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llenan el alma
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Resurrección de la Alegría

Ya no me acuerdo del olvido
ni de la ausencia lastimando,
solo recuerdo la silueta
dulce habitante del cielo tuyo
entre mis manos y la tarde
ya no me acuerdo del olvido,
ando de sol con tu milagro.

Desde el amor todo regresa
como los pájaros y el alba;
Resurrección: digo tu nombre
y lleno el aire de campanas,
porque el que nace a la ternura
vence a la muerte cotidiana,
abre las puertas de la vida
y lleva un niño en la mirada.

Amor que vuelve,
amor que espera,
amor que dura,
amor que nace.

Resurrección de la alegría,
estoy de fiesta con mi sangre,
porque el que nace a la ternura
vence a la muerte cotidiana,
abre las puertas de la vida
y lleva un niño en la mirada.
Resurrección... Resurrección.

Armando Tejada Gómez

 


QUE ME PALPEN DE ARMAS.

Creo en el amor como en la experiencia más maravillosa de la existencia y como generador de toda clase de alegría; y en el amor correspondido como la felicidad misma. Pero no fui educado para él, ni para la felicidad, ni para el placer, porque fui advertido malamente contra la entrega y el gozoso abandono que suponen. Cada día entonces, todavía es una desobediencia debida a mí mismo, una porfía. La laboriosa tarea de desaprender lo aprendido, el desacato a aquel mandato primario y fatal, aquel dictamen según el cual se gana o se pierde, se ama o se es amado, se mata o se muere. La vida por lo tanto, no me ha endurecido. Ese sea tal vez mi mayor logro. Que me palpen de armas. Dejo a un lado, si es que alguna vez tuve o me queda, toda arma que me sirva para volverse temible, para someter, para triunfar en un mundo de mano armada en la que la felicidad se compra con tarjeta de crédito. No quiero que la lucidez me cueste la alegría, ni que la alegría suponga la negación o la ceguera. Pero no me es fácil. Me cuesta vivir a contratiempo, con la sensación de ser testigo de un desatino histórico, gigantesco, de un extravío descomunal, tan irracional, absurdo o desolador como la bomba de neutrones. No entiendo el mundo. Me parece como dice Serrat que ha caído en manos de unos locos con carnet. Me siento ajeno a la debacle, pero en medio de ella. Mi vida es apenas un instante en el océano del tiempo y es como si quisiera que ese instante fuera sereno y hondo en medio de una ensordecedora discoteca o de un holocausto definitivo, siempre a punto de estallar. Me desazona la banalización de la vida, el pavoneo de la insensatez, el triunfo de la prepotencia y de la ostentación, la deshumanización salvaje de los poderosos, la aceptación y el elogio del "sálvese quien pueda", la práctica y la predica del desamor y de la histeria. Me descorazona la idiotez colectiva, la idealización de lo superfluo, el asesinato de la inocencia, el descuido suicida de lo poco que merecía nuestro mayor esmero, el desconocimiento y el olvido de nuestra propia condición. Me conmovió que el cosmólogo Sagan, en un artículo extenso, escrito como desde un punto perdido en el infinito del espacio, desde el cual el mundo se observa como una bolita cachusa, terminara diciéndonos: "besen a sus hijos".
Escuchemos a esos hombres, sigámoslo, leamos a los poetas; no permitamos que el misterio de la existencia deje de estremecernos, cada día, porque es el costo más alto que podemos pagar por nuestra mecedad y nuestra omnipotencia. La vida de un árbol merece nuestra devoción y nuestro más grande regocijo. Al amparo gozoso de su sombra acariciados por la tibieza de la luz del sol y arrumados por el sonido mágico e irrepetible de su follaje por la mano invisible del viento, estaremos a salvo de la alienación y de la orfandad; siempre y cuando seamos capaces de apreciar esa gloria mientras nos sea posible y de reconocer en ella nuestra mayor riqueza. Que la muerte no nos hiera en vida, que la ferocidad no nos pueda el alma, que nada troque nuestra dicha de estar despiertos, que una caricia nos atraviese como una flecha jubilosa y radiante. Besemos a los que amamos, amémonos.

Oscar Martínez.


 

ANTONIO MACHADO

La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.

Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil...
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor -recordé-,
yo he maldecido
mi juventud sin amor.

Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar...
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!

 


PAUL ELUARD


La Muerte, El Amor, La Vida

Creí que me rompería lo inmenso lo profundo
Con mi pena desnuda sin contacto sin eco
Me tendí en mi prisión de puertas vírgenes
Como un muerto sensato que había sabido morir
Un muerto coronado sólo de su nada
Me tendí sobre las olas absurdas del verano
Absorbido por amor a la ceniza
La soledad me pareció más viva que la sangre
Quería desunir la vida
Quería compartir la muerte con la muerte
Entregar mi corazón vacío a la vida
Borrarlo todo que no hubiera ni vidrio ni vaho
Nada delante nada detrás nada entero
Había eliminado el hielo de las manos juntas
Habá eliminado la osamenta invernal
Del voto de vivir que se anula.
Tú viniste y se reanimó el fuego
Cedió la sombra el frío aquá abajo se llenó de estrellas
Y se cubrió la tierra
De tu carne clara y me sentí ligero
Viniste la soledad fué vencida
Tuve una guía sobre la tierra y supe
Dirigirme me sabía sin medida
Adelantaba ganaba tierra y espacio
Iba hacia iba sin fin hacia la luz
La vida tenía un cuerpo la esperanza tendía sus velas
Promisora de miradas confiadas para el alba
De la noche surgía una cascada se sueños
Los rayos de tus brazos entreabrían la niebla
El primer rocío humedecía tu boca
Deslumbrando reposo remplazaba el cansancio
Yo amaba el amor como en mis primeros días.
Los campos están labrados las fábricas resplandecen
Y el trigo hace su nido en una enorme marea
Las mieses la vendimia tienen muchos testigos
Nada es singular ni simple
El mar está en los ojos del cielo o de la noche
El bosque da a los árboles seguridad
Y los muros de las casas tienen una piel común
Los caminos siempre se encuentran
Los hombres están hechos para entenderse
Para comprenderse para amarse
Tienen hijos que serán padres de los hombres
Tienen hijos sin fuego ni lugar
Que inventarán de nuevo a los hombres
Y la naturaleza y su patria
La de todos los hombres
La de todos los tiempos
Incluida en el libro: El ave fénix

