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DOLORENSES
DESTACADOS
ARISTÓBULO DEL VALLE

El abogado y político
Aristóbulo del Valle nació en Dolores el 15 de marzo de
1845 y falleció en Buenos Aires el 29 de enero de 1896.
Inició sus estudios universitarios en Buenos Aires y los
interrumpió para ir a luchar en la Guerra del Paraguay. Al
finalizar la misma completó su carrera, graduándose de
Doctor en Jurisprudencia.
Diputado electo en 1872, renunció en 1874 para acceder al
cargo de ministro de Gobierno de la provincia de Buenos
Aires. En 1877 se incorporó a la cámara de senadores de la
Nación, de la que fue presidente provisional. En 1889
participó en el “meeting” del Jardín Florida
organizado por la Unión Cívica de la Juventud. Ese acto
marcó el comienzo de la Revolución del 90, de la que fue
uno de los organizadores junto a Leandro Alem, ambos
cofundadores de la Unión Cívica Radical. El 1893, llamado
por el presidente Luis Sáenz Peña organizó un gabinete de
“pacificación”, del que fue ministro de Guerra y
Marina, lo que implicaba el comando directo de las fuerzas
armadas.
En Dolores, además de ser recordado con un busto en la
plaza principal y con la nominación de una calle, su nombre
figura en una placa en el lugar de su nacimiento.
EDUARDO ACEVEDO
DIAZ

El jurista y escritor
Eduardo Acevedo Díaz nació en Dolores el 18 de marzo de
1882. Era hijo del periodista, escritor y diplomático
uruguayo de su mismo nombre.
Acevedo Díaz fue presidente de la Comisión Nacional y de
Monumentos y Lugares Históricos. Sus publicaciones sobre
geografía han servido como texto en escuelas de enseñanza
media. De la extensa nómina de de obras de su autoría
pueden citarse “Codificación del Derecho Federal y su
Jurisprudencia”; “Los nuestros” (crítica, 1910); las
novelas “Ramón Hazaña” (Premio Municipal 1932 en
Buenos Aires); “Argentina te llamas” (1934); “Eternidad”
(1937) y “Cancha larga” (1939), premiada en 1942 por la
Comisión Nacional de Cultura.
Falleció el 1º de septiembre de 1959.
FAUSTINO BRUGHETTI

BRUGHETTI,
FAUSTINO (1877-1956)
Lavanderas,1900
Oleo sobre tela, 22 x 39,5 cm.
Colección Museo de Arte Moderno de la Ciudad de Buenos Aires.

El pintor y literato
Faustino Brughetti de trascendencia universal, nació en
Dolores el 6 de septiembre de 1877. Artista atento a las
innovaciones fue uno de los que introdujeron el
impresionismo en la Argentina.
En 1901 realizó su primera exposición individual en el
diario La Prensa de Buenos Aires. Fue la primera muestra
impresionista en la Argentina. En 1902 viajó a Italia y
permaneció allí hasta 1905. Tres años más tarde fue
becado para viajar a Europa y permaneció en ese continente
por espacio de cuatro años, lapso en el que opuso premios
en Nápoles, Roma, Liorna, Montecattini y Cattigne. En 1911
expuso en Chile, Mendoza, San Juan y San Rafael. En 1923
viajó nuevamente a Italia.
En 1952 fue distinguido en ciudad natal con el premio “Hijo
Dilecto de Dolores”. Fue colaborador de los diarios “El
Día” y “El Argentino” y la revista “Nosotros” de
la ciudad de La Plata.
Entre sus obras literarias se destacan “Grottaferrata”,
“Mi Credo” y “Almafuerte”. En el campo de la
plástica legó entre otros cuadros, “Tarde otoñal”,
“La hija del isleño”, “Cristo ante el dolor del mundo”
y “Sol de invierno”. La mayoría de sus obras se
conservan en el Museo de Artes Plásticas de Dolores que
lleva su nombre. Falleció el 6 de junio de 1956.
JUAN VUCETICH

El sabio Juan Vucetich
había nacido en Dalmacia, ex Yugoeslavia el 20 de julio de
1858 y llegó a la Argentina en su juventud, empleándose en
la policía bonaerense, donde debido a su capacidad fue
promovido a jefe de estadísticas en 1889. El 1º de
septiembre de 1891 hizo la primera comprobación pública
del sistema decadactilar, con el que logró identificar a 23
detenidos en La Plata. Al año siguiente fue descubierto el
primer caso policial con la utilización de ese sistema. Se
trataba de un hecho ocurrido en Necochea, en el que
Francisca Rojas había asesinado a sus dos pequeños hijos
mellizos. Vucetich pasó los últimos años de su vida en
Dolores, donde contrajo matrimonio con la dama dolorense
María Cristina Flores. Falleció en esta ciudad el 25 de
enero de 1925 y la casa donde residió es sede de la Escuela
de Enseñanza Media que lleva su nombre.
