| 16:12
Después de esto, se apareció, bajo otra figura, a dos de ellos
cuando iban de camino a una aldea.
16:13
Ellos volvieron a comunicárselo a los demás; pero tampoco
creyeron a éstos. |
24:13
Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que
distaba sesenta estadios de Jerusalén,
24:14 y conversaban entre sí
sobre todo lo que había pasado.
24:15 Y sucedió que,
mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó
y siguió con ellos;
24:16 pero sus ojos estaban
retenidos para que no le conocieran.
24:17 El les dijo: «¿De qué
discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon
con aire entristecido.
24:18 Uno de ellos llamado
Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en
Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en
ella?»
24:19 El les dijo: «¿Qué
cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazoreo, que fue un
profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el
pueblo;
24:20 cómo nuestros sumos
sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron.
24:21 Nosotros esperábamos
que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas
cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó.
24:22 El caso es que algunas
mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de
madrugada al sepulcro,
24:23 y, al no hallar su
cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición
de ángeles, que decían que él vivía.
24:24 Fueron también
algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las
mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.»
24:25 El les dijo: «¡Oh
insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los
profetas!
24:26 ¿No era necesario que
el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?»
24:27 Y, empezando por Moisés
y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había
sobre él en todas las Escrituras.
24:28 Al acercarse al pueblo
a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante.
24:29 Pero ellos le forzaron
diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya
ha declinado.» Y entró a quedarse con ellos.
24:30 Y sucedió que, cuando
se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición,
lo partió y se lo iba dando.
24:31 Entonces se les
abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su
lado.
24:32 Se dijeron uno a otro:
«¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando
nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?»
24:33
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y
encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos,
24:34 que decían: «¡Es
verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!»
24:35 Ellos, por su parte,
contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían
conocido en la fracción del pan.
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