1976 - 2001 LAS MISMAS BANDERAS LA MISMA LUCHA

Documento elaborado en Marzo de 2001.


La dictadura oligárquico-militar fijó como objetivo supremo la refundación estructural, tanto en términos económicos, políticos, sociales y culturales del conjunto de la Nación. Para ello necesariamente, debió impedir cualquier intento de resistencia y lucha populares, aplicando de forma sistemática un plan siniestro de represión y genocidio. De forma tal, "sin errores y sin excesos", se hizo desaparecer, se recluyó en centros clandestinos de detención, se torturó hasta límites inimaginables, se fusiló a decenas de miles de militantes populares.
Es por ello que este 24 de Marzo de 2001, mientras la inmensa mayoría de la población se manifestará repudiando la agresión genocida de que fuera víctima a partir de la instalación de un estado de terror, otro sector, minoritario, estará alzando sus copas en celebración por las bodas de plata de un proceso que les permitió apropiarse de las riquezas de un país, acumuladas con el aporte de muchas generaciones, de obreros, empresarios y profesionales, que creían vivir en una tierra bendita por naturaleza donde todos pudieran desarrollarse sin tener que padecer.
Es, de cara a esta realidad, que la historia aflora y con cristalina claridad permite su lectura, profunda y provechosa, desnudando la verdadera raíz del conflicto, que no es otra que la lucha permanente por la distribución de la riqueza y la propiedad de los recursos del estado.
La inmensa mayoría de los conflictos que registra nuestra historia tienen origen en situaciones relacionadas con factores económicos. La posesión de la riqueza y su posterior distribución han sido motivo permanente de enfrentamiento entre el campo popular, por un lado, y una minoría oligárquica, por otro.
A 25 años fácil es constatar, que el proyecto económico de la dictadura oligárquico-militar ha encontrado cauces continuistas en los marcos del régimen electoral inaugurado en 1983. De forma tal el objetivo principal de la dictadura, terminó por consolidarse en los años posteriores a su culminación.
El proyecto económico que hoy nos toca padecer es el mismo que diseñara Martínez de Hoz, y se ocupó de continuar una clase política transformada en garante del establishment, cómplice en sus delitos y beneficiaria de sus prebendas. Continúa implementándose la metodología de la desaparición forzada, ya no de militantes populares, sino, de fuentes de trabajo, de derechos adquiridos, de posibilidades de salud, justicia, educación, vivienda digna y de todas las conquistas sociales que permitieran creer en un futuro mejor.
Los verdaderos fundamentos de la agresión: impedir el desarrollo independiente con justa distribución de la riqueza producida. Sus beneficiarios: los denominados "grupos económicos", verdaderas asociaciones ilícitas. El continuismo: con la complicidad de una dirigencia política gerenciadora de la usurpación a la que no le interesa dar respuesta a los sectores excluidos. Esto es; una CLASE POLITICA que cumple el rol de una auténtica NUEVA OLIGARQUIA, por su carácter rentista, improductivo y legitimante de la expoliación.
En este marco, es importante poner de resalto que hoy nuevamente los EE.UU con el plan Colombia, intentan militarizar América Latina, para garantizarse el dominio de toda la región y sus mercados, abriendo el camino hacia la dolarización, actuando de garante de la globalización neoliberal impuesta, pretendiendo reprimir cualquier atisbo de resistencia popular.
Sin embargo, hoy a 25 años del inicio de la tragedia, ya es hora de empezar a clarificar y a procesar algunos conceptos y definiciones, silenciados durante todo el transcurso de éste régimen electoral, desde sus comienzos en 1983 hasta la fecha.
Sin perjuicio de considerar al conjunto de las víctimas del terrorismo de estado, y a las distintas expresiones políticas e ideológicas reprimidas, estamos en el derecho de señalar que la gran mayoría de los desaparecidos, torturados, secuestrados, exiliados, y asesinados fueron militantes peronistas montoneros. Tenemos la obligación y el deber de señalar, que la represión se direccionó con especial énfasis sobre la militancia del PERONISMO COMBATIVO en general, y en particular sobre el PERONISMO MONTONERO.