GUILLERMO ALEN WHITE
El ingeniero Guillermo
Alen White nació en Dolores el 24 de junio de 1844.
Estudió en la Facultad de Ciencias Físicas y Naturales de
Buenos Aires y en 187º integró el primer grupo de
ingenieros civiles egresados en la Argentina. Fue director
de la Asociación de Ingenieros Civiles de la Nación desde
1876 a 1886.
Dirigió el ramal férreo Buenos Aires-Campana y el trazado
al Meridiano V. Presidió el directorio de la empresa
Ferrocarril del Sud y dispuso la construcción del ramal
Bahía Blanca-Neuquén.
El puerto comercial de Bahía Blanca lleva su nombre.
Falleció el 11 de junio de 1926.
VICTORIANO EMILIO MONTES
Don Victoriano Emilio
Montes nació en Montevideo el 8 de junio de 1855 y llegó
al país siendo muy niño, en oportunidad de emigrar sus
padres, don Tomás Montes, profesor de Farmacia y doña
Ascensión Duclós. El primer lugar de residencia fue
Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos,
donde el pequeño Victoriano cursó sus estudios primarios y
luego en el Colegio Nacional fundado por Urquiza en esa
ciudad completó el secundario. Posteriormente se doctoró
en Jurisprudencia en la Universidad Nacional de Buenos
Aires.
Montes tuvo una vasta trayectoria pedagógica desde las
cátedras de Letras y Ciencia, que se inició 1879 en el
Colegio Nacional donde él había estudiado y se extendió
hasta 1884. Ese año pasó al Colegio Nacional de Tucumán.
En los años 1885,1886 y 1887 dictó cátedras en la Escuela
Normal de Profesores de Buenos Aires y desde el 27 de julio
de 1888 fue director de la Escuela Normal de Dolores, que
había inaugurado sus cursos ese día, además se
desempeñó como profesor de Pedagogía y Letras en ese
establecimiento, hasta culminar su actividad docente en esta
ciudad en 1894, para continuar con el cargo de inspector de
Enseñanza Secundaria Normal hasta obtener su jubilación.
Victoriano Montes tuvo destacada labor como publicista con
obras didácticas de encomiable mérito, destacándose entre
otras, “La legislación escolar en Entre Ríos” (1892),
premiada con medalla de oro en Paraná y “Parónimos de la
lengua castellana” (1893). Ambas obras fueron concebidas
durantes su permanencia en Dolores. También publicó en
1913 “La Frase”, para primer grado superior, que obtuvo
medalla de oro en el Primer Congreso Nacional del Niño
realizado en Buenos Aires.
En el campo literario, sus poesías recibieron juicios
laudatorios de sus contemporáneos, como Olegario V.
Andrade, Carlos Guido y Spano y Rafael Obligado. Entre sus
poesías pueden citarse “La tejedora de Ñandutí”, “Juan
Bautista Cabral”, compuesta con motivo del centenario del
nacimiento del general José de San Martín en 1878, “El
tambor de San Martín” y “El abanderado de Belgrano”.
Montes falleció en Buenos Aires el 31 de marzo de 1917.
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Investigación
Regional
PRIMERA MISA
AL SUR DEL SALADO
Investigación: Juan Carlos
Pirali y Antonino Abel Grammatico
Mediante una
diligencia investigativa en antiguas documentaciones y sobre
el terreno de los hechos, pudimos ubicar el predio donde se
ofició la primera misa documentada al sur del río Salado
en la era independiente del país.
El primer dato concreto para iniciar la investigación,
corresponde al legajo de mensura practicada por el
agrimensor Marcos Chiclana en 1831[1] en un campo de José
Lastra en el partido de Monsalvo (hoy Maipú). En el plano
de dicha medición se detalla el lugar de ubicación de la
estancia que fue de D. Domingo La Madrid, con el agregado
que fue el primer propietario de esas tierras, cuya
extensión correspondía a un cuadrado de 18.000 varas de
cada lado.
Dice el agrimensor encargado de esa operación que colocó
un mojón en el ángulo S.O. de la superficie a medir, en el
deslinde con los señores Antonio González y Ramos Mejía.