HABLAR SIN TENER NADA QUE DECIR

hablar sin tener nada que decir
comunicar en silencio
las necesidades del alma
dar voces a las arrugas del rostro
a las pestañas de los ojos
a las comisuras de la boca
hablar teniéndose de la mano
callar teniéndose de la mano

TENDRÉ NOTICIAS DE TI SI PENETRO EN EL SOL

tendré noticias de ti si penetro en el sol
en el magma de los volcanes cogeré tu color
te buscaré en el fondo de los abismos
en el murmullo del viento te escucharé
enlentecidos sobre la luna nos hablaremos
nos acunaremos en el ojo del ciclón
porque en el mundo de mis sueños
te he encontrado

***

* Paul Eluard (1895-1952) Poeta francés nacido en St. Denis. Su verdadero nombre era Eugène Grindel. Hijo de un contable, su infancia transcurre a las afueras de París. Enfermo de tuberculosis, tiene que abandonar sus estudios para ser ingresado en un sanatorio, donde conoce a su futura esposa, Helena Diakonova, a quien llama Gala. Tras su participación en la Primera Guerra Mundial, inicia sus contactos con el círculo de intelectuales anarquistas, los dadaístas. Unido al grupo, muy pronto la aparición del surrealismo le convierte en una de las figuras más representativas del surrealismo francés, colaborando al lado de personalidades como André Breton, Louis Aragon y Soupault. Sus escritos terminan siendo el resultado mágico y musical de las palabras. En 1926, junto a André Breton y Louis Aragon, se une al partido comunista, que influye notablemente en su obra. Su poesía es esencialmente lírica, aunque siempre basada en asuntos cotidianos y experiencias dramáticas de su propia vida. La nueva poesía tiene como objetivo el dolor, la esperanza y la justicia social. En 1927 se encuentra en Barcelona, camino de Mallorca. Al año siguiente, es nombrado en el "Manifest Groc" que firman Dalí, Gasch y Montanyà. En 1929 visita Cadaqués junto a su mujer e hija invitado por Salvador Dalí. Se trata del momento de unión entre Gala y Dalí y de la desunión con Paul Éluard. En 1936 da dos conferencias, una en la Sala Esteve de Barcelona y otra en el Ateneo madrileño con motivo de la Exposición de Picasso que organiza ADLAN. Durante la ocupación alemana en Francia, Paul Éluard se convierte en uno de los escritores más relevantes de la resistencia. Entre sus obras deben mencionarse: "Morir de no morir" (1924), "El deber y la inquietud" (1917), "Capital del dolor" (1926), "La Inmaculada Concepción", en colaboración con Breton (1930), "Curso natural" (1938). El sueño frente a la realidad y la libre expresión del pensamiento se reflejan en sus poemas surrealistas de este periodo. Más tarde, influido por la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial, escribió poemas de contenido más político como Poesía y verdad (1942) y En la corte alemana (1944), en los que regresa a formas estilísticas más tradicionales. Despues vinieron "Lección de moral" (1950) y "Los senderos y los caminos de la poseía" (1952).

 


Ver en el humo

hay hombres con los ojos llenos de candados
siempre cargan consigo algún secreto sórdido
una estampita de bordes carcomidos
y la foto borrosa de un amor sin retorno
los domingos la tienden como un mantel sobre el recuerdo
hacen su fiesta de un material sin brillo
fumando lentos
pueden ver en el humo el más fino detalle de ese rostro
ganar en el alcohol la melodía innata de los héroes
suspirar quebradito hasta la noche
de no ser por la yegua soledad que pide piel a gritos
y que le abran de una puta vez

Laura Yasan


 

W. Whitman

No dejes de creer que las palabras y la poesía
sí pueden cambiar el mundo...
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños
puede ser libre el hombre.
No caigas en el peor error,
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes...
No traiciones tus creencias.
No te dejes vencer por el desaliento
No permitas que nadie te quite el derecho de
expresarte que es casi un deber.


Armando Tejada Gómez

Un día bien otro mal,
no hay mal que por bien no venga.

El que quiere andar ya sabe
que llevar la sombra cuesta.

Me demoro pero llego.
Voy hacia toda la tierra.

Cuando doy un paso, quedo.
Mi corazón no regresa.

Dicen que algunos me llevan
engañado con promesas.

Nunca desconfío mucho
ni creo más de la cuenta.

Cuando alguien me diga vamos
ni sueñe en pegar la vuelta.

Veremos quién lleva a quién
cuando ganemos la huella

Camino que ando florece
de mujer, niños y siembra.

Ya que hay que vivir, peliemos
No hay mal que por bien no venga.


ANTONIO GALA


... el amor sólo llega
para decir que no puede quedarse.
A.G.


Pálida el alma va de tanta espera
por los oteros, tanta ciega espera
que hace languidecer el césped y la herida
de labios entreabiertos.

Pálida el alma rinde
a un vacío sociego sus deseos,
pero la unánime turba de las lomas
un nuevo afán le enciende,
y el alma sigue, vendimiando espinos.

