Actividades que
llenan el alma
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SILVIO RODRIGUEZ

 

Oleo de una mujer con sonbrero

Una mujer se ha perdido conocer el delirio y el polvo.
Se ha perdido esta bella locura su breve cintura debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila que promete dejarnos a oscuras
veo un perro ladrando a la luna como otra figura que recuerda a ti.
Veo más, veo que no me halló.
Veo más, veo que se perdió.

La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes
los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar
ni el mejor orador conjurar.

Una mujer innombrable huye como una gaviota
y yo rápido dejo mis botas, blasfemo una nota y apago el reloj.
Que me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.

Una mujer con sombrero como un cuadro del viejo Chagall corrompiéndose al centro del miedo y yo que nos soy bueno,
me puse a llorar
Pero entonces lloraba por mi
Y ahora por verla morir.

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Hoy mi deber

Hoy mi deber era
cantarle a la patria
alzar la bandera
sumarme a la plaza

Hoy era un momento
más bien optimista
un renacimiento
un sol de conquista

Pero tú me faltas,
hace tantos días
que quiero y no puedo
tener alegrías

Pienso en tu cabello
que estalla en mi almohada
y estoy que no puedo
dar otra batalla

Hoy yo que tenía
que cantar a coro
me escondo del día
susurro esto solo

Qué hago tan lejos
dándole motivos
a esta jugarreta cruel
de los sentidos

Tu boca pequeña
dentro de mi beso
conquista, se adueña,
no toca receso

Tu cuerpo y mi cuerpo
cantando sudores,
sonidos posesos,
febriles temblores

Hoy mi deber era
cantarle a la patria
alzar la bandera
sumarme a la plaza

Y creo que acaso
al fin lo he logrado
soñando tu abrazo
volando a tu lado.


PABLO MILANES


El breve espacio en que no estás

todavia quedan restos de humedad
sus olores llenan ya mi soledad
en la cama su silueta se dibuja cual promesa
de llenar el breve espacio en que no esta

todavia yo no se si volvera
nadie sabe al dia siguiente lo que hara
rompe todos mis esquemas
no confiesa ni una pena
no me pide nada a cambio
de lo que da

suele ser violenta y tierna
no habla de uniones eternas
mas se entrega cual si hubiera
solo un dia para amar

no comparte una reunion
mas le gusta la cancion
que comprometa su pensar

todavia no pregunte te quedaras
temo muco a la respuesta de un jamas
la prefiero compartida
antes que vaciar mi vida
no es perfecta mas se acerca
a lo que yo simplemente soñe


ALFREDO ZITARROSA

Adagio de mi país

En mi país, que tristeza,
la pobreza y el rencor.
Dice mi padre que ya llegará
desde el fondo del tiempo
otro tiempo y me dice que el sol brillará
sobre un pueblo que él sueña
labrando su verde solar.

En mi país que tristeza,
la pobreza y el rencor.
Tú no pediste la guerra,
madre tierra, yo lo sé.

Dice mi padre que un solo traidor
puede con mil valientes;
él siente que el pueblo,
en su inmenso dolor,
hoy se niega a beber
en la fuente clara del honor.

Tú no pediste la guerra,
madre tierra, yo lo sé.
En mi país somos duros: el futuro lo dirá.
Canta mi pueblo una canción de paz.
Detrás de cada puerta está alerta mi pueblo;
y ya nadie podrá silenciar su canción
y mañana también cantará.

En mi país somos duros:
el futuro lo dirá.
En mi país, que tibieza,
cuando empieza a amanecer.
Dice mi pueblo que puede leer
en su mano de obrero el destino
y que no hay adivino
ni rey que le pueda marcar
el camino que va a recorrer.

En mi país, que tibieza,
cuando empieza a amanecer.
En mi país somos miles y miles
de lágrimas y de fusiles,
un puño y un canto vibrante,
una llama encendida,
un gigante que grita:
¡Adelante... Adelante!

En mi país brillará,
yo lo sé,
el sol del pueblo, arderá, nuevamente,
alumbrando mi tierra.