Desde allí trazó una línea imaginaria de 18.000 varas en
dirección al S.E. que concluía en el centro de la laguna
“Contreras”, encontrándose a las 14.400 varas con la
estancia de Lastra (ex La Madrid) en la que partió en dos
los corrales y dejó la población en terrenos de dicho
propietario.
Con las referencias expuestas, decidimos recorrer el lugar
y, con mediciones sobre el terreno, las observaciones
topográficas coincidentes con lo afirmado por Chiclana, y
comparaciones entre antiguos planos y modernos mapas
aéreos, llegamos a la conclusión que el sitio donde se
ofició la misa y se firmó el “Acta de Monsalvo”, se
encuentra en el Cuartel VII del partido de Maipú a 90
kilómetros de Dolores y a 5 kilómetros al sudeste de la
estación ferroviaria Segurola. Los actuales propietarios de
ese lugar son los señores Jorge O. Rossi y Mario y José
Cremonte.
HECHOS HISTÓRICOS
Los hechos históricos relacionados con la reunión
celebrada en Monsalvo el 21 de agosto de 1817, comienzan con
la designación del capitán Pedro Antonio Paz como
Comandante Militar y Político de las Islas del Tordillo el
23 de mayo de 1817, quien recibió las Instrucciones que
debía observar en su misión, en cuyo punto 3º decía: “Luego
que se reúnan los primeros vecinos que deban entrar a
formar la nueva población, se arbitrará con ellos el modo
de construir una capilla, en los términos que sea posible
facilitarla, y cuando se considere que se encuentre en
estado de poderse hacer uso de ella, se dará el
correspondiente aviso al Exmo. Sr. Supremo Director del
Estado, para que disponga el nombre que debe darse a la
población y la persona que cuide de la administración
espiritual” [2].
NOMBRAMIENTO DE ROBLES
Con la intención de brindar un servicio espiritual a los
habitantes establecidos al sur del río Salado, el
Directorio propuso el 16 de junio de 1817 para ese fin, al
padre Francisco de Paula Robles, y al respecto,
transcribimos un fragmento del oficio firmado por Juan
Martín de Pueyrredón: “Por cuanto siendo preciso proveer
de un eclesiástico al nuevo curato establecido entre el
Salado y Montes del Tordillo, en obsequio de aquellas almas
privadas de auxilios de la religión, me ha propuesto al
efecto el Discreto Provisor Gobernador de este obispado a
don Francisco Robles: por lo tanto, y atendiendo a la
idoneidad suficiente y demás circunstancias de este
presbítero, le presento desde luego al predicho curato y
ruego y encargo al enunciado Discreto provisor que
pareciendo ante él con esta mi presentación el nominado
don Francisco Robles le haga colación y canónica
institución del referido beneficio” [3].
ACTA DEL 21 DE AGOSTO DE 1817
Erróneamente se ha tomado la fecha del 21 de agosto de 1817
como de la fundación de Dolores, pues de acuerdo con lo
expuesto en el acta firmada ese día en la casa de La
Madrid, no caben dudas que lo ocurrido entonces fue la
ratificación de la jurisdicción del curato, que según la
Real Academia Española significa “territorio bajo la
jurisdicción espiritual de un cura”. También ese día,
fue oficiada una misa por el padre Robles y acordaron los
presentes sobre el mejor lugar para formar un pueblo, pero
no se concretó una fundación, cuya acepción definida por
la citada academia es: “Edificar materialmente una ciudad,
un colegio, un hospital, etc.”
El 22 de agosto del mismo año, el capitán Paz se dirigía
a Pueyrredón: “Hoy día de la fecha se ha reunido el
vecindario de este partido, aunque no todo para hacerle
saber la comisión que traigo de V.E.”, también expresaba
que había registrado los parajes para la construcción del
pueblo, y que el lugar más aparente eran “unas lomas
inmediatas a la estancia que llaman de Carmona” [4].
No hay documentación que acredite la existencia del pueblo
de Dolores en 1817, sólo se han encontrado en el Archivo
General de la Nación oficios datados en ese año del pueblo
Santa Elena, el antiguo depósito de prisioneros del paraje
Las Bruscas.
