COMUNICACION CANINA

Comunicacion canina
El perro utiliza dos idiomas distintos: uno para comunicarse con sus congéneres y otro para comunicarse con el hombre. El lenguaje de los olores es el único que a los humanos se nos escapa, mientras que otras señales, como sonidos gestos faciales y posiciones corporales forman parte de los códigos compartidos entre esos dos lenguajes caninos.
Con sus diferentes recursos comunicativos, el perro expresa deseos, necesidades y estados de ánimo. También marca su territorio y define su estatus social entre los demás perros. Su lenguaje se basa en señales auditivas, olfativas y visuales, y usa todo su cuerpo para expresarse, desde las orejas a la cola, pasando por la mirada o la postura completa.
Hay que estar atentos y conocer estos signos que pueden alertarnos de muy diversas situaciones. Nuestra reacción ante sus mensajes es muy importante, como demuestra el especial lenguaje de los perros de caza, por ejemplo, sin el cual difícilmente podrían servir a los cazadores.
Por el mismo motivo, el entrenamiento del perro para distintos servicios y tareas será más fácil si sabemos adaptarnos a su capacidad de comprensión, que abarca, además de las palabras y órdenes con la voz, toda una serie de órdenes gestuales y nuestro propio lenguaje corporal inconsciente.
Señales acusticas
Ladra, gruñe, aúlla, gime... y es capaz de numerosos matices sonoros para expresar distintas emociones, llamar la atención, advertirnos de una amenaza, manifestar su dolor y hasta su aburrimiento. Los sonidos más comunes que emite un perro y sus significados son los siguientes:
Aullidos: es una llamada capaz de llegar a muy larga distancia y a menudo es una queja ante la soledad. Su antigua función en la naturaleza era comunicarse con el resto de la manada.
Ladridos: sirve como llamada, aviso, saludo, alarma y a veces amenaza. Los ladridos agudos, parecidos a chillidos expresan también excitación y emoción.
Gruñidos: si se acompañan del gesto de mostrar los dientes denotan una clara amenaza, una advertencia y una actitud defensiva para marcar distancias. Tiene distintas intensidades hasta llegar al ataque.
Gemidos: sirve para mostrar dolor, sumisión y a veces cariño, como en los saludos. También es el lenguaje propio de los cachorros, que hasta el mes aproximadamente no emiten su primer ladrido.
La cola expresa el estado de ánimo
Aunque todo el mundo identifica el movimiento del rabo con una expresión de amistad, el perro es capaz de matizarla variando la posición el ritmo y la intensidad del mismo:
Mueve la cola enérgica y rápidamente, indica actitud amistosa y alegre.
Unos pocos golpes, con movimientos lentos y cortos, indica aprobación, sensación de estar a gusto.
La cola levantada, con un movimiento amplio de un lado a otro expresa dudas entre aceptación y rechazo.
Colocada en posición horizontal indica satisfacción.
Una cola erguida denota superioridad, confianza y dominio. Si está además erizada, manifiesta agresividad.
Entre las piernas, significa miedo o inseguridad.
Rígida, alineada con la espalda y en movimiento lento avisa de que el can está molesto o preocupado.
Rígida y caída expresa deseos de pacificación.
Agitación arrítmica y lenta del rabo es expresión de recelo.