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Guitarra negra


I

Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra...
Cómo haré para que sientas mi torpe amor,
mis ganas de sonarte entera y mía...
Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto,
tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente,
tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro,
tus parientes cantores, tus tres almas,
conversadoras como niñas...
Cómo se puede amarte sin dolor,
sin apuro, sin testigos,
sin manos que te ofendan...
Cómo traspasarte mis hombres
y mujeres bien queridos, guitarra;
mis amores ajenos,
mi certeza de amarte como pocos...
Cómo entregarte todos esos nombres
y esa sangre,
sin inundar tu corazón de sombras,
de temblores y muerte,
de ceniza, de soledad y rabia,
de silencio, de lágrimas idiotas...
Hoy anduvo la muerte
buscando entre mis libros alguna cosa...
Hoy por la tarde anduvo, entre papeles,
averiguando cómo he sido,
cómo ha sido mi vida,
cuánto tiempo perdí,
cómo escribía cuando había verduleros
que venían de las quintas,
cuando tenía dos novias, un lindo jopo,
dos pares de zapatos,
cuando no había televisión,
ese mundo a los pies,
violento, imbécil, abrumador,
esa novela canallesca escrita por un loco...
Hoy anduvo la muerte entre mis libros
buscando mi pasado,
buscando los veranos del 40,
los muchachitos bajo la manguera,
las siestas clandestinas,
los plátanos del barrio,
asesinados, tallados en el alma...
Hoy anduvo la muerte
revisando mi abono del tranvía,
mis amigos, sus nombres,
las noches del café Montevideo,
las encomiendas por la Onda con olor a estofado,
revisando a mi padre,
su Berreta, su Baldomir;
revisando a mi madre, su hemiplejía,
al Uruguay batllista,
a Arístides querido,
a mis anarcos queridos bajo bandera,
bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables...
Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono,
distintos bajo los dedos índices,
las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos,
los pálidos fantasmas que me habitan,
sus pies y manos múltiples,
sus ojos y sus dientes,
bajo sospecha de subversión...
Y no halló nada...
No pudo hallar a Batlle,
ni a mi padre ni a mi madre,
ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin,
ni al príncipe Kropotkin,
ni al Uruguay ni a nadie...
Ni a los muertos Fernández más recientes...
A mí tampoco me encontró...
Yo había tomado un ómnibus al Cerro
e iba sentado al lado de la vida...
Pasé frente al Nocturno
y la vida había pintado unos carteles...
Pregunté en una esquina por la hora,
y en la bolsa del hombre que me dijo la hora
iba la vida junto con su almuerzo...
Hoy dejaré las puertas y
las ventanas de mi casa, abiertas...
Y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa,
por todas las ventanas de todo el barrio,
por todas las ventanas de todos los cuarteles
y de todas las cárceles,
por todas las ventanas de los hospitales...
La noche entrará, cabeceando,
saltará para adentro,
sombra a sombra a la luz del farol...
Y se echará en el piso como un perro...
Y aguardará hasta la madrugada...
Hoy...
Dejaré las puertas y las ventanas de mi casa,
abiertas, para siempre...
Mi corazón está mejor sitiado que mi casa...
Mi casa, más cercada que mi barrio...
Mi barrio, cercado por mi pueblo...
En mi barrio vive el Presidente,
cercado por un muro casi derrumbado...
Temblando,
con el frontal partido
por el marrón, por el marronero,
cae sobre sus costillas,
pesada como un mundo, la res...
Cae con estrépito, de bruces sobre el cemento...
Balando al descuajarse su osamenta,
ya sólo un pobre costillar enorme,
ya sólo un pobre cuero y sangre,
media tonelada de huesos astillados,
hincados en toda esa vida temblorosa y atónita...
Ahí se va alzando, como un pesado pingajo,
atrapada por la pata por un gancho que le salta arriba,
que la alza por un ojal abierto
en el garrón de un cuchillazo en plena estupidez sentimental,
en plena media tonelada de monstruoso dolor,
incomprensible, absurdo, balando, plañidera y tonta,
como un escarabajo que no piensa,
mientras medita lentamente
por qué duele tanto y por qué duele
qué parte de quién que es ella misma,
la res, abierta al descuartizamiento atroz por todas partes,
que nunca habían dolido y que eran tantas partes, tan extensas...
Y que pastando nunca habían dolido...
Haciendo leche, esperma, músculos,
crin y cuero y cornamenta viva,
que eran la vida misma manando hacia sus adentros,
vibrando tiernamente como un sol cálido hacia sus adentros...
Y nunca habían dolido...
Ya está colgada...
Las patas delanteras se enderezan,
se endurecen y avanzan hacia adelante
y hacia arriba,
implorantes y fatalmente rígidas,
rematadas en cortas pezuñas
que hace un instante amasaban el barro del corral,
el estiércol de otros cien balidos.
Dinosaurios del siglo de las máquinas,
nacidos para morir de un marronazo...
Ahora ya es carne azul colgada
en la heladera: "Uruguay, For export"...
Aquella res, que murió de un marronazo,
cayó y tembló todo el frigorífico...
Aquella otra res que recibió el marronazo
en plena frente, de dos dedos de espesor,
mientras entraba al tubo desconfiando
porque allí no había pasto,
alcanzó a comprender que había otra res delante,
balando, que ya se la llevaba el gancho...
Y cayó detrás, también,
y el cemento tembló bajo esos huesos...
Aquella otra res, que esquivó el marronazo
y que cayó también, con un ojo reventado
y una guampa partida, deshecha,
también cayó y tembló la tierra,
tembló el marrón, tembló el marronero;
la res, murió temblando de dolor y de miedo...
De un marronazo en plena frente, "For export", del Uruguay.