Porque el momento es éste, qué gozosos
el valle renaciente a la esperanza
y el ave azul veloz de la mañana.
Porque el instante es este de los atrevimientos,
jubilosos los aires se proclaman
mensajeros, y erige el sol dorada monarquía
entre los pinos y la baja tarde.
Denme rosas de olor que solloce
pálida el alma ya de tanta espera.
Consumado el presagio, como un eco
larguísimo se anuncia el doble paso
de su ternura y mi enternecimiento.
El sonoro silencio, como un trémulo
cañaveral, el índice en los labios,
impera; el ágil álamo edifica
su atención, y suspira la espadaña,
flor pensativa del arroyo;
se desnuda la brisa de armonías;
en sí medita el agua su milagro;
el sueño, consumado, y la enramada,
muda se ofrecen...

Y el amor nos llega. (de La Acacia)

 

***

Salta el amor, como una alondra súbita,
de mirada en mirada. Qué alegría
pone al tallo de la flor, mientras se pierden
los amantes en selva de delicias, cantando
por la mañana de oro protegidos.
No obstante, entre las dos
cinturas permanece
el filo de un cuchillo. Cada amante
es su alondra, su selva y su mañana:
en sí las goza, en sí las extravía.

Amor no es más que estar
amando, sin sentir el oleaje
en que a la fiebre sigue la desgana.
Pero el amante sabe, anochecido,
que lo suyo es el mar,
y sólo anhela ya tender los brazos,
asirse en el destrozo
a una palpitación que desafíe
a la muerte, salvarse de la muerte,
resistirla, burlarla.
Su tentativa alarga el regocijo
de la mañana, al parecer, y tiñe
su corazón de azul. Mas es inútil,
porque entre labio y labio se previene
el filo del cuchillo.

Edifica el amor
su vana arquitectura sobre arena,
cerca de aquella rada donde gime
constante la palabra "fin", y es todo
menos que aire, pues
está el corazón y el corazón
es cosa de la muerte.
Cuando el amante se hace olvidadizo
y va a poner su vida en otros ojos
por librarla, diciéndose: "Imposible
que aquí la encuentre", ignora
que el filo de un cuchillo
puede muy bien cortar una mirada.

Qué baldío forcejeo
entristece al amor. De muerte somos
más cada día, apresuradamente,
y aventurarse en las sutiles cuencas
de su dominio es el recurso único
para vencer. Así
lo introdujo Holofernes en su tienda
con requiebros de amor. En paz y
a oscuras, a salvo con la muerte
de este pavor, de esta espantada huida
a nuevas simas, de este cuerpo a cuerpo
del amor, en la linde de la nada,
en esa linde peligrosa, aguda,
cortante como el filo de un cuchillo.

(de Enemigo íntimo)

***

Somos islas errantes. Solitarios
que corren juntos sin saber adónde.
Hecho está el juego, y se prohíbe ya
rectificar la apuesta: hay que adoptarlo,
hay pendiente un designio.
Nos posee
aquello que creemos
poseer, y aquello que nos quema
no es más que el eco de una voz. Su nido
tiene la golondrina en un calor
lejano, y respeta el heliotropo
mandatos de oro. Alguien
remueve las profundas aguas negras
y echa a volar después. En vano busco
por la altamar caminos, huellas, contra
las que oprimir mi pie y decir: "Estuve
aquí otra vez y ardía. Reconozco esta muerte,
esta noche: son las mías.
Llevo en la frente su medida. Puedo
olvidar a los otros. Ofuscado
dormiré en la tiniebla sin estelas,
a la que el orto de la luna teme. "

Pero el amor es una ardiente cábala
con sal trazada en medio de la espuma.
Ha de arrastrarse un corazón tras otro
interminablemente, conspirar
con un cómplice en ese breve crimen
del abrazo. Qué sin sentido vamos.
Qué huérfanos de abril y de esperanza.
Trémulos como el ave
que perdió su canción y no la encuentra,
y se ha olvidado de quién es y cuál
era su rama. En vilo mantenidos
la víspera de nada,
del peso de las alas prisioneros,
entre el aire total, sin rumbos, sobre
el divino cantil, en que las islas
habrán de ser varadas para siempre
junto al agua nocturna e inmutable.

(de Enemigo íntimo)

***

Alargaba la mano y te tocaba.
Te tocaba: rozaba tu frontera,
el suave sitio donde tú terminas,
sólo míos el aire y mi ternura.
Tú moras en lugares indecibles,
indescifrable mar, lejana luz
que no puede apresarse.
Te me escapabas, de cristal y aroma,
por el aire, que entraba y que salía,
dueño de ti por dentro. Y yo quedaba fuera,
en el dintel de siempre, prisionero
de la celda exterior.
La libertad
hubiera sido herir tu pensamiento,
trasponer el umbral de tu mirada,
ser tú, ser tú de otra manera. Abrirte,
como una flor, la infancia, y aspirar
su esencia y devorarla. Hacer
comunes humo y piedra. Revoca
r el mandato de ser. Entrar. Entrarnos
uno en el otro. Trasponer los últimos
límites. Reunirnos ...

Alargaba la mano y te tocaba.
Tú mirabas la luz y la gavilla.
Eras luz y gavilla, plenitud
en ti mismo, rotundo como el mundo.
Caricias no valían, ni cuchillos,
ni cálidas mareas. Tú, allí, a solas,
sonriente apartado, eterno tú.
Y yo, eterno, apartado, sonriente,
eemitiéndote pactos inservibles,
alianzas de cera.
Todo estuvo
de nuestra parte, pero
cuál era nuestra parte, el punto
de coincidencia, el tacto que
pudo ser llamado sólo nuestro.

Una voz en la calle , llama y otra
le responde.
Dos manos se entrelazan.
Uno en otro los labios se acomodan;
los cuerpos se acomodan.
Abril clásico,
se abate, amparador de los encuentros.
¿Esto era amor?
La soledad no sabe
qué responder: persiste, tiembla, anhela
destruirse.
Impaciente se derrama
en las manos ofrecidas.
Una voz en la calle ...
Cuánto olor,
Cuánto escenario para nada.
Miro tus ojos.
Yo miro los ojos tuyos ;
tú, los míos: ¿esto se llama amor?