PRIMERA CAPILLA
Con respecto a la construcción de la primera capilla bajo
la advocación de Nuestra Señora de los Dolores, se habría
producido a mediados de 1818, desprendiéndose esta
hipótesis de una nota del secretario de Estado, Matías
Irigoyen, que con fecha 3 de junio ordena franquear doce
prisioneros del depósito Santa Elena al presbítero
Francisco Robles “cura del nuevo pueblo de Dolores” para
construir la capilla [5]
[1] Archivo
Histórico de Geodesia. La Plata
[2] Archivo General de la Nación. Sec. Gobierno
[3] Archivo General de la Nación. Sec. Gobierno
[4] Archivo General de la Nación. Sec. Gobierno
[5] Archivo General de la Nación. Sec. Gobierno
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RESEÑA
HISTÓRICA DE DOLORES

La
ciudad de Dolores nació como consecuencia de la
expansión territorial impuesta por el Director Supremo de
las Provincias Unidas, D. Juan Martín de Pueyrredón. Fue
el primer pueblo de avanzada fundado al sur del río
Salado en la época independiente. La fecha exacta de
fundación se mantiene incierta, ya que no se han podido
encontrar documentaciones fehacientes que acrediten ese
hecho. Erróneamente las autoridades municipales tomaron
la fecha del 21 de agosto de 1817, pero en esa ocasión lo
que se produjo fue un hecho eclesiástico, fijándose ese
día en una reunión realizada en Monsalvo, la
jurisdicción del Curato de Nuestra Señora de los
Dolores, así lo acredita el acta levantada en la
oportunidad, pero ese documento no certifica la fundación
de un pueblo.
El antecedente más remoto donde se nombra al "pueblo
de Dolores" es de junio de 1818, en cuya fecha, el
padre Francisco Robles solicita prisioneros del depósito
de Las Bruscas para construir la capilla y firma su carta
en Dos Talas, por lo tanto, si hubiera existido el pueblo
lo hubiera citado en sus correspondencias. A tres años de
ese hecho, el incipiente pueblo fue destruido por un
malón el 30 de abril de 1821. Su fundador Ramón Lara, se
preocupó por la refundación y después de realizar los
trámites correspondientes logró su objetivo, y el 7 de
septiembre de 1826 el agrimensor José María Romero
presentó el plano del nuevo pueblo, donde para esa fecha
ya se habían instalado varias familias.
La existencia de un centro poblado atrajo hasta ese lugar
a vecinos que se hallaban dispersos en la zona,
iniciándose una era de progreso, con un floreciente
comercio, y al respecto, en 1835 se realizó un censo de
negocios en el partido y dio como resultado la existencia
de 57 casas habilitadas, en su mayoría figuraban como
tienda y pulpería.
En 1839 los vecinos de Dolores y hacendados de la zona,
comandados por Ambrosio Crámer, Manuel Rico, Pedro
Castelli y otros, se sublevaron contra el gobierno de Juan
Manuel de Rosas, en el movimiento conocido como de
"Los libres del Sur", pero la revolución
fracasó y las fuerzas rebeldes fueron vencidas en la
batalla de Chascomús el 7 de noviembre de ese año.
Ese acontecimiento significó el comienzo de una etapa de
retroceso para el pueblo de Dolores, debido a la
represalia del gobierno, que entre las medidas que
adoptó, figuraba el desmembramiento del partido para
crear en sus tierras los de Tordillo y Pila, quedándole a
Dolores sólo la parte urbana, quintas y chacras, además,
todos los hacendados sospechados de haber participado en
la rebelión sufrieron embargos de campos y ganados.
Con la caída de Rosas y la institucionalización del
país, Dolores fue adquiriendo una notable trascendencia.
El 28 de noviembre de 1853 fue designada sede del
Departamento Judicial del Sud, con una jurisdicción que
abarcaba más de media provincia, desde Las Flores hasta
el río Negro.
Las autoridades del Banco de la Provincia de Buenos Aires
se interesaron por el movimiento económico que se
producía en esta ciudad, y el 8 de agosto de 1864
inauguraron la Sucursal Dolores, la primera que instalaba
esa institución al sur del río Salado, con lo cual, se
acrecentó la actividad comercial y administrativa de esta
ciudad.
En 1873 fue inaugurado el Hospital San Roque, con un
servicio que incluía a pacientes de todas la región.
El 15 de agosto de 1874 el Ferrocarril del Sud concluyó
el tendido de los rieles correspondientes al ramal
Chascomús-Dolores, con lo cual, esta ciudad se convirtió
en el más importante centro terminal de transporte de
cargas y pasajeros en el sur provincial.
