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Actividades
que llenan el alma |
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Aquella noche todos salieron de sus casas y miraron al cielo. .
Impaciencia Estoy sentado al borde de la carretera. Bertold Brecht
Homenaje a Jorge Amado Extracto de "Gabriela, Clavo y Canela" "Sólo escribo para ser leído por la gente común" Solamente Gabriela parecía no sentir la caminata, sus pies iban deslizándose
por la picada muchas veces abierta en ese mismo momento, a golpes de facón,
en el corazón de la selva virgen. (...)
Eduardo Galeano Según el diccionario de la Real Academia Española, las frases que manos
anónimas escriben en las paredes de las ciudades se llaman grafitos y
“son de carácter popular y ocasional, sin trascendencia”. Alguna trascendencia
les reconoció, en cambio, Rudolph Giuliani. Aquí va una breve recopilación, dividida por temas, de algunas frases que he leído últimamente en diversas ciudades: en las paredes, que vienen a ser algo así como las imprentas más democráticas de todas. Tiempos modernos Si la cárcel está llena de inocentes, ¿dónde están los delincuentes?
Preguntas Vivir solo ¿es tan imposible como vivir acompañado? De ellas sobre ellos Hombre que no miente es mujer. De ellos sobre ellas Mujer que no rompe las bolas es hombre.
Happy birthgay. Morir ¿Por qué tienen muros los cementerios, si los que están adentro no pueden
salir y los que están afuera no quieren entrar? Zig y zag Con el tigre delante, no hay burro con reuma.
Sueño de una noche de invierno Recuerdos de un sueño, montañas nevadas y las telas del artista Davide
Benanti inspiraron a Tabucchi para este texto que, en septiembre, acompañará
la muestra del pintor en Bolonia. ANTONIO TABUCCHI. Escritor. Había luna?
Sí, había luna. Un asesino quería matar al claro de luna, pero no lo había
conseguido. Y el claro de luna inundó el blanco de blanco. Y la aldea
dormía. Era una aldea de casas antiguas, escasas, apagadas. Se veía brillar
solamente una ventana, tenue. No era ninguna lámpara, era el fuego de
una chimenea, y un hombre estaba sentado ante ella, con las piernas extendidas
sobre las piedras en las que se apoyaban los morillos. Estaba mirando
las chispas, a las que su abuelo (en otros tiempos) llamaba niñas porque
danzaban como las pupilas de los ojos y como ellas brillaban. Las niñas
volaban hacia lo alto, hacia el negro de la campana. El hombre se dio
la vuelta, mirando la ventana, y vio el blanco que caía despacio, y pensó:
nieve, hollín. Después pensó en unos versos escuchados en su juventud,
en una ciudad lejana, a una mujer que se los recitaba canturreando, con
voz dulce: después de haber desplegado mi capa de papel, salgo a mirar
la nieve. Y entretanto el fuego lo venció y el hombre se levantó ligero
como si volara, desplegó una capa de papel, se la puso y abrió la puerta.
Pero qué graciosa era su capa, sólo ahora lo advertía, y que extraña:
aquella capa de papel llevaba pintado el paisaje que el dintel de la puerta
dejaba entrever en la oscuridad: un manto de blanco con los matices del
blanco, manto misteriosamente blanco, de un blanco invitante, que cubría
como una capa el paisaje entero. Llevo una capa sobre los hombros, se
dijo el hombre avanzando entre el hollín que se superponía al blanco;
y sólo entonces advirtió que aquella oscuridad no era compacta y única,
estaba hecha de matices distintos que acompañaban a los matices del blanco.
¿Qué voy buscando? Se preguntó el hombre. No supo responderse, pero sintió
que debía avanzar entre la oscuridad y entre lo blanco, de modo que dio
los primeros pasos en el paisaje, ah, un perro que ladra, alguien que
pasa, noche de nieve. Había una piedra en mitad del camino, bajo el blanco.
