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Madre
de la Eucaristía ( Roma,Italia )
Por
largo tiempo Nuestra Señora se esta apareciendo en privado a Marisa Rossi
en Roma. Ella trae mensajes de Dios
para toda la humanidad acerca de la EUCARISTÍA, que es el corazón de la Fe
Católica. En Junio de 1993 Ella le pidió en el nombre de Dios, que los
mensajes se hicieran públicos y entre los años de 1995 a 2000 han ocurrido
muchos MILAGROS EUCARÍSTICOS. Nuestra Señora dice:
YO
SOY LA MADRE DE LA EUCARISTÍA;
CONOZCAN
LA PALABRA DE JESÚS,
AMEN
JESÚS LA EUCARISTÍA.
La
Eucaristía que hoy no es amada, es rechazada, es olvidada, llegará al
Corazón de la iglesia y del mundo.
Finalmente
el hombre amará, porque recibirá amor de la Eucaristía, esperará porque
recibirá la esperanza de la Eucaristía, creerá porque recibirá la fe de
la Eucaristía, el hombre vivirá en gracia porque aceptará recibir la vida
de Dios, el hombre volverá a Dios y estará unido a Dios.
De
esta unión alcanzada entre Dios y el hombre, obtendrán beneficios
maravillosos los individuos, la familia, la comunidad, la Iglesia y el
mundo.
Todo
girará en torno a la Eucaristía y de la Eucaristía todo recibirá luz,
fuerza y calor.
Como
conclusión de cuanto se ha expuesto referimos las palabras de la Virgen:
Estas son las apariciones que Dios Padre ha querido, en este pequeño lugar,
para hacer triunfar a mi Hijo Jesús (Men. 16 de octubre de 1994)
Han
lanzado en contra nuestra maldad y calumnias; hemos recibido críticas
feroces y duros juicios. Hemos estado a punto de renunciar a luchar para
volver a vivir una vida menos atormentada, también porque nos han dado
serias preocupaciones graves problemas de salud.
Pero
con la gracia de Dios y con la ayuda de los miembros de la comunidad y de
muchos hermanos y hermanas hemos superado cansancio, desilusión, desánimo
y miedo a sufrir.
Hemos
seguido el consejo de la Virgen: Cuando estéis verdaderamente postrados,
cansados, alargad los brazos, alzad los ojos al cielo y gritad: Padre
nuestro...Ñ (Men. 5 de marzo de 1994).
Hemos
encontrado protección, guía, fuerza y sostén en la Eucaristía: nos hemos
apretado, como pulguitas, bajo el manto de la Madre de la Eucaristía.
Humanamente
hablando, somos conscientes de la superioridad de quien nos hostiga, igual
que somos conscientes de nuestra debilidad y poquedad, pero en el corazón
resuenan las palabras proféticas de la Madre de la Eucaristía: Combatid la
dura batalla, la larga batalla y después será el triunfo de la Eucaristía
y será también vuestro triunfo (Men, 31 de julio de 1994).
El
14 de Septiembre de 1995 en el jardín de nuestra sede de la Vía delle
Benedettine ha ocurrido el primer gran milagro eucarístico que se ha
repetido muchas otras veces en presencia de miles de personas. Bien se puede
afirmar que lo extraordinario se ha vuelto normalidad y que estas milagrosas
apariciones deberán, en el futuro, ser recordadas sobretodo como
apariciones eucarísticas.
Nosotros,
miembros del Movimento Impegno e Testimonianza - Madre dell'Eucaristia hemos
visto y hemos creído junto a muchas otras personas; tenemos derecho a
creer.
El
milagro eucarístico del 14 de septiembre de 1995 ocurrió durante la
procesión. Del costado de Jesús, se volvió visible la sagrada hostia que
se colocó en las manos recogidas de la señorita Marisa Rossi.
Donde
ocurrió el primer gran milagro Eucarístico se puso una cruz como recuerdo.
Aquel
fue el día en que el Señor comenzó a manifestarse y a ser visible para
todos los presentes apareciendo solo las especies del pan eucarístico.
Se
ha colocado más veces también sobre el cáliz puesto en la mano izquierda
de la estatua de la Madre de la Eucaristía, situada en la pequeña capilla.
Tal estatua es el símbolo de nuestro Movimiento, pero sobre todo símbolo
de la unión que debe haber entre Dios y nosotros. Con estas apariciones, la
Virgen nos invita a ir a su Hijo para estar en unión con El y para poder
llegar a la santidad, meta de cada uno de nosotros. Además los milagros
eucarísticos han ocurrido sobre una tercera estatua. La del Niño Jesús,
puesto sobre el altar de la capillita.
La
Eucaristía ha sido encontrada más veces sobre la estatua del Niñito que
alarga los brazos: uno hacia el cielo y el otro hacia los hombres de la
tierra, de modo que nos haga comprender que El está presente allí y puede
y quiere en cualquier modo estar cercano a nosotros.
La
cruz y las dos estatuas son importantes para el Movimiento, para la
Comunidad, para todos nosotros y para los que desean amar la Eucaristía.
Estas estatuas han sido declaradas, por voluntad de Dios, taumatúrgicas. La
cruz recuerda el sacrificio de Jesús y su infinito amor en nuestras
confrontaciones; la estatua del Niño Jesús recuerda la alegría de estar
unido a Dios para crecer siempre más en la santidad: la estatua de la madre
de la Eucaristía recuerda aquella dulce unión entre el Padre y los hijos.
Su mirada es particular porque se dirige simultanemente a los hijos, al
cielo y a la Eucaristía que tiene en la mano. Fue esculpida en 1980 por el
Sr. Adolfo Insam de Ortisei (BZ). La misma Virgen indicó a Marisa y a Don
Claudio el escultor a quien dirigirse. El escultor hacia varios años que no
ejercía por su avanzada edad. A pesar de todo aceptó, pero no consiguió
representar perfectamente la triple mirada de la que se habla arriba. Una
vez llegada a Roma la estatua cambió mucho la expresión, hasta el punto de
no ser reconocida por el mismo escultor, al que le fueron enviadas
sucesivamente las fotos.
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Estos
textos han sido tomados del sitio internacional sobre las apariciones de la
Madre de La Eucaristía. Allí también se pueden leer los mensajes que El
Padre, Jesús y María le han revelado a la vidente. El link es el que
ofrecemos a continuación:
www.madredelleucaristia.it/esp/mensajes.htm
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Nota:
Estas apariciones no han sido aún aprobadas por la Iglesia, y están en
estudio.
Otros
Milagros Eucarísticos
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