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Actividades
que llenan el alma |
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Oleo de una mujer con sonbrero Una mujer se ha perdido conocer el delirio y el polvo. La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes
Una mujer innombrable huye como una gaviota Una mujer con sombrero como un cuadro del viejo Chagall
corrompiéndose al centro del miedo y yo que nos soy bueno, ------------------------ Hoy mi deber Hoy mi deber era Hoy era un momento Pero tú me faltas, Hoy yo que tenía Qué hago tan lejos Tu boca pequeña Tu cuerpo y mi cuerpo Hoy mi deber era Y creo que acaso PABLO MILANES
todavia quedan restos de humedad todavia yo no se si volvera suele ser violenta y tierna todavia no pregunte te quedaras ALFREDO ZITARROSA Adagio de mi país En mi país, que tristeza, En mi país que tristeza, Tú no pediste la guerra, En mi país somos duros: En mi país, que tibieza, ---------------------- Guitarra negra Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas... Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches del café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir; revisando a mi madre, su hemiplejía, al Uruguay batllista, a Arístides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre ni a mi madre, ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin, ni al príncipe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie... Ni a los muertos Fernández más recientes... A mí tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas... Y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... La noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... Y se echará en el piso como un perro... Y aguardará hasta la madrugada... Hoy... Dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre... Mi corazón está mejor sitiado que mi casa... Mi casa, más cercada que mi barrio... Mi barrio, cercado por mi pueblo... En mi barrio vive el Presidente, cercado por un muro casi derrumbado... Temblando, con el frontal partido por el marrón, por el marronero, cae sobre sus costillas, pesada como un mundo, la res... Cae con estrépito, de bruces sobre el cemento... Balando al descuajarse su osamenta, ya sólo un pobre costillar enorme, ya sólo un pobre cuero y sangre, media tonelada de huesos astillados, hincados en toda esa vida temblorosa y atónita... Ahí se va alzando, como un pesado pingajo, atrapada por la pata por un gancho que le salta arriba, que la alza por un ojal abierto en el garrón de un cuchillazo en plena estupidez sentimental, en plena media tonelada de monstruoso dolor, incomprensible, absurdo, balando, plañidera y tonta, como un escarabajo que no piensa, mientras medita lentamente por qué duele tanto y por qué duele qué parte de quién que es ella misma, la res, abierta al descuartizamiento atroz por todas partes, que nunca habían dolido y que eran tantas partes, tan extensas... Y que pastando nunca habían dolido... Haciendo leche, esperma, músculos, crin y cuero y cornamenta viva, que eran la vida misma manando hacia sus adentros, vibrando tiernamente como un sol cálido hacia sus adentros... Y nunca habían dolido... Ya está colgada... Las patas delanteras se enderezan, se endurecen y avanzan hacia adelante y hacia arriba, implorantes y fatalmente rígidas, rematadas en cortas pezuñas que hace un instante amasaban el barro del corral, el estiércol de otros cien balidos. Dinosaurios del siglo de las máquinas, nacidos para morir de un marronazo... Ahora ya es carne azul colgada en la heladera: "Uruguay, For export"... Aquella res, que murió de un marronazo, cayó y tembló todo el frigorífico... Aquella otra res que recibió el marronazo en plena frente, de dos dedos de espesor, mientras entraba al tubo desconfiando porque allí no había pasto, alcanzó a comprender que había otra res delante, balando, que ya se la llevaba el gancho... Y cayó detrás, también, y el cemento tembló bajo esos huesos... Aquella otra res, que esquivó el marronazo y que cayó también, con un ojo reventado y una guampa partida, deshecha, también cayó y tembló la tierra, tembló el marrón, tembló el marronero; la res, murió temblando de dolor y de miedo... De un marronazo en plena frente, "For export", del Uruguay. II En la punta del agua... III ...Hace un buen rato ya que doy trabajo VIOLETA PARRA Gracias a la Vida Gracias a la vida que me ha dado tanto Gracias a la vida que me a ha dado tanto Gracias a la vida que me ha dado tanto PEDRO GUERRA Pasa Aquí hace menos frío que en la calle Aquí hay una canción que nos descansa Pasa, entra, Pasa, entra, Pasa, entra, Aquí hace menos frío que en la calle, Pasa, entra, Pasa, entra, Pasa, entra, Pasa, entra, Pasa, entra, Pasa, entra, -------------------------------- Oasis Los Oasis son siempre espejismos Las palabras no sólo definen Poco, mucho, algo, casi, casi nada Hay distancias que guardan caricias En el mar hay tesoros y peces Poco, mucho, algo, casi, casi nada ---------------------------------------- Gente sola Hay gente que sueña, que abraza a otra gente Gente en el ruido, en el humo de todos los bares
JOAQUÍN SABINA Noches de Boda Que el maquillaje de tu risa Que las verdades no tengan complejos
JOAN MANUEL SERRAT Toca Madera Nada tienes que perder Cruza los dedos toca madera Nada tienes que perder
UN PEQUEÑO MANU CHAO ILUSTRADO Por Esteban Pintos "Entre lo dicho y lo hecho es el camino, es derecho. Una tras otra se escuchan las sentencias, pequeños manifiestos.
