El origen del alfabeto

El alfabeto se lo debemos a los egipcios, nos fue transmitido por los griegos. Estos tomaron la mayor parte de sus letras a los fenicios (tal vez Chipre y Creta, probablemente después del año 1000 antes de Cristo) como parece desmostrarlo el número de letras y que las dos primeras del alfabeto fenicio se llamaran alef y bet, denominadas por los griegos alfa y beta.
El alfabeto fenicio, o mejor el alfabeto semítico occidental ha conquistado el mundo entero gracias a dos fenómenos históricos: la expansión de la cultura europea por todos los rincones de la Tierra y el triunfo del Islam hasta el interior de Asia y África.
Saenger señala que mientras los sistemas silábicos, como el hebreo, han utilizado la separación entre palabras desde la antigüedad, los sistemas alfabéticos (el griego y el latín) abandonaron el uso de los espacios entre palabras en los primeros siglos en la Era Cristiana, para volverlos a introducir a principios del siglo VIII. Saenger plantea que el abandono de los espacios entre palabras fue una consecuencia del hecho de que no existía ninguna necesidad de identificar rápidamente las palabras debido a que:
1.    los textos eran leídos en voz alta,
2.    la lectura se efectuaba a través de una corpus limitada de textos,
3.    solo una clase restringida, en general conformado por lectores profesionales, practicaba la lectura.
El sistema fenicio, del que está demostrado que los griegos tomaron muchas letras y valores fonéticos, es descrito por Gelb como un “silabario no vocalizado” que no permitía una identificación fonético precisa por parte del lector de la que el sistema de escritura intentaba decir. Las ambigüedades en la lectura y la interpretación eran enormes, al punto que parecen hacer imposibilitado la formación de un corpus de literatura fenicia en el sentido en que nosotros lo concebimos o en el de los griegos, ya que no existe ninguno del que se tenga conocimiento. El sistema fenicio era una especie de taqnigrafía comercial, y nada más.
Los planteos de que la Antigüedad clásica es la base de nuestra cultura a menudo han sido expuestos con excesiva insistencia y exageración. Los legados de Grecia tienen que ver con la tecnología y las ciencias políticas y sociales, antes que con la esfera de los valores metafísicos y morales; no se vinculan con la belleza, la verdad y la bondad del modelo platónico vino con el abecé de la comunicación lingüística.
La ecuación oralidad-escritura (paso de la oralidad a la cultura escritura) se relaciona con la invención del alfabeto griego. Este instrumento de futura escritura funcionó primero como un registro completo de la situación previa a la escritura.
Algunas culturas que habían empleado sistemas de escritura antes que ellos, hasta siete mil años antes, en Egipto, Sumeria, Babilonia, Asiria, la Palestina hebrea y tal vez otros todos, eran culturas que habían experimentado con el uso de la escritura.
El lenguaje utilizado en los poemas épicos griegos de Homero, aunque griego, era un tipo especial de griego: no es el de Jenofonte ni el de Demóstenes, sino un cántico métrico que se puede repetir por cientos o hasta miles de líneas y se puede memorizar debido a que es métrico, pues el ritmo repetido de la línea se vuelve inevitable de un modo que no es típico de la prosa. Lo que es más, el vocabulario parece ser un tanto artificial si se compara con los dialectos vernáculos de la época en Grecia, tiene un matiz brevemente arcaico, reminiscente de los arcaísmos del Antiguo Testamento.
Sin la escritura moderna, que es la escritura griega, no tendríamos ciencia, filosofía, leyes escritas ni literatura, ni tampoco tendríamos el automóvil ni el avión.
Algo sucedió para hacer posible todo esto Una lenta revolución se estaba produciendo en la época en que escribió Platón, y el secreto de ese éxito reside en la superior tecnología del alfabeto griego.
Lo que se logró que una operación combinada de sorprendente complejidad. Se diseño un conjunto limitado de formas lo bastante pequeñas como para ser rápidamente trazadas por la mano, que podrán manipularse para formar grupos de formas, combinaciones de dos, tres o cuatro, hasta los miles de agrupamientos que podrán corresponderá a los miles de sonidos lingüísticos producidos por los órganos especializados de la garganta y la boca.
Por primera vez en la historia, la persona que podía aprender a leer de este modo era el niño.
El alfabeto griego suministró una lista exhaustiva de elementos atómicos de sonido acústico que a través de diversas combinaciones podían representar las moléculas, por así decirlo, del habla lingüística. El principio estructural básico es siempre el mismo, ya sea que lo utilice la escritura griega la romana o la cirílica. Esta fue la contribución fundamental del griego. Los sistemas anteriores nunca habían llegado a registrar la gama completa del lenguaje según se lo empleaba oralmente.
Algunos estudios ponen en contraste la cultura escrita alfabética dela Grecia post-homérica con las tradicionales orales de la Grecia homérica y pre-homérica, y extraen algunas conclusiones de largo alcance.
Entre otras cosas, por ejemplo, se sostiene que la cultura escrita alfabética fue un factor fundamental, que hizo posible el ordenamiento de la sociedad y la política en la tradición democrática griega, el desarrollo de la lógica en la tradición analítica griega y el estudio de la naturaleza y la historia en la tradición escéptica y critica griega.
También se sostiene que la escritura fue un factor esencial para el surgimiento de una psiquis autónoma, que conforma el mundo interno de los seres humanos individuales: las alucinaciones de los héroes homéricos cedieron su lugar a las introspecciones reflexivas de la tradición griega post-homérica.

Bibliografía:

David R. Olson y Nancy Torrance (Comps).
“Cultura Escrita y Oralidad”
Editorial Gedisa Colección Lea 1991

 

 

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