuja y no se da cuenta de muchas cosas.
Igual creo que la gente de River me dio muchísimo más a mí de lo que yo les
di a ellos...
—¿Te parece?
—No, no me parece: es así. Pero que quede claro una cosa: volveré para pagar
viejas deudas...
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Mascherano fue presentado y se entrenó por primera vez en el Corinthians. Se lo notó tímido, pero tuvo un guía: Carlitos Tevez lo acompañó en las dos prácticas.

El
lateral izquierdo, Fininho, extendía el dedo mayor y mordía con la mirada a
dos hinchas, luego expulsados por dos policías, que lo habían insultado;
Carlos Alberto, uno de los volantes, se resignaba por la multa que los
dirigentes del Corinthians le aplicarían por su llegada tarde a la práctica;
era una mañana fría en el Parque Ecológico, complejo en que se entrenaba el
ex equipo de Daniel Passarella. Mientras, Carlos Tevez trotaba, bastante
abrigado, y no sin acompañamiento.
En ese momento, algunos empleados acomodaban otras tantas sillas en el Parque
San Jorge, a 100 kilómetros de San Pablo. Apresurados, ya que a las 13 irían
el mandamás de la empresa gerenciadora MSI, el iraní Kia Joorabchian; el
presidente del club, Alberto Dualib; la última adquisición, y los periodistas
que ya habían asistido a la presentación de los otros argentinos del plantel
—Carlitos y Sebastián Domínguez—, en los albores de febrero.
Tevez seguía con su trote, siempre acompañado; Joorabchian se anudaba una
corbata azul, y los administrativos del Corinthians correteaban con sus papeles
y estudiaban el tratado de San Borja, o sea el acuerdo bilateral entre la
Argentina y Brasil, firmado el 9 de diciembre de 1997, que permite que personas
de uno de esos países trabajen sin visado en el otro durante 90 días.
Javier Mascherano aún no tiene ese documento, algo que conseguirá en no menos
de 15 días. En consecuencia, su inclusión en el clásico versus el Palmeiras,
el domingo, está en duda. No obstante, él se entrenó por la mañana por
primera vez a las órdenes de Marcio Bittencourt, su nuevo coach. Sus viejos,
amigos y su representante lo alentaron desde afuera, pero no estaban solos: unos
100 hinchas se entretenían con música —samba, desde luego— y coreaban su
nombre. Introvertido, el ex volante de River se refugió en Tevez, corrieron
juntos, y bromearon con Domínguez. "Me pareció que era un poco tímido,
pero es cierto que todavía no nos conoce", evaluó su compañero Betao, el
brasileño que más se acercó al argentino.
El zaguero heredó la cinta de capitán luego de la partida de Anderson al
Benfica de Portugal, pero en Brasil no fueron pocos los que especularon con que
esa cinta pasará a Masche (o Masc, tal es el apodo que le pusieron en Brasil).
Pero el argentino se excusó. "No lo pienso. Vine para demostrar que el
Corinthians no se equivocó al traerme, y espero que dentro de cinco años,
cuando finalice mi contrato, estén contentos", se escabulló en la
conferencia de prensa post-presentación. Antes se había probado la camiseta
del Corinthians —tendrá el 40 estampado en la espalda; también le habían
ofrecido la 39—.
Luego de esa conferencia, Mascherano se entrenó otra vez. Incansable, trotó
con Tevez, Seba y Betao, elongó un poco y se fue, a la espera de que la AFA
enviara el transfer y, así, estar ante el Palmeiras: "Espero que llegue
esa documentación. Quiero jugar". River se lo enviará hoy a la AFA y la
AFA a la Federación Brasileña.
Ya se asoma
El
Jefecito se probó la camiseta y habló
En la presentación
"Ya esperaba ser bien tratado, pero el grupo me recibió mejor de lo que
esperaba. Hicieron que me sintiera como en casa... en River".
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Tres pulmones y un gran corazón

Mascherano pasó la revisión médica y fue acusado de violento por dirigentes de San Pablo. En Corinthians lo defendieron a muerte.|06-07-05|
Los
primeros momentos de Javier Mascherano en Brasil resultaron movidos, nada de
pasar inadvertido, una polémica con revuelo a su alrededor y mucha expectativa.
Expectativa por la presentación, expectativa por los trámites que permitan su
presencia en el clásico contra el Palmeiras, expectativa por ver jugar a otra
estrella del fútbol argentino en el Brasileirao. Como consideraban
imprescindible que estuviera Kia Joorabchian —gerenciador del Corinthians—
en la presentación del ya ex volante de River, quedará para este mediodía la
movida de las fotos con la nueva camiseta, la sonrisa y las frases de ocasión.
Ayer, entonces, en su primer día en San Pablo, cumplió la revisión médica
("está perfecto", dijeron) y dejó unas palabras para la prensa:
"Es sorprendente venir acá porque en este país hay mucha rivalidad con
Argentina. Así que estoy muy contento".
La llegada del "último galáctico", como lo calificó la Gazeta
Esportiva, acaparó espacio en las portadas de los diarios. Y sin haber jugado
ni practicado (esta mañana cumplirá su primer entrenamiento), ya quedó
envuelto en una controversia a partir de las críticas de algunos dirigentes de
San Pablo sobre su estilo de juego, según ellos violento. En Ezeiza, antes de
partir, Mascherano se había referido a este tema: "Me enteré, lo hablé
con Tevez que me contó algo también. Cuando me vean jugar, se van a dar cuenta
de que hago mi juego sin ser peligroso con los rivales", comentó el
Jefecito. Sin embargo, todo este entuerto tuvo su parte positiva: desde el
plantel del Timao salieron a respaldarlo, algo que implicó un paso adelante en
su integración al grupo. "No se puede juzgar a Mascherano sólo por la
semifinal de la Libertadores, porque en el partido de vuelta estaba en
desventaja y quedando afuera de la Libertadores", aseguró Marcelo Mattos,
uno de los referentes, que además se extendió para elogiarlo: "No sólo
marca bien, tiene muchas cualidades con la pelota. Es un volante que sabe salir
jugando".
Mascherano no llega en un momento distendido para el Corinthians: el equipo
viene de perder dos partidos seguidos y quedó a siete puntos del líder.
"Lo necesitamos urgente", dijo Tevez sobre el Jefecito, también
elogiado por Sebastián Domínguez, el otro argentino de Corinthians al que el
cinco llamó especialmente para agradecerle sus palabras positivas. ¿Podrá
Masche jugar el clásico contra el Palmeiras? Depende de que entre hoy y mañana
se cumplan los pasos legales del trámite de su transferencia. Más allá de la
rivalidad con el adversario y de la necesidad de volver al triunfo, otro motivo
potencia el atractivo del partido del domingo: Corinthians volverá a jugar en
San Pablo después de 52 días, porque tenía su estadio suspendido. Tevez,
luego de su estadía en Alemania por la Copa Confederaciones, será titular. Sería
bueno que Mascherano también, para que pueda empezar a demostrar que la
importancia de su juego no está basada en actitudes violentas. ¿Podrá?