Permanecemos. Sí, permanecemos
no indiferentes, pero diferentes.
Somos tú y yo: los dos,
desde la orilla de la corriente,
solos, desvalidos, la piel alzada como un muro,
solos tú y yo, sin fuerza ya, sin esperanza.
Idénticos en todo,
Sólo en amor distintos.
La tristeza, sedosa, nos envuelve
como una niebla: ése es el lazo único;
ésa la patria en que nos encontramos.
Por fin te identifico con mis huesos
En el candor de la desesperanza.
Aquí estamos nosotros: desvaídos
Los dos, borrados, más difíciles,
A punto de no ser...
¿Amor es esto?
¿Acaso amor es esta no existencia de tanto ser?
¿Es este desvivirse por vivir?
Ya desangrado de mí, ya inmóvil en ti
, ya alterado, el recuerdo se reanuda.
Se reanuda la inútil exigencia...
Y alargaba la mano y te tocaba

(de Valverde, 20)

***

A PIE VAN MIS SUSPIROS

A pié van mis suspiros camino de mi bien.
Antes de que ellos lleguen yo llegaré
. Mi corazón con alas mis suspiros a pie.
Abierta ten la puerta y abierta el alma ten.
Antes de que ellos lleguen yo llegaré.
Mi corazón con alas mis suspiros a pie.
(de Baladas y canciones)

***

NO POR AMOR

No por amor,
no por tristeza, no por la nueva soledad:
porque he olvidado ya tus ojos
hoy tengo ganas de llorar.
Se va a vida deshaciendo
y renaciendo sin cesar:
la ola del mar que nos salpica
no sabemos si viene o va.
La mañana teje su manto que la noche destejerá.
Al corazón nunca le importa
quién se fue sino quién vendrá.
Tu eres mi vida y yo sabía
que eras mi vida de verdad,
pero te fuiste y estoy vivo.
y todo empieza una vez más.
Cuando llegaste estaba escrito
entre tus ojos el final..
Hoy he olvidado
ya tus ojos y tengo ganas de llorar...
(de Baladas y canciones)

***

Cuando a veces,
de noche, se cierra una ventana
pensamos que la luna
no tardará en abrir sus pétalos
de cera y de promesa.
Aguardamos que surja
una nueva manera de entrelazar los dedos.
Y decimos a aquellos que
se cruzan con nosotros:
"La primavera vuelve siempre."
Y no queremos darnos cuenta
de que está el ángel impasible
contando los fracasos.
¿Para qué amoldarse a las costumbres
de un nuevo ser si siempre
se está a punto de olvidar,
en el ápice del beso,
qué boca es ésta, qué sabor es éste?

La soledad, oscuro espejo,
cierra las puertas de su reino,
del que, de cuando en cuando,
nos parece que huimos.
Mas ¿quién puede decir que no está solo?
En la raíz se halla la vida y
en la raíz la soledad del árbol.
En ella se concluye
el sangriento milagro de estar vivo,
o querer estar vivo a pesar de diciembre.

Caminamos de una vida a otra vida,
no de un pecho a otro pecho:
de la gozosa fiesta hasta la víspera
en la apartada cámara sellada,
por un itinerario inverso
al de la savia generossa:
de fuera adentro,
de la compañía hacia la infausta soledad que somos.

(de La deshora)

***

Dile a la muerte,
amor, que no me olvide;
que tengo el corazón ya bien dispuesto,
y previstos, al fin, palabra
y gesto con que de ti mi cuerpo se despide.
La vida, sólo en vida, no se mide;
ni la pasión, en dulce manifiesto.
Vida y amor no mueren:
sobre el resto es un azar nocturno
quien decide.
Yo no soy sino aquello que persigo:
una lluvia de mayo en tu mejilla,
tu fuego en paz, tu bienestar de trigo.
Qué vida, tras la muerte,
tan sencilla: yo, entimismado,
transcurrir contigo de un sueño
a otro, de una a otra orilla.

(de Sonetos de la Zubia)

***

Igual que da castañas
el castaño, mi corazón
da penas y dolores.
El árbol tiene un tiempo
para flores; mi corazón
da frutos todo el año.
Hundidas las raíces
en tu engaño crecen sus ramas,
cada vez mayores: ya sólo
sobresaltos y temores lo que fue
tantos pájaros antaño.
Cuando el sol cupo
en esta fronda impura;
cuánta canción se amortajó en sus nidos
y, tronchada en agraz, cuánta dulzura.
Cuando piensa en los días abolidos,
mi corazón se agobia de amargura
cargado con sus frutos prohibidos.

(de Sonetos de la Zubia)

***

Voy a hacerte feliz.
Sufrirás tanto que le pondrás
mi nombre a la tristeza.
Mal contrastada, en tu balanza
empieza la caricia a valer
menos que el llanto.
Cuánto me vas a enriquecer y
cuánto te vas a avergonzar de tu pobreza,
cuando aprendas -a solas-
qué belleza tiene la cara amarga del encanto.
Para ser tan feliz como yo he sido,
besa la espina, tiembla ante la rosa,
bendice con el labio malherido,
juégate entero contra cualquier cosa.
Yo entero me jugué. Ya me he perdido.
Mira si mi venganza es generosa.

(de Sonetos de la Zubia)

***

Sierra de Córdoba El olvido no existe.
La belleza se añora sin cesar y
se persigue, memoria y profecía de sí misma.
La belleza es un sino, lo mismo que la muerte.
Teníamos once años,
y la palabra abril significaba igual para los dos...
Puede el amante dejar de amar,
pero, ay, amará siempre el tiempo
en el que amó: cuando, al amanecer,
cabía el mundo entero dentro de una mirada;
cuando el amanecer rompió al cantar
lo que no se sentía con fuerza de decir.

