| Discurso Dr. Horacio Miscione :: epílogo |
abril 2004 |
Es una fortuna decir estas palabras, ya casi como ex presidente y luego de muchos años de actividad societaria, porque ello significa que SAOTI permanece y continúa.
Más allá de las anécdotas y los acontecimientos y contra los espíritus agoreros, SAOTI vive y alimenta proyectos en otros profesionales, que igual que yo, piensan que la ortopedia infantil en la Argentina debe ser una actividad científica importante.
Ellos, como yo, creen en la doctrina que si SAOTI crece, ellos también crecen como profesionales idóneos.
En el último congreso SAOTI se vivió el privilegio que muy pocos ortopedistas infantiles de la Argentina se encontraran ausentes.
Eso significa que el verdadero y real proyecto de SAOTI se basa en que las relaciones que se establecen, entre los diferentes profesionales o entre los diferentes grupos de ortopedistas y traumatólogos pediátricos del país, se caracteriza esencialmente por un acto comunicativo.
Prueba de ello es la cantidad de jóvenes ortopedistas pediátricos que se presentaron en los últimos años para hacer el curso superior de ortopedia y traumatología infantil y que se presentaron para el examen de certificación de la especialidad.
La gran pregunta que todos nos hacemos es: ¿cómo SAOTI puede llegar mantener su vínculo y espíritu societario en forma continuada y efectiva?, ¿cómo puede la comisión directiva u los integrantes de sus sub comisiones o aquellos socios que pertenecen a filiales del interior del país mejorar a SAOTI sin caer en la tentación personal de proyectos fantásticos o arriesgados?
Kant decía " obra de tal modo que uses a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, como un fin al mismo tiempo y jamás solamente como un medio".
Como reafirmando los pensamientos de Kant, SAOTI mantuvo este paradigma interprofesional como norma, intentando durante todos estos años, que la ética entre los socios sea un fin en si mismo.
Por ello, junto a este grupo fantástico que forma la actual comisión directiva, un lujo de personas y de personalidades, intentamos mantener la comunicación permanente como factor primario.
Todos ellos no obtuvieron por su participación comunitaria más que el reconocimiento de sus pares. Ninguno de ellos obtuvo ganancias ni prebendas por su participación en SAOTI. Es más, más de uno sufrió bajas económicas en el intento.
Esa comunicación de la que hablábamos, que pueden traducirse como mejoras en la página web, comunicaciones permanentes vía mail con adoctrinamiento y consejos, cursos y jornadas en capital y en el interior, curso anual superior, congreso anual, etc. fue donde SAOTI marcó el proyecto ético y el compromiso para con sus asociados.
Todos los socios de SAOTI casi sin excepción vive de su medicina y tal como decía Ortega y Gasset, la medicina sigue siendo una profesión en donde la base es el interactuar íntimo de dos seres humanos: uno que intenta curar, aliviar o consolar y otro que espera ansiosamente el beneficio de ese acto.
Los actos médicos de una persona que vive día tras día de su medicina implica, como su nombre lo indica una actuación constante.
Esta actuación se traduce no solo sobre sus pacientes, sino que también se traslada a sus pares y es en la labor societaria en donde se transcribe con toda su fuerza y empeño: el médico ejerce una actitud docente con sus palabras y sus conductas en todos los contextos en donde transita.
Si intentamos analizar retrospectivamente la labor de SAOTI observamos un balance positivo: docencia permanente, congresos ininterrumpidos, mejora constante en los trabajos científicos, aumento de los socios del interior de nuestro país, contactos con otras sociedades del exterior, residencia básica y post básica con muchos años de existencia, curso superior de la especialidad, etc. Se puede entonces leer que cada comisión directiva alentó constantemente a sus socios a unirse en pos de un bien común y de un ideal societario.
Próximamente a todos estos galardones ganados con esfuerzo personal y tenacidad, es posible que se sume el reconocimiento de la especialidad ortopedia y traumatología infantil por una universidad y finalmente por el estado nacional
Yo deseo fervientemente a quienes me continúan y a los jóvenes ortopedistas pediátricos que no dejen de apoyar a SAOTI, que no dejen de sentir pertenencia y de aportar, aún desde sencillas posiciones, sus ideas de mejoras.
Los más jóvenes deberán sentirse dispuestos a cambiar la historia para bien de SAOTI y los lo no tan jóvenes a aceptar las ideas y a no temer ante los cambios.
Todo esto implica participación societaria y comunitaria. Eso es lo importante para crecer científica y laborablemente. Sin duda este crecimiento redunda en beneficios para nuestra actividad diaria.
Muchas gracias a todos por todos estos años de SAOTI.
Dr. Horacio Miscione
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