YO
DIGO
Un poco
más adelantado
Hay posibilidades de que Mascherano pueda ser titular este domingo: Roberto De Souza, coordinador, aseguró que la documentación está avanzada y que hay chances de que juegue. En ese caso, seguramente irá de entrada. El técnico Marcio Bittencourt no definió quién saldrá para dejarle el lugar, pero sí hay algunas pistas sobre su posición: todo indica que jugará un poco más adelantado que en River. Marcelo Mattos seguiría como el principal encargado de la recuperación y él se ubicaría como lo que aquí le decimos el segundo volante, algo así como el doble cinco más suelto en la Argentina. Como a Mascherano se lo considera un jugador con condiciones técnicas, parece que tendrá algunas responsabilidades en la creación. No a nivel conductor, porque habrá otros con esa función, pero sí como para avanzar y llevar la pelota algunos metros.
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Olé
acompañó las últimas horas de Mascherano en San Lorenzo, su pueblo. Todavía
conmovido por la despedida de los hinchas, elogió a Almeyda y dijo que le sigue
sorprendiendo que hablen de él. |05-07-05|
SAN
LORENZO (ENVIADOS ESPECIALES). "¿Para ir a lo de los Mascherano? Sí, dele
nomás por este boulevard. Antes del final, doble a la izquierda y vuelva a
preguntar". No es necesario observar carteles ni alturas de calles. A la
casa de esta familia, una de las más queridas de San Lorenzo, se llega por el
boca a boca. Y se entra sin tocar el timbre —inexistente e inútil en esta
localidad con aire de pueblo—, sólo bastan unas palmas mínimas que alertan a
Chiche y Oscar. "Javi, vinieron los de Olé", avisan los padres.
Javier Mascherano no tarda ni un minuto en cruzar la frontera de la casa de toda
la vida, discretamente modernizada en los últimos años, adornada por un
santuario de fútbol. "Se perdieron, ¿no?", "¿Qué tal el
viaje?", "¿Quieren tomar algo o empezamos con las fotos?". El
cinco lanza en sus primeras frases la gentileza de quien se siente local: "¿Dónde
quieren ir? ¿Conocen el Campo de la Gloria?"
Y hacia allí vamos, entre indicaciones y explicaciones, símil guía turístico,
que surgen del hombre del fin de semana. Se prende el grabador. Y Mascherano
recicla esas sensaciones del adiós. "Quizá todavía no me di cuenta de
que me fui. Con Lucho tratamos de no pensar en que era la última vez, preferíamos
disfrutar el momento y no vivirlo con la nostalgia de abandonar el club y a los
amigos", intenta resumir.
—¿Y cuándo creés que vas a caer en la realidad?
—Tal vez me daré cuenta de lo que dejé cuando me presenten en el
Corinthians.
—¿De qué es más difícil desprenderse: de la camiseta, del club o del
plantel?
—Uno quiere la camiseta porque, más allá de la responsabilidad profesional,
y sin ser hincha de River (NdeR: es de Central), me fui encariñando con el club
y la gente. Así aprendí las canciones, lo que pasa en los pasillos...
—¿En tu primer día en River imaginabas que así sería el último, al menos
en esta etapa?
—El domingo, cuando me iba del estadio, recordaba que en mi primer día sólo
soñaba con poder jugar alguna vez en el Monumental. Siempre tuve esa ilusión,
por momentos pensé que estaba cerca, en otros pensé que nunca se me iba a dar.
Y finalmente la despedida superó todo.
—¿Lo tomaste como si se tratara de un partido homenaje?
—No sé si homenaje. Más allá de que sabía que faltaba cada vez menos, no
me imaginé ni un poquito este adiós.
—¿Te sorprende que el hincha de River reconoció a un cinco o que te reconoció
a vos?
—Un poco y un poco. La gente habitualmente aplaude a los líricos, y en menor
medida se reconocen otras virtudes. Está claro que no fue la única vez que se
reconoció a un cinco. Me tocó ver desde la tribuna lo que generaba Leo, pero
él fue el más ganador de River, por eso esto es difícil de explicar. Es más,
estoy seguro de que jamás me volverá a pasar algo así. Por un ratito, fui muy
feliz.
—¿En qué tenés que mejorar?
—Muchas cosas. El trato de la pelota, debo jugar más simple. También tendría
que mejorar ciertos movimientos, soy de salir mucho hacia los costados. El
cabezazo y probar más de media distancia.
—¿El gol te atrae?
—No, pero sé que es una variante que me haría más completo.
—¿Qué te gustaría tener de otros jugadores?
—Me encantaría tener la simpleza de Lucho, la definición de Salas y la
pegada de Gallardo. De chico sí, soñaba con ser como Gallardo: el 10, el hábil,
el capitán, el referente en la cancha porque lleva la pelota y afuera por la
ascendencia en el grupo. Pero si hubiese querido ser 10, no habría llegado. Es
imposible, porque si tuviera todo eso no sería cinco. Sé de mis limitaciones.
Primero debo marcar, tener despliegue, porque si quiero hacer muchas más cosas,
no termino haciendo nada.
—Muchas veces se te vio llorar por tristeza luego de alguna derrota. ¿Fue la
primera vez que lo hiciste por emoción?
—El fútbol me hizo llorar de emoción en pocas oportunidades. La primera fue
por la medalla olímpica y la segunda y última fue ésta.
La dimensión geográfica, los 43.500 habitantes y la omnipresencia del asfalto
hacen que San Lorenzo raye con la estructura de una ciudad más que de un
pueblo. Sin embargo, para Masche es un pueblo. "¿Vieron que acá casi no
hay edificios? Hay cuatro en total...", se jacta en la vereda del Convento
Franciscano. "La que acabamos de pasar es la avenida San Martín, la más
importante que tenemos", describe conjugando su pertenencia en la primera
persona del plural. "¿En qué estábamos?".
—Hace casi tres años, cuando jugabas en Reserva, Astrada dijo que ibas a ser
mejor que él. ¿Acertó el anuncio?
—No. Es muy difícil ser mejor que Leo, ha sido extraordinario. Pero sí creo
que él tuvo mucho que ver en mi actual rendimiento. Después de aquella nota,
él agarró la Primera y yo tenía pocos partidos. Confió, me dio apoyo, me
dijo que quería que yo fuera el cinco de River. Antes de irme, se lo agradecí.
—Te habrá dolido lo que le pasó en las últimas horas...
—A todos nos duele. Como decía, siento que no me fui y casi que lo sufro
desde adentro. Me pone mal porque le tengo mucho afecto al cuerpo técnico.
—¿Lo tratarías de convencer para que se quede?
—Sí, pero no hace falta. Leo sabe tomar sus decisiones.
"Aquí nació la patria", reza una placa en el Campo de la Gloria.
Este es el escenario que originó uno de los imaginarios más trillados de la
historia nacional: la Batalla de San Lorenzo. Javier señala algunas huellas que
se conservan de aquel 3 de febrero de 1813, en el que San Martín venció al ejército
español. "San Martín durmió abajo de ese pino", "En realidad
ellos vigilaban el Paraná desde aquella ventana del convento", "Este
es el monumento a Cabral", "¿Vieron? Acá las plazas, las calles, las
escuelas... Todo lleva su nombre".