(de Testamento andaluz)

***

Playa de El Palo
Aún eres mío, porque no te tuve.
Cuánto tardan, sin tí, las olas en pasar...
Cuando el amor comienza,
hay un momento en que Dios se sorprende
de haber urdido algo tan hermoso.
Entonces, se inaugura -entre el fulgor y el júbilo-
el mundo nuevamente, y pedir lo imposible
no es pedir demasiado.
Fue a la vera del mar, a medianoche.
Supe que estaba Dios,
y que la arena y tú y el mar y yo
y la luna éramos Dios.
Y lo adoré.

(de Testamento andaluz)

***

 

Noticia biográfica:

Antonio Gala nació en Córdoba de Andalucía, España, en 1936.
Licenciado en Derecho, Filosofía y Letras, y Ciencias Políticas y Económicas.
Desde 1963 se dedica por completo a la literatura.
En poesía, destacan sus obras: "Enemigo íntimo", que obtuvo el premio Adonais, "Sonetos de la Zubia" y "Testamento andaluz".
Ha cultivado también el relato, el ensayo, el guión televisivo («Si las piedras hablaran» y «Paisaje con figuras») y el periodismo.
Sus artículos más representativos han sido recopilados en las antologías: "Charlas con Troylo", "La soledad sonora", "En propia mano", "El águila bicéfala" y "El don de la palabra".
Pero el género al que más atención ha prestado es, sin duda, el teatro, donde ha conseguido notables éxitos; entre sus obras destacan: "Los verdes campos del Edén" (1963), Premio Nacional Calderón de la Barca; "Los buenos días perdidos" (1972), Premio Nacional de Literatura; "Anillos para una dama" (1973); "Las cítaras colgadas de los árboles" (1974); "¿Por qué corres, Ulises?" (1975); "Petra Regalada" (1980); "Carmen, Carmen", musical estrenado en 1988, etc. Sus obras más recientes son "Granada de los Nazaríes" (1992), "La pasión turca" (1993), "Más alla del jardín" y "Carta a los herederos" (1995).
Su última novela, "La regla de tres", apareció en abril de 1996. Es autor también de varias novelas, entre ellas, "El manuscrito carmesí", que obtuvo el premio Planeta en 1990, "La pasión turca", cuya versión cinematográfica fue dirigida por Vicente Aranda y "Más allá del jardín", también llevada al cine por Pedro Olea.

 


En el silencio estrellado la Luna daba a la rosa

mientras la rosa se daba a la Luna, quieta y sola.

Miguel Unamuno

 


JULIO CORTAZAR

Noticias para viajeros

Si todo es corazón y rienda suelta
y en las caras hay luz de mediodía,
Si en una selva de armas juegan niños
y cada calle le ganó la vida,

No estás en Asunción ni en Buenos Aires,
No te has equivocado de aeropuerto
No se llama Santiago el fin de etapa
Su nombre es otro que Montevideo.

Viento de libertad fue tu piloto
Y brújula de pueblo te dio el norte,
cuántas manos tendidas esperándote,
cuántas mujeres, cuántos niños y hombres


Al fin alzando juntos el futuro,
Al fin transfigurados en si mismos,
mientras la larga noche de la infamia
se pierde en el desprecio del olvido

La viste desde el aire, ésta es Managua
de pie entre ruinas, bella en sus baldíos,
pobre como las armas combatientes
rica como la sangre de sus hijos

Ya ves, viajero, está su puerta abierta,
todo el país es una inmensa casa.
No, no te equivocaste de aeropuerto:
Entra nomás, estás en Nicaragua

 


 

SONETO

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido.
Si para conseguir lo conseguido,
tuve que soportar lo soportado.

Si para ahora estar enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

FRANCISCO L. BERNARDEZ



Bukowski

Cuando Dios creó el amor no ayudó mucho
Cuando Dios creó a los perros no ayudó a los perros
Cuando Dios creó a las plantas no fue muy original
Cuando Dios creó el odio tuvimos algo útil
Cuando Dios me creó a mí, bueno, me creo
Cuando Dios creó al mono estaba dormido
Cuando Dios creó a la jirafa estaba borracho
C uando Dios creó las drogas estaba colocado y
Cuando creó el suicidio estaba deprimido
Cuando te creó a vos durmiendo en la cama
Sabía lo que hacía
Estaba borracho y colocado
Y creó las montañas y el mar y el fuego
Al mismo tiempo Cometió algunos errores
Pero cuando te creó a vos durmiendo en la cama
Consiguió de veras algo para su Bendito Universo

 


Mario Benedetti

 

Hagamos un trato

Compañera,
usted sabe que puede
contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez,
sino contar conmigo.

Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar conmigo.

Si otras veces
me encuentra huraño sin motivo,
ni piense que es flojera
igual puede contar conmigo.

Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuanto digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.

No para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber a ciencia cierta
que usted sabe que puede contar conmigo.


Piedritas en la ventana

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme la cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quien sabe donde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe que consejos voy a inventar aun
y que atajo hallaré para no seguirlos
está bien, no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
está bien, me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedras
abriré la ventana.

***

Ciudad sola

En esta noche ensimismada
carece la ciudad hasta de vértigo
la historia la rodea y nada más
no le tiende su mano ni la incita
la ciudad esta noche
se olvida de soñar
sus calles de abrazados retroceden
cada esquina defiende sus harapos
ciudad insomne / desnacida
sus estatuas le dan la espalda al mar
el silencio respira con el viento
el viento desespera las persianas
deshabitada y sin abismos
oculta tras los vidrios de neblina
la ciudad está sola con sus cándidos muros
perdida entre los ecos de sus lázaros
olvidada de todos / ya no es
cómplice innata de la madrugada
ni es un teclado de balcones
ni una escala de la melancolía
de vez en cuando dicen que se mueve
sus balanceos momentáneos
que no descubren nada
ni nombran
papeles que desertan abrazan los faroles
la noche del metal cruje a sabiendas
no hay clamores ni risas
calles de ausencia y asco
convierten la ciudad en un vacío
c ada puerta recibe su llamador de luna
no hay signos de agua / la ciudad reseca
se apronta a amanecer / de los zaguanes
llega olor a café y a pan tostado
después el primer hombre / el adán de esta hora
mide la realidad con ojos cenicientos
e irrumpe sin malicia en el asfalto
la noche se acabó / bosteza el día
la verdulera barre su vereda de hojas
los mansos viejos leen titulares del quiosco
la primera ambulancia pasa con voz gangosa
la luz pone el otoño allá arriba en los plátanos
del cabaret tardío sale un vapor espeso
dos o tres escolares se inauguran con lágrimas
el sol confirma todos los pronósticos
el rojo es rojo / el verde es verde
esta ciudad es otra o quiere serlo
pero igual está sola
pero igual está sola