Su zueco de madera chocó ligeramente contra ella y el zueco resonó en
la noche, el perro se acalló y después volvió a empezar a lo lejos, más
allá de la hilera de los cipreses, sobre la colina de delante. Así pues,
aquel blanco ocultaba piedras, pues claro, ahora que los ojos se habían
acostumbrado a los matices del negro podía captar también los matices
del blanco. Y en uno de esos matices vio una piedra. ¿Qué era, pues, aquella
nieve que había descendido para cubrir un paisaje donde ahora escudriñaba
(la veía en los matices del negro) la silueta de una iglesia? Quizá sea
una especie de perdón, pensó, y la nieve haya caído para eso. Pero el
perdón presupone sufrimiento, y de aquel perdón él participaba, en aquel
deambular nocturno suyo, para darlo y recibirlo a su vez, y pensó también
que debía encontrar la persona adecuada para que este intercambio tuviera
lugar, para eso había salido en la noche blanca. Oh, nieve primera, ¿cómo
tejer tu elogio? la luna sobre el bambú. ¿Estás seguro de que encontrarás
a la persona que buscas? preguntó amenazadora una voz nocturna dentro
de él. Naturalmente, contestó él cándidamente, ¿por qué? para el hombre
solamente, más amiga aún, la luna. La luna, la luna, lunalunaluna, la
luna allá arriba no se preocupa de tu fortuna, repitió maligna la voz
nocturna dentro de él. Y de repente se abrió un abismo, el paisaje se
desgarró, sobre el blanco brilló el cadmio, el negro se transformó en
flamenco y el hombre, el hombre sólo abrió los ojos, y el fuego se había
convertido en ceniza, todo callaba, silencio a su alrededor y dentro de
él, desierta la casa y todo desierto, y él murmuró: no, era solamente
un sueño, no vendrá nunca nadie. Y en cambio: el fuego bajo la ceniza
noche profunda alguien que llama a la puerta.
Entrevistas El martes 21 de noviembre del 2000 el Olimpo de los Dioses dejó ver una
de sus sucursales en la Tierra. En un café de la ciudad de Buenos Aires,
Alejandro Dolina y Joan Manuel Serrat
mantuvieron una charla íntima, privada, pero a la vez, con público, en
la que se trataron todos los temas que no pueden faltar entre dos caballeros
de esta raza. La de dos hombres sabios, talentosos y nobles. Serrat en el Programa de radio de Alejandro Dolina, "La venganza será terrible" - Estamos con Juan Serrat, y si vos lo permitís vamos a charlar un rato
contigo, ¿está bien? - Es una tentación espantosa que siento en este acto, la de comenzar
con una pregunta que tiene significado para muchos de nosotros. Cada vez
que aquí fingimos o que alguien te nombra por alguna razón, o porque alguien
hace un comentario, nosotros fingimos un reportaje, y entonces te preguntamos:
¿Cómo has encontrado la Argentina? -Ya me lo temía... (risas) -Yo vine a enterarme el otro día de lo siguiente: el hombre ha estado
en una conferencia de prensa, ¿y entonces qué sucedió? -A lo mejor volvemos sobre ésto, a lo mejor vos tenés ganás de decir algunos pensamientos que aquella repetición te ha producido, en una de ésas ha sido la desesperación, el ansia de oír una revelación. La gente suele creer, a mi juicio erróneamente, que el que viene de afuera trae consigo unas verdades que aquí no poseemos, por ahí esperaban que vos le dijeras lo que tenían que hacer ustedes es ésto, o peor todavía, "los he encontrado bien". -Ambas cosas serían terribles. Yo sería un embustero tremendo en el segundo caso. Y en el primero sería un fantasma espantoso. Que sucede un poco que en momentos en que a uno no le gusta lo que tiene alrededor y no le gusta lo que ve en el espejo, le pregunta a los demás que cómo lo encuentra a uno, y entonces esperan de alguna forma algo que les ayude a superar el desagrado que sienten al mirarse al espejo. Eso cuando no pretenden alguna pócima mágica, y uno la verdad: es que en esta vida no está en otras condiciones de dar el punto de vista al cual tiene derecho con mayores o menores errores, pero yo no pretendo otra cosa cuando contesto, a mí me preguntan y yo les contesto tratando cada vez de insistir que aquello solamente es mi punto de vista, es lo que yo creo, lo único que sé es que es el mío y pido el mismo respeto para este punto de vista que doy a otros puntos de vista, que otros que dicen que son muchos más dudosos aún que las respuestas que yo doy, dentro de lo dudosas que son mis respuestas. -Pero al menos me parece a mí que no pertenecés a esta serie de contestadores
oficiales de reportajes que ya tiene respuesta estructurada y prevista
en cada conferencia de prensa. A mí me gustaría entrar en un tema que
con algunos podría ser espinoso. Esto no es una interviú. -Sí. Hay toda la idea en la Argentina y en el mundo diría yo, de que
existe una actitud política correcta. En los últimos años esta actitud
política que podríamos calificar como admitida en todos los foros, con