II

En la punta del agua...
una flor blanca, luminosa,
de quince dólares, se hace chispa,
se abulta, se diluye,
chorrea entre otras flores más pequeñas,
llora, se agita,
la catapulta el chorro de agua
y sube como bola en el aire...
Está naciendo siempre,
mientras el agua canta en esa fuente de la boite...
Entre aplausitos, al compás de la orquesta,
blanda flor blanca, acuosa, nostalgiosa en el aire...
Subida en los aplausos
como espitada, hendida, empitonada...
Gime y llora en la noche,
tira estrellas bailando bajo el humo,
renace, llora por el chorro azul-blanco
de la fuente como si fuera planta que la cría
-y que no es- .... y sin embargo,
así seguirá abriéndose,
muriendo, hinchándose y flotando,
mientras duren la noche,
su belleza infantil de ingeniería,
su blando corazón bajo el foquillo fijo y lechoso...
El gringo, el chorro de agua a precio,
el aire de importación, esas hembras, el mozo, esos señores...

III

...Hace un buen rato ya que doy trabajo
y vengo acostumbrándome al desuso de mi alma,
a la razón del enemigo,
a mis sesenta cigarrillos diarios,
a las malas costumbres de mis canciones,
que de algún modo siempre fueron nuestras,
vos lo sabés, guitarra negra...
Hoy reanudo en un cómico enderezo
la hora de ayer parada en su nostalgia.
Me hacen sufrir las alas que me puse para volar,
mas grito y se alzan,
gimo y me acompañan,
río y baten de a dos,
como que están amándose y se odian,
sin embargo mis dos alas
se odian, se enderezan,
se hacen amigas mías para llevarme por todas partes:
allá está la canción, aquí la nada...
Más allá el pueblo y más acá el amor...
Pero el pueblo está también más acá.
Y antes estaba allá también, detrás del pueblo el pueblo...
Hemos viajado por todos mis caprichos
y el pueblo hozando el piso,
amándose con alas como las mías...
Odiando su destino,
odiándome y amándome sin alas,
con millones de pies,
con manos y cabezas y lenguas...
Y sus mil bocas dicen:
"Ahora, la suerte ya está echada...".
La mariposa viene hacia mí en la calle,
en el aire húmedo, por el aire húmedo bailando,
por el aire agobiante, ominoso, bailando en el aire caliente...
Y yo vi que no era a mí a quien buscaba sino a la muerte...
Y que no buscaba la muerte también vi,
porque no era mariposa de la ciudad de hierro,
ni nacida para eso...
Sino que era mariposa nada más, en la ciudad,
presa y ya muerta de antemano,
fatalmente...
Buscando en ese bailar loco y frágil un ala,
un grano, una pizca de polen en el cemento...
Porque la mariposa nace y no aprende nada
hasta que muere en cualquier sitio,
herida de muerte por su semana justa,
por su tiempo preciso,
por su sorbito de vida ya bebida...
Eso no es tan triste...
Triste es ver su cadena de huevos en el hollín,
depositados junto a un río de aceite,
a la sombra de las altas paredes de cemento...
Su cadena de huevos de seda...
Hago falta...
Yo siento que la vida se agita nerviosa
si no comparezco,
si no estoy...
Siento que hay un sitio para mí en la fila que se ve ese vacío,
que hay una respiración que falta,
que defraudo una espera...
Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero,
el amor del que me aguarda lastimado...
Falta mi cara en la gráfica del pueblo,
mi voz en la consigna,
en el canto,
en la pasión de andar,
mis piernas en la marcha,
mis zapatos hollando el polvo...
Los ojos míos en la contemplación del mañana...
Mis manos en la bandera,
en el martillo,
en la guitarra,
mi lengua en el idioma de todos,
el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra;
guitara negra...
Dice Enrique, mi hermano,
que hay cierto perro hundido
que se lame mansamente y nos lame,
lamiéndose, una herida quieta allá al fondo,
sentado en su escalón...
Y dice más mi hermano,
el otro Enrique, en Praga:
Dice que amarte con certeza,
hacerte enteramente hembra,
darte lo que de vida tengan mis urgencias
será amar más y más a Jaime;
amarlo más de veras...
Por su alma, su propio perro mordedor bajo el garrote,
el cable, el puñetazo, la bolsa de arpillera, el plantón y el insulto...
La olvidada mejilla que no ponen ni él ni nadie a golpear...
Sino con hambre y Rita y José Luis,
con Gerardo y Raúl y Rosa y Sara y Mauricio...
Y por todos nuestros muertos...
Y he sabido, guitarra,
que este otro perro que criaste,
ladrador, campesino,
a veces manso o vigilante,
que roe su propio hueso en la penumbra y gruñe...
cual casi todo perro popular,
vagará por tus anchas veredas,
tus milongas sangrantes...
hasta morir también...
Tal vez un día...
De soledad y rabia...
De ternura...
O de algún violento amor: de amor...
sin duda


VIOLETA PARRA

Gracias a la Vida

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dió dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me a ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día grillos y canarios
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
me ha dado el sonido y el abecedario
con él las palabras que pienso y declaro
padre, amigo, hermano y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro el bueno tan lejos del malo
Cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto.