En 1877 fue inaugurado el edificio de la cárcel que aún
se conserva, en cuyo frente funcionó en esa época la
Casa Judicial. Anteriormente, la cárcel funcionó en un
edificio al lado de la actual Municipalidad. Ese mismo
año, apareció el primer número del diario La Patria,
que llegó a tener una tirada diaria de 3.000 ejemplares
con distribución en toda la provincia. Ese medio
periodístico cesó en 1926.
El creciente progreso de Dolores y la radicación de
numerosas familias de profesionales, exigía un
establecimiento de formación docente, y en 1888 fue
creada la Escuela Normal, cuyo actual edificio fue
inaugurado el 23 de mayo de 1930, durante la presidencia
de Hipólito Irigoyen.
También en 1888 fue instalado el primer servicio de
tranvía de tracción de caballos, con una línea entre la
estación del ferrocarril, el centro y el cementerio. Ese
medio de transporte cesó en 1923 y ese año comenzó un
servicio de auto-ómnibus con un automotor para 8
pasajeros, pero su existencia fue sólo de dos años,
hasta que en 1942 se inició un servicio de colectivos
para transporte urbano, que aún funciona, pero con
cambios de propietarios.
En 1892 fue inaugurada la Sucursal Dolores del Banco de la
Nación, cuya casa central había sido creada el año
anterior. Esta casa inauguró su actual edificio en
Belgrano y Rico el 16 de diciembre de 1906.
En 1906 fue creado el Colegio Nacional, cuyo actual
edificio fue inaugurado el 26 de mayo de 1929.
En 1909 fue habilitado el servicio telefónico que
comunicaba a Dolores con Buenos Aires, Mar del Plata y las
principales ciudades del país. También ese año fue
inaugurado el templo de Nuestra Señora de los Dolores
frente a la plaza principal.
La floreciente riqueza frutícola y hortícola dolorense,
originó la creación de la Escuela de Fruticultura en
1913 en un predio de 55 hectáreas donadas por la
Municipalidad.
En 1920 fue creada la Escuela de Artes y Oficios, que con
otras denominaciones ha continuado hasta la actualidad su
funcionamiento. Su actual edificio fue inaugurado el 2 de
mayo de 1944.
El 29 de octubre de 1940 fue inaugurado el Museo
"Libres del Sur" en el parque homónimo, creado
el año anterior, frente a la ruta 2.
Lo expuesto es una breve reseña de los hechos históricos
más salientes de la ciudad de Dolores desde su origen. El
último medio siglo de existencia representa una historia
muy reciente y de fácil transmisión oral, por lo cual no
se incluye en este informe histórico.
Juan Carlos Pirali
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PERMANENTE
RECUERDO DE ABEL FLEURY

El 9 de agosto de 1958 se apagó
la vida del destacado músico Abel Fleury, con lo cual la
mágica guitarra que pulsaba, silenció el sublime encanto
de sus melodías.
Hombre del interior. Nacido en Dolores el 5 de abril de
1903. De origen humilde. Apasionado a la música desde muy
joven. Recibió las primeras lecciones de parte de su
madre y del amigo Pascual Galeano. Posteriormente, el
destacado músico Honorio Siccardi lo instruyó en
armonía. Más tarde, se perfeccionó con el músico
catalán Domingo Prat.
En 1924 dejó su ciudad natal y se instaló en Mar del
Plata, donde además de actuar enseñaba su arte. La
próxima escala de su vida sería Tres Arroyos. Allí,
encontrándose en gira el célebre guitarrista español
Andrés Segovia, quien después de escuchar una
interpretación de Fleury expresó: "Reúne las
facultades que realmente son difíciles de obtener entre
los guitarristas, especialmente obtiene gran volumen y
purezas en las notas, lo más indispensable para ejecutar
en las grandes salas". (El Tribuno de Dolores,
07-08-1928).
Durante su residencia en Tandil conoció al poeta local
Lauro Viana, quien le abrió la posibilidad de un futuro
triunfal en Buenos Aires. Con una recomendación de éste
para el recitador Fernando Ochoa llegó a la Capital
Federal y allí, encontró el camino del éxito y la
calidad de sus ejecuciones trascendió a través de
conciertos y emisoras radiales.
En 1940 integró el "Cuarteto Argentino" junto a
Sebastián Piana, Alfredo Corletto y Pedro Mafia.
En 1953, después de una de sus exitosas actuaciones en
España, el crítico de arte Eduardo López Chavarri
expresaba en el diario "Las Provincias" de
Valencia: "En sus manos, la guitarra vuelve a ser el
instrumento misterioso que apenas si desde el gran Tarrega
nos es dado oír". Ese año fue galardonada con el
premio "Hijo Dilecto de Dolores".