mayor o menor resistencia, ha ido me parece a mí, Juan, girando hacia
la izquierda. Y si cada vez son más los elementos que antes producían
irritación, que ahora han integrado una actitud aparentemente aceptada
por todo el mundo. Esto podría tomarse como un triunfo de la izquierda,
a mí me da un poco de miedo eso. Tengo toda la sensación de que las ideas
progresistas han sido acotadas cada vez más en unos pensamientos que más
se relacionan con la cultura, con el mundo del espectáculo, con la actitud
que uno puede tener hacia ciertos tipos de represiones menores, que no,
por ejemplo a cosas que pensaba Marx, que imagino que no eran exactamente
éstas. Dentro de esta idea aparecen como elementos importantísmos para
convertir estas ideas en banderas. Estas ideas que más tienen que ver
con actitud hacia el arte, que son culturales más que económicas, los
artistas. Yo quiero saber cómo te llevás con lo que evidentemente en algunos
foros se espera de vos. Es cierto que vos tenés opiniones absolutamente
propias y hasta paradójicas, supongo yo en algún caso, y es cierto también,
no sé qué te sucederá en España, pero que aquí en la Argentina hay algunos
sectores no solamente una respuesta, sino una actitud militante. Me gustaría
empezar una charla con eso, para ver si el artista se siente presionado
con eso, en lo político y en lo artístico. -Si no el mundo no sería cómo es. Nunca el sistema capitalista ha estado
más protegido que ahora. -Sin embargo vos has dicho de paso algo que es que no encontró todavía el fenómeno global una fuerza opositora como sí encontró la Revolución Industrial que se chocó contra fuertes movimientos socialistas, siempre ante una fuerza, supongamos: la Revolución Industrial, el Imperio Romano, el sistema global, aparece otra que se le opone. -Sí, pero no ocurre de manera automática. -Y a veces no ocurre. -Esta actitud política que ahora aparece como más tolerada e incluso
compartida siempre que no toque la posesión de los bienes. Mientras trate
de cantar canciones somos todos muy amigos, ahora cuando hay que tocar
la propiedad y la posesión de los medios de producción, hay vienen ciertos
inconvenientes. Pero esta actitud tuya de hace bastante tiempo no entraña
un peligro para el artista?, no digo para ti, me refiero en general, no
suele ocurrirle al artista demasiado comprometido, a veces por una idea
legítima, suele hacer depender su arte de esa idea y a veces lo que debe
ser una relación natural, uno no deja de ser quién es, supongo yo mientras
está componiendo un valsesito sigue pensando lo mismo, pero hay quienes
lo hacen de un modo profesional, siguiendo una receta que saben que va
a tener su mercado. -En una época, en la década del '60 más precisamente uno era un pequeñín
que se asomaba a algunas ideas que andaban por ahí, entonces cada vez
que uno hablaba de estas cosas aparecían unos que le decían: "No!!!, esa
es la Torre de Marfil, esa es la evasión". Yo creo que no es así, y durante
mucho tiempo, no sé si te ha pasado, uno sentía ese complejo, cada vez
que se metía en las cuestiones llamémosle filosóficas, metafísicas, pongamos
por caso la angustia de la muerte, había un tipo en la esquina que nos
decía: “Guarda que ese es un prejuicio burgués”. Y uno se
preguntaba: "será que en Moscú no se mueren". -Yo formo parte de una pequeña sociedad que te invito a integrar, es
la Sociedad de Miedosos de la Avenida de Mayo (calle en donde se encuentra
el café en que Dolina transmite su programa todas las noches) y estamos
buscando todos los días cosas para tener miedo. Tenemos miedo a la muerte,
a la enfermedad, al paso del tiempo, a la detención del paso del tiempo,
que es peor todavía, si el paso del tiempo es angustiante, la detención
del paso del tiempo sería mortal. También le tenemos miedo a las mujeres,
a los hombres, al amor, al desamor, cada día encontramos en nuestras reuniones,
que hacemos cada vez menos porque nos dan miedo, (risas) motivos para
temer, pero a mí me parece que el arte es hijo del temor, de la ausencia,
y de la carencia. ¿Si uno tuviera todo, será así ésto? -Aquí, en este programa simpatizamos mucho con esa idea del trabajo
y del rigor, hay algunos, así como hay Nihilistas en la esquina, hay también
algunos en la mitad de la cuadra que dicen: "Pero es mejor expresarse,
lo espontáneo, déjate ser, no importa si tocás mal la guitarra". La improvisación,
no es el resultado de Serrat todo el músico, no, no se le ocurrió en ese
rato, se le ocurrió en ese rato más en cuarenta años, donde el tipo ya
sabía la secuencia de acordes, adquiere una lógica, una digitación, y
entonces viene e improvisa. Hay un músico que decía que "el arte tiene
dos enemigos: la rutina y la improvisación". -¿Cómo te llevás con la crítica? Especialmente con algunas revistas.
-No será que la función del crítico no es tanto aprobar o desaprobar.