PEDRO GUERRA

Pasa

Aquí hace menos frío que en la calle
hay leña para un fuego
no mucha pero bueno,
un poco de calor no viene mal.

Aquí hay una canción que nos descansa
un hueco para el alma,
sentirse como en casa,
un alto en el camino nada más.

Pasa, entra,
y siente que hay quien duda como tú
y no se descubre en nada nada de las cosas
que ha escuchado y desespera.

Pasa, entra,
y siente que hay quien duda como tú
pero se abraza a lo que tiene y se levanta
con la fuerza que le queda.

Pasa, entra,
y siente que hay quien duda como tú
pero no tiene más canción
que la que sabe y la cantó
y si no la sabe tararea.

Aquí hace menos frío que en la calle,
los labios para un beso,
oídos para un sueño
la brisa que precisa tu dolor.

Pasa, entra,
y siente que hay quien duda como tú
y no se descubre en nada nada
de las cosas que ha escuchado y desespera.

Pasa, entra,
y siente que hay quien duda como tú
pero se abraza a lo que tiene
y se levanta con la fuerza que le queda.

Pasa, entra,
y siente que hay quien duda como tú
pero no tiene más canción
que la que sabe y la cantó
y si no la sabe tararea.

Pasa, entra,
no importa lo que fue,
pero será lo que será
y alguna forma encontrarás
para pasar por esa puerta.

Pasa, entra,
después de algún traspié
algún color dibujará
lo que hace falta para estar
de nuevo en pie y no perder fuerzas.

Pasa, entra,
y siente que hay quien duda como tu
pero no tiene más canción que la que sabe
y la cantó y si ni la sabe tararea,
tararea...

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Oasis

Los Oasis son siempre espejismos
Hay pasiones que niegan el cielo
Cuando me quisieron yo no quise tanto
Y cuando he querido no siempre quisieron.

Las palabras no sólo definen
Hay canciones que guardan misterios
Cuando me llamaron no escuché el mensaje
Cuando yo lo quise no me respondieron.

Poco, mucho, algo, casi, casi nada
No siempre se cruzan todas las miradas.

Hay distancias que guardan caricias
Y lugares de pocos senderos
Mis señales de humo no encontraron ojos
Y llegaron cartas cuando estaba lejos.

En el mar hay tesoros y peces
En el río hay arena y secretos
Cuando lo quisiste no salió la luna
Cuando no esperabas, te llovieron besos.

Poco, mucho, algo, casi, casi nada
No siempre se cruzan todas las miradas.
Poco, mucho, algo, casi, casi nada
No siempre se cruzan todas las miradas.

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Gente sola

Hay gente en la cola de todos los cines
gente que llora, gente que ríe
gente que sube, que baja de un coche
gente en el Rastro y en los ascensores
gente en la guagua en el Metro
en la lluvia, en un árbol
gente en la cuesta desnuda
vestida cantando,
gente con sombras, con dudas,
gente que añora y ayuda
gente que vive a la moda
que viene y que va...
pero que sola está.

Hay gente que sueña, que abraza a otra gente
gente que reza y luego no entiende
gente durmiendo en el borde del río
gente en los parques, gente en los libros
gente esperando en los bancos de todas las plazas
gente que muere en el borde de cada palabra
gente que cuenta las horas
gente que siente que sobra
gente que busca a otra gente en la misma ciudad...
pero que sola está.

Gente en el ruido, en el humo de todos los bares
gente que en su corazón multiplica los panes
gente con ramos de flores
gente borracha de amores
gente que cava su fosa que no puede más...
pero que sola está...
que sola está...
pero que sola está.

 


JOAQUÍN SABINA

Noches de Boda

Que el maquillaje de tu risa
Que el equipaje no arrastre tus alas
Que el calendario no venga con prisa
Que el diccionario detenga las balas
Que las persianas corrijan la aurora
Que gane el quiero la guerra del puedo
Que los que esperan no cuenten las horas
Que los que matan se mueran de miedo
Que el fin del mundo te pille bailando
Que el escenario me tiña las canas
Que nunca sepas ni cómo ni cuándo ni viento volando ni ayer ni mañana Que el corazón no se pase de moda
Que los otoños te doren la piel
Que cada noche sea noche de bodas
Que no se ponga la luna de miel
Que todas las noches sean noches de bodas.
Que todas las lunas sean lunas de miel