Entre los biógrafos de este gran músico merece una digna
mención el escritor y periodista porteña Héctor García
Martínez, un incesante investigador de la vida y la obra
de Fleury. También el escritor de Chivilcoy Gaspar J.
Astarita, recientemente fallecido, ha legado un
interesante libro titulado "Abel Fleury".
Juan
Carlos Pirali
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LOS
CAMINOS APUNTALARON EL PROGRESO DEL PAÍS
Por Juan Carlos Pirali

En un principio fueron las rastrilladas dejadas por los
aborígenes, las que marcaron las huellas por donde
transitaron las pesadas carretas tiradas por lentos
bueyes, que trasladaron el progreso y la civilización a
los distintos lugares del territorio nacional, pero esos
primitivos caminos se fueron formando sin una
planificación para el trazado.
Le correspondió al director supremo Juan Martín de
Pueyrredón, la iniciativa de crear la primera entidad
encargada de ese tema al instrumentar en 1817 la Comisión
de Caminos.
Las carretas trazaron los mejores rumbos para sus largas
travesías. El drenaje natural facilitaba su paso y, más
tarde, cuando las postas fueron las estaciones de servicio
de los viajeros, las grandes rutas nacionales quedaron
establecidas por los mejores terrenos. Pero llegó el
riel, que significó el comienzo de un nuevo periodo
histórico en la economía del país. Ante ese hecho, los
viejos caminos de tierra perdieron parte de su eficacia,
debido a que la tracción de sangre no podía competir con
un sistema de transporte más rápido y efectivo.
En la provincia de Buenos Aires, una cronología de hechos
marcó el proceso de transformación de su historia
caminera. En 1821 el gobernador Martín Rodríguez creó
el "Departamento de Ingenieros y Arquitectos" y,
en 1824, fue creada la "Comisión Topográfica",
encargada de realizar el primer estudio integral de la
topografía bonaerense, para que sirviera de base a
trazados de caminos y la realización de obras
hidráulicas.
El 17 de mayo de 1880, durante la gobernación de Carlos
Tejedor, fue aprobada la "Ley de cercas de
estancias", que determinaba en su articulado:
"Los caminos públicos de la provincia se dividirán
en generales, municipales y vecinales". Los caminos
generales destinados a la conexión de ciudades y pueblos
debían tener un ancho de 50 metros; los municipales, que
servían de comunicación entre dos cabeceras de partido
tendrían 30 metros y los vecinales, que comunicaban
centros de población con propiedades rurales o éstas
entre sí, tenían asignado un ancho de 16 metros.
La construcción de caminos necesitaba un brazo ejecutor,
y el 8 de marzo de 1910, por medio de la ley 3231 fue
creada la "Dirección General de Caminos de la
Provincia", especificándose en el artículo 1º de
dicha norma: "…ejercerá todas las facultades
inherentes a la Superintendencia Técnica y Administrativa
en todos los caminos generales y parciales existente o
futuros, como también en los municipales y vecinales, de
aquellos partidos cuyas municipales se acojan a los
beneficios y cargas que por esta ley se establecen".
Se fijaba como sede de la Dirección a la ciudad de La
Plata, y cada pueblo cabecera de partido tendría una
comisión local formada por el intendente municipal y 4
vecinos.
El 4 de agosto de 1913 fue promulgada la ley 3497, que
derogaba la del 8 de marzo de 1910 y creaba la Dirección
de Puentes y caminos, dependiente del ministerio de Obras
Públicas, con autoridad para proyectar y ejecutar las
construcciones, desvíos, rectificaciones, etc. de los
caminos.
En 1915 cambió su denominación por "Dirección de
Hidráulica Puentes y Caminos" .
Por decreto número 6 de 1922 se establecieron en la
provincia 11 zonas para brigadas camineras,
correspondiéndole al partido de Dolores, formar parte de
la zona tercera, con sede en Brandsen. Al año siguiente
crearon las primeras cuadrillas dotadas de "palas de
buey".
En 1932 la provincia fue dividida en 8 zonas camineras y
Dolores pasó a ser sede de la Zona VI.
El 5 de octubre de 1932 fue promulgada la Ley Nacional de
Vialidad, que significó un punto de partida de una
profunda transformación en el sistema tradicional de las
vías de comunicación, la que llevó al país con
enérgico impulso al nivel de los estados con la
construcción de modernos caminos, adecuados a la
exigencia del tránsito actual.
Fuente
consultada: Archivo de Geodesia. La Plata
Leyes y Decretos para las Municipalidad de la Prov. de Bs.