Borges decía algo interesante, él decía que el elogio y el denuesto pertenecían
más bien al área de los sentimientos. Un crítico en todo caso debía tratar
de explicar la obra, a ver cuáles eran los procedimientos, a ver cuáles
eran el género que ofrecía. -En los periódicos suele predominar un procedimiento que consiste en
darle al artista tres estrellas, dos campanas, tres tomates, o cinco pomelos,
con lo cual se pierden los matices, sólo hay cinco maneras de ver a un
artista, con una, dos, tres o cuatro mandarinas. A mí no me parece que
esa debiera ser la crítica tampoco, porque no esclarece. Te gustó tal
obra: y le di cuatro bergamotas. Yo que he oído mucho los reportajes que
se te hacen, por ejemplo: aquí tenemos el convencimiento de que vos cuando
componés vos escribís primero la letra, aunque no siempre. -Vos tenés la ventaja que como manejás las dos formas lo podés hacer
al mismo tiempo. -De todos modos vos creo que has manejado un metro muy difícil como
es el soneto y sin embargo hay melodías que salen como el "Soneto a mamá",
con mucha fluidez, y es raro eso. -¿Cuál es el soneto de Hernández? -Cómo te llevas tú con la España, no la España de Franco, yo diría que
es la España de Unamuno, ¿cómo te llevás con esa España artística, y en
la música? -¿Y la Argentina es un campo de estas contradicciones? -El amigo es -me parece a mí- mucho más que un conocedor que conoce
la vida argentina, conoce la vida de este país como propia, y le es propia.
Hay desde luego ciertas cortesías mundanas que le impiden al visitante,
ejercitar aquello que de más amoroso tiene en su relación, por ejemplo
con la Argentina. Hay cosas que no podrías decir, que te producen encono,
porque también hay una proximidad espiritual, sin embargo en una entrevista
vos no podrías decir: "Qué quiere con ésto, vine mil veces, nunca lo he
encontrado bien". -Hay una forma artística cortés y mundana que es también por lo general
la forma artística de la industria. Es decir, la industria trata de producir
unos fenómenos artísticos, ¿por cortesía? No, para no dejar a nadie afuera,
para que nadie deje de ser de entrada un posible comprador, tenemos que
ser sencillos, no sea cosa que la complejidad deje a algún tipo afuera,
a ver si para entender un determinado fenómeno artístico, un libro, una
canción, hay que hacer un esfuerzo, hay cinco o seis que han quedado afuera.
Vos sos un artista exitoso, para la industria me imagino que serás un
tipo que vende bien. -Sin embargo, tu arte es un arte complejo, es popular. No sale todos
los días un tipo que grabó un disco con poemas de Antonio Machado. -Son los tipos que aparecen como oscuros porque tienen una prosa imposible
de leer. Los autores más complejos son, paradójicamente, en estos tiempos.
Borges es un hombre de una prosa absolutamente clara, muy sencilla, bueno,
después maneja unas ideas que son complejas, pero las presenta del modo
más claro, matemático y ordenado posible. Al margen de eses verdades,
es cierto que si apareciera un hombre sin tu trayectoria con los apetitos
de excelencia, con el manejo de cierta colección de ideas, con la conexión
con antiguos, mucha bolilla no le darían. ¿En qué momento a vos te presionó
la industria, si es que te presionó en alguno? -De todos modos el resistirse a esas tentaciones no solamente es un
procedimiento ético, sino también, a la larga, es un buen negocio. Uno
dice: "Bueno, caramba, a cuánto renuncié...!", a lo mejor no he hecho
una apuesta inmediata, sino a más largo plazo. -Ha sido una de las grandes alegrías que hemos tenido en este foro:
el tenerte a ti. -¿Cuándo te vas? -Una última pregunta: ¿es un concierto complicado para un tipo cantar
en una cancha de fútbol? A mí no me gusta cantar en las canchas de fútbol,
sale mal, uno canta y a los diez segundos está uno mismo que se contesta
allá en el último parlante. La gente está poniendo cara de emoción por
una emoción que uno ya no siente. -No me los alquilan, a mí me encajan cualquier cosa... -La posibilidad que entre alguno que no le alcanza para el teatro. -¿Vos no cantás distinto? ¿Que tal si empezamos
a ejercer el jamas proclamado derecho de soñar? Los economistas no llamaran nivel de vida al nivel de consumo,
ni llamaran calidad de vida a la cantidad de cosas; los cocineros no creerán
que a las langostas les encanta que las hiervan vivas;
Octavio Paz LA
