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El
Milagro Eucarístico de Turín (Italia - 1452 )
Turín es una ciudad industrial e intelectual. Fue la ciudad amada de San
Juan Bosco,
quien desarrollo aquí su inmenso apostolado y construyó la
Iglesia de María Auxiliadora, y fundó el colegio para los niños.
Ciudad donde numerosos milagros ocurrían por la intercesión de María,
Auxilio de los Cristianos y de San Juan Bosco.
Turín
es también muy conocida por que en ella se guarda el famoso Manto
o Sudario de Nuestro Señor
(diferente al milagro que trata este artículo). Este se encuentra en la
Catedral de San Juan el Bautista, donde estuvo anteriormente, el Milagro
Eucarístico. Fue en esta Iglesia donde el Obispo con gran
multitud de personas, llevó por primera vez en procesión, el Milagro
Eucarístico.
Situación
histórica del milagro Eucarístico
En
el año 1453, Mohammed II capturó Constantinopla, matando atrozmente
cientos de miles de Cristianos. Su plan era continuar su ataque de
terror por toda Europa. Lo lógico era que los Europeos se hubieran
unido para parar ese ataque. Pero el poder del mal, las nubes oscuras,
distrajeron el poder de los países Europeos, creando conflictos entre
ellos. Italia fue un ejemplo de esto, lo cual reclamó la atención
inmediata de Jesús.
La
hoy ciudades de Milán, Turín, Venecia y Florencia no eran ciudades en
ese tiempo. Eran pequeños imperios y estaban constantemente en guerra
unos con otros. Los diferentes duques que contemplaban a Milán,
empezaron una guerra que duró cuatro años. Durante este conflicto,
Mohammed II que había reunido fuerzas, atacó y conquistó
Constantinopla y siguió hacia el noroeste. Los pobres Italianos estaban
tan envueltos en la guerra de Milán, que no le prestaron atención a
esta situación con Mohammed.
Francesco
Sforza, quien era una fuerza muy poderosa en Italia, fue proclamado
Duque de Milán, y esto fue lo que comenzó la batalla. Su único aliado
en Italia era Florencia, y esto no era suficiente. Desesperado, reclutó
ayuda de otros poderes extranjeros. El Duque de Anjou y Lorraine tenía
su mirada en el reino de Nápoles y Sicilia. El consintió en ayudar a
Francesco en Milán a cambio de Nápoles y Sicilia, después que
terminara la batalla.
El
ejército de Anjou y Lorraine marchó hacia Milán en defensa de Sforza.
Tenía que pasar por Piedmonte, el cual estaba gobernado por uno de los
enemigos de Milán. La actitud de su director, Ludwig, fue que si ellos
eran amigos de sus enemigos, ellos también eran sus enemigos. Por tanto
cuando el ejército se acercó a Piedmonte, tuvieron que entrar en
batalla con las tropa de Piedmonte. En una batalla sangrienta, las
tropas de Anjou se retiraron. Esto sucedió en las afueras de Exiles,
donde ocurrió nuestro milagro.
Historia
del Milagro
Cuando
las tropas de Piedmonte cruzaron la ciudad de Exiles, y las tropas de
Anjou se acercaron, todos los aldeanos y todos los que vivían en esa área,
dejaron sus casas.
Los
soldados de Piedmonte empezaron a saquear las casas e Iglesias de la
ciudad. Un soldado entró en la Iglesia local en Exiles, forzó y abrió
la puerta del tabernáculo para robarse la custodia. La tomó sabiendo
lo que era. No le importó tampoco tomar la Hostia Consagrada que estaba
ahí reservada. Esta custodia era usada para dar bendiciones. El soldado
tiró la custodia en su saco, y lo puso sobre su burro.
Probablemente
por la presencia del Señor el animal se sentía molesto de llevar el
saco sobre la espalda y se caía continuamente. De cualquier manera, el
soldado quería deshacerse de las cosas que había robado, y por esta
razón vendió el saco y su contenido al primer mercader que cruzó su
camino, por un precio muy barato. El mercader vendió el saco a otro
mercader, quien se lo vendió a otro. Cuando el ultimo mercader compró
el saco, éste iba en camino a Turín.
El
mercader entró en la ciudad con el burro cargando el saco. En frente de
la Iglesia de San Silvestre, como se llamaba en la época del
milagro, en la plaza el burro tropezó y se cayó. Su dueño trató de
levantarlo, pero el animal se negó a moverse. El dueño empezó a
pegarle y se juntó una muchedumbre. A nadie le gustaba ver como
maltrataba al burro. Entre más grande se hacía la muchedumbre, más
frustrado se sentía el mercader y golpeaba al burro sin misericordia.
El burro se movía de un lado a otro tratando de escapar los latigazos
de su amo. El saco se resbaló de la espalda del burro y cayó en el
suelo, y todo el contenido se esparció por la calle.
Todos
los ojos se fijaron en la custodia, especialmente en la Hostia que
estaba dentro de ella. Resplandecía, haciéndose tan brillante que tenían
que apartar los ojos del resplandor. La Custodia se elevó en el aire,
hasta una altura de 10 - 12 pies, y ahí se detuvo permaneciendo
suspendida en el aire. La muchedumbre manifestaba con suspiros su
impresión ante la Señal Milagrosa. Desde la Iglesia de San Silvestre,
el Padre Coccomo se dio cuenta de que algo pasaba al ver la muchedumbre,
y fue a ver que era lo que les atraía. Cuando vio la custodia flotando
en el aire, se dio cuenta de que esta era una señal del Señor.