—¿San Lorenzo es tu lugar en el mundo?
—Me gusta mucho, por la tranquilidad. Nací acá y para mí es lo más lindo,
me siento cómodo y puedo hacer mil cosas que no hago en Buenos Aires.
—¿Qué es lo que más te gusta?
—Ir a pescar. Aprovechar para reunirme con amigos, comerme un asado, hacer
algo con ellos. Siempre llevando una vida tranquila.
—Se nota que hay una identificación fuerte con tu pueblo...
—Sí, la idea es venirme a vivir acá cuando deje el fútbol. Sé que los años
que perdí, entre comillas, el día de mañana los aprovecharé volviendo. No me
acostumbré a la vida de Buenos Aires. La paso bien, pero cuando estoy acá
disfruto mucho. Y sé que mi familia va a estar siempre acá, no los voy a sacar
nunca.
—¿Es cierto que a veces te tocaba amasar pizza?
—Mi hermano tiene una pizzería, sí. Soy medio vago para eso, pero cada vez
que vengo lo visito y comemos una pizza. Hablamos de la vida, de fútbol, de lo
que sea y pasamos un buen momento.
—Decías que mucho acá lleva el nombre de Cabral. En el fútbol, ¿sos un
soldado heroico?
—No (risas). Yo trato de hacer las cosas bien, primero por mí. Después, para
los que vienen. De esta zona salen muchos jugadores, pero por diferentes causas
no tienen la chance de llegar. Por cómo está el país, no hay plata para irse
a Buenos Aires... Por suerte, yo no viví esos problemas.
—¿Te preocupa el contexto social, las carencias actuales?
—A mí me toca mucho ver chicos con hambre, lo que pasa en el país. La imagen
del jugador cambió, hay un montón de ejemplos. Nosotros contamos con la
posibilidad de usar a los medios para hacer cosas y poder ayudar. Pero también
es importante que las instituciones ayuden también, que haya un cambio general.
Es cuestión de trabajar en grupo, de que cada uno aporte lo suyo.
Al lado de la casa de los Mascherano, hay un baldío que al pibe le trae muchos
recuerdos. Allí jugaba cuando era un nene, en algunos casos hasta la madrugada.
"Teníamos 10 u 11 años y en verano nos quedábamos hasta muy tarde. A la
una de la manaña veíamos que chicos de 14 ó 15 se iban a bailar, pero
nosotros seguíamos ahí. Lo disfrutaba mucho", dice con algo de nostalgia,
que se dispara y le trae otros lugares: la escuela Sargento Cabral, el club
Libertad ("armábamos una canchita de mosaico"), el equipo de Barrio
Vila, antes de Renato Cesarini, su infancia...
—En la escuela, ¿eras tan aplicado como sos en la cancha?
—No fui un mal alumno, tampoco el mejor. Lo que más me gustaba era la clase
de educación física.
—¿Cómo te imaginás de no haber sido jugador?
—Trabajando en alguna fábrica de acá, como mis amigos. No creo que hubiese
estudiado, porque no era de agarrar mucho los libros. Viviría una vida normal,
laburaría para ganarme la vida. Mis amigos son felices, a su manera. Yo soy
feliz con esto, juego al fútbol porque quise. Lo deseé y por eso a los 14 años
me fui de mi casa para vivir en la pensión de Renato. Eso me quitó la
posibilidad de estar más tiempo con mis viejos y mis hermanos, pero me dio
cosas que me hacen feliz.
—No agarrabas los libros, pero leés a Phil Jackson...
—Me gusta porque hable de deporte y de cómo un grupo es más importante que
un jugador, por más que sea el mejor.
De repente, un pibe que está corriendo en la plaza se para a saludarlo.
Mascherano, enseguida, lo reconoce y lo saluda con efusividad. "¿Qué hacés,
Juan? Mandale saludos a tu viejo". Será porque hace frío, porque ya cayó
la tarde, o porque en San Lorenzo están acostumbrados a verlo, pero de ninguna
manera lo acosan como en Buenos Aires. Sólo una pareja, en la puerta de su
casa, le pide un autógrafo. Como no tiene papel y lápiz, Javier entra a
buscarlo y sale con la firma lista.
—¿Cambió tu vida acá al tener un nombre en el fútbol?
—No mucho. Acá todos me siguen viendo de la misma manera. Inclusive yo voy
para todos lados y no tengo problema. Igualmente, no soy una figura o una
superestrella como para que me estén siguiendo. Quizá en Buenos Aires sea
distinto porque la gente no se acostumbra a verme pero acá me vieron toda la
vida.
—¿Te hubiera gustado quedarte un tiempo más, al margen de las cuestiones
económicas?
—Es difícil. A cualquier jugador le gusta crecer y tener una transferencia,
un premio económico y una nueva experiencia de vida. Pero por otro lado pocos
clubes en el mundo te dan lo que te brinda River. Entonces, eso genera una
contradicción: ¿para qué me voy si estoy tan cómodo, si soy feliz, si estoy
con mis amigos?
—¿Sentías que era el momento de probar algo nuevo?
—Creo que me va a hacer bien. Me siento preparado, pero voy a saberlo con
certeza cuando empiece a jugar en Brasil.
—¿Cómo te ves allá?
—Es un fútbol diferente. Tengo que adaptarme al medio, a mis compañeros y
tratar de no perder lo bueno que hice en la Argentina, sin modificar mi estilo.
—¿Sentís que al ser argentino te van a exigir mucho más?
— Y... han sido pocos los volantes centrales que jugaron en Brasil. Mancuso,
Astrada... Es una posición en la que ellos privilegian futbolistas más técnicos.
Voy a tratar de demostrarle a la gente que confió en mí que no se equivocó.
—Tevez dijo que te necesitan...
—Ojalá. Debo ir tranquilo, sabiendo que al principio no será fácil.
La camiseta de su último partido la tenía prometida, por eso no quiso
cambiarla, y ya la regaló. Total, el recuerdo se lo había asegurado: le pidió
a todo el plantel que le firmara una. "No sólo de mis compañeros: quería
del cuerpo técnico, médicos, utileros..."
—Por lo que cantó la hinchada, parece que River te va a extrañar más a vos
de lo que vos vas a extrañar a River.
—River es una institución muy grande como para llorarme a mí. De River se
fue Francescoli, Ortega, ídolos de verdad. Y más allá de que a ellos se los
extrañó, el club siguió ganando cosas.
—La percepción en River es que será difícil reemplazarte.
—Hay jugadores que pueden rendir igual o mejor que yo.
—¿Almeyda?
—Lo conozco como persona y me pone contento que esté cerca de venir. Lo que
digo es que lo mío no es fundamental. Será más difícil encontrar a un
jugador como Lucho, uno de los creativos. Yo no me considero diferente.
—Sin embargo, te elogiaron desde Maradona hasta Pelé.
—Soy un tipo con suerte. Hacer lo que hago yo dentro de la cancha no es difícil,
tengo ese pensamiento y no lo voy a cambiar. Agradezco y me ponen bien los
elogios, pero no me creo Gardel.
—¿Cuál te sorprendió más?
—Todos. Hasta el día de hoy me sorprende que hablen de mí.