POESÍA ¿Por qué tocas mi pecho nuevamente? El mundo cede y se desploma Verdad abrasadora, Pero insistes, lágrima escarnecida, Subes desde lo más hondo de mí, Golpean mi pecho tus fantasmas, Percibo el mundo y te toco, Nublan mis ojos imágenes opuestas, Insiste, vencedora, Eres tan sólo un sueño, Llévame, solitaria, (México, 1940) *** LA VIDA SENCILLA Llamar al pan y que aparezca
*** PIEDRA NATIVA La luz devasta las alturas Países vastos como el insomnio Otoño sin confines Cierra los ojos y oye cantar la luz: Cierra los ojos y ábrelos: *** ESCRITO CON TINTA VERDE La tinta verde crea jardines, selvas, prados, Deja que mis palabras, oh blanca, desciendan y te cubran Brazos, cintura, cuello, senos, Tu cuerpo se constela de signos verdes *** MAR POR LA TARDE Altos muros del agua, torres altas, Aguas como el principio de las aguas, El resonante tigre de las aguas, Desnudo mar, sediento mar de mares, ¿qué memorias, qué rocas, yelos, islas, ¿Qué violencias recónditas, qué labios, ¿dónde principias, mar, dónde te viertes?, ¿Dónde te viertes, avidez de nada? Tiempo que se congela, mar y témpano, *** ACABAR CON TODO Arde, sombrío, arde sin llamas, Arde en el vasto cielo, laja y nube, Arde en la soledad que nos deshace, Arde, furor oculto, (Yucatán, 1937) *** VISITAS A través de la noche urbana de piedra y sequía *** ELEGÍA INTERRUMPIDA Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Tomados de: Libertad bajo palabra.
El modo tranNseunte Del éxtasis orgásmico al dolor más insoportable, de la oscuridad existencial a la iluminación vital, del verbo más sutil a la grosería más vulgar, de la vibración espiritual al sentir más prosaico . El modo tranNseúnte es aquélla actitud que permite no quedarse determinado o fijo en algún estado interno. Cuando uno queda determinado, cuando se queda "pegado" en un estado emocional, intelectual o espiritual, el resultado es siempre el sufrimiento y la pérdida de la libertad para percibir y elegir nuevas opciones. El modo tranNseúnte desafía la concepción lineal y telefinalista de la vida que actualmente condiciona toda nuestra cultura. Este paradigma casi absoluto establece una dirección para todos los movimientos y conductas humanas que va desde: de menos a más, de lo peor a lo mejor, de lo malo a lo bueno, de lo insensible a lo sensible, de la pobreza a la riqueza, de lo material a lo espiritual... y así, en todos los órdenes de la vida. El modo tranNseúnte rompe con la idea de que la vida es un proceso de perfección de cualidades, transformándola en la simple vivencia de un sinnúmero de estados, que van desde un extremo al otro, pasando por todos sus rangos intermedios. En la actitud del tranNseúnte se obtiene el verdadero placer de observar como uno puede desplazarse, con total libertad, entre los aparentes opuestos. Pasar del pensamiento más expansivo a la idea más estrecha; del sentimiento más amoroso a la contracción violenta; de lo grande a lo pequeño; de la incerteza total a la seguridad absoluta; de la contradicción a la perfecta coherencia; de la rigidez mental a la apertura completa... y viceversa, incluyendo todos los estados intermedios. ¿Qué es lo que diferencia al modo tranNseúnte del enfermo esquizofrénico, aquél que se desplaza violentamente en varios estados, o de aquél que no puede establecer con claridad una emoción o un pensamiento, pasando abruptamente y sin control de uno a otro? Al asumir el modo tranNseúnte como actitud de vida uno va adquiriendo : -conciencia clara de los procesos que vivencia, al practicar la atención sobre sí mismo, -la capacidad de elegir los estados, al aprender de sus sutiles mecanismos, -y la sensación de profunda libertad , porque no se identifica permanentemente con ellos como si fueran valores absolutos. El modo tranNseúnte es la aceptación de la vida como un continuo existencial, que tiene un sello propio: la conciencia de ese continuo. El modo tranNseúnte prefiere suponer que lo único permanente y estable es, precisamente, esa conciencia individual sobre los acontecimientos. Se aparta de la visión del hombre como un ser condicionado a responder a un sinnúmero de impulsos mecánicos y sin sentido, pero tampoco se adhiere a la idea de la vida como un camino que tiene un principio y final deseable que se debe alcanzar, a cualquier precio, para justificar una existencia digna. De esta manera: No es necesario ser más inteligente, para ser menos ignorante. No es necesario tener más, para