Que las verdades no tengan complejos
Que las mentiras parezcan mentiras
Que no te den la razón los espejos
Que te aproveche mirar lo que mira
Que no se ocupe de ti el desamparo
Que cada cena sea tu última cena
Que ser valiente no salga tan caro
Que ser cobarde no valga la pena
Que no te compren por menos de nada
Que no te vendan amor sin espinas
Que no te duerman con cuentos de hadas
Que no te cierren el bar de la esquina
Que el corazón no se pase de moda
Que los otoños te doren la piel
Que cada noche sea noche de boda
Que no se ponga la luna de miel
Que todas las noches sean noches de bodas
Que todas las lunas sean lunas de miel

 


JOAN MANUEL SERRAT

Toca Madera

Nada tienes que perder
al mal tiempo buena cara
la Constitución te ampara
la justicia te defiende
la policía te guarda
el sindicato te apoya
el sistema te respalda
y los pájaros cantan
y las nubes se levantan

Cruza los dedos toca madera
no pases por debajo de una escalera
evita el trece y al gato negro
no te levantes con el pie izquierdo
y metete en el bolsillo
envuelta en tu carta astral
una pata de conejo
por si se quiebra un espejo
o se derrama la sal
vigila el horóscopo
y el biorritmo
ni se te ocurra vestirte de amarillo
y si a pesar de todo
la vida te cuelga
el "no hay billetes"
recueda que pisar mierda
trae buena suerte

Nada tienes que perder
arriba los corazones
pero nunca está de mas
tomar ciertas precauciones
que también hacen la siesta
los árbitros y los jueces
con tu olivo y tu paloma
camina por la maroma
entre el amor y la muerte.

 


UN PEQUEÑO MANU CHAO ILUSTRADO

Por Esteban Pintos

"Entre lo dicho y lo hecho es el camino, es derecho.
El hambre viene, el hombre se va, sin más razón.
Por el suelo camina mi pueblo.
Solo voy con mi pena, sola va mi condena.
La muerte viene, la suerte se va, por la carretera.
¿Cuándo volverá?
La luz será mañana para los más.
Para todos aquellos que hoy lloran la noche.
Para aquellos a los que se les niega el día.
Para todos la luz.
Para todos, todo.
Qué pasó, qué pasó, la policía mató".

Una tras otra se escuchan las sentencias, pequeños manifiestos. A veces se cantan, a veces se reproducen desde una grabación. Se repiten, como en un mantra levemente acelerado y definitivamente festivo, a caballo de reggae, cumbia, mambo electrónico, ska y hardcore latino. La máquina de hacerlos, puesta en marcha y con el rodaje necesario, luce imparable. Es el registro en vivo que recopila los más de 120 shows que Manu Chao y su colectivo Radio Bemba dieron a lo largo del mundo, desde Barcelona a Tokio, de Buenos Aires a Los Angeles, de Manchester a Tijuana. El disco en vivo de Manu Chao bautizado Radio Bemba Sound System, cierre de una trilogía brillante que incluye los registros de estudio Clandestino y Ultima Estación: Esperanza, está a punto de aparecer en la Argentina en un año en que todo parece estar en peligro, aquí y ahora. Pocas obras musicales de este tiempo retratan, desde una mirada que es global y aldeana a la vez, este tiempo. Ok, en vivo se repiten una tras otra las mismas canciones de los discos anteriores, construidos alrededor de un concepto sonoro único y original que desafía cualquier convención del multigénero al que remiten. Apenas un par de novedades que no lo son tanto si se prestó atención a alguna de las varias grabaciones piratas que circulan por el mundo desde que esta versión latina del neverending tour que patentó Bob Dylan se puso en marcha: Mr. Bobby, Rumba de Barcelona y nuevos arreglos para viejas canciones, varias de ellas superclásicos de Mano Negra, el meteorito que cayó desde el primer mundo en Latinoamérica a principios de la década del noventa y que cambió para siempre el paisaje del rock de esta parte del mundo. Este compendio de diversas grabaciones en vivo que entrega Radio Bemba Sound System no difiere de los shows que miles de argentinos disfrutaron en Mendoza, Rosario y Buenos Aires durante 2000 y 2001. Sin embargo, el rodaje propio de una banda en la ruta otorga un altísimo valor agregado al resultado final: esta es una máquina de reggae que acelera y desacelera a gusto y placer, haciendo de una única canción un largo viaje sonoro en donde no conviene ignorar aquello que se está diciendo sobre los contagiosos ritmos. Todo lo contrario, con ese soporte instrumental único en su especie, las sentencias (las citadas al comienzo de esta nota y otras tantas) cobran un sentido profundamente político y revolucionario. Allí radica uno de los grandes logros de este músico nacido en Francia, ciudadano del primer mundo y artista estrella de un sello multinacional (a propósito, este es el último disco de su contrato con Virgin) que parece representar más que nadie un ideal de artista bohemio, comprometido, sencillo y generoso. Adjetivos todos que, de no tratarse de Manu Chao precisamente, sonarían vacíos de contenido, únicamente viables para una campaña promocional. No es el caso. Manu Chao es una mezcla de punkrocker, trovador callejero, poeta beatnik y agitador cultural-político. En él se cruzan The Clash, la Sonora Matancera, Bob Marley y Rafael Alberti, y alegremente se entremezclan al ritmo de un reggae que parece infinito. Desde allí, denuncia el presente pero predica la posibilidad del futuro, guarda lugar para la fiesta y la esperanza, reivindica la lentitud en un mundo hecho a pura velocidad, hace que todo parezca posible. El mejor legado que este disco en vivo tiene, para sus fans (millones en todo el mundo), eventuales descubridores e incluso detractores (el debate sobre la cantidad de tarjetas de crédito que posee sigue abierto), es: durante los setenta y pico minutos de música festiva y catártica se puede pensar que hay un mundo mejor, posible, justo, al alcance de la mano. Será cuestión de proponérselo. Los textos que acompañan esta nota, escritos por Manu Chao y publicados en su sitio de Internet, brindan la posibilidad de entender un poco más de qué está hecho este hombre.