As. Imp. Biedma, Bs.As. 1888
Leyes de la provincia de Buenos Aires. Archivo Poder
Judicial Dolores
Vialidad Nacional P.E.N. 1932-1938 |
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HISTORIA
DE LEVAS Y RECLUTAMIENTOS
Por Juan Carlos Pirali

En la mayoría de las ocasiones que se hace referencia al
pasado de los habitantes de la campaña argentina, sobre
sus hábitos y sus costumbres, se lo describe como un
hombre libre, sin sujeciones que lo aten a las leyes, pero
de los hechos surge la inobjetable evidencia que esa
libertad asignada al campesino no se ajusta a una estricta
realidad.
Una de las primeras medidas adoptadas por los integrantes
de la Primera Junta de 1810, fue la de organizar las
fuerzas militares, y para tal fin se estableció por medio
de una rigurosa leva que comprendía a todos los
"vagos sin ocupación conocida, desde la edad de 18 a
40 años" .
La denominación de "vago sin ocupación"
involucraba al gaucho libre de la campaña que ante los
alcances de la medida dejaba de serlo, para pasar a
contraer un compromiso no siempre reconocido. Durante la
leva levantada por la Primera Junta, varias tropas de
carretas quedaron paradas por haberles quitado los peones,
y la cosecha de trigo que prometía ser abundante no pudo
levantarse en forma total.
ERAN VAGOS LOS SOLDADOS DE LA INDEPENDENCIA
El 30 de agosto de 1815, el gobernador Manuel Luis Oliden
en un bando de 11 artículos establecía que: "Todos
los pobladores de la campaña sin propiedad legítima,
deben ser considerados de la clase de sirvientes... deben
estar munidos de una papeleta, firmada por el estanciero
para quien se trabaja y por el Juez de Paz, debiéndola
renovar cada seis meses"... "quien transite con
la papeleta vencida será reputado de vago y condenado a
servir en el ejército".
De acuerdo con lo expuesto se abre un interrogante ¿eran
vagos los soldados que lucharon para darnos la
independencia? y, servir a la patria era una condena?.
Además existía el privilegio para los propietarios de
tierras, quienes eran eximidos de integrar las fuerzas
armadas.
EL PODER DE LOS JUECES DE PAZ
Generalmente, la única prueba admitida para considerar
como vago a un poblador y destinarlo al servicio militar
durante varios años, era el testimonio verbal de los
jueces de paz.
Al poder de los alcaldes y de los jueces de paz se
refería "El tribuno" de Buenos Aires el 18 de
noviembre de 1826 : "Son innumerables los atentados
que con motivo de las levas se han cometido por los
agentes del poder, ya entrando en estancias, echando a
mano a conductores de ganado, a los carreteros, etc..
EL MONTE DEL TORDILLO REFUGIO DE "ALZADOS"
En el año 1819, las normas judiciales que reglamentaban
el ingreso de los peones al ejército, contribuyeron a que
éstos se "alzaran" y se refugiaran en lugares
apartados de pueblos y de estancias. Uno de los lugares
preferidos por los peones que se rebelaban contra el
sistema de levas, era el espeso Monte del tordillo, en el
partido de Dolores. Allí podían resguardarse del
seguimiento de las autoridades.
El gobernador Manuel Dorrego prohibió las levas en 1827,
ante la necesidad de brazos para levantar la cosecha, pero
al año siguiente volvió a implantar el sistema que
había criticado, para obtener tripulantes para la flota
del almirante Guillermo Brown.
LAS LEVAS EN LA ÉPOCA DE ROSAS
Juan Manuel de Rosas continuó con la práctica de las
levas, y al respecto, hizo referencia con motivo de la
inauguración de la Legislatura el 27 de diciembre de
1831: "Se ha practicado un crecido enganche de
voluntarios y destinándose al servicio militar a los
vagos y mal entretenidos".
William Mac Kann, que recorrió Buena parte de la campaña
bonaerense en la década de 1840, también aporta datos
sobre este tema: "Cuantas veces el gobierno necesita
de auxilios de esa naturaleza, sus oficiales visitan a
quien se le antoje para incorporarlo al ejército".
Los que gozaban de prerrogativas durante el gobierno de
Rosas, y que ocupaban un lugar privilegiado ante las
levas, eran los ciudadanos ingleses, condición que no
alcanzaba a los españoles.