dejar de tener menos. No es necesario ser más bueno, para dejar de ser malo. El desarrollo de la vida siempre ha sido visto como un cambio de un estado menor, peor, más estrecho, más bajo, etc., a uno mejor, mayor, más amplio, más alto... Bajo esta concepción, todos los cambios suponen una mejoría, una ganancia, una expansión en relación al estado anterior. Aparece ridículo y sin sentido entonces, cambiar para empeorar, para tener menos, para estrechar las ideas o hasta «involucionar». ¿Pero qué sucede si los cambios son en otra dirección? ¿Qué pasa si escapamos de la linealidad, del ascenso, de la mejoría, si nos apartamos de la idea de una permanente evolución? ¿Qué sucedería si los cambios de un estado a otro son, en sí mismos, los objetivos y la justificación de la vida entera? ¿Qué sucede si el tránsito de un estado a otro es lo más importante, dejando en segundo plano si avanzamos o retrocedemos, ganamos o perdemos, bajamos o subimos? Bajo esta mirada, será más importante el cómo transitar entre la sabiduría y la idiotez, por ejemplo, más que aspirar a llegar a un cierto nivel y quedar determinado en ese estado. Ya no se trataría de ser más inteligente, sabio, adinerado, amoroso o desarrollado, sino de aprender cómo moverse entre la inteligencia y la ignorancia, la sabiduría y la estrechez mental, el amor expansivo y el egoísmo total, entre la riqueza y la pobreza... La vida sería como un experimento constante de conciencia, elección y sentido. Podríamos vivir la libertad de utilizar nuestros estados de acuerdo a lo requerido por cada situación vital, con flexibilidad y reversibilidad, más allá de una ética unidireccional, estrecha y agobiante. Porque aquél que comprende cómo se producen en sí mismo, el cambio de un estado a otro, obtiene la sabiduría de saber como conocer, como aprender, como relacionarse, como vivir la vida en toda su maravillosa extensión, sin estar atado a una larga cadena de sucesivos deberes, a un camino predeterminado, con un final predeterminado. El ser humano se liberaría del miedo implacable de "volver atrás", de perderlo todo, de ser "menos que ayer", de no evolucionar, de no crecer... Y también del miedo al futuro porque el cómo, la operatividad, el tránsito, se vive sólo en el presente. Puede uno entonces comenzar a vivir con total libertad ya que aprendió como producir el cambio de un estado a otro: lo conoce, lo controla, lo elige, le da sentido, libremente. La vida comenzaría a tener un sentido obvio,en sí misma, que no necesitaría ser declarado, porque estaría incorporado al individuo como un organismo vivo, por el simple hecho de estar vivo en el universo. La vida tendría un sentido en sí misma, como un proceso inagotable de autoprocreación de múltiples estados en un cambio incesante. Los logros y éxitos que tanto agobian al hombre moderno pasarían a ser sólo un cierto tipo de estados, entre muchos otros. Y el "fracaso" dejaría de producir el dolor que sentimos habitualmente porque lo vivenciaríamos como una etapa más de un devenir inagotable. Simplemente pondríamos más atención en el proceso que en los resultados, aprendiendo de nosotros mismos para la próxima experiencia.
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Hemos heredado una civilización en la cual las cosas que realmente importan en la vida humana existen al margen de nuestra cultura. ¿Qué es lo que importa? Importa cómo se produce el nacimiento; importa cómo son criados los niños; importa el tener una vida onírica rica y activa. Importan los animales y también la seguridad ontológica, la magia de la interacción personal y la sana y apasionada expresión sexual. No importan carrera y prestigio, ni el hacer que luzcan bien, ni lo más nuevo en arte o ciencia. Volver a nuestros sentidos significa ordenar esto de una vez por todas. Significa también encarnarse. Y finalmente las dos vienen a ser la misma cosa . (Morris Berman, en "Cuerpo y Espíritu")
Los dejo con lema
de El Transeúnte: "Esto que buscamos no puede ser hallado mediante la
búsqueda; sin embargo, sólo los buscadores lo encuentran" (proverbio Sufí)
Cuatro pautas para el futuro de las ciencias cognitivas Francisco Varela Este
trabajo es una versión condensada del artículo de F. Varela (1999), Steps
to a science of Interbeing: Unfolding the Dharma implicit in modern cognitive
science, en The Psychology of Awakening, Rider/Random House, Nueva York.
