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San
Justino, Mártir
Primera
Apologia, 65-66, 148 A.D.
"Después de ser lavado de ese modo, y adherirse
a nosotros quien ha creído , le llevamos a los que se llaman hermanos,
para rezar juntos por nosotros mismos, por el que acaba de ser
iluminado, y por los demás esparcidos en todo el mundo. Suplicamos que,
puesto que hemos conocido la verdad, seamos en nuestras obras hombres de
buena conducta, cumplidores de los mandamientos, y así alcancemos la
salvación eterna. Terminadas las oraciones, nos damos el ósculo de la
paz. Luego, se ofrece pan y un vaso de agua y vino a quien hace cabeza, que los toma, y da alabanza y gloria al Padre
del universo, en nombre de su Hijo y por el Espíritu Santo. Después
pronuncia una larga acción de gracias por habernos concedido los dones
que de Él nos vienen. Y cuando ha
terminado las oraciones y la acción de gracias, todo
el pueblo presente aclama diciendo: Amén, que en hebreo quiere decir así
sea. Cuando el primero ha dado gracias y todo el pueblo ha aclamado, los
que llamamos diáconos dan a cada asistente parte del pan y del vino con
agua sobre los que se pronunció la acción de gracias, y también lo
llevan a los ausentes. A este alimento
lo llamamos Eucaristía. A nadie le es lícito
participar si no cree que nuestras enseñanzas son verdaderas, ha
sido lavado en el baño de la remisión de los pecados y la
regeneración, y vive conforme a lo que Cristo nos enseñó. Porque
no los tomamos como pan o bebida comunes, sino que, así como
Jesucristo, Nuestro Salvador, se encarnó por virtud del Verbo de Dios
para nuestra salvación, del mismo modo nos han enseñado que esta
comida—de la cual se alimentan nuestra carne y nuestra sangre—es la
Carne y la Sangre del mismo Jesús encarnado, pues en esos alimentos se
ha realizado el prodigio mediante la oración que contiene las palabras
del mismo Cristo. Los Apóstoles—en sus
comentarios, que se llaman Evangelios—nos transmitieron que así se lo
ordenó Jesús cuando, tomó el pan y, dando gracias, dijo: Haced esto
en conmemoración mía; esto es mi Cuerpo. Y de la misma manera,
tomando el cáliz dio gracias y dijo: ésta es mi Sangre. Y sólo
a ellos lo entregó (...).
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Escritos históricos
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