VAGOS DE DOLORES Y LAS FLORES
En 1860 el oficial Ignacio Rivas comunicaba al entonces
coronel Bartolomé Mitre, que había enviado varias
comisiones a los partidos de Dolores y de Las Flores
"a tomar desertores y algunos vagos y no enrolados
con el fin de poner al 3º con 500 hombres".
LEY DE RECLUTAMIENTO
La Ley de Reclutamiento de 1872 en su artículo 20º
decía: " los contingentes serán compuestos de
guardias nacionales, solteros de 18 a 45 años de edad
designados por medio de sorteos".
José Hernández en su inmortal "Martín Fierro"
describe con acertados versos, el regreso de los soldados
que sirvieron a la patria:
"Y luego si a alguna estancia
a pedir carne se arrima,
al punto la cain encima
con la ley de la vagancia".

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HISTORIA
DE UNA CONDENA A MUERTE
Por Juan Carlos Pirali

En el año 1912 un juez de los tribunales de Dolores
condenó en primera instancia a un homicida por un crimen
cometido en Castelli, a la pena de muerte. Posteriormente,
la Cámara de Apelaciones lo sentenció a seis años de
prisión.
El 7 de abril de 1912, se presentó en la comisaría de
Castelli una persona que dijo llamarse Cristóbal
Algañarás, manifestándole al titular de dicha
repartición, don Desiderio González, que había inferido
una herida con su daga a Silverio Blas Coronel frente al
boliche "La Verdura". El mismo día fue
interrogado el herido, quien declaró que "viniendo
de vuelta de cumplir con unos deberes cívicos",
había visto en la vía pública e inmediato al boliche
denominado "La Verdura", que discutían
acaloradamente Agripino Núñez y Cristóbal Algañarás,
y en el preciso instante que se iban a las manos, bajó de
su caballo y se interpuso entre los dos, en cuya
circunstancia recibió la herida de parte de Algañarás.
Dijo llamarse Silverio Blas Coronel, argentino de 18 años
de edad, domiciliado en Castelli.
Intervino el médico de Policía, Dr. Atilio Villa, quien
constató que Coronel tenía una herida en la región
pectoral izquierda, con abundante hemorragia y que su
estado era grave. El día 13 de abril se produjo la muerte
como consecuencia de la lesión recibida.
El homicida era argentino de 45 años de edad, argentino,
con domicilio en el partido de Castelli. Había cumplido
dos condenas anteriores; la primera vez estuvo en la
cárcel de Dolores desde el 4 de octubre de 1887 hasta el
18 de marzo de 1892 por homicidio cometido en Ayacucho.
Por otra parte, la segunda vez ingresó a la misma cárcel
el 18 de agosto de 1897 para cumplir una pena de 12 años
por haber dado muerte a Juan de Dios Gallardo en el
partido de Pila. Fue trasladado el 22 de marzo de 1904 al
penal de Sierra Chica, de donde salió al cumplir los ocho
años de condena.
El juicio de este caso fue tratado en los Tribunales de
Dolores, donde el fiscal Dr. Carlos Ocampo solicitó para
el procesado la pena de 20 años de prisión. Por su
parte, el Juez de Primera Instancia, Dr. Marcelo Bosch
Roldán, en su fallo condenó a Cristóbal Algañarás a
la "pena ordinaria de muerte", que debía
ejecutarse en la forma prevista en los artículos 56, 57 y
58 del Código Penal y 364 del Código de Procedimientos.
La defensa del acusado estuvo a cargo del Dr. Aurelio
Bassi, quien en su exposición comenzó diciendo que
"por temperamento y por reflexión soy partidario de
la pena capital". Pero en este caso consideró que se
trataba de un homicidio involuntario, y que la misma
había absuelto al agresor en su declaración ante el
comisario de Castelli, al afirmar que se había
interpuesto entre Algañarás y Núñez en momentos que
ambos discutían acaloradamente. Bassi insistió que se
trataba de un homicidio por imprudencia y que la pena
correspondiente sería de prisión.
La causa fue tratada el 26 de noviembre de 1912 en acuerdo
ordinario de la Cámara de Apelaciones, compuesta por los
doctores José Gómez Rodríguez, José Carrillo y Carlos
Morales Bustamante, con el objeto de dictar sentencia al
respecto, imponiéndole al acusado la pena de seis años
de prisión y vigilancia de la autoridad hasta dos años
después de cumplir la pena.
Por último, la Suprema Corte de la provincia de Buenos
Aires ratificó el 31 de diciembre de 1912 la resolución
de la Cámara de Apelaciones.
Fuente: Archivo Poder Judicial de
Dolores
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