Me parece bueno el aprendizaje, solo apliquemoslo.......... en un discurso a los graduados en una universidad, hace varios días el exdirector de coca cola, brian dyson, hablo sobre la relacion entre el trabajo y otros compromisos: "Imaginen la vida como un juego en el que ustedes hacen malabarismos con cinco bolas que arrojan al aire. son el trabajo, la familia, la salud, los amigos y el espiritu. Pronto se daran cuenta de que el trabajo es una bola de goma. si se cae, rebota. Pero las otra cuatro bolas: familia, salud, amigos y espiritu, son de vidrio. Si dejan caer una de esas van a quedar irrevocablemente rayada, rajada o rota. Nunca volveran a ser las mismas. comprendanlo y busquen el equilibrio en la vida. como? no disminuyan su propio valor comparandose con otros. Es porque somos todos diferentes que cada uno de nosotros es especial. No fijen sus objetivos en razon de lo que otros consideran importante. Solo ustedes estan en condiciones de elegir lo que es mejor para ustedes. no den por supuestas las cosas mas queridas por su corazon. Apeguense a ellas como a la vida misma, porque sin ellas la vida carece de sentido. No dejen que la vida se les escurra entre los dedos por vivir en el pasado o para el futuro. Si viven un dia a la vez, viviran todos los dias de su vida. no abandonen cuando todavia son capaces de un esfuerzo mas. Nada termina hasta el momento en que uno deja de intentar. No teman admitir que no son perfectos. Ese es el fragil hilo que nos mantiene unidos. No teman enfrentar riesgos. Es corriendo riesgos que aprendemos a ser valientes. No exluyan de sus vidas al amor diciendo que no se le puede encontrar. La mejor forma de recibir amor es darlo; la forma mas rapida de quedarse sin amor es aferrarlo demasiado; y la mejor forma de mantener el amor es darle alas. No corran tanto por la vida que lleguen a olvidar no solo donde han estado sino tambien a donde van. no olviden que la mayor necesidad emocional de una persona es la de sentirse apreciado. no teman aprender. el conocimiento es liviano, es un tesoro que se lleva facilmente. no usen imprudentemente el tiempo o las palabras. no se pueden recuperar. la vida no es una carrera, sino un viaje que debe ser disfrutado a cada paso. ayer es historia, mañana es misterio y hoy es un regalo: por eso se le llama "presente".
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Jorge Luis Borges Con
qué puedo abrazarte? Two english Poems.
tierra nocturna
Derechos
del trabajador, ¿un tema para arqueólogos? Más
de noventa millones de clientes acuden cada semana a las tiendas Wal-Mart.
Sus más de novecientos mil empleados tienen prohibida la afiliación
a cualquier sindicato. Cuando a alguno se le ocurre la idea, pasa a ser
un desempleado más. La exitosa empresa niega sin disimulo uno de los derechos
humanos proclamados por las Naciones Unidas: la libertad de asociación.
El fundador de Wal-Mart, Sam Walton, recibió en 1992 la medalla de la
Libertad, una de las más altas condecoraciones de Estados Unidos. Uno
de cada cuatro adultos norteamericanos y nueve de cada diez niños engullen
en McDonald's la comida plástica que los engorda. Los trabajadores de
McDonald's son tan desechables como la comida que sirven: los pica la
misma máquina. Tampoco ellos tienen el derecho de sindicarse. En Malaisia,
donde los sindicatos obreros todavía existen y actúan, las empresas Intel,
Motorola, Texas Instruments y Hewlett Packard lograron evitar esa molestia.
El Gobierno de Malaisia declaró union free (libre de sindicatos) el sector
electrónico. Tampoco tenían ninguna posibilidad de agremiarse las 190
obreras que murieron quemadas en Tailandia, en 1993, en el galpón trancado
por fuera donde fabricaban los muñecos de Sesame Street, Bart Simpson
y los Muppets. Bush y Gore coincidieron, durante la campaña electoral
del año pasado, en la necesidad de seguir imponiendo en el mundo el modelo
norteamericano de relaciones laborales. 'Nuestro estilo de trabajo', como
ambos lo llamaron, es el que está marcando el paso de la globalización
que avanza con botas de siete leguas y entra hasta en los más remotos
rincones del planeta. La tecnología, que ha abolido las distancias, permite
ahora que un obrero de Nike en Indonesia tenga que trabajar cien mil años
para ganar lo que gana en un año un ejecutivo de Nike en Estados Unidos,
y que un obrero de la IBM en Filipinas fabrique computadoras que él no
puede comprar. Es la continuación de la época colonial en una escala jamás
conocida. Los pobres del mundo siguen cumpliendo su función tradicional:
proporcionan brazos baratos y productos baratos, aunque ahora produzcan
muñecos, zapatos deportivos, computadoras o instrumentos de alta tecnología,
además de producir, como antes, caucho, arroz, café, azúcar y otras cosas
malditas por el mercado mundial. Desde 1919 se han firmado 183 convenios
internacionales que regulan las relaciones de trabajo en el mundo. Según
la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de esos 183 acuerdos,
Francia ratificó 115; Noruega, 106; Alemania, 76, y Estados Unidos...
