Con la muerte de Luca
Prodan (diciembre de 1987), Sumo quedó sin su
líder natural, por lo que la separación
resultó inevitable. Divididos es, junto a Las
Pelotas, una de sus herederos que comenzó
tras seis meses de inactividad de sus
integrantes.
Para este proyecto
llamaron a Gustavo Collado, ex Sobrecarga y se
bautizaron primero como La División para
optar luego por Divididos. El debut se produjo
en junio de 1988 en un pub de Flores, casi sin
repercusión.
Casi todo el público
de Divididos era el que arrastraba Sumo. Es
por ello que los pasajes más emocionantes de
los shows eran cuando rememoraban los viejos
temas, como "Divididos
por la felicidad", "Mañana en el
abasto"
y "Mejor
no hablar de ciertas cosas",
casi incorporados al repertorio habitual.
Tras un año y medio
de tocar en pubs lograron editar "40
dibujos ahí en el piso"
(1989), que incluye 11 temas propios, un cover
de The Doors y una adaptación de un poema de
Thomas Elliot.
En 1990 Federico Gil
Solá reemplazó a Collado en la batería y el
trío ganó más potencia en la base. Para
fines de 1991 ya estaba en la calle el segundo
trabajo discográfico, "Acariciando
lo áspero",
que acentuaba el perfil de funk-rock esbozado
en la primera placa, que tiene muchos puntos
de contacto con Los Redonditos de Ricota.
Durante 1992 ellos
mismos se produjeron varias presentaciones en
Obras Sanitarias y pudieron así promocionar
sus álbumes, ya que la discográfica les
negaba todo apoyo "por falta de
presupuesto".
Para "La
era de la boludez"
(1993) lograron mezclar el material en Estados
Unidos, con Gustavo Santaolalla como director
artístico. Casi todos los temas ya habían
sido presentados como inéditos en los shows
de Obras, razón por la cual la repercusión
del lanzamiento fue inmediata. A tal punto que
catapultó al segundo disco al segundo lugar
en ventas y obligó a una reedición del
mismo.
Ya para entonces las
versiones aggiornadas de canciones folklóricas
se habían convertido en clásicos de la
banda, como "El
arriero".
Ese año (el '93) se confirmó como el mejor
del grupo, al llenar un total de 13 estadios
Obras, colocar "La era..." en el
primer puesto de ventas y liderar las
encuestas de los medios especializados. «Las
encuestas no tienen mucho que ver con el
sentimiento. Tienen que ver con lo que a un
periodista le gusta», desmitificaba Mollo
(Pelo, marzo del '93). Los shows duraban tres
horas y tocaban alrededor de 30 temas: eran
"la aplanadora del rock". «El
problema es que todos miden tu éxito en números,
y nadie habla de la música que provocó eso»,
se quejaba
En septiembre de 1994
Divididos se presentó ante 20.000 personas en
el estadio de Velez, cifra que se agiganta al
remarcar que la discográfica les quitó una
vez más el apoyo, ante la negativa del grupo
a que tocara como telonero Carlos Vives, un
colombiano que intentaba desembarcar en
nuestro país.
En febrero de 1995 se
presentaron en la explanada de ATC en un
concierto gratuito que convocó a 40.000
personas. Durante todo ese año se dieron una
serie de internas que hasta llegaron a poner
en duda la continuidad del grupo. Tras el
alejamiento de Gil Solá se incorpora como
baterista Jorge Araujo, que provenía del
grupo de fusión Monos con Navajas. Estas idas
y vueltas condujeron al grupo a una notable
crisis de convocatoria, que llevaron a
suspender la serie de Obras que venían
realizando desde 1985.
En setiembre viajaron
a Nueva York para grabar y mezclar el cuarto
LP, "Otro
Le Travaladna"
(leer el título de atrás para adelante para
encontrarle sentido), que incluye títulos
como el corte "Tomando mate en La
Paz", "Volver ni a palos" y
"Basta fuerte". Las críticas
recibieron el material muy positivamente:
En octubre del '97
participaron del show en homenaje a los veinte
años de las Madres de Plaza de Mayo, junto a
León Gieco, Las Pelotas, La Renga, Los
Piojos, Todos Tus Muertos, A.N.I.M.A.L.,
Attaque '77, Actitud María Marta, entre
otros.