***

La revolución

La mejor forma de reaccionar
contra la desilusión
Es hacer la revolución.
La revolución cotidiana,
como las revoluciones de la tierra,
que son anuales.

***

Viajes y peligros...

Teniendo en cuenta todo el bien que hace...
... y el mal estado en el que te encuentras...
Teniendo en cuenta todo el bien que te hace
Y lo peor que te encuentras...
La droga relaja...
pero después... ¡te mata!
Come bien y estarás fuerte
Come mal y te enfermarás...
Entonces yo, me digo...
Si te drogas bien, es la euforia,
Si te drogas mal, ya estás muerto.
Es así de simple.
La ley del equilibrio ...
en la jungla del desequilibrio.

***

Los viajes

Mi lucha por volver...
de vez en cuando.
Mi lucha por volver...
A la realidad.
ME GUSTA VIAJAR HASTA TAL PUNTO...
QUE DURANTE AÑOS
HE TENIDO MIEDO
DE TENER MI PROPIA CASA.

***

El recuerdo

Tengo la impresión de haber vivido ya más de mil vidas.
Intensamente...
y en distintos lugares del planeta.
Mis recuerdos son confusos...
y al mismo tiempo, muy claros,
Brotan de repente de repente,
Un rincón de París, de Galicia, De Río o de México.
Mis recuerdos son pompas de jabón.
Puedo morir mañana... me da igual.
Como dice Galeano, todo lo que pase será bienvenido.

***

La ilusión ...

Hijo de la quimera ...
En busca de un ideal...
en busca de olas...
en busca de razones...
Y si no hay otra cosa...
Buscate una fiesta en la que pasar la noche.
Fiesta y distracción.
Estar siempre de buen humor.
4 caminos 5 destinos
(diccionario de los sentimientos...
Marina López Penas)

***

La velocidad

Siempre me ha gustado
Vivir a mil por hora...
Necesito sensaciones fuertes...
Todos los días.
Estoy enganchado
Sé que sufro dependencia
La prisa es una droga dura.
Muy peligrosa...

***

Perdido en el siglo

No me siento realmente de ningún sitio.
Nací y crecí en los alrededores de París.
Adoro Galicia y Euskadi
(y no sólo porque estén ahí mis raíces)
también siento que tengo raíces en México,
en Río de Janeiro, en Mali.
Soy de donde estoy en un momento dado.
Soy de donde se sacan fuerzas.
En este momento.
Ahora... hoy...
En este mismo minuto, en este mismo segundo...
Soy ciudadano del presente,
y de todo lo que necesito para ver...
Es medianoche en Tokio.
Son las cinco en Mali.
¿Qué hora es en el paraíso?
¿QUE HORA ES, AMOR MIO?
THAT IS THE QUESTION:
¡TODO ES POSIBLE!

***

La desilusión

Mi mejor arma contra la desilusión
Consiste en no quedarme quieto, en moverme.
En beber vino y mantener viva la ilusión.
La ilusión para todo.
La intuición de estar vivo...
Y que no hay nada parecido...
Estar enamorado mata toda desilusión.
La perseverancia es la palabra clave.
Europa me parece muy desilusionada.
Vieja y desilusionada.
Se aburre
Al borde de la depresión...
Algunos movimientos resisten.
Los que van...
De Iruña (7 de julio), a Muxía (15 de septiembre)
Capital de Navarra: ¡El bar!
Capital de Galicia: ¡La jarra de cerveza!
Los movimientos Bravú.
En ellos sobrevive la ciencia,
la ciencia de la fiesta
Auténtica, irreverente, popular.
La ciencia del exceso,
De la liberación colectiva
Y de su función reguladora...
Las fiestas permiten romper con la rutina
Para que cada uno pueda dar rienda suelta
A sus locuras y frustraciones.
Es el alivio anual...
El alivio del alma.
El remedio milagroso contra las tensiones sociales.