Sus padres van saliendo, porque es el cumpleaños de Rocco, un sobrino de
Javier. Prendido en la charla, el pibe no atiende los llamados a su celular. La
familia lo reclama, pero él no corta la conversación. Y antes del adiós, la
última indicación para el regreso: "Tomen el boulevard Cabral". Y así
se va el soldado heroico...
El rival mas difícil
Lo
enfrentó dos veces con Almagro
Lucas Sparapani
"¿En serio que me eligió a mí como el más difícil de marcar? Me hace
sentir bien porque viene de un jugador de Selección. De un tipo que parece
buena gente: algunos marcadores de equipos grandes quieren sacar chapa, pero
Mascherano sólo hace la suya. No me acuerdo de una jugada puntual con él, sí
que el día del 2-0 en Núñez, Hrabina y Sánchez me dijeron que no le dejara
manejar la pelota cuando por ahí cualquiera piensa que debe ser al revés...
Por eso, y por todos los grandes jugadores que enfrentó, es muy grosso que me ==========================================================================
|4-7-05| El equipo de Astrada podría debutar frente al Corinthians por la Sudamericana. ¿Qué? Sí, por eso, Mascherano empieza a morderse los labios.
Rugió
el Monumental el miércoles a la noche. También rugió el domingo a la tarde.
River jugó a casi nada ante el San Pablo y repitió la receta contra Huracán
de Tres Arroyos. Por eso, la gente hizo una especie de juicio público a los
jugadores y el veredicto resultó contundente: el gran ganador fue Javier
Mascherano. "Esto nunca lo voy a olvidar", dijo el pibe minutos después
del adiós.
Ese ídolo precoz pasa sus últimas horas en la Argentina, en familia, porque
esta misma noche viajaría a San Pablo para sumarse al Corinthians. Al que podría
ser el primer rival de River en la Sudamericana. ¿¡Cómo!? Sí, así. El
equipo de Astrada debutará en los octavos de final frente al ganador del duelo
entre el Timao y Goias. La ida en San Pablo y la revancha en Buenos Aires, entre
el 14 y el 28 de septiembre. ¡Ay!
"Lamentablemente, es una de las vueltas que da el destino. Sería muy raro,
pero si ocurre, haré lo mejor para el Corinthians como hasta acá lo hice para
River", le dice el Jefecito a Olé mientras prepara todo para el traslado.
Es obvio que haría cualquier cosa para evitar un enfrentamiento. También que
no sacaría la pierna si es que se produce ese choque, como no la sacó en los
últimos partidos, cuando su venta ya era un hecho.
Fueron 71 partidos, un gol y un título en River. Varias de esas barridas a ras
de piso para recuperar la pelota. Muchos piques para relevar compañeros. Años
creciendo en el club. "Mi segunda casa", según su definición. El
dolor por la doble eliminación en semifinales de la Copa. El reconocimiento de
una hinchada que tampoco lo olvidará.
"Sería muy difícil jugar contra River", admite Mascherano. Pero más
allá de sus sentimientos, en el Corinthians lo quieren hoy, ya, ayer con la
camiseta puesta y los dientes apretados en la mitad de la cancha. Y uno de los más
desesperados es Marcio Bittencourt, técnico del equipo brasileño, quien no
descartó hacer debutar al volante el próximo domingo, en el clásico paulista
frente al Palmeiras. "Sería excelente. Para el grupo, para el Corinthians,
para todo el mundo...", se embaló el DT. Aunque, enseguida, pisó el
freno: "Igualmente hay que esperar. Ojalá que no ocurra, pero debemos ser
prudentes por el tema de los papeles". Y no miente. Si bien está planeado
que el jugador viaje esta misma noche hacia Brasil y que mañana sea presentado,
con un gran evento auspiciado por Nike (la firma que provee de ropa al Timao),
restaría que llegue el transfer habilitándolo. De cumplirse, Mascherano se
presentaría en el regreso al club de Carlos Tevez -luego de su participación
con la Selección en la Copa de Confederaciones— y en un partido calentito.
Uno de esos partidos que al Jefecito le gustan jugar. Uno de esos partidos en
los que el corazón no le pedirá que patee para el
otro lado...
"El es muy querido por todos y no debe sentir presión porque cuenta con todo nuestro apoyo", dijo ayer Paulo Angioni (director de MSI, gerenciadora del club) para ratificar a Marcio Bittencourt en su cargo. Es que Corinthians perdió dos partidos consecutivos en el Brasileirao -1-0 con Fluminense y 2-1 frente a Fortaleza-, quedó a siete puntos del líder Ponte Preta, hubo revuelo por varios rincones y, en la previa al clásico con el Palmeiras, peligró la continuidad del entrenador. Todo esto justo antes del desembarco de Javier Mascherano, quien deberá hacerse fuerte de entrada.
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Programa Oficial CARP (Revista entregada en Mano en el Estadio Monumental) |3-7-05|

Adiós a un Mounstro
Para muchos es el mejor número 5 de la historia. Lo han comparado con grandes volantes como Rossi, Merlo, Astrada... El pasado jueves nos volvió a regalar todo su despliegue, su entrega, su visión y su fútbol. Y desde los cuatro costados del Monumental le regaló una ovación interminable [como la de hace unas horas... ¡¡Y Masche no se vá, no se va!!... ¡¡Maschee Maschee!! ¡¡Atención Atención Mascherano, te saludan Los Borrachos del Tablón!...Y otros...]. Esta fue la primera etapa, no dudamos que, como todos los ídolos del Club, en el fututo volverá a vestir la banda roja ¡ Mucha Suerte, Javier Mascherano!
||ÚLTIMO MOMENTO||
18.30 Fútbol / River
Mascherano: “Me encantaría regresar a River”
El
volante central pronosticó que “vendrán otros jugadores que sabrán cubrir
su ausencia”. Desde el mes que viene, será jugador de Corinthians.
Se fue el Gladiador Mascherano. Pensar que hace menos de dos años debutó en
Primera… pero en tan poco tiempo, el pibe de 21 años se ganó el afecto y
respeto de todos los hinchas Millonarios, que hoy lo ovacionaron.
“Siento tristeza, uno quisiera jugar siempre en un club como River” declaró
el volante central luego de la victoria sobre Huracán de tres Arroyos. “Me
voy, pero van a venir otros jugadores que me reemplazarán sin problemas”
admitió Mascherano, que jugará en Corinthians.
“Me encantaría regresar a River, pero nunca se sabe” aseguró Mascherano,
quien agregó que “es muy complicado ponerse a pensar en una futura
vuelta”.(Olé)
Fotos: Fotobaires.
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El Corinthians quiere debut de Mascherano en derbi con Palmeiras(30/06/05 )
Sao Paulo (EFE).- El entrenador del Corinthians, Marcio Bittencourt, afirmó hoy que pretende promover el debut de Javier Mascherano, el tercer jugador argentino del equipo brasileño, en el clásico de la Liga nacional contra el Palmeiras, el 10 de julio.
Mascherano jugó el miércoles su último partido con el River Plate al caer por 2-3 ante el Sao Paulo en pleno estadio Monumental de Buenos Aires.
