- Travesía por la Llanura Chaqueña -

      > Séptima parte: Pinedo - San Cristóbal - Rafaela
"La Travesía final" (I)

-  P o r    F e d e   P a l l é s   y   G u s t a v o   B o n e t t o  -


"Madrugada de una noche agitada". Así podríamos titular el amanecer en Gral. Pinedo, después de haber llegado con SEFECHA desde Chorotis. Sin tiempo que perder, nos pusimos a averiguar cuál tren saldría hacia Santa Fé y bueno... "Ver qué onda" con los maquinistas.

La onda fue cero, pero igual estuvieron macanudos, porque amablemente nos invitaron a viajar: "Chicos, súbanse en una tolvita". ¡Buenísimo! Que dijeran "no" a nuestro pedido de viajar en la máquina estaba entre las posibilidades. Pero que nos invitaran a viajar de colados era otra cosa... La tolva cerealera nos esperaba con los brazos -o los fierros- abiertos. En fin... peor hubiera sido no viajar, así que seleccionamos "nuestra" tolva y levantamos campamento en ella.

Lo mas impactante de este momento fue que, mientras caminábamos seleccionado el vagón en la oscuridad, vimos unos enormes bultos, como grandes bolsas de consorcio: ¡ERA GENTE, que estaba durmiendo y venia viajando desde el día anterior!.

Al alba aparecieron nuestros compañeros de viaje: una familia de Salta, varios crotos, varios chabones con su minita, y otros más que sumaban unos 15 "pasajeros". Don Ramón (foto), con sus 80 y pico de años, viajaba en una tolva de las del Belgrano (las chicas), en un espacio de menos de un metro cuadrado... ¡Increíble el aguante!

...Dicen que una imagen vale mas que mil palabras... Por eso los invito a ver la siguiente galería...

    

(Las dos imágenes inferiores fueron tomadas por el chico que vimos mas arriba. Cuando le entregué la cámara, apretó sin querer un botón que tiene la opción "Cinema", como vemos en la toma de Don Ramón).

Me sorprendí mucho al ver toda esa gente que ya había dormido la noche en las tolvas. Pero, a la vez, me sentí mas seguro, al saber que no viajábamos solos.


(Estación General Pinedo "Nueva", construida en 1947 aproximadamente. Foto: Gustavo Bonetto)

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Pasado un rato, aparecieron las locomotoras desde el depósito. Vinieron dos G-22 acopladas: la 7774 y la 7730, ambas muy deterioradas en su pintura, pero sonaban como recién reparadas. Se detuvieron frente al edificio de la estación y allí quedaron un buen rato hasta que las desacoplaron.

A las 07.30, la 7730 fue a hacer maniobras en la playa y la otra máquina quedó regulando en el mismo sitio; se ve que es barato el diesel por aquí, ya que hacía una hora que ambas estaban prendidas y en "ralenti".

Mientras pasaba el tiempo, nosotros nos impacientábamos más y más. Para bajar un poco la ansiedad empezamos a limpiar nuestro "hogar". Cada tolva que veíamos tenía una o más bolsas de residuos, como si ya formaran parte de la estructura del vagón.

Nuestros "vecinos", ya despiertos, se aprovisionaron de agua y se fueron acomodando para el viaje que comenzaría en breve. Para ellos, esto no era mas que rutina.

Cuando mi reloj (a punto de colapsar) marcaba las 07.45, el personal subió a la máquina, que se abalanzó hacia nuestro corte, aunque esto sólo fue un amague. En realidad iba a buscar un par de vagones que pondría delante del nuestro, con nuestra subsiguiente bronca, ya que nos dejaría mas lejos de la locomotora.

Desde la otra punta de la playa se oía la bocina de la 7730 cada vez que cruzaba el paso a nivel con sus maniobras. Al rato pegó un bocinazo y con un corte de casi 40 vehículos enfiló para el lado de Avia Terai. Ese tren dejaría esos vagones para ser cargados entre Gral. Pinedo y esta última.

Pues bien, nos habían dicho que "nuestro" tren saldría a las 07.30 y todavía, a las 8, el pescado sin vender. De repente, desde el sur llegaron una, dos, tres bocinas cortas pero fuertes. Entonces apareció una General Motors cruzando el paso a nivel sur. Al acercarse, vi que era una "americana", la 7714, con dos vagones a la rastra. (Y a veces nos quejamos del carga a Lacroze con sus "millares" de ejes) 

Ahora sabíamos la razón de nuestra demora: como no hay estaciones de cruzada habilitadas hasta Venados Grandes y Chorotis, no teníamos vía libre, porque este carga estaba en viaje.


     
 

¡¡¡Empieza la Travesía Final!!!

 

Ya con la 7774 a la cabeza del convoy de 28 vagones cargados, y siendo las 8.15, partimos de Gral. Pinedo rumbo a San Cristóbal.