A veces se cantan, a veces se reproducen desde una grabación. Se repiten,
como en un mantra levemente acelerado y definitivamente festivo, a caballo
de reggae, cumbia, mambo electrónico, ska y hardcore latino. La máquina
de hacerlos, puesta en marcha y con el rodaje necesario, luce imparable.
Es el registro en vivo que recopila los más de 120 shows que Manu Chao
y su colectivo Radio Bemba dieron a lo largo del mundo, desde Barcelona
a Tokio, de Buenos Aires a Los Angeles, de Manchester a Tijuana. El disco
en vivo de Manu Chao bautizado Radio Bemba Sound System, cierre de una
trilogía brillante que incluye los registros de estudio Clandestino y
Ultima Estación: Esperanza, está a punto de aparecer en la Argentina en
un año en que todo parece estar en peligro, aquí y ahora. Pocas obras
musicales de este tiempo retratan, desde una mirada que es global y aldeana
a la vez, este tiempo. Ok, en vivo se repiten una tras otra las mismas
canciones de los discos anteriores, construidos alrededor de un concepto
sonoro único y original que desafía cualquier convención del multigénero
al que remiten. Apenas un par de novedades que no lo son tanto si se prestó
atención a alguna de las varias grabaciones piratas que circulan por el
mundo desde que esta versión latina del neverending tour que patentó Bob
Dylan se puso en marcha: Mr. Bobby, Rumba de Barcelona y nuevos arreglos
para viejas canciones, varias de ellas superclásicos de Mano Negra, el
meteorito que cayó desde el primer mundo en Latinoamérica a principios
de la década del noventa y que cambió para siempre el paisaje del rock
de esta parte del mundo. Este compendio de diversas grabaciones en vivo
que entrega Radio Bemba Sound System no difiere de los shows que miles
de argentinos disfrutaron en Mendoza, Rosario y Buenos Aires durante 2000
y 2001. Sin embargo, el rodaje propio de una banda en la ruta otorga un
altísimo valor agregado al resultado final: esta es una máquina de reggae
que acelera y desacelera a gusto y placer, haciendo de una única canción
un largo viaje sonoro en donde no conviene ignorar aquello que se está
diciendo sobre los contagiosos ritmos. Todo lo contrario, con ese soporte
instrumental único en su especie, las sentencias (las citadas al comienzo
de esta nota y otras tantas) cobran un sentido profundamente político
y revolucionario. Allí radica uno de los grandes logros de este músico
nacido en Francia, ciudadano del primer mundo y artista estrella de un
sello multinacional (a propósito, este es el último disco de su contrato
con Virgin) que parece representar más que nadie un ideal de artista bohemio,
comprometido, sencillo y generoso. Adjetivos todos que, de no tratarse
de Manu Chao precisamente, sonarían vacíos de contenido, únicamente viables
para una campaña promocional. No es el caso. Manu Chao es una mezcla de
punkrocker, trovador callejero, poeta beatnik y agitador cultural-político.