El River Plate fue apeado en la fase semifinal de la Copa Libertadores y con ello fue anticipada la liberación del centrocampista.
"Me gustaría contar con él (Mascherano) lo más rápido posible, pero sé que existe una serie de trámites que deben ser respetados. Mi intención es tenerlo para el partido contra el Palmeiras", dijo Bittencourt.
El Coritnhians se ha reforzado para esta temporada con el delantero Carlos Tevez y el defensa central Sebastián Domínguez.
El fichaje de Mascherano cierra prácticamente el plan de refuerzos para encarar el Campeonato Brasileño.
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Miércoles 25 de Mayo de 2005
"Ni se me cruza que sea mi último partido"
Mascherano está seguro de que River pasará de ronda y por eso él todavía no se irá al Corinthians. "Vamos a jugar como una final".

Javier
Mascherano sabe que, como nunca, es necesario dar la cara. Hablar, poner el
pecho, tranquilizar a los hinchas y cicatrizar la herida que Delgado abrió en
River. Y aunque recién transite por los ¡20 años!, el Jefecito es tan
importante para hablar como lo es para jugar. Por eso se lo busca, se le insiste
y él, aunque no esté muy convencido, termina
aceptando que su palabra pesa. "No sé qué puedo decir. A nadie le agradó
perder el clásico. Fue duro y difícil. Pero en un club tan importante como
River hay que estar dispuesto a revertir esto. Y nosotros lo estamos. Tanto que
el partido ante la Liga lo vamos a jugar como una final".
—Es la única que les queda.
—Es lo que debemos hacer. Ganando se va a solucionar todo.
—¿Siguen preocupados?
—No, no estamos preocupados.
—Pero perdieron con Boca, venían de caer con San Lorenzo, con Olimpo, con la
misma Liga por la Libertadores...
—Eso no me preocupa por lo que mostramos en la cancha de Boca. El domingo no
me fui preocupado a mi casa. Me voy mal cuando noto que el equipo no deja todo
en la cancha.
—Tampoco están diez puntos en lo anímico. ¿O no?
—Seguro. Quizá sí estamos amargados porque hicimos todo como para no perder
y nos encontramos con una derrota dolorosa en un partido muy importante.
—¿Y cómo harán para salir?
—Recuperando nuestro fútbol.
—Vienen de un mes negrísimo.
—Tenemos un bajón futbolístico. Pero ojo que nosotros nunca nos creímos que
éramos el equipo invencible. Como ahora tampoco somos un desastre. Tenemos que
estar tranquilos. Es clave.
—No es sencillo.
—No, no lo es. En el Clausura nos alejamos de la punta, pero en la Copa
estamos ahí. Pareciera que estamos mal, muy mal, y no es así: con un 1-0 nos
clasificamos.
Mascherano va de frente. Después del consagratorio partido que jugó el domingo
en la Bombonera, no arruga y dice lo que piensa. Con esa mezcla de tranquilidad
y seguridad que le da a su tono voz, evita una autocrítica feroz (como la mayoría),
pero defiende la propuesta de River. "Hay que jugar al fútbol. Así
llegamos hasta acá", aclara. Y sólo levanta un poquito el volumen de su
garganta cuando le preguntan por su venta al Corinthians y le mencionan la
posibilidad de que el partido de mañana puede ser el último que juegue en
River (si es eliminado de la Copa). "No lo pensé. No será así".
—¿Tan seguro estás?
—Segurísimo. Ni se me cruza por la cabeza que sea mi último partido con esta
camiseta. Yo estoy convencido de que vamos a pasar de ronda. Y seguramente,
después de eso las cosas van a cambiar para bien.
—¿Volverá la tranquilidad?
—Volverá a aparecer el River que todos queremos ver. Sabemos que no es fácil
recuperarse después de una derrota en la que creaste ocho situaciones de gol,
dominaste y la figura fue el arquero rival. Pero ya está. Hay que enterrar lo
que pasó el domingo.
—¿No hay temores de que la historia se repita?
—No. Lo de Boca no puede influir en nada. Debemos demostrar si el equipo está
para grandes cosas. A mí no me cabe ninguna duda de que lo está. Y lo vamos a
demostrar. Acordate.
—River ya no golea como antes. ¿Es esencial que los delanteros la empiecen a
meter?
—Obvio. Pero sin apuros. Quizás en algunos encuentros metimos de a cuatro o
de a cinco goles, pero ahora no se da. Es simple.
—¿Puede haber influido en ustedes que se dieran a conocer algunas discusiones
internas, como pasó con la pelea entre Ameli y Tuzzio?
—No creo. Pero tampoco soy quién para hablar de eso. Ese tema ya está
olvidado. Nosotros tenemos que cumplir nuestro trabajo en la cancha y nada más.
—¿Nada más?
—Nada más. Sólo pensamos en ganarle a la Liga, porque nos jugamos muchísimo
en ese partido.
—¿Por ejemplo?
—Primero la clasificación. Pero lo más importante es demostrarnos a nosotros
mismos y a los hinchas que River sigue vivo. Y que más allá de haber perdido
un partido importante como el del domingo, este equipo sigue estando para
grandes cosas.
El sucesor no está en el plantel
El
volante central es el eje del equipo, el que marca el equilibrio. Sin un buen 5,
no hay equilibrio. Sin equilibrio, el equipo se quiebra. Sin Mascherano, River
va a sufrir... Y mucho.
El 5 de River, según manda la historia
y su estilo futbolístico, debe reunir ciertos requisitos. El esencial: ser el
sostén del equipo. Bancar la parada en el medio, cubrir a los laterales y
volantes externos que suben en cada jugada, presionar a espaldas del enganche y
evitar que los creativos rivales se metan en las narices de los zagueros. En
este puesto, el brillo es lo de menos. Sí se exige inteligencia y velocidad
para el juego corto y capacidad para leer el partido. Con estas características,
Merlo, Gallego y Astrada hicieron historia.
Mascherano, al igual que Almeyda hace una década, supera esas condiciones básicas.
Por físico y por técnica. ¿Hace falta decir a esta altura que el Jefecito es
irremplazable?
El vacío que dejará Javier cuando se vaya al Corinthians será enorme. Tan
grande como cuando partió Astrada. El único que llenó temporalmente la
ausencia del Jefe fue Claudio Husain (Berizzo y Guille Pereyra pasaron por ese
lugar con menos éxito). Mientras el Turco no estuvo, Ramón Díaz debió
aplicar el doble cinco con Ledesma y Cambiasso. Lo mismo hizo Pellegrini, aunque
sin el mismo resultado.
Es inevitable que River busque afuera al sucesor de Mascherano. Porque Ledesma
es un excelente pasador de pelotas pero no cubre tantos espacios ni marca como
el Jefecito. Porque Ahumada no convence del todo a este cuerpo técnico a pesar
de que demostró cualidades en la etapa del Ingeniero. Porque Méndez tiene más
alma de enganche que de caudillo. Porque Domingo pinta lindo pero le falta
rodaje...
