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12:24
En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en
tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto.
12:25 El que ama su vida,
la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará
para una vida eterna.
12:26 Si alguno me sirve,
que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi
servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.
12:27 Ahora mi alma está
turbada. Y ¿que voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora!
Pero ¡si he llegado a esta hora para esto!
12:28 Padre, glorifica tu
Nombre.» Vino entonces una voz del cielo: «Le he glorificado y
de nuevo le glorificaré.»
12:29 La gente que estaba
allí y lo oyó decía que había sido un trueno. Otros decían:
«Le ha hablado un ángel.»
12:30 Jesús respondió:
«No ha venido esta voz por mí, sino por vosotros.
12:31 Ahora es el juicio
de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado
fuera.
12:32 Y yo cuando sea
levando de la tierra, atraeré a todos hacia mí.»
12:33 Decía esto para
significar de qué muerte iba a morir.
12:34 La gente le respondió:
«Nosotros sabemos por la Ley que el Cristo permanece para
siempre. ¿Cómo dices tú que es preciso que el Hijo del hombre
sea levantado? ¿Quién es ese Hijo del hombre?»
12:35 Jesús les dijo: «Todavía,
por un poco de tiempo, está la luz entre vosotros. Caminad
mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las
tinieblas; el que camina en tinieblas, no sabe a dónde va.
12:36 Mientras tenéis la
luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.» Dicho
esto, se marchó Jesús y se ocultó de ellos.
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