En él se cruzan The Clash, la Sonora Matancera, Bob Marley y Rafael Alberti,
y alegremente se entremezclan al ritmo de un reggae que parece infinito.
Desde allí, denuncia el presente pero predica la posibilidad del futuro,
guarda lugar para la fiesta y la esperanza, reivindica la lentitud en
un mundo hecho a pura velocidad, hace que todo parezca posible. El mejor
legado que este disco en vivo tiene, para sus fans (millones en todo el
mundo), eventuales descubridores e incluso detractores (el debate sobre
la cantidad de tarjetas de crédito que posee sigue abierto), es: durante
los setenta y pico minutos de música festiva y catártica se puede pensar
que hay un mundo mejor, posible, justo, al alcance de la mano. Será cuestión
de proponérselo. Los textos que acompañan esta nota, escritos por Manu
Chao y publicados en su sitio de Internet, brindan la posibilidad de entender
un poco más de qué está hecho este hombre. *** Viajes y peligros... *** Los viajes *** El recuerdo *** La ilusión ... *** Perdido en el siglo *** La desilusión Mi mejor arma contra la desilusión *** Soy un artesano No soy más que un artesano de la música.
LA INCREIBLE HISTORIA DE DIDO Casi casi un cuento de hadas Dido intentó sacar en Inglaterra el suyo antes que saliera el de Eminem.
Mientras recorremos Francia en un ómnibus de dos pisos, Dido Armstrong,
en este momento la estrella musical que más vende en el mundo, decide
darle una serenata a su banda, que viene en el micro de atrás. Horas antes,
habían hecho una presentación en París, cantando canciones de su álbum
No Angel, que trepó al número uno de los charts franceses ese mismo día.
Pero ahora es la cantante la que se encarga de los aullidos a través de
la radio que conecta los dos ómnibus, cantando una ver sión deliberadamente
desafinada de Sólo llamé para decirte que te amo, de Stevie Wonder. Dieciocho
meses después del lanzamiento de No Angel en los Estados Unidos, las ventas
finalmente superaron la marca del millón. Dido había pautado las cosas
para no sufrir los efectos de la fama: "Pensé que iba a poder vender toneladas
de discos sin que nadie supiera quién era." Pero en la playa vio a una
persona que hojeaba un ejemplar del New Musical Express y le llamó la
atención ver una cara conocida en tapa. La suya. Algo incómoda, fue hasta
el kiosco y compró todos los ejemplares que quedaban para que nadie pudiera
leerlos. Fue el primer indicio de que todo había cambiado. Culpa del rapper
blanco Eminem, que había tomado, a través de un sampler, el primer verso
de su canción Thank You, una azucarada canción de amor escrita para su
novio Bob y lo había convertido en el tema central de su relato de retorcida
obsesión, Stan. La contribución de Dido al hit se convirtió para la prensa
sensacionalista británica en un relato irresistible sobre "la serena belleza
británica que conoce a la controvertida bestia estadounidense". De pronto,
Dido vendía discos a velocidad extraordinaria: siete millones hasta la
fecha, sin señales de que el ímpetu vaya a detenerse. Sentada ahora en
una gran suite con vista al mar, Dido dice que recién está haciéndose
a la idea de lo que significa todo este éxito. Aunque, llegado el momento,
se hará verdaderamente rica, el ingreso de los derechos de autor tarda
un poco. Y hasta ahora, su vida apenas ha cambiado: "Cada vez tengo habitaciones
más grandes en los hoteles. Pero, por lo demás, tengo la misma vida de
siempre. Seguimos de gira, así que no tenemos mucho sentido de la realidad".
Dido y su hermano Rollo (músico dance al comando del grupo Faithless)
tuvieron una infancia poco común. Crecieron en el norte de Londres en
una casa llena de libros, sin televisión ni visitas. Odiaban ser diferentes.
Por el nombre. Por la ropa. Por los extraños almuerzos que llevaban al
colegio. La chica fue bautizada con este nombre por el personaje de la
reina de Cartago que aparece en La Eneida, de Virgilio. Pero en su partida
de nacimiento, aparece el nombre Florian Cloud De Bounevialle Armstrong.