Con un estilo agresivo, de mucha marca y poco fútbol, Husain rindió en todos
sus pasos (tres) por el club. Por eso, es lógico que se baraje su nombre para
reemplazar a Mascherano. El Turco, además, siempre golpea la puerta para
volver. Otro regreso con garantía sería el de Almeyda: Astrada le dijo no el año
pasado, ¿lo aceptará ahora sin Mascherano? También se preguntó por Ponzio.
Hay muchos 5 al alcance. Pero ninguno como el que tiene River hoy. La elección
es difícil. Y en ese puesto no se puede fallar. (Diario Olé)
(°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°)
| Mascherano: "lo tomaremos como una final" |
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Javier Mascherano fue uno de
los puntos más altos del Millo en la Bombonera y ayer puso la cara para
explicar esa derrota y el desafío que se viene. El Jefecito no piensa
en que puede ser su último partido en River y sube la apuesta:
"Estoy convencido de que vamos a pasar. Y seguramente después de
este partido las cosas van a cambiar para bien. Sabemos que cuando River
pierde dos o tres partidos seguidos se arma un entorno desfavorable,
pero estamos fuertes y las cosas van a cambiar". |
"Juego todos como si fuera el último"
21 de mayo de 2005

Javier Mascherano prefiere vivir el superclásico sin pensar en su transferencia al Corinthians. "Si no me sintiera ganador, no entraría", afirma.
Javier
Mascherano trata de pensar que el de mañana es un partido más. Que saldrá de
la concentración del Monumental para subirse al micro e ir a la cancha
visitante de turno como lo hace domingo por medio, que hará la entrada en calor
junto con los otros diez titulares, que se pondrá la camiseta número 5 en el
vestuario y que entregará todo durante 90 minutos para conseguir un resultado
positivo. Pero este choque tiene muchos condimentos extras como para dejarlos de
lado. Primero, se trata de un superclásico, con todo lo que eso implica. Y,
segundo, será el último que jugará antes de irse al Corinthians, salvo que
River y Boca se crucen en la final de la Libertadores. Sin embargo, el Jefecito
insiste en eso de abstraerse de todas esas cuestiones y lo justifica con una
declaración contundente: "Yo juego todos los clásicos como si fuera el último".
Si hay algo que no se le puede achacar al volante es su entrega en cada partido.
Nunca se va a ir de la cancha con la sensación de que le quedó algo más para
dar. Y él hace hincapié en esa cuestión, dejando al margen todo lo
relacionado a su transferencia. Entonces, Mascherano acepta el diálogo siempre
que se hable del superclásico de mañana y del futuro de River: "Debemos
mantener la tranquilidad y tratar de jugar de la mejor manera para conseguir un
buen resultado".
—¿Hay mucho en juego? ¿Una derrota los complicaría demasiado en la lucha
del torneo?
—Seguro. Si el puntero gana y nosotros no, se nos escapa. Pero no está en
nuestras cabezas no ganar el partido. Si no me sintiera ganador no entraría a
la cancha. Por eso, queremos hacer las cosas bien, disfrutando adentro de la
cancha, y ganar.
—¿Se disfruta mientras jugás un clásico tan importante?
—Sí, yo creo que es posible, más allá de las responsabilidades que
asumimos. Hay que tenerlas bien claras para no confundirse, pero también uno
debe vivir ese momento único que significa jugar un partido contra Boca.
—¿Te das cuenta de eso al saber que puede ser el último?
—No, no se me pasa por la cabeza si es el último o no. Trato de no volverme
loco con eso, sólo pienso en que voy a jugar un partido importante para River y
en que si ganamos lograríamos un envión anímico muy útil más allá de
mantenernos en la pelea.
—¿De qué se deben cuidar?
—Me parece que lo principal es saber que si jugamos bien vamos a tener más
posibilidades de ganar. Entonces, hay que hacer lo que está acostumbrado a
hacer River, con la pelota al piso. Después, debemos estar concentrados en las
pelotas detenidas. Pero son todas cuestiones que se resuelven en la cancha. Y
hay que tratar de que la ansiedad no nos lleve a cometer errores.
—¿Cómo están después tres derrotas consecutivas?
—El equipo está bien, ya dejamos atrás lo que pasó y queremos ir a la
cancha de Boca a hacer un gran partido. Tuvimos un bajón futbolístico general,
pero queremos volver a ser los de antes.
—¿Alguno de los dos equipos llega con ventaja?
—En los clásicos, el que está mejor ese día saca ventaja. (Diario Olé)
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Martes | 17.05.2005

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"River un club vendedor y las ofertas que recibimos son consultadas con los propios jugadores. Y Javier (Mascherano) estuvo interesado para irse a mitad de año, así que la operación ya está concretada", enfatizó Israel desde la ciudad de Quito, Ecuador, donde el martes el equipo que dirige Leonardo Astrada jugará con la Liga uno de los partidos de octavos de final de la Copa Libertadores de América.
De este modo, el alto dirigente de la entidad de Núñez ratificó el anuncio formulado en Brasil por las autoridades de Corinthians sobre un acuerdo entre River y Mascherano para incorporar a sus filas al joven volante en julio próximo, después de finalizada la actual edición de la Libertadores.
River recibirá 15 millones de dólares por la transferencia y Mascherano firmará un contrato de cinco años para sumarse al plantel que ya integran Carlos Tevez y Sebastián Domínguez.
Israel puntualizó que Mascherano y el ex delantero de Boca Juniors, Carlos "Tevez son muy amigos" y reveló que, a la hora de evaluar la propuesta de Corinthians, "habrá prevalecido esa relación".
Según la prensa brasileña, el acuerdo con Mascherano y con River fue cerrado en la tarde del sábado en Buenos Aires por el iraní Kia Joorabchian, presidente en Brasil del fondo británico de inversiones Media Sports Investments (MSI), patrocinador del Corinthians.
La negociación estaba paralizada desde hacía un mes debido a que Passarella llegó a vetarla. El MSI, que firmó en diciembre pasado un contrato por el que se convirtió en jefe de finanzas del club brasileño, ha hecho millonarias inversiones en la contratación de refuerzos, entre ellos los tres citados argentinos y los brasileños Carlos Alberto y Róger.
Por último, en diálogo con Radio Continental, el dirigente riverplatense apuntó que "ni descabellado ni alocado, pero por ahora es lejano que se concrete ante el interés del Inter", de Italia, por retenerlo en sus filas. (EsPn Deportes)
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El Argentino Javier Mascherano anuncia su pase al club Corinthians
(Diario La República) °Mayo 2005°
Mediocampista del River jugará al lado de sus compatriotas Carlos Tévez y Sebastián Domíguez.
Buenos Aires. EFE.
El centrocampista argentino Javier Mascherano, del River Plate, confirmó que existe un acuerdo para su traspaso al Corinthians brasileño.
Mascherano dijo en Guayaquil, en un breve diálogo con radio Continental de Buenos Aires, que en la segunda mitad del año 2005 militará en el equipo paulista.
No obstante, indicó que, de momento, sólo piensa en el partido que jugará hoy su equipo ante el Liga Deportiva Universitaria de Ecuador, correspondiente a los octavos de final de la Copa Libertadores.
