SEGUNDA MENCIÓN
NARRATIVA

DESPOJARSE
Sintió la necesidad
de sacarse todo. Como de desencajarse o desensillarse. Lo hizo y se alivió.
“ La ropa pesa como
si fuera de plomo y mis pies están cansados de tanto andar”.
Abrió la ducha y
dejó correr el agua hasta templarla.
“ Así está bien”,
pensó zambulléndose en ese torrente cálido y purificador , tibio y sensual .
El agua envolvió su
cuerpo firme y cansado; se deslizó entre sus miembros, igual a un riacho
corriendo por la montaña después del deshielo. Esa fue la sensación. El agua
estaba llevándose las piedras de su cuerpo. Descolgó su bata y se arropó.
La casa estaba en
silencio y la tarde caía lentamente. Cuando tomó conciencia de la hora, se
apresuró a vestirse con un atuendo más liviano. Salió a caminar las veredas
rotas de Buenos Aires. Su imaginación fue un vértigo en la tibia noche otoñal
.Los árboles habían dejado su ropaje de otoño, alfombrando las veredas con sus
recién caídas hojas, y a pesar de la hora aún se distinguían sus ocres
amarillentos.
“Están como yo,
les pesa la ropa”, pensó al mirarlos.
Sabía que ellos
estaban atados a las estaciones. Siguió su camino.
“Quiero hacer lo
debido, a tiempo y en mi tiempo, como los árboles”, pensó.
Cuando llegó a su
destino, entró. La envolvió una música sensual. Recordó que no era un árbol,
estaba atada al carro de la vida, pero no era un árbol. Podía vestirse y
desvestirse a su antojo, para ella o para quien ella quisiera. Así lo hizo.
Lentamente se despojó de sus vestiduras, fue dejando una estela de ropa por el
suelo hasta llegar a la cama...
Escuchó:“T
e esperaba. En esta noche sin vos, hubiera muerto”.
Alicia Danesino

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