A pesar de ésta rotunda verdad, hoy en la cultura política argentina, la figura del "desaparecido" nos remite sólo a la de un ciudadano al que le fueron violados sus derechos humanos y civiles, en su calidad de víctima del terrorismo de estado, sumándosele, por lo tanto a su desaparición física, su desaparición política. Así es que de ésta manera, Rodolfo Walsh es reconocido como periodista, Francisco "Paco" Urondo como un excepcional escritor, Hector G. Oesterheld como el más brillante historietista argentino, María Claudia Falcone, como una simple activista por el boleto estudiantil, Roberto Carri como un lúcido sociólogo, como así a tantos otros; obviando de forma premeditada su identidad de militantes PERONISTAS y MONTONEROS.
En tal sentido, y a lo que al Peronismo Montonero respecta, sus militantes fueron perseguidos, encarcelados, torturados, desaparecidos y asesinados, sencillamente porque encarnaron un proyecto político de alcances revolucionarios, ya que en su calidad de ciudadanos optaron por alcanzar una práctica política transformadora y comprometida con el pueblo, desde el escalón mas alto de la condición humana: el de revolucionarios.
A pesar de las complicidades de turno, amplios y diversos sectores del campo nacional y popular protagonizaron una verdadera resistencia antioligárquica, atimperialista y antidictatorial. El Peronismo Montonero en tal sentido, constituyó la fuerza que más empeño puso en impedir el avance de la destrucción y la tragedia para el conjunto del pueblo y la Nación. Mientras la UCR, prácticamente cogobernaba con el régimen, el PJ eludía sistemáticamente la responsabilidad peronista de la resistencia y de la lucha, el PC se empeñaba por encontrar en el reo-genocida Videla a un "General democrático", el sindicalismo traidor compartía las intervenciones de los sindicatos con los asesinos, numerosas e importantes organizaciones populares resistían. Entre ellas, el Peronismo Montonero fue protagonista.
En síntesis, nuestros compañeros víctimas del terrorismo de estado, no fueron "mandados a la muerte", como tanto les gusta decir a ésa gran fauna de cobardes "pseudoprogresistas". Recordamos que los asesinos fueron las FF.AA, en su rol de brazo armado del régimen oligárquico y de los gurpos económicos. Presentar a nuestros compañeros caidos, como idiotas útiles "mandados a la muerte", es el peor de los insultos imaginables.
El Peronismo Montonero, en éstos momentos de reconstitución y reconstrucción de su propuesta política, en el que tendremos que enfrentar una montaña de miedos en parte del Pueblo y tergiversaciones del poder, convoca a unirse detrás de un proyecto que aporte respuestas para el desafió de esta hora, que no es otro que el de sintetizar alternativas para salir del ultraliberalismo, que cada día arroja a mas sectores a niveles de miseria desconocidos, y que, solo será posible abandonando los dictados de los organismos internacionales e implementando una brusca redistribución del ingreso nacional, conjuntamente con un programa que replantee, primero, el desarrollo interno, luego, la integración regional, ampliando el concepto de soberanía al ámbito latinoamericano, como modo de diseño conjunto de políticas de intercambio económico con desarrollo sustentable.
El Peronismo Montonero marchará este día bajo una sola bandera, para que los miedos se vayan diluyendo en la medida que no exista mas silencio, y el Pueblo identifique esta identidad con la coherencia histórica y con una práctica no vinculada a la violencia. Una bandera que será la que sintetice los 30 años de lucha montonera, junto a los que, dejando de lado falsas antinomias, han sabido permanecer al lado de los humildes, en la búsqueda constante de caminos que conduzcan a la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria.

Sábado, 24 de Marzo de 2001.