De "Caracol de Sueño"

***

PREGUNTAS AL AZAR (I)

¿Dónde está mi país?
¿junto al río o al borde de la noche?
¿en un pasado del que no hay que hablar
o en el mejor de los agüeros?
¿dónde?
¿en la desolación de la memoria?
¿en el otoño de la gracia
o en el oasis de los quietos?
¿en los ahora libres calabozos
o en las celdas de fantasmas asiduos?
¿dónde está mi país?
¿en las manos abiertas y aprendices
o en los muñones del remordimiento?
¿simplemente en el sur?
¿en qué pronóstico o escape?
¿en qué repliegue del dolor?
¿lo llevo acaso en mí?
¿me espera en sueños?
¿en qué sueños?
¿dónde está mi país?
¿debajo de la nube?
¿sobre cuántos despojos?
¿metido en qué fragores?
¿lindante con qué alivios?
¿rostro en qué piedra o ciénega?
¿crepitando de enigmas?
¿incontable de amores?
¿asceta en qué triunfo?
¿pulso de qué candombe?
¿postergado en qué olvido?
¿dónde está mi país?
¿seré sordo a su viejo cuchicheo
o ciego ante el tizón de sus crepúsculos?
¿dónde está?
¿o estará?
¿en qué rincón o pedacito
de miedo poco ilustre?
¿en qué grito o clarín?
¿en qué alma o almario?
¿dónde?
¿en la atroz misericordia
¿o en la plena sustancia?
¿en qué muralla o huerto?
¿en qué alcurnia o tinglado?
¿en qué tango o campana?
¿dónde?
¿no cesaré jamás de preguntarlo?
¿nunca vendrá a mi encuentro?
y si viene
¿con quién?
¿dónde está mi país?
¿en qué destino o alucinación?
¿en qué nido de hornero?
¿o de víbora?
¿o de ángeles?
¿en qué altivez de faro tenue?
¿dónde?
¿en la frontera del teléfono?
¿en la parcela de la suspicacia?
¿socio de la quimera?
¿partido en dos?
¿o en tres?
¿callado?
¿dulce ya de alaridos?
¿extenuado de tránsitos?
¿dónde está mi país?
¿en el invierno?
¿en la casi agobiante tensión de la esperanza?
¿en la alegre pesquisa de los niños?
¿en el clavel de la amnistía?
¿en las deudas de gulliver?
¿en las huellas del pánico?
¿está en los que no están?
¿en el montón de la penuria?
¿en los umbrales y fogones?
¿en el incandescente laconismo de ibero?
¿en la muerte incurable de zelmar?
¿en el enjambre que irrumpió en la calle?
¿en el telón impune?
¿dónde?
¿en el pan que amanece pese a todo?
¿en la bondad endémica?
¿en el regreso de los nietos pródigos?
¿en los que vienen a morir en casa?
¿en los que hacen desvalidamente?
¿dónde?
¿dónde está mi país?
¿será que estuvo está conmigo?
¿que viene y va conmigo?
¿que al fin llega conmigo a mi país?


De "Preguntas al azar"
Tomados de: Inventario II Mario Benedetti
(Uruguay, 1920-) Ed. Alfaguara, México, 1998

 

"Rincón de Haikus"


 

1
si en el crepúsculo
el sol era memoria
ya no me acuerdo

2
la muerte invade
de vez en cuando el sueño
y hace sus cálculos

3
los pies de lluvia
nos devuelven el frío
de la desdicha

4
por si las moscas
hay profetas que callan
su profecía

5
invierno invierno
el invierno me gusta
si hace calor


6
los premios póstumos
se otorgan con desgana
y algo de lástima

7
y al laureado
no se le mueve un pelo
allá en su nicho

8
las religiones
no salvan / son apenas
un contratiempo

9
pasan misiles
ahítos de barbarie
globalizados

10
después de todo
la muerte es sólo
un síntoma de que hubo vida

 

Dice el autor en la Nota Previa de su libro: "Hace tiempo soy lector de haikus, pero confieso que el primero que me sedujo como forma poética se lo debo a Julio Cortázar, cuyo título póstumo, "Salvo el crepúsculo", fue tomado de un notable haiku de Matsuo Bashoo (1644-1694):
"Este camino / ya nadie lo recorre / salvo el crepúsculo".

Años después me enteré de que la traducción pertenecía a Octavio Paz (en colaboración con Eikichi Hayashiya). El origen del haiku, con su severa pauta silábica, 5-7-5, se remonta al siglo XVI. Ciertos eruditos lo vinculan formalmente al katauta, un breve poema que oscilaba entre la pauta 5-7-5 y la 5-7-7; otros lo derivan del haikaim que se creaba en grupo y podía tener hasta 100 versos. Paulatinamente se fue asentando la forma 5-7-5, que es sin duda la que produce un efecto poético más impactante. No obstante, hubo al parecer otras formas precursoras del haiku: chooka, tanka, sedooka, y especialmente el renga, canción encadenada, fruto de varios poetas que vino a introducir un elemento festivo en la literatura japonesa. En todas estas formas aparecen los versos de 5 y de 7 sílabas en distintas concatenaciones, y también se va afirmando el concepto de estación.