14. El país que encabeza el proceso de globalización sólo obedece sus
propias órdenes. Así garantiza suficiente impunidad a sus grandes corporaciones,
lanzadas a la cacería de mano de obra barata y a la conquista de territorios
que las industrias sucias pueden contaminar a su antojo. Paradójicamente,
este país, que no reconoce más ley que la ley del trabajo fuera de la
ley, es el que ahora dice que no habrá más remedio que incluir 'cláusulas
sociales' y de 'protección ambiental' en los acuerdos de libre comercio.
¿Qué sería de la realidad sin la publicidad que la enmascara? Esas cláusulas
son meros impuestos que el vicio paga a la virtud con cargo al rubro relaciones
públicas, pero la sola mención de los derechos obreros pone los pelos
de punta a los más fervorosos abogados del salario de hambre, el horario
de goma y el despido libre. Desde que Ernesto Zedillo dejó la presidencia
de México, pasó a integrar los directorios de la Union Pacific Corporation
y del consorcio Procter & Gamble, que opera en 140 países. Además, encabeza
una comisión de las Naciones Unidas y difunde sus pensamientos en la revista
Forbes: en idioma tecnocrático, se indigna contra 'la imposición de estándares
laborales homogéneos en los nuevos acuerdos comerciales'. Traducido, eso
significa: arrojemos de una buena vez al tacho de la basura toda la legislación
internacional que todavía protege a los trabajadores. El presidente jubilado
cobra por predicar la esclavitud. Pero el principal director ejecutivo
de General Electric lo dice más claro: 'Para competir, hay que exprimir
los limones'. Los hechos son los hechos. Ante las denuncias y las protestas,
las empresas se lavan las manos: yo no fui. En la industria posmoderna,
el trabajo ya no está concentrado. Así es en todas partes, y no sólo en
la actividad privada. Los contratistas fabrican las tres cuartas partes
de los autos de Toyota. De cada cinco obreros de Volkswagen en Brasil,
sólo uno es empleado de la empresa. De los 81 obreros de Petrobrás muertos
en accidentes de trabajo en los últimos tres años, 66 estaban al servicio
de contratistas que no cumplen las normas de seguridad. A través de 300
empresas contratistas, China produce la mitad de todas las muñecas Barbie
para las niñas del mundo. En China sí hay sindicatos, pero obedecen a
un Estado que, en nombre del socialismo, se ocupa de la disciplina de
la mano de obra: 'Nosotros combatimos la agitación obrera y la inestabilidad
social para asegurar un clima favorable a los inversores', explicó recientemente
Bo Xilai, secretario general del Partido Comunista Chino en uno de los
mayores puertos del país. El poder económico está más monopolizado que
nunca, pero los países y las personas compiten en lo que pueden: a ver
quién ofrece más a cambio de menos, a ver quién trabaja el doble a cambio
de la mitad. A la vera del camino están quedando los restos de las conquistas
arrancadas por dos siglos de luchas obreras en el mundo. Las plantas maquiladoras
de México, Centroamérica y el Caribe, que por algo se llaman sweat shops
(talleres del sudor), crecen a un ritmo mucho más acelerado que la industria
en su conjunto. Ocho de cada diez nuevos empleos en Argentina están 'en
negro', sin ninguna protección legal. Nueve de cada diez nuevos empleos
en toda América Latina corresponden al 'sector informal', un eufemismo
para decir que los trabajadores están librados a la buena de Dios. La
estabilidad laboral y los demás derechos de los trabajadores, ¿serán de
aquí a poco un tema para arqueólogos? ¿No más que recuerdos de una especie
extinguida? En el mundo al revés, la libertad oprime: la libertad del
dinero exige trabajadores presos de la cárcel del miedo, que es la más
cárcel de todas las cárceles. El dios del mercado amenaza y castiga; y
bien lo sabe cualquier trabajador, en cualquier lugar. El miedo al desempleo,
que sirve a los empleadores para reducir sus costes de mano de obra y
multiplicar la productividad, es, hoy por hoy, la fuente de angustia más
universal. ¿Quién está a salvo del pánico de ser arrojado a las largas
colas de los que buscan trabajo? ¿Quién no teme convertirse en un 'obstáculo
interno', para decirlo con las palabras del presidente de la Coca-Cola,
que hace año y medio explicó el despido de miles de trabajadores diciendo
que 'hemos eliminado los obstáculos internos'? Y en tren de preguntas,
la última: ante la globalización del dinero, que divide al mundo en domadores
y domados, ¿se podrá internacionalizar la lucha por la dignidad del trabajo?
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