"Que te llamen de una manera y te bauticen de otra es desconcertante e
irritante", dice. "Es una de las cosas más irritantes que me hicieron
mis padres. Todavía me enoja. Florian es un nombre alemán de varón. Es
una maldad. Ponerle a tu hijo una sarta de nombre extraños. Me daba tanta
vergüenza. Me parecía cruel que me llamaran Dido y esperaran que me las
arreglara con eso yo sola." A los 15 , le pidieron que se fuera de la
casa. Reconoce que "probablemente para entonces era un poco insoportable".
Lo que se salteó, cavila, fue el tiempo para decidir qué quería hacer
de su vida. Razón por la cual quizá terminó trabajando en una agencia
literaria de día, estudiando de noche para abogada y dando vueltas por
el estudio en las horas que le quedaban. "No recuerdo un momento de mi
vida en que no haya estado llena de cosas para hacer, y de una culpa que
me lleva a hacer más y más." Los ataques de pánico empezaron después de
su último show acompañando a Faithless, en Dublín, en 1995. Hacia el final
de la presentación, Dido bajaba del escenario mientras la otra cantante
del grupo hacía su solo, y esa noche en particular, el director de gira
le dijo que tenían que terminar rápido porque habían apuñalado a seis
personas del público. Esa noche, en la habitación del hotel, pensó que
le había dado un ataque al corazón. Se rehizo escribiendo una canción
(Slide, que aparece en el álbum). Pero los ataques se hicieron constantes.
"Me duró mucho tiempo, hasta que empecé a hacer giras. De modo que, al
principio, fue todo un desafío subir al escenario." Con el tiempo, se
dio cuenta de que tenía que hacer algunos cambios, dejar de imponerse
tanto esfuerzo. Y aunque a veces siente que está por tener un ataque,
no ha tenido ninguno en dos años. "En cierta forma, condicionó toda mi
carrera, porque decidí que siempre tenía que rodearme de gente en quien
confiara y que me gustara", asume. Dido no hubiera sacado ningún disco
si su hermano no la convencía de grabarlo para su propio sello. Pero justo
cuando estaba por salir el álbum en 1999, Rollo decidió vender Cheeky
a BMG, y suspendió sus lanzamientos por un año mientras se negociaba el
contrato. Arista siguió adelante con el lanzamiento según lo planeado,
y a Dido no le quedó otra opción que ir a los Estados Unidos, encargarse
de todos los viajes, los conciertos, las relaciones públicas y la parte
más pesada del negocio. Sus canciones empezaron a aparecer en las bandas
sonoras y en el interín llegó lo de Stan y Dido se encontró cantando en
Saturday Night Live o subiendo al escenario con Eminem para enfrentar
a "25.000 adolescentes sudorosos" en los estadios. Dido dice que el rapero
"siempre fue dulce, encantador y amistoso", pero se nota que está cansada
de hablar de él. De hecho sabiendo lo que vendría, hizo lo imposible porque
el álbum saliera en Inglaterra antes que el disco de Eminem. Pero al final
salieron juntos y su éxito se potenció. Como resultado de ello, decidió
no cantar con el rapper en la entrega de los Brit awards este año. "La
voy a cantar únicamente cuando la quiera cantar", se encoge de hombros.
El año que viene Dido hará un nuevo álbum, luego habrá una gira mundial
hasta el 2003, después de la cual, dice: "Seguiré adelante hasta que empiece
a sentir que está todo mal". Eventualmente le gustaría crear un sello
propio y escribir canciones para los artistas que contrate. En algún momento,
le gustaría tener hijos y perros. Por ahora, hay presentaciones que hacer.
Son las dos de la mañana cuando nos despedimos en Madrid, mientras Dido
se sube al ómnibus para iniciar otra travesía de toda la noche antes de
su show de Barcelona. "Ahora esta es mi vida, no una cosita que hago de
vez en cuando", dice, como si fuera un descubrimiento repentino. "No podría
pegar la vuelta e irme, tengo empleada a tanta gente. Eso es raro. Pero
siento que esta es la vida que está bien, siento que no estoy metida en
la vida equivocada".
Presente
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