Vale la pena aclarar que la rima casi no se usa en este envase lírico tan peculiar; en cambio, se ha empleado bastante en las traducciones. (...) En mi caso particular, es obvio que no me he puesto a imitar a poetas japoneses, ni siquiera a incorporar sus imágenes y temas preferidos. Apenas he tenido la osadía de introducirme en esa pauta lírica, pero no apelando a tópicos japoneses sino a mis propios vaivenes, inquietudes, paisajes y sentimientos, que después de todo no difieren demasiado de mis restantes obras de poesía. Encerrar 17 sílabas (y además, con escisiones predeterminadas), una sensación, una duda, una opinión, un sentimiento, un paisaje, y hasta una breve anécdota, empezó siendo un juego. Pero de a poco uno va captando las nuevas posibilidades de la vieja estructura. Así al dificultad formal pasa a ser un aliciente y la brevedad una provocativa forma de síntesis. Ahora, con el perdón de Bashoo, Buson, Issa y Shiki, ya considero al haiku como un envase propio, aunque mi contenido sea inocultablemente latinoamericano. Y ya que en mi caso no se trata de traducciones, que a menudo exigen matices y variaciones formales que no figuran en la pauta tradicional, he querido que mis haikus no se desvíen en ningún caso de 5-7-5. Esa fidelidad estructural es, después de todo, lo único verdaderamente japonés de este modesto trabajo latinoamericano."

Mario Benedetti Puerto Pollensa, Mallorca-Madrid, 1999. Tomados de: Rincón de Haikus, Mario Benedetti Ed. Alfaguara, México, 1999, 239p.


 

PABLO NERUDA

Oda al Día Feliz

esta vez dejadme ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente que soy feliz,
por los cuatro costados del corazón,
andando, durmiendo o escribiendo.
que voy a hacerle, soy feliz,
soy más innumerable que el pasto.
en las praderas siento la piel como un árbol rugoso
y el agua abajo, los pájaros arriba,
el mar como un anillo en mi cintura,
hecha de pan y piedra la tierra
el aire canta como una guitarra
tú a mi lado en la arena eres arena,
tú cantas y eres canto,
el mundo es hoy mi alma canto y arena,
el mundo es hoy mi alma, canto y arena,
el mundo es hoy tu boca
dejadme en tu boca y en la arena ser feliz,
ser feliz porque sí,
porque respiro y porque tú respiras,
ser feliz porque toco tu rodilla
y es como si tocara la piel azul del cielo
y su frescura.

 

La Reina


Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú, más altas.
Hay más puras que tú, más puras.
Hay más bellas que tú, más bellas.
Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las calles
nadie te reconoce,
nadie ve tu corona de cristal,
nadie mira la alfombra de oro rojo
que pisas por donde pasas,
la alfombra que no existe
y cuando asomas suenan
todos los ríos en mi cuerpo,
sacudes el cielo, las campanas
y un himno llena el mundo.
Solo tú y yo, solo tú y yo,
amor mío lo escuchamos.

 


Se busca un amigo

Vinicius de Moraes

No es necesario que sea hombre, basta que sea humano, basta que tenga sentimientos, basta que tenga corazón. Se necesita que sepa hablar y callar, sobre todo que sepa escuchar. Tiene que gustar de la poesía, de la madrugada, de los pájaros, del Sol, de la Luna, del canto, de los vientos y de las canciones de la brisa. Debe tener amor, un gran amor por alguien, o sentir entonces, la falta de no tener ese amor. Debe amar al prójimo y respetar el dolor que los peregrinos llevan consigo. Debe guardar el secreto sin sacrificio. No es necesario que sea de primera mano, ni es imprescindible que sea de segunda mano. Puede haber sido engañado, pues todos los amigos son engañados. No es necesario que sea puro, ni que sea totalmente impuro, pero no debe ser vulgar. Debe tener un ideal, y miedo de perderlo y, en caso de no ser así, debe sentir el gran vacío que esto deja. Tiene que tener resonancias humanas, su principal objetivo debe ser el del amigo. Debe sentir pena por las personas tristes y comprender el inmenso vacío de los solitarios. Debe gustar de los niños y sentir lástima por los que no pudieron nacer. Se busca un amigo para gustar de los mismos gustos, que se conmueva cuando es tratado de amigo. Que sepa conversar de cosas simples, de lloviznas, y de grandes lluvias y de los recuerdos de la infancia. Se precisa un amigo para no enloquecer, para contar lo que se vio de bello y de triste durante el día, de los anhelos y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad. Debe gustar de las calles desiertas, de los charcos de agua y los caminos mojados, del borde de la calle, del bosque después de la lluvia, de acostarse en el pasto. Se precisa un amigo que diga que vale la pena vivir, no porque la vida es bella, sino porque se tiene un amigo. Se necesita un amigo para dejar de llorar. Para no vivir de cara al pasado, en busca de memorias perdidas. Que nos palmee los hombros, sonriendo o llorando, pero que nos llame amigo, para tener la conciencia de que aún se vive.


JORGE EDUARDO EIELSON

 

REINO PRIMERO

Sobre los puros valles, eléctricos sotos,
Tras las ciudades que un ángel diluye
En el cielo, cargado de heces sombrías y santas,
El joven oscuro defiende a la joven.
Contemplan allí al verde, arcaico Señor
De los cedros, reinar furtivo en sus telas,
Guiar la nube esmeralda y sonora del mar
Por el bosque, o besar los abetos de Dios,
Orinados por los ángeles, la luna y las estrellas:
Manzanas de amor en la yedra de muerte
Ve el joven, solemnes y áureos cubiertos
En la fronda maldita, que un ciervo de vidrio estremece.
La joven, que nada es ya en el polvo sombrío,
Sino un cielo puro y lejano, recuerda su tumba,
Llueve e irrumpe en los brazos del joven
En un rayo muy suave de santa o paloma.

