AVERNO

 

IDILIO

 

 

¡Qué felicidad tan grande fuese amarnos

hasta morir de besos con el corazón

incorrupto, oh amada mía, alma mía!

Más allá del tiempo y del espacio.

En nuestro idilio sólo hay mariposas llenas

de sueños, flores que suspiran por amor

y un dulce arco iris.

 ¡Ven conmigo, oh niña!

Tú sabes que te amo, mi alma es tuya.

Dejaría todo por ti,  mi Castalia, el mismo cielo

y el astral infinito, ¡oh niña!, alma mía!

Qué felicidad tan grande fuese amarnos

hasta morir llenos de ilusión,

dispuestos al relámpago traspasando

nuestras vidas, libres al fin,

libres al fin…

 

 

 

 

EBRIO DE AMOR

 

Acuérdate de mi amor que besaba

el sol y cantaba al cielo estrellado

su embriaguez de noche. En verdad soñaba

con tus ojos, tu aroma, enamorado.

 

El frenesí de tu cuerpo abrazaba

mi alma. Acuérdate del fulgor velado

por mi silencio. El alba caminaba

hacia el horizonte de un sueño alado.

 

No olvides mi llanto al probar tu ausencia,

las flores y el lucero. Tu presencia

de jazmín siempre fue mi encantamiento.

 

Acuérdate de mi amor un mañana,

el tiempo dormirá con la sábana

del olvido y se irá mi esencia al viento.

 

 

 

 

MI PEQUEÑA SOBRINA

( Sara Valentina Rondón Vásquez )

 

 

Mi pequeña sobrina ha nacido

con la aurora en su frente.

Su alma coronada es el diamante

de las potestades celestes.

 

Yo quisiera dormir en su corazón,

volar con sus alas de tersura

por el dulce manantial.

 

¡Mi pequeña sobrina!

El tiempo intentará robarte el baúl

de tu lozanía, conserva el ramo

de vuestra casta más allá del plenilunio carmesí. ¡Oh niña!

 

 

 

LA PAZ

 

¿Acaso no escuchas el silencio

benévolo que titila el alma

del sapiente que conoce el precio

del callar, y así muy fiel ensalma

con sacra ley la luz de la razón

divina que sosiega el corazón?

 

La convivencia de la paz nace

en cada simiente ser despierto,

 prendiendo su dínamo. Allí se hace

verdad que liberta el gran concierto

del adentro; y sube al mayor amor

como remanente en feraz clamor.

 

 

La paz no se firma en ese papel

insulso de los que ven el ego

como su pacto. En éste mal tropel

se extravía el soñador labriego

que guarda su gema, y se condena

la milicia agreste ayer sin pena.

 

 

 

SOY

 

Un suspiro en el tiempo,

prosa, luz y penumbra.

Soy

lo que no soy.

Amanecer y anochecer...

 

¿Quién soy?

Lo que esconde mi ángel

y guarda mi alma

con ardiente celo;

y no el fugitivo

tejedor de versos

mal llamado poeta.

¡No!

 

Soy

el suicidio y el ánfora,

piedra, deseo,

un águila rebelde

sin olimpo.

Una voz marchita

y un recuerdo de infancia.

Soy

mi lápiz de antaño,

el errante.

 

 

 

AUTOR TOTAL : ERIQUE VAQUEZ NIEBLES

 

Fragmento de mi segundo libro: Averno

Próximamente : Insinuación