Yo estaba alucinado con esta travesía. Al fin y al cabo, estaba cumpliendo uno de mis sueños mas anhelados, que era viajar colado en un carguero, no en la máquina como lo había hecho siempre... Desconté que estaba viviendo algo inolvidable... Y único.

Este operativo, al estar cargado en su mayoría con girasol, tenía como destino la planta de la "Aceitera Santa Clara", ubicada en la estación El Gaucho. Los vagones con Soja quedarían en Timbues para ser descargados en algunas de la cerealeras de la zona de Puerto San Martín.

A precaución cruzamos los pasos a nivel de la ciudad y el convoy comenzó a tomar velocidad. A nuestra derecha nos acompañó la vía a Añatuya (va paralela por unos 5 kilómetros y después gira bruscamente hacia la derecha). Lo curioso es que, mientras ambos ramales van paralelos, no están pegados; es decir, van separados unos 10 metros, cada uno con su terraplén.

  Aproximadamente a 3 kilómetros de Gral. Pinedo apareció, sobre la vía a Quimilí, la estación "Gral. Pinedo Apeadero", que es en realidad la estación original de este pueblo chaqueño.   

  Haciendo un poco de historia, esta estación pertenece a la vía original de Añatuya a Puerto Vilelas, que pasa por Quimilí y fue construida por el F.C.N.A. hacia fines del siglo XIX . Pero como el pueblo se formó mas al norte, debieron construir una nueva estación. Así es que nació la actual General Pinedo, justamente donde se ubica la ciudad del mismo nombre. Para 1938, con la administración del Ingeniero Pablo Nogues en los Ferrocarriles del Estado, se habilitó el ramal de conexión Tostado - General Pinedo (nueva), dejando de lado la vieja estación, debido a que el empalme con la vía a Quimilí se ubica en la actual Gral. Pinedo. El edificio de la nueva estación es de estilo neocolonial y similar a varias de las estaciones nuevas o reconstruidas por los F.C. del Estado para esa época. (como San Cristóbal y Laguna Paiva, en el F. C. Gral. Belgrano, y Curuzu Cuatia en el F. C. Gral. Urquiza). Hoy en día, de la vieja estación sólo queda el edificio y la vía muerta que conectaba a Añatuya con Puerto Vilelas.  

Después de separarnos de la vía a Añatuya, comenzó nuestro derrotero por una vía renovada. No íbamos a más de 30km/h., pero se podía ir mas rápido si se quería. A nuestros costados aparecieron sembradíos de soja y otras yerbas, todo bien verde.

Pasamos las mismas estaciones que la noche anterior con el SEFECHA: Itin, Hermoso Campo, Venados Grandes y Chorotis en territorio chaqueño. Todas éstas equipadas con grandes silos, en donde el Belgrano cargas, carga... (jejeje).

(Estación Chorotis. Aquí finaliza el recorrido el Coche Motor de SEFECHA. Foto: Gustavo Bonetto)

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Cruzamos el Paralelo 28 y con una leve curva hacia la derecha ingresamos a la provincia de Santa Fe. A partir de aquí comenzaba la inundación: de una punta a la otra aparecieron manchas de agua y los canales aliviadores al costado de las vías. El camino de tierra que nos acompañó se tornó intransitable debido a la cantidad de agua que lo cubría y el aire comenzó a enrarecerse.

De estar todo despejado y claro pasamos a una neblina o bruma que cubre toda la zona. Desde el techo de los vagones divisamos solo matorrales y agua. Para colmo aparecían, de tanto en tanto, árboles al borde del terraplén que con sus ramas jorobaban la comodidad del viaje.

La vía en este sector está renovada completamente... Digamos que es un lujo a comparación de las que rodamos anteriormente. Pero tiene un gran problema: no está mantenida y, menos, alineada. O sea, se podría circular fácilmente a 80 km/h., pero circulamos a no mas de 30 km/h. para no descarrilar. Se nota que desde hace mucho tiempo no se la mantiene. Para peor, las inundaciones golpearon bastante al terraplén, ya que observamos en varios lados que los durmientes quedan al aire en sus extremos.

(Estación Embarcadero Kilómetro 468, en medio de la inundación. Foto: Gustavo Bonetto)

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Proseguimos viaje y, detrás de un extraño nubarrón de cenizas, apareció la primer estación en territorio Santafesino: Embarcadero Kilómetro 468. Esta estación, rodeada de agua y sin otra comunicación con el exterior, es del tipo nuevo (años 30). Cuenta con una vía segunda bastante larga y renovada, pero cuando hicimos el viaje se encontraba clausurada debido a un descarrilo en su lado sur.

Lo peor del viaje hubiese sido descarrilar, porque si saltábamos de la vía íbamos a parar directam