***

POESÍA

En mi mesa muerta, candelabros
De oro, platos vacíos, poesía
De mis dientes en ruina, poesía
De la fruta rosada y el vaso
De nadie en la alfombra. Poesía
De mi hermana difunta, amarilla,
Pintada y vacía en su silla;
Poesía del gato sin vida, el reloj
Y el ladrón en el polvo. Poesía
Del viento y la luna que pasa,
Del árbol frondoso o desnudo
Que un fósforo cruza. Poesía
Del polvo en mi mesa de gala,
Orlada de coles, antigua y triste
Cristalería, dedos tenedores.

(de Reinos)

***

AZUL ULTRAMAR

mediterráneo ayúdame
ayúdame ultramar
padre nuestro que estás en el agua
del terreno
y del Adriático gemelo
no me dejes vivir
tan sólo de carne y hueso
haz que despierte nuevamente
sin haber nunca dormido
haz que no llore nunca
haz que no muera nunca
haz que circule tu sonrisa
haz que no haya nada oscuro
nada amarillo
nada rojo
nada violeta ni verde
haz que amanezca nuevamente
esta ciudad que es tuya
y sin embargo es mía
esta ciudad que beso día y noche
como besaba lima en la niebla
y luego besé parís
y mañana besaré Moscú
nueva York y Tokio
Londres y Pekín
y enseguida besaré la luna
y más tarde marte
Venus y saturno
y toda la vía láctea
hasta las últimas estrellas
mediterráneo ayúdame
ayúdame ultramar
lo vertiginoso
se apodera de mi cuerpo
resplandece entre mis brazos
baila con el sol en la azotea
y la luna en la cocina
la noche devastadora
es una máquina que brilla
una astronave de oro
una ecuación que avanza
avanza
avanza
y caen mil puertas de carne y hueso
y yo que corro corro corro
sigo corriendo todavía
y caen mil puertas más
tropiezo con una silla
huyo por las alcantarillas
salgo de los espejos
caigo ante columnas impalpables
y dolores de cabeza
me levanto
y caigo nuevamente
me levanto
y caigo nuevamente
entre las patas de los cerdos
finalmente
y lo vertiginoso es un muchacho
completamente inmóvil
una esfera solamente
una naranja quizás
todo en aras
de dulzuras que no existen
de nauseabundas criaturas
que gobiernan lo imposible
lo inesperado y lo inútil
ayúdame ultramar,
ayúdame pez dorado
cae mi cuerpo de lo alto
de una cúpula sin vida
cae el sol y cae la luna
cae la norma
y ciudades y estatutos
caen las leyes
en racimos congelados
¿en dónde está mi doble
palpitante y escondido
mi corazón encogido
y su quejido?
¿en dónde está
en dónde está
mi corazón mi corazón
tambores bajo el tíber
trompetas en el foro
mi corazón mi corazón
mi corazón mi saxofón
mi saxofón mi corazón
mi corazón mi saxofón
en dónde está
en dónde está
el corazón
de esta ciudad que es tu cuerpo
y es el mío
nuestro cuerpo
y nuestro río
nuestra iglesia
y nuestro abismo?
esta ciudad con casas
con restaurantes
con automóviles
con fábricas y cinemas
teatros y cementerios
y escandalosos
avisos luminosos
para anunciar a dios con insistencia
con deslumbrantes criaturas
de papel policromado
que devoran coca-cola
bien helada
con espantosos remates
de vestidos usados
sexo y acción
heroísmo y pasión
technicolor por doquier
con elegantes
señores que sonríen y sonríen
y operarios que trabajan y trabajan
con miserables avenidas
que huelen a ropa sucia
y miserable ropa sucia
que huele a puro mármol
(tal y cual como tu cuerpo
criatura
fabuloso bajo el ruido de mil klaxons
y motores encendidos)
(de Habitación en Roma)

***

LOS HOMBRES DE NEGOCIOS

Los hombres de negocios no respiran
No sollozan no conocen
Las magnolias. A duras penas orinan
Y defecan cuando pueden. Tampoco
Aman ninguno y ninguno
Los ama. No hay animales más veloces
Ni más cercanos a la muerte
Que estos seres vacíos
No hay cosa que no deseen
Ni que les sea negada mas a su contacto
Todo se vuelve nada
Los hombres de negocios
Son tan veloces y tan necios
Que no conocen
El ocio

(de Sin título)

***

Nota biográfica

JORGE EDUARDO EIELSON
(Lima, 1921)
Además de ser reconocido como artista plástico, Jorge Eduardo Eielson es uno de los más importantes poetas peruanos vivos. La riqueza y complejidad formal de su obra poética es paralela al mundo que expresa. Eielson, al igual que Belli, explora en su poesía las múltiples relaciones que surgen entre la tradición y la modernidad, pero, a diferencia de éste, Eielson no apela a las formas tradicionales del verso. En su etapa inicial, Eielson propone un lenguaje de gran lujo verbal e imágenes brillantes. Posteriormente, en trabajos como Papeles, el poeta se despoja de la confianza en la palabra y prefiere concentrarse en el aspecto visual de la enunciación. Sin embargo, en sus últimos libros Eielson parece haber dado una "vuelta al orden" y ha privilegiado nuevamente la palabra, aunque manteniendo una actitud notoriamente vanguardista y experimental. En 1945, Jorge Eduardo Eielson obtuvo el Premio Nacional de Poesía. Entre sus libros destacan Canción y muerte de Rolando (1943), Reinos, Antígona, Ájax en el infierno (1945), En la mancha (1946), Primera muerte de María (1958), Mutatis mutandis (1967), El cuerpo de Giulia-no (1971). En 1976 aparece la primera versión de Poesía escrita, que incluye varias colecciones (algunas inéditas), reeditada en 1998, en edición de Martha Canfield, con varias modificaciones. También existe una edición mexicana, fechada en 1989, bajo el sello Vuelta. Otros libros suyos son Noche oscura del cuerpo (1983 y 1989), Cámara luciente (1987) y Sin título (2000).

 

 


 

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