El precontrato firmado con el River Plate para el traspaso del centrocampista campeón olímpico con Argentina en Atenas 2004 fue anunciado por el Corinthians. El acuerdo por cinco años prevé que Mascherano se unirá al Corinthians el 3 o el 16 de julio próximo, después de que River Plate concluya su participación en la Libertadores, indicaron medios de prensa brasileños.
Según el diario deportivo Lance, el River aceptó el traspaso a cambio de 15 millones de dólares.El Corinthians ya cuenta en sus filas con otros dos argentinos: el delantero Carlos Tévez y el defensa Sebastián Domínguez..
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LLEGARÁ EN
JUNIO AUNQUE PODRÍA PASAR EN BREVE LOS EXÁMENES MÉDICOS
23.02.2005 - 00:27
El Corinthians anuncia el fichaje de Javier Mascherano
El Corinthians anunció en la noche del
martes la contratación de su tercer refuerzo argentino para la temporada de
2005: el centrocampista Javier Mascherano. El nuevo fichaje se sumará en junio
próximo a sus compatriotas Carlos Tévez y Sebá Domínguez, ex jugador del
Newell's Old Boys.
Mascherano, futbolista de River Plate (el más enconado rival del Boca Juniors,
en el que militó Tevez), pudo haber costado 15 millones de dólares a Kia
Joorabchian. El intermediario iraní asumió el control financiero del club
brasileño desde finales del año pasado.
En la operación por el prometedor mediocentro, el Corinthians debió aceptar la
condición de la directiva de los 'Millonarios' de liberar al jugador sólo a
partir del próximo junio, cuando termina la Copa Libertadores. No obstante,
quedó abierta la posibilidad de que el intrenacional albiceleste viaje a Sao
Paulo antes de la fecha estipulada para someterse a los exámenes médicos de
rigor. (Diario Marca.com)
Mascherano y su bautismo |
Diario Clarín | 24 de Febrero de 2005
El partido dio para
que todos se lucieran. El rival, de mucha menor jerarquía que River, les daba a
los jugadores visitantes muchas facilidades. Entre ellos, a Javier Mascherano,
quien anoche en la altura convirtió el primer gol de su carrera profesional con
la camiseta de la banda roja.
¡Y qué golazo
metió Javier! No quiso ser menos que Patiño (otro que metió, con un derechazo
impactante desde afuera del área, su primer gol oficial con la camiseta de
River) y, a los 16 minutos de la primera parte, arrancó desde la mitad del
campo de River, recuperando una pelota de ataque de Olmedo. Arrancó allá y no
paró más hasta celebrar.
Desde el centro, un poco tirado hacia la derecha, cruzó la mitad de la cancha,
se filtró entre Baguí y Luis Caicedo y sacó un derechazo cruzado que no fue
tan potente, pero sí muy preciso, que se metió por sobre el arquero Francisco
Caicedo. Y partió en su grito de gol hacia el banderín derecho del córner.
Y hacia allá partieron también sus compañeros para saludarlo y abrazarlo.
La noche de anoche no será recordada por Javier Mascherano por haber tenido que
vivir tirándose al piso o por luchar palmo a palmo hasta el cansancio con los
mediocampistas rivales. Al contrario, se luciera de la mejor forma. Quizás no
sea a la que tiene acostumbrados a los hinchas de River, pero la noche de anoche
será para él la de su debut en el gol. Una noche inolvidable...
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Marca registrada | La Razón | Jueves 22 de julio de 2004|
Javier Mascherano, a los 20 años, es un indiscutido en la Selección. Por algo tiene más partidos con la celeste y blanca que en River. Exquisito en lo táctico, es la debilidad de Marcelo Bielsa...
Amante de la
presión, el control y el buen juego. Por comodidad, por convicción, por
sentimiento. Javier Mascherano a los ¡veinte años! tiene siempre un punto de
referencia para ahogar, pero es la rueda de auxilio y el pulmotor del resto. Se
mueve hacia los costados, adelante y atrás. Por su estado físico, por su
juventud, por su entereza, por su estirpe, por su marca registrada, es
indiscutido.
"Primero tuve la posibilidad de conocer a Marcelo Bielsa y eso fue
importantísimo. También el hecho de haber aprendido cómo trabaja el
entrenador, lo que quiere, hace que el mensaje se aprenda rápido. De sparring
entendés lo que busca el técnico y quizás es una ventaja haber estado dos años
con él y sus colaboradores", opina, tímido, el volante central de la
Selección y River que cuenta con una particularidad, con un dato pocas veces
visto. Mascherano jugó más partidos con la camiseta celeste y blanca —donde
debutó como profesional— que con la de la banda roja. Acumula 52 en la
Argentina y 34 en su club.
"En algunos momentos no puedo creer que estoy acá. Me tocó ser sparring
de ellos y ahora estoy acá, compartiendo entrenamientos, partidos... Es
impresionante", analiza quien hace dos años viajó al Mundial de Corea-Japón.
El chico que ahora sigue siendo chico formó parte del grupo de juveniles de
elite que reclutaron el Loco y sus colaboradores con la ayuda de Miguel Tojo, el
técnico alterno de los seleccionados más jóvenes.
"Trato de adecuarme a las funciones que me pide el técnico. Es él quien
decide dónde debo jugar". Lo bueno es que Javier lo hace bien en cualquier
lugar. El es volante central, pero durante un partido puede haber variaciones:
le hizo marca personal a Franklin Salas contra Ecuador y por momentos fue
marcador de punta derecho. Terminó de primer central en esos minutos con muchos
atacantes y casi sin chances de gol ante México. Fue un líbero flotante en el
final a puro ataque contra Uruguay. Ante Colombia no hubo necesidad de
modificaciones. ¿Cuántos millones ofrecerán los clubes europeos por su pase?
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Líder futbolístico de los últimos seleccionados mundialistas argentinos sub-17 y sub-20, Mascherano forma parte de esos jugadores más emparentados con la camiseta nacional que con la de su club: el poderoso River Plate. Nada extraño, si se tiene en cuenta que debutó antes con el representativo mayor Albiceleste -partido amistoso ante Uruguay- que con el último campeón argentino. “Su debut tardío en la primera de River lo tenía mal a Javier, que veía que todos sus compañeros de juveniles ya habían jugado. Era algo inexplicable para todos”, confirman en su entorno más íntimo.
Pero para este joven nacido en junio de 1984, la revancha llegaría pronto. Cuando no ha cumplido ni tres temporadas como titular, ya conoce el éxito desde cerca. Y es que en apenas un año, su palmarés internacional acumula triunfos en el torneo Preolímpico 2004 y el Torneo Olímpico de fútbol masculino en Atenas; más un segundo puesto en la Copa América Perú 2004.
Para Leonardo Astrada, volante central del equipo campeón de América en 1991 y actual entrenador del River Plate, Mascherano “fue el mejor jugador de la Copa América, pero no me sorprende. Es un fenómeno y será pronto una figura del fútbol mundial”. Con él coincide Sergio Batista, dueño del puesto en el equipo campeón del mundo en México 1986: “está dotado técnicamente y recupera muchas pelotas. Pero sus características más importantes son su personalidad y carácter. Corre muy bien la cancha, tiene presencia, ubicación y hace bien los relevos".