Entonces, el sacerdote corrió para informarle al Obispo lo sucedido.
El
Obispo inmediatamente formó una procesión de sacerdotes que fue desde
la Catedral hasta la Plaza. Esta noticia se esparció rápidamente, y
oficiales de la ciudad marcharon, a ver el milagro, en fila detrás de
los sacerdotes. Cuando el obispo llegó al lugar, la custodia se
abrió, y cayó al suelo, dejando a la Sagrada Hostia suspendida. Estaba
rodeada por una aura deslumbradora.
El
Obispo, acompañado de los sacerdotes, empezó a cantar un himno en Latín.
Las personas de la ciudad cantaron " Resta con noi, ", Quédate
con nosotros. "
La
Hostia comenzó a descender. El obispo sujetó un cáliz y la Hostia
Milagrosa empezó a bajar, y lentamente se deslizó en el cáliz.
Las personas de la ciudad se maravillaron de este hecho, y siguieron al
Obispo en procesión hasta la Catedral. Inmediatamente se le avisó al
Vaticano.
Este
milagro sucedió el 6 de junio, de 1453. Ocho días
antes de esto, Mohammed II conquistó
Constantinopla,
y ubicó su trono en la Catedral de Santa Sofía. Durante el mismo período,
otro Milagro Eucarístico ocurrió en Langenwiese, un pueblo pequeño
entre Polonia y Checoslovaquia. Poco después la guerra de Milán terminó.
Veneración
y peregrinaciones
Inmediatamente
comenzó la veneración del Milagro Eucarístico de Turín. Peregrinos
de toda Italia y Europa se reunían en el Santuario. A la iglesia se San
Silvestre se le llama la Basílica de Corpus Domini ( Iglesia del
Cuerpo y Sangre del Señor ),
En
1455, la jerarquía de la Iglesia de Turín, acordaron hacer un tabernáculo
para honrar y conservar el Milagro Eucarístico. La Hostia se guardo en
el nuevo tabernáculo hasta que un nuevo relicario de mármol se erigió
en el lugar donde cayo el burro en 1453.
La
ciudad de Turín fue conmovida por este Milagro Eucarístico. Pusieron
una señal a donde ocurrió el milagro, y donde cayo el burro. Este
lugar se convirtió en un lugar de peregrinación, tan visitado que los
peregrinos no cabian en esa pequeña area. En el año 1521 un nuevo
edificio fue construido para los devotos y peregrinos. El Oratorio fue
construido en el lugar donde el burro cayo.
En
1525, se instituyó la Compañía del Cuerpo de Cristo para ser
protectores del Milagro Eucarístico. Su símbolo era la Custodia y la
Hostia suspendida sobre ella. Esta compañía estaba encargada de cuidar
el Oratorio y el lugar donde cayo el burro.
En
el año 1584, llegó de la Santa Sede la orden que el Milagro Eucarístico
debía de ser consumido. La razón dada por el Vaticano fue para no
obligar a Dios a mantener este Milagro Eucarístico sin corromperse por
siempre.
La
Hostia Sagrada, fue consumida por orden Papal en 1584, después de estar
perfectamente conservada por 131 años. La Adoración y Devoción del
Milagro Eucarístico continuó.
En
1598, una plaga amenazó a muchas personas, esto fue durante otra
sangrienta guerra entre los de Piedmonte y los Franceses. El Señor le
estaba dando un mensaje a las personas, que fue recibido por el Concilio
de Turín.
Ellos
le hicieron una promesa al Señor, que sí El libraba a las personas de
esa enfermedad mortal, se le construiría una iglesia completamente
nueva en honor del Santísimo Sacramento de Turín. El Señor escucho
las oraciones y la plaga termino.
En
1607, se hicieron los cimientos de la nueva iglesia, la cual se terminó
en 1671. A la derecha del altar principal, hay un área cerrada por
unas barandillas que es el lugar donde cayó el burro. Hay una placa con
una inscripción en Latín. San Juan Bosco la tradujo así :
Aquí,
el 6 de junio, de 1453, cayó el burro que estaba cargando el
Cuerpo del Señor.
Aquí
la Sagrada Hostia, libre de sus ataduras, se elevó en el aire.
Aquí
descendió suavemente a las manos suplicantes de los Turinenses.
Aquí,
por lo tanto, recuerden el milagro, arrodíllense en el suelo, veneren y
miren con temor un lugar sagrado.
En
la pequeña Iglesia de Exille, donde ocurrió el robo ese día en
1453, el tabernáculo roto nunca fue arreglado. Ellos lo conservaron
en su forma original en honor al acontecimiento milagroso.
Solemnes
procesiones y celebraciones han tenido lugar en los diferentes
Centenarios de la Fiesta. En 1853, San Juan Bosco escribió acerca de la
fiesta y de las grandes preparaciones que se hacían. En estas fiestas
asistieron la Reina Adelaida, esposa de Vittorio Emmanuele II, y de la
Reina María Teresa, viuda de Carlos Alberto, quienes recibían Comunión
en la Basílica. En 1953, la fecha de la celebración del Quinto
Centenario, fue cambiada para septiembre, desde el 6 hasta el 13, para
que coincidiera con el Congreso Eucarístico que se celebró ese año.
Se
escribieron himnos especiales en honor del Milagro Eucarístico de Turín.
Se cantan los días de las fiestas, y especialmente durante la celebración
del Centenario.
Papas
que han reconocido el Milagro de Turín : Pío II, Gregorio XVI,
Clemente XIII, Benedicto XIV, San Pío X, Pío XI y JPII.
Publicado
por cortesía de Corazones.org
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