***

Soy un artesano

No soy más que un artesano de la música.
Y de mis sueños...
Apasionado del trueno y del fuego
Amigo fiel y mujeriego
Uno más... del barrio guerrero...
Como dice un refrán colombiano:
“¡si tienes prisa, ya estás muerto!”
¡Y es la pura verdad!
(refranero mexicano... ver lo que hay)
La prisa te mete poco a poco,
poco a poco en una espiral totalmente asquerosa...
Al principio, la velocidad te da mucho ímpetu,
Te da la impresión de vivir mil vidas una vez.
Pero después, cuando te ves atrapado
Y te das cuenta de que sólo tienes una vida,
Ya no sabes cómo parar.
Es igual con la heroína.
Cuando quieres parar, ya no puedes.
La primera batalla de mi revolución personal
será ésa: la lucha contra la prisa.
A partir de ahora, será mi prioridad.
Es algo que me cuesta muchísimo.
Tengo la sensación de que la prisa
ya forma parte de mi metabolismo.
Como ciudadano del primer mundo
considero la prisa como algo positivo.
En nuestra sociedad, la prisa es símbolo de eficacia.
Permite hacer muchas cosas en un día
y después de un año tenemos mucho que contar.
El problema es que nunca tenemos tiempo de contarlo.
Y es que estamos estresados.
La sociedad está estresada.
Aprender, enseñar y avanzar...
... en mis indagaciones...
Todo lo que le pido es que me dé la serenidad necesaria
Para construirme a mí mismo...
tranquilamente.


 

LA INCREIBLE HISTORIA DE DIDO

Casi casi un cuento de hadas
El rapero Eminem utilizó el primer verso de Thank You, una canción de la cantante y compositora inglesa, en su hit Stan. A partir de allí vendió millones de discos y se hizo conocida en todo el mundo.