El gran despegue
Conocido por su despliegue en los seleccionados juveniles, Mascherano explotó
futbolísticamente en 2004, donde sus propios compañeros lo eligieron como el
futbolista más destacado de la reciente Copa América. La prensa, por su parte,
lo señala como el volante del equipo mayor para los próximos diez años.
“Esto es hermoso para mí, pero aún no caigo en la realidad que estoy
viviendo. La verdad que tengo mucha suerte”, confiesa sonrojado.
Pero a diferencia de lo comentado por este admirador de Edgar Davids y Patrick Vieira, sus formadores descartan a la suerte en este presente soñado. Hugo Tocalli, quien lo dirigió en su proceso de seleccionados juveniles, asegura “no sorprenderse” con todo lo logrado por Mascherano. “Desde que lo recibimos con 15 años, supimos que estaría para grandes cosas. Marca, releva, ordena y habla mucho. Es un jugador diferente.”
Otros, como Javier Zanetti, coinciden con el actual ayudante de José Pekerman al frente de los mayores. “Mascherano solía ser sparring nuestro, y su personalidad no coincidía con la de un chico. Ya se notaba que estaría pronto con nosotros”.
Un todo terreno
Para cosechar tanto éxito, Mascherano ha debido sembrar lo suyo con esfuerzo,
ya que entre partidos de selección y de su club, no ha tomado vacaciones a lo
largo de dos temporadas. A saber: disputó el torneo local con River Plate en la
segunda parte de 2003, para luego viajar a EAU con el seleccionado sub-20. Allí,
donde fue la figura del equipo, recibió una suspensión para acumulación de
amonestaciones que le impedía disputar el último juego válido por el tercer
puesto ante Colombia. ¿Descanso? Para nada: viajó de urgencia a Perú a jugar
la final de la Copa Sudamericana con River.
De vuelta en casa, armó las maletas para disputar el torneo preolímpico en Chile, al que le siguió la Copa Libertadores y el torneo local con su equipo. Copa América en julio y Torneo Olímpico en agosto le valían una semana de vacaciones en Buenos Aires, que por propia decisión… ¡fueron rechazadas! “Me costó mucho ganarme mi lugar en River, y ahora quiero jugar siempre”. En Europa ya han tomado nota de esto, y son muchos los que le auguran un pronto traspaso a uno de los más grandes equipos de Viejo Continente. El mismo que visitará casi con seguridad a mediados de 2006, aunque de la boca hacia afuera pretenda calmarse: “aún falta mucho, y creo importante ir de a poco. Ya he jugado mundiales juveniles, aunque uno de mayores sería algo diferente, lo máximo. Lo importante es seguir rindiendo para el entrenador y los compañeros, el resto llegará solo”. Así es Mascherano. O el volante de los próximos diez años, como le llaman en casa.
Página de FifaWorldCoup
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Mascherano y Cavenaghi esperan a Brasil | Pagina FiFa | 14 de Diciembre de 2003|
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Corren 94 minutos en Abu Dabi. Argentina busca por todos los medios la manera de igualar el marcador ante Estados Unidos, que se cierra bien en defensa y parece reservar un pasaje para las semifinales. Pero aparece él. El único que no se ha resignado, el que corre dolorido y con la camiseta rota: Javier Mascherano. Se pone el equipo al hombro, ingresa al área y bate a Steve Cronin con un cabezazo al primer palo. “Es el gol más importante de mi vida, y el primero que hago en un Campeonato Mundial. Justo lo comentábamos con Cavenaghi antes del partido, lo lindo que sería anotar en una instancia como esta”, confiesa el número 5.
“No sabía a quién abrazar, quería desahogar toda la angustia que tenía encima. Veía que el partido se nos iba”, admite quien, pese a haber sido la figura en los últimos dos encuentros, destaca el trabajo de sus compañeros. “!Yo no gano los partidos solo! Sí es cierto que suelo gritar para ordenar en alguna oportunidad. Pero acá cada uno aporta lo suyo para garantizar las victorias”.
Si bastara algo más para definir lo que significa el volante de River Plate para este equipo, alcanza con escuchar las reflexiones de Hugo Tocalli: “el temperamento que tiene Javier es impresionante. A mí no me sorprende, porque lo conozco desde que tiene 14 años. Es un ganador nato, y será el gran volante central del fútbol argentino muy pronto. Cuando, por error, me dijeron que se perdería el partido con Brasil, me agarró una desesperación tremenda. Suerte que esa amarilla fue sólo la primera”.
Corre el minuto 9 del tiempo agregado. Franco Cangele es derribado dentro del área y el árbitro Eduardo Iturralde González sanciona penal. El capitán, Fernando Cavenaghi, toma el balón con la serenidad acostumbrada. Se prepara, mide, remata y desata la alegría en las tribunas. Argentina es semifinalista. “La verdad es que sufrimos mucho, pero porque desperdiciamos muchas situaciones de gol. El equipo jugó muy bien, y creo que estamos en óptimas condiciones para enfrentar el partido con Brasil”.
Si bien no ha brillado todavía, Cavenaghi es uno de los goleadores del torneo con cuatro goles. Y todos ellos han sido decisivos: un penal sobre la hora ante Uzbekistán, dos ante Egipto (uno de oro), y el último ante los norteamericanos. “Estoy conforme con mi rendimiento, pero no quiero pensar en la tabla de goleadores. Lo importante es que el equipo gane y cumpla su objetivo”, resalta el delantero del River Plate mientras sostiene una imagen de la Vírgen. “Siempre nos acompaña a todos lados”, aclara.
Ansiado clásico
El enfrentamiento más caliente del fútbol sudamericano se ha mudado a Oriente
Próximo, en lo que será el cuarto enfrentamiento del año en lo que a
juveniles se refiere. La historia dice que los de Hugo Tocalli se impusieron con
un gol de Marcelo Carrusca en el torneo sudamericano disputado en enero en
Uruguay. Ese triunfo, que a la larga coronaría a los argentinos como campeones
continentales, estuvo cargado de tensión y pierna fuerte.
“Siempre es lindo jugar contra Brasil. A mí, personalmente, me motiva tener enfrente esa camiseta. Son partidos que se juegan a todo o nada. ¿Así que ellos querían enfrentarnos? ¡Nosotros también!”, afirmó Mascherano a FIFA.com.
Argentina y Brasil volvieron a encontrarse en el torneo continental Sub-17, disputado en mayo en Bolivia, con Tocalli y Marcos Paquetá sentados en los bancos de suplentes. La igualdad 1-1 le dio nuevamente el título a los Albicelestes. “Es cierto que por ahora nos están saliendo bien las cosas ante ellos. Será un partido especial, pero debemos entender que el gran objetivo es llegar y ganar la final”, aseguró Cavenaghi.
El último cruce entre ambos equipos se produjo en agosto, por la final de los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003. Nuevamente, el triunfo y el título fueron para Argentina, que se impuso con un gol de Maximiliano López. “Por supuesto que volver a vernos con Brasil hace todo más interesante. Es una final anticipada, que se juega a todo o nada. Esperemos que la racha continúe como hasta ahora”, sentenció Tocalli.
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