Dido intentó sacar en Inglaterra el suyo antes que saliera el de Eminem. Mientras recorremos Francia en un ómnibus de dos pisos, Dido Armstrong, en este momento la estrella musical que más vende en el mundo, decide darle una serenata a su banda, que viene en el micro de atrás. Horas antes, habían hecho una presentación en París, cantando canciones de su álbum No Angel, que trepó al número uno de los charts franceses ese mismo día. Pero ahora es la cantante la que se encarga de los aullidos a través de la radio que conecta los dos ómnibus, cantando una ver sión deliberadamente desafinada de Sólo llamé para decirte que te amo, de Stevie Wonder. Dieciocho meses después del lanzamiento de No Angel en los Estados Unidos, las ventas finalmente superaron la marca del millón. Dido había pautado las cosas para no sufrir los efectos de la fama: "Pensé que iba a poder vender toneladas de discos sin que nadie supiera quién era." Pero en la playa vio a una persona que hojeaba un ejemplar del New Musical Express y le llamó la atención ver una cara conocida en tapa. La suya. Algo incómoda, fue hasta el kiosco y compró todos los ejemplares que quedaban para que nadie pudiera leerlos. Fue el primer indicio de que todo había cambiado. Culpa del rapper blanco Eminem, que había tomado, a través de un sampler, el primer verso de su canción Thank You, una azucarada canción de amor escrita para su novio Bob y lo había convertido en el tema central de su relato de retorcida obsesión, Stan. La contribución de Dido al hit se convirtió para la prensa sensacionalista británica en un relato irresistible sobre "la serena belleza británica que conoce a la controvertida bestia estadounidense". De pronto, Dido vendía discos a velocidad extraordinaria: siete millones hasta la fecha, sin señales de que el ímpetu vaya a detenerse. Sentada ahora en una gran suite con vista al mar, Dido dice que recién está haciéndose a la idea de lo que significa todo este éxito. Aunque, llegado el momento, se hará verdaderamente rica, el ingreso de los derechos de autor tarda un poco. Y hasta ahora, su vida apenas ha cambiado: "Cada vez tengo habitaciones más grandes en los hoteles. Pero, por lo demás, tengo la misma vida de siempre. Seguimos de gira, así que no tenemos mucho sentido de la realidad". Dido y su hermano Rollo (músico dance al comando del grupo Faithless) tuvieron una infancia poco común. Crecieron en el norte de Londres en una casa llena de libros, sin televisión ni visitas. Odiaban ser diferentes. Por el nombre. Por la ropa. Por los extraños almuerzos que llevaban al colegio. La chica fue bautizada con este nombre por el personaje de la reina de Cartago que aparece en La Eneida, de Virgilio. Pero en su partida de nacimiento, aparece el nombre Florian Cloud De Bounevialle Armstrong. "Que te llamen de una manera y te bauticen de otra es desconcertante e irritante", dice. "Es una de las cosas más irritantes que me hicieron mis padres. Todavía me enoja. Florian es un nombre alemán de varón. Es una maldad. Ponerle a tu hijo una sarta de nombre extraños. Me daba tanta vergüenza. Me parecía cruel que me llamaran Dido y esperaran que me las arreglara con eso yo sola." A los 15 , le pidieron que se fuera de la casa. Reconoce que "probablemente para entonces era un poco insoportable". Lo que se salteó, cavila, fue el tiempo para decidir qué quería hacer de su vida. Razón por la cual quizá terminó trabajando en una agencia literaria de día, estudiando de noche para abogada y dando vueltas por el estudio en las horas que le quedaban. "No recuerdo un momento de mi vida en que no haya estado llena de cosas para hacer, y de una culpa que me lleva a hacer más y más." Los ataques de pánico empezaron después de su último show acompañando a Faithless, en Dublín, en 1995. Hacia el final de la presentación, Dido bajaba del escenario mientras la otra cantante del grupo hacía su solo, y esa noche en particular, el director de gira le dijo que tenían que terminar rápido porque habían apuñalado a seis personas del público. Esa noche, en la habitación del hotel, pensó que le había dado un ataque al corazón. Se rehizo escribiendo una canción (Slide, que aparece en el álbum). Pero los ataques se hicieron constantes. "Me duró mucho tiempo, hasta que empecé a hacer giras. De modo que, al principio, fue todo un desafío subir al escenario." Con el tiempo, se dio cuenta de que tenía que hacer algunos cambios, dejar de imponerse tanto esfuerzo. Y aunque a veces siente que está por tener un ataque, no ha tenido ninguno en dos años. "En cierta forma, condicionó toda mi carrera, porque decidí que siempre tenía que rodearme de gente en quien confiara y que me gustara", asume. Dido no hubiera sacado ningún disco si su hermano no la convencía de grabarlo para su propio sello. Pero justo cuando estaba por salir el álbum en 1999, Rollo decidió vender Cheeky a BMG, y suspendió sus lanzamientos por un año mientras se negociaba el contrato. Arista siguió adelante con el lanzamiento según lo planeado, y a Dido no le quedó otra opción que ir a los Estados Unidos, encargarse de todos los viajes, los conciertos, las relaciones públicas y la parte más pesada del negocio. Sus canciones empezaron a aparecer en las bandas sonoras y en el interín llegó lo de Stan y Dido se encontró cantando en Saturday Night Live o subiendo al escenario con Eminem para enfrentar a "25.000 adolescentes sudorosos" en los estadios. Dido dice que el rapero "siempre fue dulce, encantador y amistoso", pero se nota que está cansada de hablar de él. De hecho sabiendo lo que vendría, hizo lo imposible porque el álbum saliera en Inglaterra antes que el disco de Eminem. Pero al final salieron juntos y su éxito se potenció. Como resultado de ello, decidió no cantar con el rapper en la entrega de los Brit awards este año. "La voy a cantar únicamente cuando la quiera cantar", se encoge de hombros. El año que viene Dido hará un nuevo álbum, luego habrá una gira mundial hasta el 2003, después de la cual, dice: "Seguiré adelante hasta que empiece a sentir que está todo mal". Eventualmente le gustaría crear un sello propio y escribir canciones para los artistas que contrate. En algún momento, le gustaría tener hijos y perros. Por ahora, hay presentaciones que hacer. Son las dos de la mañana cuando nos despedimos en Madrid, mientras Dido se sube al ómnibus para iniciar otra travesía de toda la noche antes de su show de Barcelona. "Ahora esta es mi vida, no una cosita que hago de vez en cuando", dice, como si fuera un descubrimiento repentino. "No podría pegar la vuelta e irme, tengo empleada a tanta gente. Eso es raro. Pero siento que esta es la vida que está bien, siento que no estoy metida en la vida equivocada".



Presente
(Vox Dei - Vox Dei.)

Todo concluye al fin, nada puede escapar
Todo tiene un final nada termina.
Tengo que comprender no es eterna la vida
el llanto es la brisa aqui termina.

Creía que el amor no tenía medida
o dejar de querer, tal vez otra mujer.
Y olvide aquello que una vez pensaba
que nunca cambiaría, nunca cambiaría
pero sin embargo termino.

Todo me demuestra que al final de cuentas
termino cada día, empiezo cada día
presiento el mañana, fracaso hoy.

No puedo yo entender si es asi la verdad
de que vale ganar si después pierdes inútil es pelear,
no puedo detenerlo lo que hoy empece,
no sera eterno.

Creía que el amor no tenía medida
o dejar de querer, tal vez otra mujer.
Y olvide aquello que una vez pensaba
que nunca cambiaría, nunca cambiaría
pero sin embargo termino.

Todo me demuestra que al final de cuentas
termino cada día, empiezo cada día
presiento el mañana, fracaso hoy.

Cuanta verdad hay en vivir solamente,
el momento en que estas
en si el presente el presente
y nada mas

Todo me demuestra que al final de cuentas.... (2)

 

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